Mis pies se posaron al borde del abismo del cielo. De algo estoy seguro si me lanzó, y es que no pasaré frío. No tenía mas ganas de seguir allí. Era demasiado, no hacía mas de diez minutos que estaba allí y ya quería marcharme. Era todo demasiado blanco, demasiado virginal. Yo que durante mi vida me dediqué a ser lo que no era, a aparentar a mentir, a tratar a la gente mal, no cuidaba las relaciones con el mundo, me creía superior. Estar allí me parecía demasiado premio a mis días en vida, seguro que muchos con los que había tratado, se merecían mas que yo estar en ese palacio de la reencarnación. Respiré fuerte, y cuando me disponía a ejecutar un salto mortal con caída libre al infierno, de repente, un ángel se sienta a mi lado y me dice:
- Hola... - Para empezar el susto que me dio aquella criatura y para continuar, que hacía nadie allí. Aquello era el abismo un lugar alejado de la civilización que habita en el cielo.
- Hola. - contesté igual de seco que los pensamientos que me habían llevado a aquel lugar.
- Se ve un bonito paisaje desde aquí arriba, ¿verdad? - insistió el ángel en conversar conmigo, mi respuesta había servido para que se marchase tal y como así intenté hacerle ver con ella.
- La verdad que no está mal. - mi poca educación me hacía contestar mientras que el ángel no fuese grosero, y es que hay cosas que te inculcan de niño y es inevitable cambiar.
- Yo llevo aquí desde la inmensidad de los siglos y jamás he bajado ahí, a ese planeta azul. He recorrido otros mundos otras galaxias, pero mi padre nunca me ha dejado ir allí. Tu vienes de allí, ¿verdad?
- Sí. - le volví a contestar a aquel ser bajito vestido de blanco. Hubo algo que me llamo la atención la segunda vez que le miré. No tenia un rostro definido. Efectivamente yo escuchaba su voz, pero de donde salía aquella voz. Aquel joven ángel me volvió a preguntar sobre aquel planeta azul, rápidamente después de mi respuesta.
- ¿Cómo es?. Debe ser un lugar increíble, desde que estoy aquí he escuchado muchas cosas de otros como tú acerca del planeta azul. He oído que es increíble aquel líquido que recubre la mayoría de su terreno.
- Agua. Le interrumpí yo para puntualizarle sobre como se llamaba aquel líquido. Se llama agua y es quien mueve el planeta, sin ella, allí abajo probablemente no serían nada.
- Después también veo muchos colores verdes y amarillos, ¿eso que es?
- Los colores verdes y amarillos corresponden a las plantas, ellas son las que desprenden frutos para alimentar a los seres que allí habitan. Beben del agua y crecen. Entonces cuando el ser que las trabaja las encuentra en su punto, las retira del árbol y de la planta y se alimenta con ellas.
- Lo que no veo mucho es movimiento. - Me inquirió aquel personaje sin rostro a lo que le contesté.
- Los seres que allí habitan son minúsculos dentro de semejante obra de nuestro Dios. Ellos se piensan únicos, se creen que son los que mandan sobre el destino del planeta azul aunque de vez en cuando el corazón de aquel planeta se rebela y les golpea fuerte. Muchos de ellos pierden la vida, pero desde la distancia empiezo a creer que es normal que ocurra, o acaso no haríamos nosotros lo mismo si nos estuviesen maltratando.
- ¿Por que dices eso? - me preguntó aquella criatura, empezaba a dudar que fuese un ángel. Yo los tenía en mas alta estima. Pensé que una vez que llegábamos al cielo eramos conocedores de un todo. Empecé a dudar si era cierta mi teoría o si ese ser que tenía al lado me estaba vacilando.
- Lo digo porque el ser que allí habita, se está encargando de poco a poco ir arañándole un segundo de vida. Tengo la certeza que Dios dio vida a aquel planeta. Que fue el origen del aquella maravillosa obra de arte, pero no le dio a sus habitantes la capacidad para mejorarlo. Hace cientos de años que inventaron un vil metal llamado dinero y a raíz de entonces se están matando unos a otros. Pero no directamente. Se van degradando poco a poco. Poco a poco el dinero, les atrae les convierte, les transforma. Es inevitable. La codicia se dibuja en sus rostros. La locura se adueña de sus sueños y les hace realizar complejisimas obras con materiales, los cuales ponen en peligro al agua y a la naturaleza. Están derribando cualquier barrera natural que se les pone por delante y les va a costar muy caro. Deberían de simplificar sus actos, si algo he aprendido desde aquí arriba es que en la sencillez, en lo simple se encuentra la perfección.
- Discrepo contigo.- Cortó mi discurso naturalista el ángel.- Efectivamente, Dios le dio vida a aquel planeta, pero creo que también a aquellos seres les dio dos manos como las tuyas, y les propinó una conciencia como la nuestra, ¿no?. Y si les dio dos manos era para trabajar en su obra, para culminarla, para mejorarla. Para que fuese la mayor de las obras jamás creadas. Por eso nunca me dejaron bajar allí abajo, yo no tenía esa capacidad.
- No lo entiendo. - Respondí yo angustiado, como un ser tan excepcional tendría prohibido el acceso a aquel planeta.
- Un día Dios me arrancó de aquel mundo, justo antes de aparecer, descubrí la luz y antes de tomar la primera bocanada de aire, decidió que mi lugar era aquí arriba.
Mi frustración era inmensa. Nunca pensé que Dios fuese tan cruel de arrancar de las manos de su madre a un hijo. Pero debería de tener un porqué. Está claro que las cosas no ocurren porque si, así que ya que aquel ángel no hacía más que preguntarme a mi acerca del planeta azul, del planeta del que yo venía, esta vez la pregunta impertinente la realicé yo.
- ¿Por qué? ¿Nunca te dio una explicación a aquella decisión?
- La verdad que hace unos siglos le pregunté el porqué y Él esquivó mi pregunta diciéndome si aquí estaba mal. A lo que le contesté que no, que a pesar de todo no me faltaba de nada, y disfrutaba de todos los que aquí estábamos. Que era feliz, que tenía luz, alegría. Tenía música, tenia amor. Él se dio por satisfecho con mis respuesta y entonces me dijo, entonces si aquí tienes todo, ¿a que viene esa curiosidad?. Aquel es un paso para los que se tienen que ganar estar aquí y tú madre no se merecía que tu escogieses por eso te traje aquí antes que ella, para que ella anhelase llegar a tu lado para que pelease por este paraíso. Por el auténtico paraíso, el único, el de la emoción, el de las sensaciones.
Una vez el ángel termino aquel pequeño discurso acerca de Dios, volvió a preguntarme, acerca de mí.
- ¿Qué haces aquí? ¿Por qué has llegado a este abismo? ¿Echas de menos aquel lugar?
Yo me sonreí por dentro, tenía frío y quería calor. Pero no se como lo había hecho aquel pequeño que durante unos instantes me había hecho olvidarme de mi, y es que yo ya no importo, simplemente vuelvo a vivir y con paz. Entonces en aquel momento, en esa fracción de segundo, tomé impulso, dí dos pasos atrás y le contesté.
- Déjalo todo tiene sentido.
Hay lugares donde escapamos sin necesidad de movernos del sitio, este pretende ser uno de ellos. Disfruten de su estancia y sientan las palabras.
miércoles, 18 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
¿Merece la pena?
A veces miro al cielo y me pregunto si merece la pena luchar. Estoy seguro que si pero ¿quien nos motiva? ¿a donde nos lleva todo esto?? Nos empeñamos en hacernos daño,en utilizarnos, en herirnos. No tratamos de pasar los días envueltos en la burbuja de la sensatez, de tratar de hacer feliz a la gente que nos rodea. Nos complicamos demasiado y la verdad que empiezo a pensar que nos gusta. Es brutal la cantidad de preocupaciones que tenemos día a día, sin reparar en que en la sencillez esta la felicidad. El simple hecho de llevar una sonrisa en la cara es motivo de crítica, ¿pero por qué?. De verdad que no nos entiendo, y me incluyo yo, porque puede que yo sea el primero de los mortales que sufre ese mal que llamamos envidia. Y la envidia aunque sea sana no deja de ser envidia, y puede hacer daño. Mucho daño. Es un arma arrojadiza, tan pronto está sujeta como cobra vida y lanza actos y sentimientos escondidos dentro de lo más básico del ser humano. Hay corazones que intentan huir de todo eso, pero es una burbuja que nos encierra y nos ata, nos obliga a ver lo que hace el que tenemos al lado, compararnos continuamente. En lugar de llenar nuestros objetivos de elementos que nos beneficien, nos preocupamos de asaltar los proyectos de los demás. No buscamos el consenso, no queremos unidad de un todo, preferimos el individualismo.
Hablando de esta palabra, individualismo... la analizo y veo que es injusto que dentro de ella este la palabra dual, la cual quiere decir de dos, la que nos procura la pareja, la compañía, la del ser humano. Imagino que el origen de esta palabra será individuo, es mas de uno mismo, mas propia, mas, y vuelvo al origen, es más egoísta. El ser humano esta lleno de matices ricos en sentidos, en culturas, en armoniosos sentimientos y sentidos. Tenemos la capacidad de reír y llorar al mismo tiempo, o al revés de llorar y reír. Existe una gran diferencia entre ellas. Podemos reír y de tanto reír, de la felicidad mas absoluta se nos escapan lágrimas furtivas como niños que acaban de robar unos refrescos en el super de la esquina de casa, pero también podemos llorar y reir, mas complicado quizás pero más impulsivo. Primero lloramos y después de tanto llorar, es cuando la duda nos vuelve a asaltar la cabeza. ¿Merece la pena? Y nos sentimos ridículos, nos sentimos mínimos, una pequeña partícula dentro de la galaxia es lo que somos. Y nosotros que florábamos pensándonos el centro del universo. Entonces vuelve a aparecer ella, la envidia. La sentimos propia. Nos araña por dentro, nos llena de jirones el alma, nos deja de latir con fuerza el corazón. Todo se desacompasa. Todo se hace frío, entonces como hoy, el día se vuelve gris y llora aunque a veces salga el sol y se ríe de nosotros.
Hablando de esta palabra, individualismo... la analizo y veo que es injusto que dentro de ella este la palabra dual, la cual quiere decir de dos, la que nos procura la pareja, la compañía, la del ser humano. Imagino que el origen de esta palabra será individuo, es mas de uno mismo, mas propia, mas, y vuelvo al origen, es más egoísta. El ser humano esta lleno de matices ricos en sentidos, en culturas, en armoniosos sentimientos y sentidos. Tenemos la capacidad de reír y llorar al mismo tiempo, o al revés de llorar y reír. Existe una gran diferencia entre ellas. Podemos reír y de tanto reír, de la felicidad mas absoluta se nos escapan lágrimas furtivas como niños que acaban de robar unos refrescos en el super de la esquina de casa, pero también podemos llorar y reir, mas complicado quizás pero más impulsivo. Primero lloramos y después de tanto llorar, es cuando la duda nos vuelve a asaltar la cabeza. ¿Merece la pena? Y nos sentimos ridículos, nos sentimos mínimos, una pequeña partícula dentro de la galaxia es lo que somos. Y nosotros que florábamos pensándonos el centro del universo. Entonces vuelve a aparecer ella, la envidia. La sentimos propia. Nos araña por dentro, nos llena de jirones el alma, nos deja de latir con fuerza el corazón. Todo se desacompasa. Todo se hace frío, entonces como hoy, el día se vuelve gris y llora aunque a veces salga el sol y se ríe de nosotros.
sábado, 14 de agosto de 2010
Te llevaré
Te llevaré desde tu caída
hasta el cielo para hacerte volar,
porque si te hace falta una mano
la mía ya sabes que ahí siempre va a estar.
Te llevaré dónde me pidas,
porque me has ganado el corazón,
y no, no es amor, es amistad,
porque te siento frágil y sencilla
y con mirarte te pueden quebrar.
Te llevaré sobre las nubes
a una playa desierta
para sentarme a charlar,
para contarte mis experiencias
y oírte descansar.
Te llevaré princesa de primavera,
flor hermosa del jardín del Edén,
te llevaré donde me pidas,
sólo dime ven y allí estaré.
Te llevaré porque puedes contar conmigo,
porque no todos somos igual,
yo, por mi parte, soy sólo tu amigo
y lo único que quiero es tu felicidad.
Te llevaré,
si llegas tarde a casa vente conmigo,
te hago un hueco entre mis alas,
pronto veremos el horizonte,
ahí está tu nuevo hogar.
Te llevaré príncesa mia,
te llevaré, y desde el silencio de la noche
cuando el viento comience a despertar,
no te sientas sola,
sabes que mi abrazo te cubrirá.
hasta el cielo para hacerte volar,
porque si te hace falta una mano
la mía ya sabes que ahí siempre va a estar.
Te llevaré dónde me pidas,
porque me has ganado el corazón,
y no, no es amor, es amistad,
porque te siento frágil y sencilla
y con mirarte te pueden quebrar.
Te llevaré sobre las nubes
a una playa desierta
para sentarme a charlar,
para contarte mis experiencias
y oírte descansar.
Te llevaré princesa de primavera,
flor hermosa del jardín del Edén,
te llevaré donde me pidas,
sólo dime ven y allí estaré.
Te llevaré porque puedes contar conmigo,
porque no todos somos igual,
yo, por mi parte, soy sólo tu amigo
y lo único que quiero es tu felicidad.
Te llevaré,
si llegas tarde a casa vente conmigo,
te hago un hueco entre mis alas,
pronto veremos el horizonte,
ahí está tu nuevo hogar.
Te llevaré príncesa mia,
te llevaré, y desde el silencio de la noche
cuando el viento comience a despertar,
no te sientas sola,
sabes que mi abrazo te cubrirá.
Llévame
Al ocaso me sentaré en mi azotea,
encenderé dos velas
y me dejaré llevar donde me quieras llevar,
a conocer nuevos mundos, nuevas gentes,
costumbres distintas a las nuestras,
a naufragar cada noche en una estrella.
Quizá tengamos suerte esta noche
y nos sentemos en una fugaz
que nos descubra paraísos imaginarios,
nos enseñe rincones que
ni tú ni mi incredulidad creían posible.
Hace apenas diez minutos que te conocí,
y ya sueño contigo y con mil cosas por vivir.
Llévame a los aromas a café,
a los vuelos alegres de las faldas,
a los callejones de la soledad
donde los duendes salen a pasear
y se refugian en las melodías anárquicas
sin ritmo, sin tempo, sin son
pero con el alma que le pone
el que sabe más que nosotros
de eso que dicen llamar amor.
Llévame a tumbarnos sobre la arena del mar,
a cerrar los ojos y soñar lo mismo que tú,
tener las mismas fantasías e ilusiones,
tener las mismas ganas de volar.
Espera se me olvida el equipaje;
no lleves nada, me dices tú,
te arroparé con mis besos
diluidos en ácidos de románticos abrazos.
Me dijiste algo acerca del corazón,
ya recuerdo,
me dijiste que quedaste anclada en mi interior,
que lo quemarías con amor,
que te grabarías a fuego,
que tatuarías mi piel de caricias.
Lo único que te pido
es que donde me quieras llevar, me cuides,
ahora mismo no tengo fuerzas,
pero sé paciente, no desesperes
que mi cuerpo está allí contigo
y pronto llegaré en alma
con ganas de amarte, de hacerte sudar,
de amarnos como locos,
como la primera vez, como la fuerza del Big-Bang.
Llévame donde me quieras llevar,
seguro que es un precioso lugar,
no hace falta descubrirte ahora,
que confío en ti,
sé de sobra que me cuidarás.
