Y allí estabas tú...
Mire a tus ojos y vi el mar.
Me bañe en ellos,
nadando entre rumores
y peces marinos de sal.
Entre las sonrisas
que me regalas gratuita,
sólo por mirarte una vez más.
Y allí estabas tú...
Entre la inmensidad de la vida.
Entre los besos de caramelo,
y las claras de este Sol azul
que a veces tímido nos ilumina
cuando tus párpados se apagan
y se pliegan con esa falda y su tul.
Y allí estabas tú...
Escondida entre el verde azulado
de los bosques de los amantes,
y el color azul eléctrico
que brilla en tus ojos diamante
mientras nos amamos en el místico
de la sombra en que me refugiaste.
Y allí estabas tú...
Donde nadie te podía ver,
dónde las sombras de color azul
se esconden y vuelven a los jardines
para convertirse en flores
que adornen con el prohibido Edén.
Y allí estabas tú...
y tú, y tú, y tú,
y solamente tú.
Entre estrellas del cielo
y escondida tras esa mirada,
la hermosa mirada de azul.
Hay lugares donde escapamos sin necesidad de movernos del sitio, este pretende ser uno de ellos. Disfruten de su estancia y sientan las palabras.
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