martes, 22 de marzo de 2011

Nos empeñamos

Nos empeñamos en hacernos daño
pero es que el amor nos duele,
cuando llega despacio,
silencioso, medio despistado,
cuando nos atrapa de año en año.

Y nos duele
porque el amor piel,es alma,
es entregar todo sin esperar nada,
porque entra en nuestros cuerpos
rompiendo cualquier ventana
y se escapa de nuestros corazones
dejando nuestras sensaciones destrozadas.

El amor es incoherente,
es insensato e irresponsable.
Tan pronto nos tranquiliza
que nos vuelve locos,
como nos convierte en personas cabales,
que nos transforma en salvajes animales.

Cuando llega nos transforma,
se convierte en energía positiva
y disfraza nuestras ojeras de sinceridad
en las pequeñas sonrisas de armonía
de cordura extasiada en la vida,
donde todo transcurre con más luz,
ya sea de noche o de día.

Nos empeñamos en hacernos daño
porque nos enganchamos a los miedos,
y nos volvemos débiles,
nos sentimos frágiles y volamos
como una bolsa usada abandonada
por el inmenso cielo gris.

Y somos fríos
y apasionados a la vez,
y somos arenas movedizas
y tierra firme en una sola tez,
y somos algo mas
de lo que queremos ser.

El amor es transparentemente opáco,
es incorregible y evidente,
es más que tú y, por supuesto, más que yo.
Llega como un viernes, sin interés;
se marcha como el domingo
sin darnos cuenta
de que es el último del mes.

Cuando llega nos agota,
y a la vez nos colma.
Todo es luz, todo es esplendor
y aunque llegue como el Sol
nos abandona como la madre Luna,
ni tan siquiera nos dice adiós.

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