Aunque no te conozca de nada,
tu rostro me inspira confianza, tranquilidad,
tus gestos son trazos de pincel sinceros.
Llévame donde me quieras llevar,
pero no te olvides de cuidarme
cada mañana al despertar,
tú eres una experta de este arte
y yo acabo de empezar.
encenderé dos velas
y me dejaré llevar donde me quieras llevar,
a conocer nuevos mundos, nuevas gentes,
costumbres distintas a las nuestras,
a naufragar cada noche en una estrella.
Quizá tengamos suerte esta noche
y nos sentemos en una fugaz
que nos descubra paraísos imaginarios,
nos enseñe rincones que
ni tú ni mi incredulidad creían posible.
Hace apenas diez minutos que te conocí,
y ya sueño contigo y con mil cosas por vivir.
Llévame a los aromas a café,
a los vuelos alegres de las faldas,
a los callejones de la soledad
donde los duendes salen a pasear
y se refugian en las melodías anárquicas
sin ritmo, sin tempo, sin son
pero con el alma que le pone
el que sabe más que nosotros
de eso que dicen llamar amor.
Llévame a tumbarnos sobre la arena del mar,
a cerrar los ojos y soñar lo mismo que tú,
tener las mismas fantasías e ilusiones,
tener las mismas ganas de volar.
Espera se me olvida el equipaje;
no lleves nada, me dices tú,
te arroparé con mis besos
diluidos en ácidos de románticos abrazos.
Me dijiste algo acerca del corazón,
ya recuerdo,
me dijiste que quedaste anclada en mi interior,
que lo quemarías con amor,
que te grabarías a fuego,
que tatuarías mi piel de caricias.
Lo único que te pido
es que donde me quieras llevar, me cuides,
ahora mismo no tengo fuerzas,
pero sé paciente, no desesperes
que mi cuerpo está allí contigo
y pronto llegaré en alma
con ganas de amarte, de hacerte sudar,
de amarnos como locos,
como la primera vez, como la fuerza del Big-Bang.
Llévame donde me quieras llevar,
seguro que es un precioso lugar,
no hace falta descubrirte ahora,
que confío en ti,
sé de sobra que me cuidarás.
Aunque no te conozca de nada,
tu rostro me inspira confianza, tranquilidad,
tus gestos son trazos de pincel sinceros.
Llévame donde me quieras llevar,
pero no te olvides de cuidarme
cada mañana al despertar,
tú eres una experta de este arte
y yo acabo de empezar.
jueves, 12 de agosto de 2010
Mil lágrimas de soledad
Mi sangre corre envenenada
y no hay mas antídoto
que los besos que me das.
Recorro los días tras tu sombra
alargada por el Sol
que comienza a despuntar.
Te busco entre mis sueños
en las noches llenitas de soledad,
en los brazos del pasado
tatuados en la piel
la verdad de la palabra amar.
Te busco incendiado por tus ojos,
por las llamas
que prendiste en mi interior
cuando sin motivo aparente
me dejaste de mirar.
El ácido del recuerdo,
desvirtúa la realidad
difumina los momentos
y nos marca el presente
con gotitas del pasado
que nos marcan lo que pasará.
El tiempo va pasando
y no te puedo encontrar,
me faltan tus caricias
las que visten mi piel
cada vez al despertar.
Me faltan tus besos,
pecado de dulce
leche y azúcar de tu tez,
me faltan tus abrazos de alma,
los que se dan sin tocar,
los que no hacen falta dar.
Me faltas tú, mi amor,
me faltas tu
y me sobran ellas
mas de mil lágrimas de soledad
derramadas en este vacío
que dejaste al marchar.
y no hay mas antídoto
que los besos que me das.
Recorro los días tras tu sombra
alargada por el Sol
que comienza a despuntar.
Te busco entre mis sueños
en las noches llenitas de soledad,
en los brazos del pasado
tatuados en la piel
la verdad de la palabra amar.
Te busco incendiado por tus ojos,
por las llamas
que prendiste en mi interior
cuando sin motivo aparente
me dejaste de mirar.
El ácido del recuerdo,
desvirtúa la realidad
difumina los momentos
y nos marca el presente
con gotitas del pasado
que nos marcan lo que pasará.
El tiempo va pasando
y no te puedo encontrar,
me faltan tus caricias
las que visten mi piel
cada vez al despertar.
Me faltan tus besos,
pecado de dulce
leche y azúcar de tu tez,
me faltan tus abrazos de alma,
los que se dan sin tocar,
los que no hacen falta dar.
Me faltas tú, mi amor,
me faltas tu
y me sobran ellas
mas de mil lágrimas de soledad
derramadas en este vacío
que dejaste al marchar.
sábado, 7 de agosto de 2010
Juan y María
Se desprende una lágrima del cielo al atardecer y la tormenta de sentimientos que estalla porque ella quiere volverle a ver. Suenan truenos producidos por el dolor de las entrañas, mezcla de tonos malvas con la luz del día. Ella se sentó a esperarle como todas las tardes en aquella piedra a los pies del camino, y él bajaba de la montaña entre los trigales sin segar, discreto, sigiloso, para no levantar revuelo. La luna era cómplice de ese amor en medio de una guerra. El mundo estaba en contra de aquel amor. Derechas o izquierdas, nacional o republicano. Da igual, el amor sólo tiene un camino, la verdad, sólo entiende un idioma, amar, solo tiene una bandera, la que se teje cuando los sentimientos son únicos, la que ondea el viento de libertad.
Los más mayores del lugar no entendían cómo María se pudo enamorar de Juan. Ella una joven acomodada, hija de un terrateniente del lugar, bella dama de hermosas figuras, educación exquisita, distinguida de la media de aquella baja sociedad. Él, sin embargo, se había criado en el campo, su libro eran las mulillas que tiraban del carro, y apenas sabía escribir. Sus manos encalladas, su piel morena abrasada por las duras jornadas de labranza.
El estallido de los cañones hizo que Juan se adentrase en el bosque, María sentada sobre la piedra, recordaba que llevaban un año ya viviendo de la clandestina complicidad de los duendes del camino, de las sombras de la luz de la Luna, que habían pasado de todo, calor y frío, lluvias, nieves, todo tipo de inclemencias que no sólo eran meteorológicas.
Esa noche como tantas, María subió la cuesta de casa en busca del camino, el Sol se resistía a pasar a un segundo plano y la Luna como ocurre todas las noches de verano brilla desde su trono luciendo el vestido de lentejuelas que le hacen las estrellas para salir a la fiesta de los amantes, escondidos de las luces brillantes. Por fin, tras casi una hora de paseo por el campo llegó al lugar, allí descansaba inerte su piedra, donde Juan la había mecido en sus rodillas otras noches, donde habían cenado algún mendrugo de pan, cuando no había que llevarse a la boca; donde escondidos de los cascos de los proyectiles que volaban sobre sus cabezas se juraron amor eterno. María soñaba con una noche sin guerra, con una noche cuidando de su maqui escondido entre las ramas, pero esta vez perdido entre el perfume de azahar de las sábanas. Noches atrás cuando acariciaba su fuerte torso, soñó con ser madre de seis hijos, criarlos de manera tradicional, dentro de los valores de la familia, creciendo dentro de una relativa normalidad un pueblo sin guerras ni historias que contar.
Pasaba el tiempo y allí seguía María sentada. Continuaba soñando despierta, recordaba como había crecido todo aquello en su interior. Recordaba la primera vez que vio a su Juan. No tendría más de catorce años y escondía sus ojos tras la visera que llevaba en la cabeza. El padre de Juan fue a ver al terrateniente para negociar el arrendamiento de aquellas tierras, confirmar porcentajes y jornales. Juan no tenía edad para acuerdos pero se encontró con ella. María tenía trece años y estaba sentada leyendo un libro en el jardín delantero en un columpio que empezaba a notar el paso del tiempo. Vestido largo blanco, parecía una novia. Su melena de color marrón lucía al viento, que jugaba con ella a levantar la falda que escondía sus tobillos. Juan la descubrió y se enamoró, ella no vio mas que un chico del pueblo.
Aquella fue la primera vez que se vieron, y Juan quedó prendado de aquella niña. Ella era la auténtica motivación para levantarse todas las mañanas para ir a trabajar, mientras preparaba los útiles para comenzar la jornada junto a su padre, no pensaba más que en el viaje de vuelta a casa a medio día para comer y poder cruzarse con ella. Un día el padre de Juan, al haber algo más de faena de la habitual se quedo en el campo comiendo junto con el resto de trabajadores, pero Juan, en su rutina habitual, volvió a casa. Pero algo ocurrió en esa caminata; al pasar por delante de la casa del terrateniente, se cruzó con María. Bella, hermosa, diamante de carne y hueso. El tiempo se paró cuando su mirada se topó con él. El reloj dejó de correr y un rayo partió el corazón de Juan, que le dijo:
- Buenos días...
- Buenos días - contestó la joven
- Tu eres María, ¿verdad?, la hija del señor. Yo soy Juan, el hijo de Román, quien trabaja la tierra de tus padres.
- Hola Juan, encantada de conocerte. La verdad es que te había visto por aquí alguna vez, siempre vas junto a tu padre y los otros hombres. Además ya sabes que mi padre no ve bien que hablemos con la gente que trabaja en casa.
- Pero yo no trabajo en casa, yo estoy con mi padre en el campo...
La vergüenza y el miedo se apoderó de ellos y ambos soltaron una carcajada ante las palabras de Juan. Así es como empiezan todas las historias, con miedo, no vaya a ser que nos roben el alma y no podamos volver a amar. Fueron pasando los días y cada vez era más frecuente verles hablar.
Un día de tormenta, Juan y su padre no pudieron ir al campo a trabajar, era imposible realizar las tareas diarias con tantísima agua que caía. Al amainar el temporal, Román; mandó a su hijo a comprobar las tierras. Juan corrió hacia el campo, se esperaba algo más de lluvia, al menos eso intuyó su padre al mirar al cielo la noche anterior, que al día siguiente llovería bastante. Empleó un rato en comprobar que estaba todo en orden, la tierra había absorbido bien aquel diluvío, excepto en los viñedos que debido a la baja altura de los mismos, los charcos, hacían peligrar el fruto. El joven hizó agujeros en la tierra para que el agua fluyera mejor tal y como le había indicado su padre.
A su vuelta a casa por el camino, comenzó a llover, era cerca de la una del medio día y a lo lejos de aquella era, junto al camino vio a alguien venir de lejos. No esperaba cruzarse con nadie, hacía un aire tremendo, y el agua golpeaba con la misma fuerza en el rostro como lo podía hacer un manotazo. Al ir acercándose, descubrió quien era la dueña de aquella silueta. Era María. A Juan, el corazón le comenzó a bombear sangre como si se hubiese abierto la compuerta de una presa. Aceleró el paso y llegó a María.
- ¿Dónde vas chiquilla?- María llevaba los zapatos y la parte de abajo de la falda llena de barro. La blusa empapada, el pelo se le había ondulado. A pesar de todo, para Juan estaba preciosa.
- A casa -contesto con medía sonrisa- que vengo de clase y hoy mi padre ha quedado a comer con el alcalde y no ha podido venir a buscarme nadie.
- ¿Te acompaño? - Le preguntó Juan
- ¿Quieres? le contestó a modo de pregunta ella.
Juan no contestó.Tampoco hizo falta, se giró, se quitó la chaqueta que llevaba puesta y ambos cubrieron sus cabezas con ella, para evitar mojarse mas. Durante aquel paseo de cerca de una hora, quedaba un kilómetro de camino hasta su casa. Durante aquella caminata, los dos estuvieron más juntos que nunca desde aquella primera vez. Sin contacto físico no nace el amor y nunca antes habían estado tan unidos.
María recordaba con cariño aquellas historias sentada en su piedra. La noche cada vez se oscurecía más, esa Luna otras veces cómplice se puso un abrigo de nubes negras. Hacía frío y Juan, no llegaba. La preciosa joven se ponía mas nerviosa a cada minuto que pasaba, sólo le consolaba que estaba convencida que pronto iba a llegar su momento. El silencio de aquel lugar empezaba a romperse... se oían ruidos. María se sentó en el suelo y apoyó su espalda en la piedra para protegerse de lo que viniese por detrás. El sigilo ya no existía, se oían ruidos de gente desplazándose al frente, serían unos tres o cuatros. A su espalda también se comenzaban a escuchar movimientos.- ¿Sería Juan? se preguntó la joven, quien estaba haciendo esfuerzos por quedarse quieta y no girarse. Los ruidos que se oían al frente empezaron a hacerse más firmes, incluso, a pesar de la noche había conseguido distinguir alguna silueta. -¿No serán soldados?- se preguntó mientras pensaba en Juan, sólo deseaba que no fuese uno de los ruidos que se oían a su espalda. Tras la piedra, los movimientos habían cesado. La tensión crecía segundo a segundo.
- María... se oyó un susurro
- ¿Juan? contestó la joven
De repente se oyó al frente el vuelo de un pájaro de acero, una estrella de la muerte, un proyectil de odio sincero, y un golpe seco. Todo se volvió claridad. Blanco, paz, silencio...
-¿Juan eres tú? se preguntó entre tinieblas de dolor.
- María amor... se oyó un grito desgarrador.
María y Juan... Juan y María... ¿Quién sabe quién? El uno se llevo al otro, el disparo arrancó a los dos, el amor se diluyó como agua. Sólo queda el recuerdo sincero, sólo queda el verdadero corazón del ser humano que quiebra vidas sin compasión. Sólo hace caso a sus ideas que dirigen a su corazón.
Los más mayores del lugar no entendían cómo María se pudo enamorar de Juan. Ella una joven acomodada, hija de un terrateniente del lugar, bella dama de hermosas figuras, educación exquisita, distinguida de la media de aquella baja sociedad. Él, sin embargo, se había criado en el campo, su libro eran las mulillas que tiraban del carro, y apenas sabía escribir. Sus manos encalladas, su piel morena abrasada por las duras jornadas de labranza.
El estallido de los cañones hizo que Juan se adentrase en el bosque, María sentada sobre la piedra, recordaba que llevaban un año ya viviendo de la clandestina complicidad de los duendes del camino, de las sombras de la luz de la Luna, que habían pasado de todo, calor y frío, lluvias, nieves, todo tipo de inclemencias que no sólo eran meteorológicas.
Esa noche como tantas, María subió la cuesta de casa en busca del camino, el Sol se resistía a pasar a un segundo plano y la Luna como ocurre todas las noches de verano brilla desde su trono luciendo el vestido de lentejuelas que le hacen las estrellas para salir a la fiesta de los amantes, escondidos de las luces brillantes. Por fin, tras casi una hora de paseo por el campo llegó al lugar, allí descansaba inerte su piedra, donde Juan la había mecido en sus rodillas otras noches, donde habían cenado algún mendrugo de pan, cuando no había que llevarse a la boca; donde escondidos de los cascos de los proyectiles que volaban sobre sus cabezas se juraron amor eterno. María soñaba con una noche sin guerra, con una noche cuidando de su maqui escondido entre las ramas, pero esta vez perdido entre el perfume de azahar de las sábanas. Noches atrás cuando acariciaba su fuerte torso, soñó con ser madre de seis hijos, criarlos de manera tradicional, dentro de los valores de la familia, creciendo dentro de una relativa normalidad un pueblo sin guerras ni historias que contar.
