domingo, 1 de febrero de 2026

Diez centímetros de huracanes.

Sin saber cómo,

nos dejamos de mirar.

Los días pasaban, nos buscábamos,

pero el hilo ya estaba roto.


Lo que tuvo sentido

quedó colgado

en las pinzas

de dos trozos de vida.


Nuestras orillas se alejaron

al paso de los días.

La grieta se volvió herida profunda:

nuestro planeta ya no giraba.


La estrella que nos daba nombre

se apagó despacio,

como si también

hubiese aprendido a irse.


Este amor se convirtió

en dos islas a la deriva,

empujadas a polos opuestos

por cada terremoto

disfrazado de desilusión.


Chocaron nuestras placas tectónicas,

y lo que fue hogar

es ahora un barco encallado,

esperando hundirse

y naufragar.


Tu luz se hizo sombra.

La soledad se apoderó

de aquella mirada

empeñada en alumbrarlo todo.


Mi voz se enmudeció.


Me volví monosílabo,

monotemático,

monofónico.


Espalda con espalda,

diez centímetros de huracanes.

El vacío nos abrazó.


Desapareció el aura.

Las galaxias nos encontraron

inconclusos,

incompletos.


Cada vez menos uno.

Cada vez más dos.

Diez centímetros de huracanes.

Sin saber cómo, nos dejamos de mirar. Los días pasaban, nos buscábamos, pero el hilo ya estaba roto. Lo que tuvo sentido quedó colgado en la...