Pasaba el tiempo y allí seguía María sentada. Continuaba soñando despierta, recordaba como había crecido todo aquello en su interior. Recordaba la primera vez que vio a su Juan. No tendría más de catorce años y escondía sus ojos tras la visera que llevaba en la cabeza. El padre de Juan fue a ver al terrateniente para negociar el arrendamiento de aquellas tierras, confirmar porcentajes y jornales. Juan no tenía edad para acuerdos pero se encontró con ella. María tenía trece años y estaba sentada leyendo un libro en el jardín delantero en un columpio que empezaba a notar el paso del tiempo. Vestido largo blanco, parecía una novia. Su melena de color marrón lucía al viento, que jugaba con ella a levantar la falda que escondía sus tobillos. Juan la descubrió y se enamoró, ella no vio mas que un chico del pueblo.
Aquella fue la primera vez que se vieron, y Juan quedó prendado de aquella niña. Ella era la auténtica motivación para levantarse todas las mañanas para ir a trabajar, mientras preparaba los útiles para comenzar la jornada junto a su padre, no pensaba más que en el viaje de vuelta a casa a medio día para comer y poder cruzarse con ella. Un día el padre de Juan, al haber algo más de faena de la habitual se quedo en el campo comiendo junto con el resto de trabajadores, pero Juan, en su rutina habitual, volvió a casa. Pero algo ocurrió en esa caminata; al pasar por delante de la casa del terrateniente, se cruzó con María. Bella, hermosa, diamante de carne y hueso. El tiempo se paró cuando su mirada se topó con él. El reloj dejó de correr y un rayo partió el corazón de Juan, que le dijo:
- Buenos días...
- Buenos días - contestó la joven
- Tu eres María, ¿verdad?, la hija del señor. Yo soy Juan, el hijo de Román, quien trabaja la tierra de tus padres.
- Hola Juan, encantada de conocerte. La verdad es que te había visto por aquí alguna vez, siempre vas junto a tu padre y los otros hombres. Además ya sabes que mi padre no ve bien que hablemos con la gente que trabaja en casa.
- Pero yo no trabajo en casa, yo estoy con mi padre en el campo...
La vergüenza y el miedo se apoderó de ellos y ambos soltaron una carcajada ante las palabras de Juan. Así es como empiezan todas las historias, con miedo, no vaya a ser que nos roben el alma y no podamos volver a amar. Fueron pasando los días y cada vez era más frecuente verles hablar.
Un día de tormenta, Juan y su padre no pudieron ir al campo a trabajar, era imposible realizar las tareas diarias con tantísima agua que caía. Al amainar el temporal, Román; mandó a su hijo a comprobar las tierras. Juan corrió hacia el campo, se esperaba algo más de lluvia, al menos eso intuyó su padre al mirar al cielo la noche anterior, que al día siguiente llovería bastante. Empleó un rato en comprobar que estaba todo en orden, la tierra había absorbido bien aquel diluvío, excepto en los viñedos que debido a la baja altura de los mismos, los charcos, hacían peligrar el fruto. El joven hizó agujeros en la tierra para que el agua fluyera mejor tal y como le había indicado su padre.
A su vuelta a casa por el camino, comenzó a llover, era cerca de la una del medio día y a lo lejos de aquella era, junto al camino vio a alguien venir de lejos. No esperaba cruzarse con nadie, hacía un aire tremendo, y el agua golpeaba con la misma fuerza en el rostro como lo podía hacer un manotazo. Al ir acercándose, descubrió quien era la dueña de aquella silueta. Era María. A Juan, el corazón le comenzó a bombear sangre como si se hubiese abierto la compuerta de una presa. Aceleró el paso y llegó a María.
- ¿Dónde vas chiquilla?- María llevaba los zapatos y la parte de abajo de la falda llena de barro. La blusa empapada, el pelo se le había ondulado. A pesar de todo, para Juan estaba preciosa.
- A casa -contesto con medía sonrisa- que vengo de clase y hoy mi padre ha quedado a comer con el alcalde y no ha podido venir a buscarme nadie.
- ¿Te acompaño? - Le preguntó Juan
- ¿Quieres? le contestó a modo de pregunta ella.
Juan no contestó.Tampoco hizo falta, se giró, se quitó la chaqueta que llevaba puesta y ambos cubrieron sus cabezas con ella, para evitar mojarse mas. Durante aquel paseo de cerca de una hora, quedaba un kilómetro de camino hasta su casa. Durante aquella caminata, los dos estuvieron más juntos que nunca desde aquella primera vez. Sin contacto físico no nace el amor y nunca antes habían estado tan unidos.
María recordaba con cariño aquellas historias sentada en su piedra. La noche cada vez se oscurecía más, esa Luna otras veces cómplice se puso un abrigo de nubes negras. Hacía frío y Juan, no llegaba. La preciosa joven se ponía mas nerviosa a cada minuto que pasaba, sólo le consolaba que estaba convencida que pronto iba a llegar su momento. El silencio de aquel lugar empezaba a romperse... se oían ruidos. María se sentó en el suelo y apoyó su espalda en la piedra para protegerse de lo que viniese por detrás. El sigilo ya no existía, se oían ruidos de gente desplazándose al frente, serían unos tres o cuatros. A su espalda también se comenzaban a escuchar movimientos.- ¿Sería Juan? se preguntó la joven, quien estaba haciendo esfuerzos por quedarse quieta y no girarse. Los ruidos que se oían al frente empezaron a hacerse más firmes, incluso, a pesar de la noche había conseguido distinguir alguna silueta. -¿No serán soldados?- se preguntó mientras pensaba en Juan, sólo deseaba que no fuese uno de los ruidos que se oían a su espalda. Tras la piedra, los movimientos habían cesado. La tensión crecía segundo a segundo.
- María... se oyó un susurro
- ¿Juan? contestó la joven
De repente se oyó al frente el vuelo de un pájaro de acero, una estrella de la muerte, un proyectil de odio sincero, y un golpe seco. Todo se volvió claridad. Blanco, paz, silencio...
-¿Juan eres tú? se preguntó entre tinieblas de dolor.
- María amor... se oyó un grito desgarrador.
María y Juan... Juan y María... ¿Quién sabe quién? El uno se llevo al otro, el disparo arrancó a los dos, el amor se diluyó como agua. Sólo queda el recuerdo sincero, sólo queda el verdadero corazón del ser humano que quiebra vidas sin compasión. Sólo hace caso a sus ideas que dirigen a su corazón.
miércoles, 4 de agosto de 2010
La foto
Hoy subí a tu casa por primera vez y allí entre los recuerdos de un momento seguía él. Aunque solo fuese colgado de una vieja foto, y no son celos porque todos tenemos un pasado, y aunque queramos el pasado es lo único que no podemos cambiar de las vivencias que el tiempo nos ha robado. El pasado permanece inalterable, inamovible a cada nuevo instante; el pasado perdura en el tiempo y tiene la capacidad de modificar nuestra vida a pesar de las ideas, las venideras y las que ya están. Ese fenómeno me estremeció, cubrió mi corazón de miedos llenos de claroscuros, y mi nubes grises llenaron por completo mis sentimientos. Fue mi peor momento, porque todo lo demás llego rodado, los besos sin pasión, las caricias, las risas forman parte de nuestro pasado. La verdad que no me apetecía seguir con aquella farsa pero por ti continúe aún con aquel puñal en mi corazón clavado.
Te confieso que en cuanto pude, salí corriendo de aquella habitación, no aguantaba ni un instante aquel rostro clavándose en mis pupilas mientras tú estabas acompasando tus latidos con los míos, no soportaba tener que besarte y que en el hilo de ojos que quedaba abierto mientras nuestros labios se fundían se colase su ilusión. Me envenenó por dentro, me utilizó y fue él quien hizo el amor contigo aquella noche, estaba poseído por sus gestos. Quizá fue por eso por lo que aquella fue vuestra mejor vez, porque yo allí no estuve, era un mero espectador de mi cuerpo. Recuerdo tu mandíbula apretando contra mi hombro mientras besabas ese cuerpo que era mío pero que no era yo, tus brazos atando mis movimientos a tu elección, tus uñas tatuando en mi piel los restos de una noche de amor. Cuando el climax se hizo patente la foto salió ardiendo, dibujó una llamarada como si de una explosión se tratase, y quedo reducida a cenizas, sin esperar resurgir como un Ave Fénix. Algo salió por mi boca después de aquello y se escapó de mi un gemido de dolor o de pasión, nunca lo sabré, solo pude entrever tu gozo y tu calor, en definitiva descubrí quien era para ti ese que sabía hacerte el amor.
Te confieso que en cuanto pude, salí corriendo de aquella habitación, no aguantaba ni un instante aquel rostro clavándose en mis pupilas mientras tú estabas acompasando tus latidos con los míos, no soportaba tener que besarte y que en el hilo de ojos que quedaba abierto mientras nuestros labios se fundían se colase su ilusión. Me envenenó por dentro, me utilizó y fue él quien hizo el amor contigo aquella noche, estaba poseído por sus gestos. Quizá fue por eso por lo que aquella fue vuestra mejor vez, porque yo allí no estuve, era un mero espectador de mi cuerpo. Recuerdo tu mandíbula apretando contra mi hombro mientras besabas ese cuerpo que era mío pero que no era yo, tus brazos atando mis movimientos a tu elección, tus uñas tatuando en mi piel los restos de una noche de amor. Cuando el climax se hizo patente la foto salió ardiendo, dibujó una llamarada como si de una explosión se tratase, y quedo reducida a cenizas, sin esperar resurgir como un Ave Fénix. Algo salió por mi boca después de aquello y se escapó de mi un gemido de dolor o de pasión, nunca lo sabré, solo pude entrever tu gozo y tu calor, en definitiva descubrí quien era para ti ese que sabía hacerte el amor.
lunes, 2 de agosto de 2010
Estrellita de primavera
Que tengas buen viaje
pequeña y graciosa
estrellita de primavera.
Hoy dejas de hacer reflejo
en la piel de mi ventanal.
Te marchas para pronto volver,
para dar luz en otras latitudes,
enamorar otros corazones
y descubrir nuevas emociones.
No dejes de brillar
junto al balcón de la Luna,
pequeña y graciosa,
eclipsando con tu centelleo
su indiscreta belleza
de mujer de curvas pronunciadas
y aromas de rosa y jazmín.
No olvides llamar cuando llegues,
estrellita de una noche de primavera.
No te olvides de encender la alarma del cielo
cuando se aproxime tormenta,
se que te dan miedo
y yo siempre trate de darte calma
desde el interior de las llamas
del fuego que enciendes en mi razón.
Sorprende a nuevos amantes,
descubre otras estrellas fugaces,
y escapa aunque sea de día
para venir aquí cerca a verme
para bajito y al oído decirme
que aunque sea tu amigo me quieres,
y que cuentas conmigo
para vivir nuevas aventuras
las que sabes que pronto vienen,
para sentir otras desventuras
las de las tragedias
que los sentimientos nos ofrecen.
Alumbras mis noches de soledad,
pequeña y sincera
con un brillo sin igual,
desde la distancia
añoro tu abrazo de alma
puro y virginal,
echo de menos tu esencia
y besarte la mejilla al llegar,
echo de menos tu risa,
y tu soneto de luna al respirar.
Nunca me llenaras de caricias
ni de hermosas palabras,
no creo que las vaya a encontrar
y eso me duele...
me duele el cascabel que rompe
tu silencio al caminar
pequeña y graciosa
estrella de esta noche
en la que baño mis pensamientos
dentro de la espuma de nácar
con la que nos funde el mar,
dentro de lo que nos regala
la tranquilidad del alma
cada mañana al despertar,
sentado cerquita de mi sueño
abrazado a esta maldita soledad.
pequeña y graciosa
estrellita de primavera.
Hoy dejas de hacer reflejo
en la piel de mi ventanal.
Te marchas para pronto volver,
para dar luz en otras latitudes,
enamorar otros corazones
y descubrir nuevas emociones.
No dejes de brillar
junto al balcón de la Luna,
pequeña y graciosa,
eclipsando con tu centelleo
su indiscreta belleza
de mujer de curvas pronunciadas
y aromas de rosa y jazmín.
No olvides llamar cuando llegues,
estrellita de una noche de primavera.
No te olvides de encender la alarma del cielo
cuando se aproxime tormenta,
se que te dan miedo
y yo siempre trate de darte calma
desde el interior de las llamas
del fuego que enciendes en mi razón.
Sorprende a nuevos amantes,
descubre otras estrellas fugaces,
y escapa aunque sea de día
para venir aquí cerca a verme
para bajito y al oído decirme
que aunque sea tu amigo me quieres,
y que cuentas conmigo
para vivir nuevas aventuras
las que sabes que pronto vienen,
para sentir otras desventuras
las de las tragedias
que los sentimientos nos ofrecen.
Alumbras mis noches de soledad,
pequeña y sincera
con un brillo sin igual,
desde la distancia
añoro tu abrazo de alma
puro y virginal,
echo de menos tu esencia
y besarte la mejilla al llegar,
echo de menos tu risa,
y tu soneto de luna al respirar.
Nunca me llenaras de caricias
ni de hermosas palabras,
no creo que las vaya a encontrar
y eso me duele...
me duele el cascabel que rompe
tu silencio al caminar
pequeña y graciosa
estrella de esta noche
en la que baño mis pensamientos
dentro de la espuma de nácar
con la que nos funde el mar,
dentro de lo que nos regala
la tranquilidad del alma
cada mañana al despertar,
sentado cerquita de mi sueño
abrazado a esta maldita soledad.
domingo, 1 de agosto de 2010
Las ideas y el ideal
Silencio se piensa... El escritor se sienta al lado de un papel, en un banco del parque
y espera a que lleguen las ideas. Son las 7 y 25 de la tarde y todavía no han llegado. Como es habitual en este tipo de citas, ellas se suelen hacer de rogar. Normalmente suelen venir maquilladas de melodramas, de romanticismo y de misterio, pero hoy no, hoy probablemente no lleguen. Ayer discutió con ellas y le dijeron que no volverían a pasear por aquel bosque de emociones con él, que se quedarían colgando de la estrella polar, solas y sinceras derramando lágrimas en forma de letras descolocadas, sin orden ni sentido para que se los pensamientos y las confunda con sus ilusiones ópticas. Es lo que tienen las discusiones de pareja que siempre hay un momento para el reproche, para el desaire y la obstinación. Simplemente por el hecho de llevar razón somos capaces de olvidar lo que hay dentro de nosotros, dentro de un sentimiento, de una unión sin limites por amor, por cada latido del corazón.
Silencio se piensa... Son las 7 y 40 de la tarde, y las montañas de hojas caídas de los árboles en otoño, vuelan sobre los pies del artista. ¿Melancolía? Se pregunta discretamente el joven mientras que sus pies quedan cubiertos de restos del calvo sexagenario que se mantenía de pie justo detrás de él. Alguien que un día quizás dio una sombra alargada y robusta, alguien que miraba resplandeciente y por encima del árbol a sus vegetales vecinos. El joven literato, descriptor de sentimientos nota algo cerca, siente su aliento, su perfume, quizás sean ellas, sus amadas ideas. De repente, se gira y a lo lejos aprecia como deambulan en el parque huidizas y asustadas una sucesión constante de miradas cruzadas. Temblores desconocidos de aires febriles y miedosos. La palomas sobrevuelan las carreteras del cielo utilizando los carriles a contrasentido, los perros atemorizados se esconden tras las piernas de sus dueños. Alguna piedra, ser inerte como pocos, se mueve dos palmos a un lado y se camufla entre los bordillos que separan el paseo del jardín. Son ellas, ideas... son ellas más fuertes que nunca. Su gesto preocupa al joven que piensa en un posible divorcio ideológico, medio en broma medio en serio y a modo de soltarse la tensión de las manos estira sus dedos y se pone en pie.
Silencio se piensa... Son las 7 y 45 minutos de aquel ocaso del día. Las ideas llegan tarde, pero llegan. A fin de cuentas muchas veces los amantes se contentan con que llegan, aunque no haya rastro de los besos, de los abrazos, de los gestos. Ellas se plantan frente a frente con el dueño de la pluma de emociones de papel, y le miran. Silencio. Los ojos incendiados de fuego, ¿fuego de ira o de amor? ¿Te marchas para no volver o ya estás aquí porque has vuelto?¿Dónde has dejado escondidos los sueños que tenía cuando estaba enamorado? Las dudas le asaltan y ellas continúan calladas, ellas permanecen quietas frente a él.
En un momento dan un paso al frente, el aire se para, se congela el agite de los árboles, los gorriones dejan de cantar, y la boca del escritor se acerca poco a poco a los labios de las ideas. Se siente el amor, se siente el calor, pero... todo da un giro de noventa grados y el autor se da la vuelta, y mirando atrás camina y grita:
"A mi no me hagas esperar, si me quieres vienes y ya esta. Si me quieres dar un abrazo me lo das, pero rencores los justos que no quiero estar por estar."
Sin más el joven prosiguió su camino, llego a su casa y lo demás ya os lo podéis imaginar, ¿o no?. Total ya da igual el hecho es que todos exigimos sinceridad.
y espera a que lleguen las ideas. Son las 7 y 25 de la tarde y todavía no han llegado. Como es habitual en este tipo de citas, ellas se suelen hacer de rogar. Normalmente suelen venir maquilladas de melodramas, de romanticismo y de misterio, pero hoy no, hoy probablemente no lleguen. Ayer discutió con ellas y le dijeron que no volverían a pasear por aquel bosque de emociones con él, que se quedarían colgando de la estrella polar, solas y sinceras derramando lágrimas en forma de letras descolocadas, sin orden ni sentido para que se los pensamientos y las confunda con sus ilusiones ópticas. Es lo que tienen las discusiones de pareja que siempre hay un momento para el reproche, para el desaire y la obstinación. Simplemente por el hecho de llevar razón somos capaces de olvidar lo que hay dentro de nosotros, dentro de un sentimiento, de una unión sin limites por amor, por cada latido del corazón.
Silencio se piensa... Son las 7 y 40 de la tarde, y las montañas de hojas caídas de los árboles en otoño, vuelan sobre los pies del artista. ¿Melancolía? Se pregunta discretamente el joven mientras que sus pies quedan cubiertos de restos del calvo sexagenario que se mantenía de pie justo detrás de él. Alguien que un día quizás dio una sombra alargada y robusta, alguien que miraba resplandeciente y por encima del árbol a sus vegetales vecinos. El joven literato, descriptor de sentimientos nota algo cerca, siente su aliento, su perfume, quizás sean ellas, sus amadas ideas. De repente, se gira y a lo lejos aprecia como deambulan en el parque huidizas y asustadas una sucesión constante de miradas cruzadas. Temblores desconocidos de aires febriles y miedosos. La palomas sobrevuelan las carreteras del cielo utilizando los carriles a contrasentido, los perros atemorizados se esconden tras las piernas de sus dueños. Alguna piedra, ser inerte como pocos, se mueve dos palmos a un lado y se camufla entre los bordillos que separan el paseo del jardín. Son ellas, ideas... son ellas más fuertes que nunca. Su gesto preocupa al joven que piensa en un posible divorcio ideológico, medio en broma medio en serio y a modo de soltarse la tensión de las manos estira sus dedos y se pone en pie.
Silencio se piensa... Son las 7 y 45 minutos de aquel ocaso del día. Las ideas llegan tarde, pero llegan. A fin de cuentas muchas veces los amantes se contentan con que llegan, aunque no haya rastro de los besos, de los abrazos, de los gestos. Ellas se plantan frente a frente con el dueño de la pluma de emociones de papel, y le miran. Silencio. Los ojos incendiados de fuego, ¿fuego de ira o de amor? ¿Te marchas para no volver o ya estás aquí porque has vuelto?¿Dónde has dejado escondidos los sueños que tenía cuando estaba enamorado? Las dudas le asaltan y ellas continúan calladas, ellas permanecen quietas frente a él.
En un momento dan un paso al frente, el aire se para, se congela el agite de los árboles, los gorriones dejan de cantar, y la boca del escritor se acerca poco a poco a los labios de las ideas. Se siente el amor, se siente el calor, pero... todo da un giro de noventa grados y el autor se da la vuelta, y mirando atrás camina y grita:
"A mi no me hagas esperar, si me quieres vienes y ya esta. Si me quieres dar un abrazo me lo das, pero rencores los justos que no quiero estar por estar."
Sin más el joven prosiguió su camino, llego a su casa y lo demás ya os lo podéis imaginar, ¿o no?. Total ya da igual el hecho es que todos exigimos sinceridad.
lunes, 26 de julio de 2010
La niña de los ojos de mar
La niña de los ojos de mar
me roba cada noche los sueños
y me esconde entre sus sentimientos
para que nadie me encuentre
ni me haga marinero del invierno,
cubriendo de frío y nieve
los desiertos de mi soledad.
La niña de los ojos de mar
que me arrasa
con las fuerzas de las olas,
sacude con sus pasos mi mirada
y me quedo sentado
a verla pasar cada mañana
La niña de los ojos de mar,
robo la marea del agua
y en su pelo se hizo peinar
caracolillas de luna
engalanadas de las estrellas
que robo a la noche
por un destello de tus turquesas ojos
de belleza imposible de contemplar.
Niña de los ojos de mar
crucemos juntos las estrellas
de la noche cuando te logre encontrar.
Guíame con tus sentidos
entre los cielos inmensos,
descubriremos el mundo
desde las nubes de color gris
porque esta vida
esta llena de matices
y me haces feliz.
Ojos que llenan el tiempo
y que dibujan en mi rostro
una eterna sonrisa.
Ojos de embrujos moros.
Ojos que dejan muerto en vida
por tenerlos de frente
y no poderlos tocar.
Son los ojos de esa niña,
flamenca como el compás
del tres por cuatro de las olas
cuando con la orilla se llega a besar
fundiendo su cuerpo con su mirar.
Flamenca como unas palmas,
y una rosa de perla blanca
en el pelo negro azabache
de princesa nazarí,
con vestido de volantes turquesa.
¿Cómo es el color de los hermosos ojos
de la niña de los ojos de mar
si todo el mundo se queda ciego
de la belleza que ilumina con su mirar?
me roba cada noche los sueños
y me esconde entre sus sentimientos
para que nadie me encuentre
ni me haga marinero del invierno,
cubriendo de frío y nieve
los desiertos de mi soledad.
La niña de los ojos de mar
que me arrasa
con las fuerzas de las olas,
sacude con sus pasos mi mirada
y me quedo sentado
a verla pasar cada mañana
La niña de los ojos de mar,
robo la marea del agua
y en su pelo se hizo peinar
caracolillas de luna
engalanadas de las estrellas
que robo a la noche
por un destello de tus turquesas ojos
de belleza imposible de contemplar.
Niña de los ojos de mar
crucemos juntos las estrellas
de la noche cuando te logre encontrar.
Guíame con tus sentidos
entre los cielos inmensos,
descubriremos el mundo
desde las nubes de color gris
porque esta vida
esta llena de matices
y me haces feliz.
Ojos que llenan el tiempo
y que dibujan en mi rostro
una eterna sonrisa.
Ojos de embrujos moros.
Ojos que dejan muerto en vida
por tenerlos de frente
y no poderlos tocar.
Son los ojos de esa niña,
flamenca como el compás
del tres por cuatro de las olas
cuando con la orilla se llega a besar
fundiendo su cuerpo con su mirar.
Flamenca como unas palmas,
y una rosa de perla blanca
en el pelo negro azabache
de princesa nazarí,
con vestido de volantes turquesa.
¿Cómo es el color de los hermosos ojos
de la niña de los ojos de mar
si todo el mundo se queda ciego
de la belleza que ilumina con su mirar?
martes, 20 de julio de 2010
Demonios
Mis demonios se han encargado de despertarme en medio de esta noche. Han venido únicamente para asustarme, no les veo capaces de venir para alertarme de un peligro, y se han instalado dentro de mis entrañas para dejar llegar la sangre a impulsos de vuelta a mi corazón. Son demonios disfrazados de buenas acciones, o eso al menos están intentando pero la verdad es que me están dejando dolores por todo mi cuerpo.
Han subido a mi cabeza para intentar sacar lo peor de mi, me traen recuerdos de niño, pero no me dan días buenos, me dan malos tiempos, cuando mi madre corría tras de mi por hacer alguna picia; me dan los días de enfermedad de mi abuela postrada en la cama y el sudor frío que recorría por mi cuerpo de pensar en el más común de los desenlaces. Demonios a fin de cuentas, sin buenas intenciones, demonios disfrazados de blanco, vestidos del espíritu santo.
Lucifer, ángel caído del cielo, no dejó de ser ángel aunque fuese diablo. Nadie dijo que fuese un santo, pero me siento y le espero para tomarnos algo. Negociemos por el alma, ¿Qué me regalas a cambio?, dime que no volverá a haber malos sueños, no pido por el mal a nadie, sólo pido para mí y quizá eso me honre. No intento provocar la caída de los seres humanos, solo quiero a cambio de mi alma de mortal, que no vuelvas a aparecer, que mis sueños no te vuelva a ver. No te disfraces de contemporánea musa, no intentes camelarme aunque emerjas de las tinieblas semidesnuda, no vengas a recordarme tiempos en que tu cuerpo con mis besos recorría, no aparezcas por mucho que en mi locura lo pida. No aparezcas Reina de las tinieblas, no aparezcas que mi corazón tiembla.
La respiración se entrecorta al sentarme en esta mesa contigo, toda respiración es poca si ya no tengo tu abrigo. Abro en canal mi pecho y saco mi alma del hueco, tu egoísta me dices que qué mas tengo, yo inocente aun saco algo de mis pensamientos, la razón de mis sentidos, la que me orienta para beber en la fuente inagotable de los segundos, la que me dice que aquella gota de esa fuente que se marche sin tocar, es una gota de agua que no volverá. Intenté beber de golpe, pero es imposible y por más que lo intenté debo dejarte correr tiempo.
Demonios de la noche, atacan de improviso, son diferentes a los demonios del día a los que la luz del Sol da vida. Se defienden con las sombras, juegan con las tentaciones a oscuras y nos besan en los labios, en su comisura, nos atusan el pelo, nos regalan caricias en la espalda, y cuando no nos damos cuenta, nos clavan su espada, lentamente, como un beso de amor bien dado, como las primeras gotas que caen del cielo, como el transcurrir del tiempo cuando somos niños. Me desangro de pensamientos, no queda ni una idea, solo tu imagen en mi sueño eterno, solo los demonios del tiempo. Empleo mi último aliento en recitar estos versos, de igualdad, de libertad, de verdad, de los que llegan a amar de una u otra forma pero llegan a sentir el sentimiento de la pureza real. Me caigo, desfallezco, algo se agita por dentro, creo que muero.
No queda nada...
naufrago en soledad.
No queda nada pero creo recordar
que aquel día te quise de verdad.
No queda nada,
solo demonios en mi alma
que mi vida se quieren llevar.
No queda nada
ni una gota de agua en el mar,
ni una palabra de sinceridad,
ni tiempo para continuar
en esta absurda lucha
por la deseada igualdad.
No queda nada pero debemos pelear.
No queda nada ni tiempo ni ganas
pero si unas poquitas fuerzas
que debemos emplear
en recuperar el significado
de la palabra amar.
Han subido a mi cabeza para intentar sacar lo peor de mi, me traen recuerdos de niño, pero no me dan días buenos, me dan malos tiempos, cuando mi madre corría tras de mi por hacer alguna picia; me dan los días de enfermedad de mi abuela postrada en la cama y el sudor frío que recorría por mi cuerpo de pensar en el más común de los desenlaces. Demonios a fin de cuentas, sin buenas intenciones, demonios disfrazados de blanco, vestidos del espíritu santo.
Lucifer, ángel caído del cielo, no dejó de ser ángel aunque fuese diablo. Nadie dijo que fuese un santo, pero me siento y le espero para tomarnos algo. Negociemos por el alma, ¿Qué me regalas a cambio?, dime que no volverá a haber malos sueños, no pido por el mal a nadie, sólo pido para mí y quizá eso me honre. No intento provocar la caída de los seres humanos, solo quiero a cambio de mi alma de mortal, que no vuelvas a aparecer, que mis sueños no te vuelva a ver. No te disfraces de contemporánea musa, no intentes camelarme aunque emerjas de las tinieblas semidesnuda, no vengas a recordarme tiempos en que tu cuerpo con mis besos recorría, no aparezcas por mucho que en mi locura lo pida. No aparezcas Reina de las tinieblas, no aparezcas que mi corazón tiembla.
La respiración se entrecorta al sentarme en esta mesa contigo, toda respiración es poca si ya no tengo tu abrigo. Abro en canal mi pecho y saco mi alma del hueco, tu egoísta me dices que qué mas tengo, yo inocente aun saco algo de mis pensamientos, la razón de mis sentidos, la que me orienta para beber en la fuente inagotable de los segundos, la que me dice que aquella gota de esa fuente que se marche sin tocar, es una gota de agua que no volverá. Intenté beber de golpe, pero es imposible y por más que lo intenté debo dejarte correr tiempo.
Demonios de la noche, atacan de improviso, son diferentes a los demonios del día a los que la luz del Sol da vida. Se defienden con las sombras, juegan con las tentaciones a oscuras y nos besan en los labios, en su comisura, nos atusan el pelo, nos regalan caricias en la espalda, y cuando no nos damos cuenta, nos clavan su espada, lentamente, como un beso de amor bien dado, como las primeras gotas que caen del cielo, como el transcurrir del tiempo cuando somos niños. Me desangro de pensamientos, no queda ni una idea, solo tu imagen en mi sueño eterno, solo los demonios del tiempo. Empleo mi último aliento en recitar estos versos, de igualdad, de libertad, de verdad, de los que llegan a amar de una u otra forma pero llegan a sentir el sentimiento de la pureza real. Me caigo, desfallezco, algo se agita por dentro, creo que muero.
No queda nada...
naufrago en soledad.
No queda nada pero creo recordar
que aquel día te quise de verdad.
No queda nada,
solo demonios en mi alma
que mi vida se quieren llevar.
No queda nada
ni una gota de agua en el mar,
ni una palabra de sinceridad,
ni tiempo para continuar
en esta absurda lucha
por la deseada igualdad.
No queda nada pero debemos pelear.
No queda nada ni tiempo ni ganas
pero si unas poquitas fuerzas
que debemos emplear
en recuperar el significado
de la palabra amar.
lunes, 19 de julio de 2010
Me siento vacío
Me siento vacío.
Algo se está moviendo dentro de mi,
entre la euforia y el pesimismo,
entre la alegría y la tristeza,
entre la realidad y la mentira.
No sé distinguirlo,
porqué la verdad no se cómo hacerlo.
No sé...
Me siento vacío.
Hay algo dentro de mí
que me descubre que el tiempo pasa
sin la menor pausa ni dilación
y que se vuelve en mi contra
y todo porque no aparece amor.
Me siento vacío.
Ese hueco dentro de mí,
entre el corazón y el estomago,
ese hueco es dónde las mariposas
vuelan cuando nos enamoramos
y se debe estar haciendo pequeño.
Me siento vacío.
Sin tus ojos verdes,
sin tu piel de seda,
sin el perfume de tu pelo,
sin tus palabras de aliento
cuando desfallezco.
Me siento vacío.
Y quizá nunca más me llene,
nunca nadie llegará
para hacerme feliz,
no sé si quiero.
No sé si debo.
Me siento vacío.
Me siento en el hastío.
Me siento perdido
y naufrago de sentidos.
Me siento intranquilo,
me siento, sin tí amor mío.
Algo se está moviendo dentro de mi,
entre la euforia y el pesimismo,
entre la alegría y la tristeza,
entre la realidad y la mentira.
No sé distinguirlo,
porqué la verdad no se cómo hacerlo.
No sé...
Me siento vacío.
Hay algo dentro de mí
que me descubre que el tiempo pasa
sin la menor pausa ni dilación
y que se vuelve en mi contra
y todo porque no aparece amor.
Me siento vacío.
Ese hueco dentro de mí,
entre el corazón y el estomago,
ese hueco es dónde las mariposas
vuelan cuando nos enamoramos
y se debe estar haciendo pequeño.
Me siento vacío.
Sin tus ojos verdes,
sin tu piel de seda,
sin el perfume de tu pelo,
sin tus palabras de aliento
cuando desfallezco.
Me siento vacío.
Y quizá nunca más me llene,
nunca nadie llegará
para hacerme feliz,
no sé si quiero.
No sé si debo.
Me siento vacío.
Me siento en el hastío.
Me siento perdido
y naufrago de sentidos.
Me siento intranquilo,
me siento, sin tí amor mío.
martes, 13 de julio de 2010
Cuando las olas lloran verdad
Mis lágrimas quedaron
ancladas en el mar
y tus besos en la orilla
cansados de esperar
que se marchan al lado de otro.
Alguien que tal vez te deseé
pero que no te ama
como lo hago yo,
no te ansía de verdad.
El pasar de los días
me lleva mas adentro,
las mareas me ahogan
entre la calma y el silencio
de esta infinita soledad,
entre las corrientes frías,
entre las olas que golpean
mi rostro cuando en ti
me intento imaginar.
Me siento encarcelado,
las aguas me retienen aqui,
adentro,ahogado de amor,
sienten celos de los besos
que una noche te dí, corazón,
sienten celos de los sueños
que te ofrecí, sueños de amor.
Celoso mar de aliento amargo,
y mi cuerpo débil llora sin tí.
Aguas de esperanza y calma
arenas con mil secretos que contar,
arrancame sentimientos del alma
y dejame respirar.
Fina espuma besa las rocas
cuando las olas lloran verdad,
de sentires nuestros llenaba tu boca
cuando tus labios llegaba a rozar.
Llevame al otro lado,
al que se esconde de la realidad
que sólo allí moriré sincero
como las olas en la orilla al chocar,
que sólo allí me encuentro en el cielo
aunque sufra con la realidad.
ancladas en el mar
y tus besos en la orilla
cansados de esperar
que se marchan al lado de otro.
Alguien que tal vez te deseé
pero que no te ama
como lo hago yo,
no te ansía de verdad.
El pasar de los días
me lleva mas adentro,
las mareas me ahogan
entre la calma y el silencio
de esta infinita soledad,
entre las corrientes frías,
entre las olas que golpean
mi rostro cuando en ti
me intento imaginar.
Me siento encarcelado,
las aguas me retienen aqui,
adentro,ahogado de amor,
sienten celos de los besos
que una noche te dí, corazón,
sienten celos de los sueños
que te ofrecí, sueños de amor.
Celoso mar de aliento amargo,
y mi cuerpo débil llora sin tí.
Aguas de esperanza y calma
arenas con mil secretos que contar,
arrancame sentimientos del alma
y dejame respirar.
Fina espuma besa las rocas
cuando las olas lloran verdad,
de sentires nuestros llenaba tu boca
cuando tus labios llegaba a rozar.
Llevame al otro lado,
al que se esconde de la realidad
que sólo allí moriré sincero
como las olas en la orilla al chocar,
que sólo allí me encuentro en el cielo
aunque sufra con la realidad.
domingo, 27 de junio de 2010
Maldita Cenicienta
Poco antes de las tres,
antes de que el Sol despertase,
ella se marchó
y no volví a saber más de ella
su carroza se disfrazó de calabaza
y me hizo creer que era Cenicienta.
Maldita Cenicienta,
reina de los espejismos de la noche,
moradora de los oasis del alba
donde las princesas desaparecen
y nos encontramos con las doncellas,
llenas de suciedad y sin almas,
denigradas al ultimo escalón
de esta absurda sociedad
reinada por falsos principes
que faltan a la verdad.
Ahora sé que no es así
porque sus manos
no estaban encalladas,
porque sus maneras
eran finas y elegantes.
Me mintió
desde el primer minuto en
que me conoció.
Intentó arrasar mi vida
como el huracán
que asola las ciudades,
las reduce a la mínima expresión.
Inocente de mí
en aquel momento la creí.
Torpe inocencia de juvenil,
anhelo de un amor añorado,
de la eternidad entre besos y caricias
de jugar corriendo entre las flores
en el Edén, descansar en su jardín.
Maldita Cenicienta,
entre sus sueños me envolviste
y me hiciste creer parte de ti,
entre tus sueños me envolviste
y me echaste de ellos
poco antes de llegar a dormir,
antes de llegar a ser uno
y encontrarme dentro de ti.
Me abrazó,
y me regaló un beso,
aunque hoy hubiese preferido
una puñalada por la espalda,
a estas horas
no me atormentaría
con su recuerdo,
no tendría su veneno
corriendo por dentro.
Desafío al tiempo a esperarla
eternamente sentado en esta silla,
ya me engañó con facilidad una vez,
ya me desnudó de noche y se marchó,
no tengo nada más que perder.
Que se apague la luz del corazón
es cuestión de tiempo,
pero me reprocharía el irme
un segundo antes del adecuado,
me descartaría de los malos recuerdos
que por su maldita culpa,
por una cosa u otra he pasado.
Maldita Cenicienta,
lágrimas de sal que derramé
desde que te marchaste,
lágrimas de sal que derramé
sobre las heridas de mi papel,
me escuecen las palabras,
la tinta se desprende de mi hoja
y desaparece tras tus recuerdos,
tras los sueños que empapé.
antes de que el Sol despertase,
ella se marchó
y no volví a saber más de ella
su carroza se disfrazó de calabaza
y me hizo creer que era Cenicienta.
Maldita Cenicienta,
reina de los espejismos de la noche,
moradora de los oasis del alba
donde las princesas desaparecen
y nos encontramos con las doncellas,
llenas de suciedad y sin almas,
denigradas al ultimo escalón
de esta absurda sociedad
reinada por falsos principes
que faltan a la verdad.
Ahora sé que no es así
porque sus manos
no estaban encalladas,
porque sus maneras
eran finas y elegantes.
Me mintió
desde el primer minuto en
que me conoció.
Intentó arrasar mi vida
como el huracán
que asola las ciudades,
las reduce a la mínima expresión.
Inocente de mí
en aquel momento la creí.
Torpe inocencia de juvenil,
anhelo de un amor añorado,
de la eternidad entre besos y caricias
de jugar corriendo entre las flores
en el Edén, descansar en su jardín.
Maldita Cenicienta,
entre sus sueños me envolviste
y me hiciste creer parte de ti,
entre tus sueños me envolviste
y me echaste de ellos
poco antes de llegar a dormir,
antes de llegar a ser uno
y encontrarme dentro de ti.
Me abrazó,
y me regaló un beso,
aunque hoy hubiese preferido
una puñalada por la espalda,
a estas horas
no me atormentaría
con su recuerdo,
no tendría su veneno
corriendo por dentro.
Desafío al tiempo a esperarla
eternamente sentado en esta silla,
ya me engañó con facilidad una vez,
ya me desnudó de noche y se marchó,
no tengo nada más que perder.
Que se apague la luz del corazón
es cuestión de tiempo,
pero me reprocharía el irme
un segundo antes del adecuado,
me descartaría de los malos recuerdos
que por su maldita culpa,
por una cosa u otra he pasado.
Maldita Cenicienta,
lágrimas de sal que derramé
desde que te marchaste,
lágrimas de sal que derramé
sobre las heridas de mi papel,
me escuecen las palabras,
la tinta se desprende de mi hoja
y desaparece tras tus recuerdos,
tras los sueños que empapé.
viernes, 25 de junio de 2010
¿Dónde estás Soledad?
Sólo puedo escribir dos palabras.
TE QUIERO.
No me queda tinta para nada más,
no pienso en otra cosa
que no sea todo lo que significa
el precioso tesoro de los sentimientos,
el que engalana los cuerpos de caricias,
como lo hace la palabra amar,
no pienso en otra cosa
que en el carmín de tus labios
y en las estrellas azules
que se descubren en tu mirar,
emborracharme con los besos
de ron, limón y caña de azúcar,
y acostarme cuando el sol
descubre al despertar.
No descubro más verdad,
sólo veo la silueta de tu cuerpo
una sombra a contraluz
que poquito a poco se va,
quedando cada vez mas pequeña
desde donde esperaré sentado
a que te gires para mirar,
y gritarte que vuelvas
que aún me queda mucho que contar.
Nunca me he escondido de los versos,
siempre he estado en el mismo lugar,
esperando a pecho descubierto
por si los sentimientos los quieren guiar
a donde estoy tranquilo sentado,
a donde sé que voy a amar.
Me desnudo ante las musas,
mi cuerpo se enciende con mirarlas
y es el síntoma de mi sinceridad,
del que no le quedan palabras para gritar.
Me contento con mirarte,
sin tocarte imagino como será
tenerte entre mis brazos,
aspirar tu perfume de mora
y volver a encontrarnos
una y otra vez en el mismo lugar.
Mi orgullo es encontarte cada día,
a mi lado tumbada, semidesnuda,
mi deseo es dormir contigo
y despertar juntos al despertar.
Pero de momento no estás
te busco entre la gente,
entre las almas que vagan sin destino,
te busco en cada rostro que me cruzo
dentro de los vagones de la amistad,
y no te encuentro,
dime donde te has metido,
dime donde estás,
mi preciosa soledad.
TE QUIERO.
No me queda tinta para nada más,
no pienso en otra cosa
que no sea todo lo que significa
el precioso tesoro de los sentimientos,
el que engalana los cuerpos de caricias,
como lo hace la palabra amar,
no pienso en otra cosa
que en el carmín de tus labios
y en las estrellas azules
que se descubren en tu mirar,
emborracharme con los besos
de ron, limón y caña de azúcar,
y acostarme cuando el sol
descubre al despertar.
No descubro más verdad,
sólo veo la silueta de tu cuerpo
una sombra a contraluz
que poquito a poco se va,
quedando cada vez mas pequeña
desde donde esperaré sentado
a que te gires para mirar,
y gritarte que vuelvas
que aún me queda mucho que contar.
Nunca me he escondido de los versos,
siempre he estado en el mismo lugar,
esperando a pecho descubierto
por si los sentimientos los quieren guiar
a donde estoy tranquilo sentado,
a donde sé que voy a amar.
Me desnudo ante las musas,
mi cuerpo se enciende con mirarlas
y es el síntoma de mi sinceridad,
del que no le quedan palabras para gritar.
Me contento con mirarte,
sin tocarte imagino como será
tenerte entre mis brazos,
aspirar tu perfume de mora
y volver a encontrarnos
una y otra vez en el mismo lugar.
Mi orgullo es encontarte cada día,
a mi lado tumbada, semidesnuda,
mi deseo es dormir contigo
y despertar juntos al despertar.
Pero de momento no estás
te busco entre la gente,
entre las almas que vagan sin destino,
te busco en cada rostro que me cruzo
dentro de los vagones de la amistad,
y no te encuentro,
dime donde te has metido,
dime donde estás,
mi preciosa soledad.
martes, 22 de junio de 2010
Madrid
En la estación de los sueños rotos,
cambié mi rumbo
y me cruce contigo, Madrid.
Bella esencia de primavera,
aroma a barquillo en tus calles,
claveles y chulapos.
De jardines y palacios,
de museos y romances,
de edificios hermosos
que engañan a los amantes.
En el andén descubrí que te quiero,
en el andén me vi con el barquero,
navegando en el Retiro
y declarándote mi amor sincero,
en al andén te di la espalda
y me despedí con un beso primero
para decirte adiós, te quiero.
Recuerdos de la Plaza de Oriente,
aromas de la Plaza Mayor,
calamares y cervecitas frías
y la música de la estación.
La Puerta del Sol,
kilómetro cero de los años,
callejón sin salida
de los meses de Diciembre,
el oso y el madroño
y lanzan una sonrisa furtiva
mientras les dan de comer la gente.
Callao, esquina Preciados,
El Corte Inglés y tu cine
cada uno espera a un lado,
al fondo gira Gran Vía
y el arte se acumula
a cada paso andado,
teatros, títeres y melodías
que descubren estrellas
que jamás se han eclipsado.
Gran Vía camino abajo,
gente sin razas ni colores,
gente que esta llena de valores,
Gran Vía de Madrid,
tu cuerpo se desnuda
a los pies de la Cibeles,
alcaldesa de tu gente,
presidenta de tus calles.
Cibeles duerme tranquila
al cobijo del tridente de Neptuno,
que duerme al final del pasillo,
adornado de cuadros y figuras,
historias de días pasados,
historias de reyes
y herejes del destino,
de pintores reales y realistas
de ilustres costumbres costumbristas,
perfumadas del jardín botánico,
en el que las flores derramaron lágrimas
diez días antes de florecer.
Glorietas a emperadores,
puertas a ciudades vecinas,
tradiciones populares
y yo que me escondo en el Palacio Real,
siluetas de mármol y granito,
jardines de Sabatini,
aristocracia dormida en tus calles,
dentro de la Catedral de la Almudena.
Almas de gobiernos
que se creyeron triunfalistas
conducidos con manos regías y duras.
Sentido común demócrata
nacido de las manos
de los hijos de la dictadura,
el espíritu de una nación late
dentro de tus calles, Madrid,
el espíritu de libertad de la gente
el corazón de la sociedad
que disfruta de tu auténtica verdad,
la de los momentos felices vividos
y los sueños por cumplir
llenos de ojos brillantes de sinceridad.
Mi tren se aleja
más y más de ti, Madrid.
Promete acogerme entre tus brazos
cuando desee venir
a ver tus brillantes ojos,
disfrutar a sorbitos de ti,
a cantarte al oído
aquella canción que decía
"en Méjico se piensa mucho en ti".
cambié mi rumbo
y me cruce contigo, Madrid.
Bella esencia de primavera,
aroma a barquillo en tus calles,
claveles y chulapos.
De jardines y palacios,
de museos y romances,
de edificios hermosos
que engañan a los amantes.
En el andén descubrí que te quiero,
en el andén me vi con el barquero,
navegando en el Retiro
y declarándote mi amor sincero,
en al andén te di la espalda
y me despedí con un beso primero
para decirte adiós, te quiero.
Recuerdos de la Plaza de Oriente,
aromas de la Plaza Mayor,
calamares y cervecitas frías
y la música de la estación.
La Puerta del Sol,
kilómetro cero de los años,
callejón sin salida
de los meses de Diciembre,
el oso y el madroño
y lanzan una sonrisa furtiva
mientras les dan de comer la gente.
Callao, esquina Preciados,
El Corte Inglés y tu cine
cada uno espera a un lado,
al fondo gira Gran Vía
y el arte se acumula
a cada paso andado,
teatros, títeres y melodías
que descubren estrellas
que jamás se han eclipsado.
Gran Vía camino abajo,
gente sin razas ni colores,
gente que esta llena de valores,
Gran Vía de Madrid,
tu cuerpo se desnuda
a los pies de la Cibeles,
alcaldesa de tu gente,
presidenta de tus calles.
Cibeles duerme tranquila
al cobijo del tridente de Neptuno,
que duerme al final del pasillo,
adornado de cuadros y figuras,
historias de días pasados,
historias de reyes
y herejes del destino,
de pintores reales y realistas
de ilustres costumbres costumbristas,
perfumadas del jardín botánico,
en el que las flores derramaron lágrimas
diez días antes de florecer.
Glorietas a emperadores,
puertas a ciudades vecinas,
tradiciones populares
y yo que me escondo en el Palacio Real,
siluetas de mármol y granito,
jardines de Sabatini,
aristocracia dormida en tus calles,
dentro de la Catedral de la Almudena.
Almas de gobiernos
que se creyeron triunfalistas
conducidos con manos regías y duras.
Sentido común demócrata
nacido de las manos
de los hijos de la dictadura,
el espíritu de una nación late
dentro de tus calles, Madrid,
el espíritu de libertad de la gente
el corazón de la sociedad
que disfruta de tu auténtica verdad,
la de los momentos felices vividos
y los sueños por cumplir
llenos de ojos brillantes de sinceridad.
Mi tren se aleja
más y más de ti, Madrid.
Promete acogerme entre tus brazos
cuando desee venir
a ver tus brillantes ojos,
disfrutar a sorbitos de ti,
a cantarte al oído
aquella canción que decía
"en Méjico se piensa mucho en ti".
lunes, 21 de junio de 2010
Al despertar (...A Conil)
Al despertar
confianza de tu boca,
el sincero abrazo de tu cuerpo
con la cal y la mar.
Barquitos pesqueros son mis dedos
que de un lado a otro
se empeñan en remar,
en busca de tu camino...
Al despertar,
puede que se haga realidad.
Un sombrero de olivo verde,
que cubre tu hermosa cabellera dorada
de palmera y caña,
de sonrisa plateada y al alma
le robaste cristalinas carcajadas...
El vestido de volantes blanco
que perfila la silueta de tu belleza,
hermosa, perfecta, ligera princesa.
Zapatitos de espuma y sal,
y el tres por cuatro de tu compás
que pone ritmo al cielo
que miras al despertar.
Recorro tu figura desde abajo,
con sólo mirarte, sin tocarte,
con la inocencia del niño
que descubre ingenuo
el pudor del desnudo.
Trazo cada una de las arrugas de tu vestido
con las yemas de mis encallados dedos,
sosteniendo el pincel del tacto
y dibujando estrellas fugaces
sobre el lienzo de la imaginación.
Alfombra de piel de arena,
las callejuelas hasta tu casa
y las macetas que vigilan tu escapada,
las que me prohiben la entrada.
La baranda verde en esta cuesta
vigilante de tu hermosura,
prisionera de mi mirada,
y mi alma que se escapa de mi cuerpo
y mi sueño se queda contigo,
que se hace eterno...
Fenicia mirada sobre la mar,
astuta espada romana que desenvainar,
belleza musulmana de rasgos flamencos
que regalaste a las mujeres de mi ciudad,
cristianas costumbres de otro manjar.
Etnias, razas y costumbres,
piratas y polizones encallan en tu puerto...
se mezclan las tradiciones
y los jirones de este corazón roto
roto porque junto a ti no está.
Me encarcelo cada noche
en la Torre de Guzmán,
secuestrado por las musas de tus calles,
en las que me paraba a cantar mi verdad.
Tarifa al fondo, la joven Chiclana
y mirando al frente la mestiza Ceuta,
de embrujado espíritu arábigo
cuando cada noche la luna se acuesta
para vernos de la mano pasar.
confianza de tu boca,
el sincero abrazo de tu cuerpo
con la cal y la mar.
Barquitos pesqueros son mis dedos
que de un lado a otro
se empeñan en remar,
en busca de tu camino...
Al despertar,
puede que se haga realidad.
Un sombrero de olivo verde,
que cubre tu hermosa cabellera dorada
de palmera y caña,
de sonrisa plateada y al alma
le robaste cristalinas carcajadas...
El vestido de volantes blanco
que perfila la silueta de tu belleza,
hermosa, perfecta, ligera princesa.
Zapatitos de espuma y sal,
y el tres por cuatro de tu compás
que pone ritmo al cielo
que miras al despertar.
Recorro tu figura desde abajo,
con sólo mirarte, sin tocarte,
con la inocencia del niño
que descubre ingenuo
el pudor del desnudo.
Trazo cada una de las arrugas de tu vestido
con las yemas de mis encallados dedos,
sosteniendo el pincel del tacto
y dibujando estrellas fugaces
sobre el lienzo de la imaginación.
Alfombra de piel de arena,
las callejuelas hasta tu casa
y las macetas que vigilan tu escapada,
las que me prohiben la entrada.
La baranda verde en esta cuesta
vigilante de tu hermosura,
prisionera de mi mirada,
y mi alma que se escapa de mi cuerpo
y mi sueño se queda contigo,
que se hace eterno...
Fenicia mirada sobre la mar,
astuta espada romana que desenvainar,
belleza musulmana de rasgos flamencos
que regalaste a las mujeres de mi ciudad,
cristianas costumbres de otro manjar.
Etnias, razas y costumbres,
piratas y polizones encallan en tu puerto...
se mezclan las tradiciones
y los jirones de este corazón roto
roto porque junto a ti no está.
Me encarcelo cada noche
en la Torre de Guzmán,
secuestrado por las musas de tus calles,
en las que me paraba a cantar mi verdad.
Tarifa al fondo, la joven Chiclana
y mirando al frente la mestiza Ceuta,
de embrujado espíritu arábigo
cuando cada noche la luna se acuesta
para vernos de la mano pasar.
lunes, 14 de junio de 2010
Todo va a ir muy bien
Sólo te queda el silencio,
cuando no está junto a ti,
y él se marcha; "esta historia está acabada"
Sientes que falta algo adentro
y por eso estoy aquí,
sonriendo, porque no quiero verte sufrir.
Sólo sé feliz,
aunque nada es,
cómo habiamos soñado alguna vez
Y ahora piensa en tí,
porque hay que vivir
disfrutando del momento hasta el fín.
Y te ríes del ayer
porque todo va a ir muy bien,
jugaremos con la Luna a nuestros pies.
Porque todo vuelve a ser
de color aunque esta vez
encontremos cicatrices en la piel
Haz realidad hoy tus sueños,
disfrutemos sin huir de los llantos,
eso ya es agua pasada.
Borra todos los recuerdos
malos que quedan en ti,
y me encuentro, un poquito más cerca de ti.
Sólo sé feliz,
aunque nada es,
cómo habiamos soñado alguna vez
Y ahora piensa en tí,
porque hay que vivir
disfrutando del momento hasta el fín.
Y te ríes del ayer
porque todo va a ir muy bien,
jugaremos con la Luna a nuestros pies.
Porque todo vuelve a ser
de color aunque esta vez
encontremos cicatrices en la piel
cuando no está junto a ti,
y él se marcha; "esta historia está acabada"
Sientes que falta algo adentro
y por eso estoy aquí,
sonriendo, porque no quiero verte sufrir.
Sólo sé feliz,
aunque nada es,
cómo habiamos soñado alguna vez
Y ahora piensa en tí,
porque hay que vivir
disfrutando del momento hasta el fín.
Y te ríes del ayer
porque todo va a ir muy bien,
jugaremos con la Luna a nuestros pies.
Porque todo vuelve a ser
de color aunque esta vez
encontremos cicatrices en la piel
Haz realidad hoy tus sueños,
disfrutemos sin huir de los llantos,
eso ya es agua pasada.
Borra todos los recuerdos
malos que quedan en ti,
y me encuentro, un poquito más cerca de ti.
Sólo sé feliz,
aunque nada es,
cómo habiamos soñado alguna vez
Y ahora piensa en tí,
porque hay que vivir
disfrutando del momento hasta el fín.
Y te ríes del ayer
porque todo va a ir muy bien,
jugaremos con la Luna a nuestros pies.
Porque todo vuelve a ser
de color aunque esta vez
encontremos cicatrices en la piel
El balcón de la soledad
A la luz de la Luna,
en la orillita del mar,
me senté impaciente
para verte pasar.
A la luz de la Luna,
el reflejo de tu mirada,
ilumina eternamente
la mas intensa oscuridad.
A la luz de la Luna, niña,
donde te podre besar,
se desnudan sentimientos
que llevo dentro
desde que te vi pasar.
Mientras mis pies se mojaban
por el agua del mar,
mi sueño se escapó
y al correr por él se encontró
con tu pequeño corazón
que apagaba estrellas de ilusión
porque quería amanecer
en aquel hermoso rincón.
Perdido entre la neblina
de un somnoliento día gris,
que despertaba entre los delirios y la razón,
y su vestido de tenues luces dejó caer,
porque descubría nuevos latidos,
explosivos movimientos de su motor interior.
Se escapó la noche
por los inmensos ventanales
de la terraza del amanecer.
El minutero imparable,
un segundero minúsculo e incesable
ahoga de llanto
la tranquilidad del alma.
Dos manos enlazadas
que se decían adiós.
Hermoso camino de espuma de mar,
sal y arena entre la piel,
y mi sueño se escapa de nuevo
otra luz,otro amanecer.
El viento me juró
que estaría cerca de mi
mientras sueño,
sueño con el sueño de soñarte,
de nuevo entre las sábanas de esta habitación,
sueño con el sueño
que al verte pasar se escapó.
Mientras tanto te espero,
esperando ver tu caminar sereno,
sentado sin miedo,
asomado a este balcón,
el balcón de la soledad.
en la orillita del mar,
me senté impaciente
para verte pasar.
A la luz de la Luna,
el reflejo de tu mirada,
ilumina eternamente
la mas intensa oscuridad.
A la luz de la Luna, niña,
donde te podre besar,
se desnudan sentimientos
que llevo dentro
desde que te vi pasar.
Mientras mis pies se mojaban
por el agua del mar,
mi sueño se escapó
y al correr por él se encontró
con tu pequeño corazón
que apagaba estrellas de ilusión
porque quería amanecer
en aquel hermoso rincón.
Perdido entre la neblina
de un somnoliento día gris,
que despertaba entre los delirios y la razón,
y su vestido de tenues luces dejó caer,
porque descubría nuevos latidos,
explosivos movimientos de su motor interior.
Se escapó la noche
por los inmensos ventanales
de la terraza del amanecer.
El minutero imparable,
un segundero minúsculo e incesable
ahoga de llanto
la tranquilidad del alma.
Dos manos enlazadas
que se decían adiós.
Hermoso camino de espuma de mar,
sal y arena entre la piel,
y mi sueño se escapa de nuevo
otra luz,otro amanecer.
El viento me juró
que estaría cerca de mi
mientras sueño,
sueño con el sueño de soñarte,
de nuevo entre las sábanas de esta habitación,
sueño con el sueño
que al verte pasar se escapó.
Mientras tanto te espero,
esperando ver tu caminar sereno,
sentado sin miedo,
asomado a este balcón,
el balcón de la soledad.
sábado, 22 de mayo de 2010
Sensualidad, Fragilidad y Olvido
Sensualidad...
Recorrer las curvas de tu cuerpo,
sin casco ni cinturón,
y accidentarme en la montañas rocosas
que tienes cerca del corazón.
Esperaré que vengas a socorrerme,
que me destierres al infierno de tu cuerpo
que me secuestren, que nunca mas salga de ahí,
beberme poquito a poco tu dulce veneno.
Fragilidad...
Las lágrimas recorren tus mejillas
y se enojan conmigo por no estar.
Porque no tienen por donde discurrir
antes de caer de tu rostro al suelo,
porque antes el que las guardaba
para los dos, incomprensiblemente, era yo,
porque me marche sin avisar
y con el frasco de vida sin destapar.
Olvido...
Viajaré hasta a ti cada noche
para arroparte si tienes frío,
viajaré para darte los besos
que me llevé a mi nuevo espacio,
viajaré por tus recuerdos
y los momentos que pasamos
cerquita del alma,
dormidos y amarrados.
Recorrer las curvas de tu cuerpo,
sin casco ni cinturón,
y accidentarme en la montañas rocosas
que tienes cerca del corazón.
Esperaré que vengas a socorrerme,
que me destierres al infierno de tu cuerpo
que me secuestren, que nunca mas salga de ahí,
beberme poquito a poco tu dulce veneno.
Fragilidad...
Las lágrimas recorren tus mejillas
y se enojan conmigo por no estar.
Porque no tienen por donde discurrir
antes de caer de tu rostro al suelo,
porque antes el que las guardaba
para los dos, incomprensiblemente, era yo,
porque me marche sin avisar
y con el frasco de vida sin destapar.
Olvido...
Viajaré hasta a ti cada noche
para arroparte si tienes frío,
viajaré para darte los besos
que me llevé a mi nuevo espacio,
viajaré por tus recuerdos
y los momentos que pasamos
cerquita del alma,
dormidos y amarrados.
lunes, 17 de mayo de 2010
Esperaré
Esperaré sentado al sur.
Esperaré sentado y tú
que no llegas a darme luz,
que todo se me hace oscuro
y llevo como puedo el peso de mi cruz.
Esperaré pacientemente impacientado
a que vengas poco a poco a mi lado.
Esperaré aunque me dejes callado,
esperaré porque te quiero,
porque eres todo lo deseado.
Noche tras noche, esperaré.
Esperaré cuando los sueños
vacíos de sentimientos
me encuentren al amanecer.
Al caer del cielo,y volver a caer,
a creer mi sueño,y volver a creer,
que puedo cantarte al oído
y que tú me puedes querer.
Esperaré con llegar al aire,
ese que te roba las caricias,
y a escondidas podré amarte,
donde resurgiré de mis cenizas
donde una vez me amaste,
y alguna otra vez me mataste.
Esperaré a que llegues,esperaré,
sentado en esta blanca cama,
esperaré con un ramo de rosas
para que avivemos las llamas.
Esperaré, y me dejaré el alma.
Esperaré densos amaneceres entre sabanas,
y cuando llegues a sentirme sabrás
que te amo porque te amo,
y que te sueño por nada,
que me reflejo en tu mirada,
cristalina y transparente cuando amas,
oscura, triste y apagada,
cuando a ratitos te enfadas.
Esperaré una y otra vez.
Te esperaré, como esperaste tú
nuestra primera vez.
Esperaré sentado y tú
que no llegas a darme luz,
que todo se me hace oscuro
y llevo como puedo el peso de mi cruz.
Esperaré pacientemente impacientado
a que vengas poco a poco a mi lado.
Esperaré aunque me dejes callado,
esperaré porque te quiero,
porque eres todo lo deseado.
Noche tras noche, esperaré.
Esperaré cuando los sueños
vacíos de sentimientos
me encuentren al amanecer.
Al caer del cielo,y volver a caer,
a creer mi sueño,y volver a creer,
que puedo cantarte al oído
y que tú me puedes querer.
Esperaré con llegar al aire,
ese que te roba las caricias,
y a escondidas podré amarte,
donde resurgiré de mis cenizas
donde una vez me amaste,
y alguna otra vez me mataste.
Esperaré a que llegues,esperaré,
sentado en esta blanca cama,
esperaré con un ramo de rosas
para que avivemos las llamas.
Esperaré, y me dejaré el alma.
Esperaré densos amaneceres entre sabanas,
y cuando llegues a sentirme sabrás
que te amo porque te amo,
y que te sueño por nada,
que me reflejo en tu mirada,
cristalina y transparente cuando amas,
oscura, triste y apagada,
cuando a ratitos te enfadas.
Esperaré una y otra vez.
Te esperaré, como esperaste tú
nuestra primera vez.
sábado, 15 de mayo de 2010
Sólo tengo un verso
Hoy sólo tengo un verso,
pero es el verso de lo flamenco.
Hoy sólo tengo un sueño
y es deseo encontrarte
y juntos abrir las alas al viento.
Silencio.
Un quejío andaluz rompe la noche,
un cantar del alma.
Estas son las únicas letras de hoy,
fruto del insomnio forzado,
de la inspiración que me das.
Te cuento.
Hoy sin eso no siento,
porque no hay noches sin día
y no hay aire sin viento,
porque no hace falta mucho
para que desnude lo que siento
y te muestre que te llevo dentro.
pero es el verso de lo flamenco.
Hoy sólo tengo un sueño
y es deseo encontrarte
y juntos abrir las alas al viento.
Silencio.
Un quejío andaluz rompe la noche,
un cantar del alma.
Estas son las únicas letras de hoy,
fruto del insomnio forzado,
de la inspiración que me das.
Te cuento.
Hoy sin eso no siento,
porque no hay noches sin día
y no hay aire sin viento,
porque no hace falta mucho
para que desnude lo que siento
y te muestre que te llevo dentro.
domingo, 9 de mayo de 2010
Los niños buenos
Los niños buenos
ya no bailan con princesas.
Ellas los prefieren malos,
de esos de los que no besan la mano,
de los que con el paso de los años,
acaban haciendo daño.
Los niños buenos
nunca están de moda.
Ellos se esconden a llorar
por tu amor a solas,
porque lo que sienten es de verdad,
porque sus sentimientos son sinceridad,
porque siempre van de frente,
con el cara a cara de esta realidad.
Los niños buenos
son los que esconden la mirada
si les miras sugestiva,
son los que tartamudean
cuando están con las reinas,
los que por mas que quieran,
no se rodean de musas, de divas.
Ellos sueñan con abrazos sinceros,
ellos hablan y comprenden,
ellos escuchan cuando les partes el corazón,
porque confiesas que aquel
te ha dedicado una canción,
pero no ha elegido la que te gusta,
ellos si saben cual es la mejor.
Ojos tristes y sonrisas ocultas,
el alma entre las manos,
a pecho descubierto
y a cielo abierto
les abrazas como abrazas a un hermano,
y por dentro que se rompen
porque quieren el abrazo de quien se sabe amado.
Los niños buenos
y su exquisita educación,
siempre a tus pies,
ellos viven en su mundo de papel,
que se arruga facilmente
y todo acaba por morir,
ellos viven los días esperándote,
a que todo gire y el amor
te descubra esta vez ante él.
¿Quién quiere ser como ellos?
¿Quién despierta entre tus brazos?
Los niños buenos,
especie en peligro de extinción.
Ya no quedan caballeros,
tampoco princesas de cuentos,
ni brujas malas que hechicen amor.
No hay besos que conviertan
ranas en príncipes,
ni caballeros andantes
camuflados con el escudo del valor.
Ya no quedan niños buenos,
espero que quedemos tu y yo,
sinceros con la bandera roja,
la bandera de mi corazón.
ya no bailan con princesas.
Ellas los prefieren malos,
de esos de los que no besan la mano,
de los que con el paso de los años,
acaban haciendo daño.
Los niños buenos
nunca están de moda.
Ellos se esconden a llorar
por tu amor a solas,
porque lo que sienten es de verdad,
porque sus sentimientos son sinceridad,
porque siempre van de frente,
con el cara a cara de esta realidad.
Los niños buenos
son los que esconden la mirada
si les miras sugestiva,
son los que tartamudean
cuando están con las reinas,
los que por mas que quieran,
no se rodean de musas, de divas.
Ellos sueñan con abrazos sinceros,
ellos hablan y comprenden,
ellos escuchan cuando les partes el corazón,
porque confiesas que aquel
te ha dedicado una canción,
pero no ha elegido la que te gusta,
ellos si saben cual es la mejor.
Ojos tristes y sonrisas ocultas,
el alma entre las manos,
a pecho descubierto
y a cielo abierto
les abrazas como abrazas a un hermano,
y por dentro que se rompen
porque quieren el abrazo de quien se sabe amado.
Los niños buenos
y su exquisita educación,
siempre a tus pies,
ellos viven en su mundo de papel,
que se arruga facilmente
y todo acaba por morir,
ellos viven los días esperándote,
a que todo gire y el amor
te descubra esta vez ante él.
¿Quién quiere ser como ellos?
¿Quién despierta entre tus brazos?
Los niños buenos,
especie en peligro de extinción.
Ya no quedan caballeros,
tampoco princesas de cuentos,
ni brujas malas que hechicen amor.
No hay besos que conviertan
ranas en príncipes,
ni caballeros andantes
camuflados con el escudo del valor.
Ya no quedan niños buenos,
espero que quedemos tu y yo,
sinceros con la bandera roja,
la bandera de mi corazón.
viernes, 30 de abril de 2010
Me juré olvidar lo que es amar
No sé como pronunciar
esas dos malditas palabras
porque quizá tu no lo sientas
y mi alma se la lleve tu tormenta.
No sé como describir
los sueños que me haces sentir
porque hacia tiempo que nadie
con su simple presencia me hace feliz.
Dejame deshojar la margarita de tu corazón,
y que caigan pétalo a pétalo
las dudas que te pueda generar
mi complejo espacio interior.
Esos efímeros sentimientos
que no soy capaz de mostrar,
esos momentos de mi tiempo
en que a mi lado no estás.
Hace algún tiempo me juré a mi mismo
olvidar lo que es amar.
Hace algún tiempo me olvidé
de esa pequeña cavidad,
entre mi alma y los sentidos,
donde convergen los besos
que nunca te pude dar.
Al viento le descubriré donde estás
con todas las cosas que nos arrojaremos,
por todos esos sentimientos
que nos dejaremos en el mar,
navegando sobre las olas
y abocados a naufragar.
Lanzo las palabras al aire,
y caen desordenadas sobre el suelo
lleno del rocío de otro amanecer
en el que los preámbulos
y los obstáculos de los sentimientos
hacen ver que no soy nadie
sin regalar los latidos de un corazón.
Se pudre mi alma
en los momentos de soledad,
es como el árbol enfermo
que poco a poco deja de crecer
y empieza a ceder a un costado,
al lado del aire,
al lado del momento incabado.
Al aire,
las palabras que no te regalé,
mi ausencia mis llantos
y mi anochecer.
A la noche,
los sueños los llantos,
y mi inmadurez,
los latidos del perdido
y las cosas por hacer.
De nuevo,
me encuentro sólo otro amanecer,
de nuevo te siento,
y te eche de menos ayer.
Aunque descubras mis secretos,
me costará saber
quien es quien.
Imagino caminando desnudos
sin mas que perder,
me imagino abrazados,
vistiéndonos con nuestra piel.
El maquillaje del alma,
las palabras de mujer,
te descubro en mi enfermizo
sentimiento de querer.
Cada vez me cuesta menos,
leer tus labios que no ves,
cada vez me hallo mas cerca
y no descubro si amor es.
Solo puedo vivir,
y dejar de ser
el niño que despierta
sólo en mitad de la noche,
sólo y sin nadie
que se despierte por él.
esas dos malditas palabras
porque quizá tu no lo sientas
y mi alma se la lleve tu tormenta.
No sé como describir
los sueños que me haces sentir
porque hacia tiempo que nadie
con su simple presencia me hace feliz.
Dejame deshojar la margarita de tu corazón,
y que caigan pétalo a pétalo
las dudas que te pueda generar
mi complejo espacio interior.
Esos efímeros sentimientos
que no soy capaz de mostrar,
esos momentos de mi tiempo
en que a mi lado no estás.
Hace algún tiempo me juré a mi mismo
olvidar lo que es amar.
Hace algún tiempo me olvidé
de esa pequeña cavidad,
entre mi alma y los sentidos,
donde convergen los besos
que nunca te pude dar.
Al viento le descubriré donde estás
con todas las cosas que nos arrojaremos,
por todos esos sentimientos
que nos dejaremos en el mar,
navegando sobre las olas
y abocados a naufragar.
Lanzo las palabras al aire,
y caen desordenadas sobre el suelo
lleno del rocío de otro amanecer
en el que los preámbulos
y los obstáculos de los sentimientos
hacen ver que no soy nadie
sin regalar los latidos de un corazón.
Se pudre mi alma
en los momentos de soledad,
es como el árbol enfermo
que poco a poco deja de crecer
y empieza a ceder a un costado,
al lado del aire,
al lado del momento incabado.
Al aire,
las palabras que no te regalé,
mi ausencia mis llantos
y mi anochecer.
A la noche,
los sueños los llantos,
y mi inmadurez,
los latidos del perdido
y las cosas por hacer.
De nuevo,
me encuentro sólo otro amanecer,
de nuevo te siento,
y te eche de menos ayer.
Aunque descubras mis secretos,
me costará saber
quien es quien.
Imagino caminando desnudos
sin mas que perder,
me imagino abrazados,
vistiéndonos con nuestra piel.
El maquillaje del alma,
las palabras de mujer,
te descubro en mi enfermizo
sentimiento de querer.
Cada vez me cuesta menos,
leer tus labios que no ves,
cada vez me hallo mas cerca
y no descubro si amor es.
Solo puedo vivir,
y dejar de ser
el niño que despierta
sólo en mitad de la noche,
sólo y sin nadie
que se despierte por él.
miércoles, 21 de abril de 2010
¿Dónde está mi corona?
¿Dónde está mi corona? La que un día me hizo dueño del inmenso reino de tu amor, la que descansaba en mi cabeza, con la que gobernaba tu corazón. Su brillo de luz de luna, sus piedras preciosas, ambicionan la verdad ahora, me echan de menos, añoran mis juicios de valores, me ubican lejos de tu espíritu.
¿Dónde está mi corona? La que colgaba de mi cabello, y la que ese lacayo admiraba. Ese al que descubrí que mirabas. Ese al que expulsé del reino, por querer arrebatarme tu corazón. Pero ya era tarde, mi discursito fue en vano... tu alma se esfumó con él. Recorrió centenas de kilómetros, y se disolvió de aquellas estancias. Desde ese día, tu rostro se tornó en gris. Aquella imagen de ilusión temprana y juvenil, dio paso a los llantos y las caras pálidas, pero ¿que podía hacer yo? No se puede pelear en balde, pero a pesar de todo lo intenté. Trate de refugiarme en la fuerza de mi espada, en mis artes y mis influencias, pero era imposible. Ya había perdido mi corona. A pesar de mi esfuerzo por tratar de recuperarla día a día perdía fuerza, día a día sus resplandecientes dorados sutilmente se convertían en alatonados colores. No lo conseguí.
Sé que durante mucho tiempo, mi tiranía fue absoluta. Sé que nunca he creído en la democracia del amor, que me gustaba más ese absolutismo con el que regía con mano firme el reino. Tantas cabezas he cortado, como piezas de ganado han muerto a mis pies montado a lomos de mi caballo, esa figura que me hacía mas dueño si cabe de todas aquellas ahora lejanas posesiones. Conseguí aguantar el régimen un tiempo pero el pueblo se me echó encima. El pueblo ahora es más sabio que el día que les dirigí a la libertad, a la tierra prometida para ellos, y hoy tras esas murallas sólo queda mi historia, la que un día gobernó aquel dulce reino. Abdique en ti, te cedí todas mis riquezas y marché... sólo paso a paso, resignado a ser un Rey sin reino, a ser un Rey sin Corte y sin plebeyos a los que escupir mis verdades, las reales, las que mandan. ¿Si o no?. Mis razones eran las autenticas verdades.
Pero en fin hoy vivo en lo alto de esta colina, ermitañamente ermitaño, sólo con mis recuerdos y con el brillo de tus ojos, con los sueños de lo que pudo ser y no fue. Imaginó que aquel joven lacayo volvería subido sobre el saco de huesos de su rocín, sin lustre alguno. Imaginó que será él quien sepa donde está mi corona. Pero aquel preciado metal que se ceñía a mi cabeza, me corresponde y un día volverá a mi. Un día me descubrirá de nuevo. Yo de momento aguardo pacientemente el pasar de los días, de las semanas y los meses. Me resigno a ceder, al menos de momento albergo esperanzas, de momento... he dicho. Mi bastón de mando guarda miles de secreto sólo descifrables por mi estirpe, por está familia por la que pelearé, por la continuidad de está dinastía... Espero no confundirme de nuevo, espero que mi decisión sea acertada y que vuestro reino se rinda de nuevo ante mi galantería, ante esta caballería que espera mi voz de mando, que reconozca mi superioridad... Todas las voces a uno... ¡Viva el Rey!
¿Dónde está mi corona? La que colgaba de mi cabello, y la que ese lacayo admiraba. Ese al que descubrí que mirabas. Ese al que expulsé del reino, por querer arrebatarme tu corazón. Pero ya era tarde, mi discursito fue en vano... tu alma se esfumó con él. Recorrió centenas de kilómetros, y se disolvió de aquellas estancias. Desde ese día, tu rostro se tornó en gris. Aquella imagen de ilusión temprana y juvenil, dio paso a los llantos y las caras pálidas, pero ¿que podía hacer yo? No se puede pelear en balde, pero a pesar de todo lo intenté. Trate de refugiarme en la fuerza de mi espada, en mis artes y mis influencias, pero era imposible. Ya había perdido mi corona. A pesar de mi esfuerzo por tratar de recuperarla día a día perdía fuerza, día a día sus resplandecientes dorados sutilmente se convertían en alatonados colores. No lo conseguí.
Sé que durante mucho tiempo, mi tiranía fue absoluta. Sé que nunca he creído en la democracia del amor, que me gustaba más ese absolutismo con el que regía con mano firme el reino. Tantas cabezas he cortado, como piezas de ganado han muerto a mis pies montado a lomos de mi caballo, esa figura que me hacía mas dueño si cabe de todas aquellas ahora lejanas posesiones. Conseguí aguantar el régimen un tiempo pero el pueblo se me echó encima. El pueblo ahora es más sabio que el día que les dirigí a la libertad, a la tierra prometida para ellos, y hoy tras esas murallas sólo queda mi historia, la que un día gobernó aquel dulce reino. Abdique en ti, te cedí todas mis riquezas y marché... sólo paso a paso, resignado a ser un Rey sin reino, a ser un Rey sin Corte y sin plebeyos a los que escupir mis verdades, las reales, las que mandan. ¿Si o no?. Mis razones eran las autenticas verdades.
Pero en fin hoy vivo en lo alto de esta colina, ermitañamente ermitaño, sólo con mis recuerdos y con el brillo de tus ojos, con los sueños de lo que pudo ser y no fue. Imaginó que aquel joven lacayo volvería subido sobre el saco de huesos de su rocín, sin lustre alguno. Imaginó que será él quien sepa donde está mi corona. Pero aquel preciado metal que se ceñía a mi cabeza, me corresponde y un día volverá a mi. Un día me descubrirá de nuevo. Yo de momento aguardo pacientemente el pasar de los días, de las semanas y los meses. Me resigno a ceder, al menos de momento albergo esperanzas, de momento... he dicho. Mi bastón de mando guarda miles de secreto sólo descifrables por mi estirpe, por está familia por la que pelearé, por la continuidad de está dinastía... Espero no confundirme de nuevo, espero que mi decisión sea acertada y que vuestro reino se rinda de nuevo ante mi galantería, ante esta caballería que espera mi voz de mando, que reconozca mi superioridad... Todas las voces a uno... ¡Viva el Rey!
sábado, 17 de abril de 2010
La posada de las almas cansadas
Me duelen las entrañas,
y mi infatigable espíritu se detiene;
se sienta sobre una piedra a reposar
del infame pedregal de sentimientos
por el que caminamos oscilantemente.
Junto a nosotros
la posada de las almas cansadas.
Paralelo a nuestros astros,
entre la claridad y la penumbra
un patio de luces donde
se estrellan las cometas
que cruzan el calmado cielo
de olas y mareas,
de musas y princesas,
de ricos sueños esparcidos
adrede en aquella lejana mesa,
la que se oculta al fondo
como cuando los amantes se besan
Hallé la desidia escondida en el cajón
debajo de la camilla,
entre la maquina de coser corazones
y la cafetera de aromas y sinsabores,
amarga simiente en rama,
acidez en las palabras de tu alma,
ven por sentirme cerca... Y ama,
vuelve aunque seas terca
porque esta será nuestra última llama.
Recepciones de jazmines blancos,
maceteros de aromas a Mayo,
cal en las paredes de este patio
y aun quedan cuarenta días con sayo.
Piel sobre piel, se fruncen las ceños,
y nos agarramos las manos,
piel sobre piel, enarbolo los mantones de sueños,
y jugamos traviesos con los engaños.
Riquezas inocuas
de elixires afrutados,
ángeles vagando
por los infiernos inadecuados,
por los paraísos que se ocultan
entre lo real y lo imaginado,
donde todos somos todos
y sino somos, somos pasado.
Recuerdo de mi viaje
aquella hospedería barata.
Recuerdo de mi estancia
en la posada de las almas cansadas
el disfrute de los versos,
el discurrir de los sesos,
y las batallas a besos
donde nos sobran las espadas.
La habitación a un margen,
paredes con tez de nácar,
con las rejas de forja
y las macetas colgadas,
las flores adornan
las ilustres balconadas
con los claveles y las rosas
con el rocío en la mañana.
Sábanas de seda fina,
mármol de pelaje tardío
donde a pesar de las palabras
se cubre cada vez que llega el estío.
Aromas de luz y plata.
Desnudo mi torso y descubres
esta cruz de Caravaca
alojada en mi pecho
donde se refleja mi alma
donde descansan tus lágrimas.
Miras avergonzada
mi imagen risueña y bohemia,
y yo te desgarro las prendas
con el descaro de mi mirada,
te abrazo y no me dices nada,
te arropo con mi pecho
y acompasamos latidos al son
de nuestra balada.
Poco a poco te descubro,
y mis manos
dibujan corazones en tu espalda,
poco a poco te desnudo,
y mis dedos
que acarician tu melena rizada.
Te despojo de tus telas,
y descubro tus tesoros
entre las penumbras de las velas,
en los aromas prohibidos
y las melodías insomnes
de esta eterna madrugada.
Te agarro de la cintura,
te beso, con pasión con locura,
con egoísmo y sin cordura,
como si fuese mi último momento.
Me atusas el pelo y me despeinas.
Te atas a los nudos de mi cabello,
a horcajadas tus piernas
se encadenan a mis caderas.
Un millón de segundos,
y las penas del mundo se paran,
me tumbo en el nido que nos espera,
en el lecho de las rosas perfumadas,
y ahí continúa todo.
La magia del amor,
los arañazos en mi espalda
y tus pantalones vaqueros
junto el cabecero de la cama.
Entonces comienza nuestra coreografía,
el baile al son de los ritmos cardíacos,
las tensiones en nuestros músculos
en nuestros brazos, en tus muslos,
en mi abrazo cálido y desnudo.
Golpe a golpe nos agitamos
como las ramas del árbol
que golpean en el balcón de esta habitación
y pálidos e insolentes
nuestros cuerpos que se aman...
Rápidos y frecuentes
los gemidos que llaman
y prendemos fuego a estas sábanas.
La almohada que cae al suelo,
y estas telas que se arrugan,
nuestras miradas se asustan,
no te preocupes que llegamos al cielo
en un minúsculo segundo,
en un movimiento del mundo.
Todo acaba, como empieza,
nuestros cuerpos desnudos boca arriba,
sobre las pieles de la blanca cama,
y el aroma a azahar
que se cuela por las grietas de la ventana.
Y allí amanecimos,
a las claras de un día de Abril.
Y allí nos descubrimos
aunque poco a poco
despertásemos y degustásemos
que nuestro amor
sabe como esa noche sin fin,
como esa noche en
la posada de las almas cansadas,
paradisíaco lugar
para encontrarse consigo mismo,
con los valores de esta bohemia
que cada vez que no estás me arropa
y con esa mujer a quien de verdad amas,
aunque el injusto viento
me diga que me calle la boca.
y mi infatigable espíritu se detiene;
se sienta sobre una piedra a reposar
del infame pedregal de sentimientos
por el que caminamos oscilantemente.
Junto a nosotros
la posada de las almas cansadas.
Paralelo a nuestros astros,
entre la claridad y la penumbra
un patio de luces donde
se estrellan las cometas
que cruzan el calmado cielo
de olas y mareas,
de musas y princesas,
de ricos sueños esparcidos
adrede en aquella lejana mesa,
la que se oculta al fondo
como cuando los amantes se besan
Hallé la desidia escondida en el cajón
debajo de la camilla,
entre la maquina de coser corazones
y la cafetera de aromas y sinsabores,
amarga simiente en rama,
acidez en las palabras de tu alma,
ven por sentirme cerca... Y ama,
vuelve aunque seas terca
porque esta será nuestra última llama.
Recepciones de jazmines blancos,
maceteros de aromas a Mayo,
cal en las paredes de este patio
y aun quedan cuarenta días con sayo.
Piel sobre piel, se fruncen las ceños,
y nos agarramos las manos,
piel sobre piel, enarbolo los mantones de sueños,
y jugamos traviesos con los engaños.
Riquezas inocuas
de elixires afrutados,
ángeles vagando
por los infiernos inadecuados,
por los paraísos que se ocultan
entre lo real y lo imaginado,
donde todos somos todos
y sino somos, somos pasado.
Recuerdo de mi viaje
aquella hospedería barata.
Recuerdo de mi estancia
en la posada de las almas cansadas
el disfrute de los versos,
el discurrir de los sesos,
y las batallas a besos
donde nos sobran las espadas.
La habitación a un margen,
paredes con tez de nácar,
con las rejas de forja
y las macetas colgadas,
las flores adornan
las ilustres balconadas
con los claveles y las rosas
con el rocío en la mañana.
Sábanas de seda fina,
mármol de pelaje tardío
donde a pesar de las palabras
se cubre cada vez que llega el estío.
Aromas de luz y plata.
Desnudo mi torso y descubres
esta cruz de Caravaca
alojada en mi pecho
donde se refleja mi alma
donde descansan tus lágrimas.
Miras avergonzada
mi imagen risueña y bohemia,
y yo te desgarro las prendas
con el descaro de mi mirada,
te abrazo y no me dices nada,
te arropo con mi pecho
y acompasamos latidos al son
de nuestra balada.
Poco a poco te descubro,
y mis manos
dibujan corazones en tu espalda,
poco a poco te desnudo,
y mis dedos
que acarician tu melena rizada.
Te despojo de tus telas,
y descubro tus tesoros
entre las penumbras de las velas,
en los aromas prohibidos
y las melodías insomnes
de esta eterna madrugada.
Te agarro de la cintura,
te beso, con pasión con locura,
con egoísmo y sin cordura,
como si fuese mi último momento.
Me atusas el pelo y me despeinas.
Te atas a los nudos de mi cabello,
a horcajadas tus piernas
se encadenan a mis caderas.
Un millón de segundos,
y las penas del mundo se paran,
me tumbo en el nido que nos espera,
en el lecho de las rosas perfumadas,
y ahí continúa todo.
La magia del amor,
los arañazos en mi espalda
y tus pantalones vaqueros
junto el cabecero de la cama.
Entonces comienza nuestra coreografía,
el baile al son de los ritmos cardíacos,
las tensiones en nuestros músculos
en nuestros brazos, en tus muslos,
en mi abrazo cálido y desnudo.
Golpe a golpe nos agitamos
como las ramas del árbol
que golpean en el balcón de esta habitación
y pálidos e insolentes
nuestros cuerpos que se aman...
Rápidos y frecuentes
los gemidos que llaman
y prendemos fuego a estas sábanas.
La almohada que cae al suelo,
y estas telas que se arrugan,
nuestras miradas se asustan,
no te preocupes que llegamos al cielo
en un minúsculo segundo,
en un movimiento del mundo.
Todo acaba, como empieza,
nuestros cuerpos desnudos boca arriba,
sobre las pieles de la blanca cama,
y el aroma a azahar
que se cuela por las grietas de la ventana.
Y allí amanecimos,
a las claras de un día de Abril.
Y allí nos descubrimos
aunque poco a poco
despertásemos y degustásemos
que nuestro amor
sabe como esa noche sin fin,
como esa noche en
la posada de las almas cansadas,
paradisíaco lugar
para encontrarse consigo mismo,
con los valores de esta bohemia
que cada vez que no estás me arropa
y con esa mujer a quien de verdad amas,
aunque el injusto viento
me diga que me calle la boca.
martes, 6 de abril de 2010
Me rindo...
Me rindo...
Bajaré los brazos
e izaré mi bandera blanca,
porque estoy cansado no puedo más,
es muy duro tener
que seguir el camino sin ti.
Mi cuerpo cae de rodillas,
se aloja en el suelo
y no relajo mis músculos.
Mis manos se hinchan
al no circular la sangre por mis muñecas,
y la presión de mis palmas
la siento en los brazos.
La ácida lluvia cae sobre mi,
y las gotas rodean mi cuerpo
como antes lo hacía tu abrazo,
y me deshago en silencios,
me diluyo en este barro
que hoy me secuestra en el suelo.
Mis pantalones rasgados,
y duelen las palabras de desamor,
mis pantalones manchados
por la sangre de mi corazón,
el aire entra a ligeros espasmos
en mis pulmones,
los cuales lo agradecen,
al mismo tiempo que odian
el fundamental elemento.
Me rindo al cielo...
a las consecuencias que pueda tener,
me rindo a las secuelas
que dejaran mis heridas,
a las cicatrices de los inmortales
y a los hundimientos de los cimientos
de mis ideales...
Renuncio a todo.
Me niego a pensar
que no puedo tener
un sentimiento de amor para alguien.
Me niego por completo a reducir
el corazón a cenizas de alma,
apelo a todos los dioses del cielo,
cristianos y hebreos,
celestiales y terrenales,
les pido que me entreguen el alma
que me falta para lograr amarte.
Me redimo a los fieles,
a los valores sociales,
estigmatizo los pensamientos erróneos
y creo en ti,
porque en mi,
no me encuentro certeza,
únicamente disipo la sinceridad de alma,
únicamente sé amar de verdad.
Bajaré los brazos
e izaré mi bandera blanca,
porque estoy cansado no puedo más,
es muy duro tener
que seguir el camino sin ti.
Mi cuerpo cae de rodillas,
se aloja en el suelo
y no relajo mis músculos.
Mis manos se hinchan
al no circular la sangre por mis muñecas,
y la presión de mis palmas
la siento en los brazos.
La ácida lluvia cae sobre mi,
y las gotas rodean mi cuerpo
como antes lo hacía tu abrazo,
y me deshago en silencios,
me diluyo en este barro
que hoy me secuestra en el suelo.
Mis pantalones rasgados,
y duelen las palabras de desamor,
mis pantalones manchados
por la sangre de mi corazón,
el aire entra a ligeros espasmos
en mis pulmones,
los cuales lo agradecen,
al mismo tiempo que odian
el fundamental elemento.
Me rindo al cielo...
a las consecuencias que pueda tener,
me rindo a las secuelas
que dejaran mis heridas,
a las cicatrices de los inmortales
y a los hundimientos de los cimientos
de mis ideales...
Renuncio a todo.
Me niego a pensar
que no puedo tener
un sentimiento de amor para alguien.
Me niego por completo a reducir
el corazón a cenizas de alma,
apelo a todos los dioses del cielo,
cristianos y hebreos,
celestiales y terrenales,
les pido que me entreguen el alma
que me falta para lograr amarte.
Me redimo a los fieles,
a los valores sociales,
estigmatizo los pensamientos erróneos
y creo en ti,
porque en mi,
no me encuentro certeza,
únicamente disipo la sinceridad de alma,
únicamente sé amar de verdad.
viernes, 2 de abril de 2010
Diario del amor de una noche
Una copa rota por el suelo, y mis ilusiones derramadas. El aletéo de un murcielago me espabiló y te vi desde el otro lado del cristal besandote con él, tres años y medio después. En ese momento me sentí vacío, utilizado. Nos hemos reído juntos tantas veces... me duele tu falta de sinceridad, algo de lo que quizá estoy pecando demasiado, pero lo que más me duele es el daño que te queda por sufrir, porque él juega contigo, él es quien se rie de tí, y de mi, se ríe de los dos, y a pesar de todo, cuando lo necesites seguiré ahí; para tenderte una mano y levantarte. Porque soy así. Ante todo soy alma, un espiritú enamoradizo, y recorro las calles enamorandome de las flores.
Mil llamadas a mi telefono, millones de mensajes, y nada mas que se quedan mis esperanzas rotas. Amor de una noche, desamor de mil dias. Alumbro mis ideas con la neurocirugía profunda de mis pensamientos, son los que me proporcionan esa clarividencia para darme cuenta de que sigo siendo yo. Sigo siendo la misma persona a pesar de todo y aunque estuve triste, estoy feliz de haberme encontrado.Aunque todo esto me entristezca, hoy en el fondo sonrío aliviado.
Pasan días y días, tras aquella noche, y ¿qué me queda?. No tengo mas que mi buzón vacío, ni una carta, ni una señal de luz en este infierno de sin razón, ni un momento de tu amor... Todo acabó allí. Yo dentro del local, y tú, afuera, tras el ópaco cristal donde por siempre quedó grabado vuestro abrazo, vuestra eternidad, la sombra del amor si hizo vidriera sobre ese cristal. La sombra del amor fue la que me cubrió después de descubrir la verdad.
Mil llamadas a mi telefono, millones de mensajes, y nada mas que se quedan mis esperanzas rotas. Amor de una noche, desamor de mil dias. Alumbro mis ideas con la neurocirugía profunda de mis pensamientos, son los que me proporcionan esa clarividencia para darme cuenta de que sigo siendo yo. Sigo siendo la misma persona a pesar de todo y aunque estuve triste, estoy feliz de haberme encontrado.Aunque todo esto me entristezca, hoy en el fondo sonrío aliviado.
Pasan días y días, tras aquella noche, y ¿qué me queda?. No tengo mas que mi buzón vacío, ni una carta, ni una señal de luz en este infierno de sin razón, ni un momento de tu amor... Todo acabó allí. Yo dentro del local, y tú, afuera, tras el ópaco cristal donde por siempre quedó grabado vuestro abrazo, vuestra eternidad, la sombra del amor si hizo vidriera sobre ese cristal. La sombra del amor fue la que me cubrió después de descubrir la verdad.
Anochecer de Marzo, amanecer de Abril
Pequeña y graciosa,
estrellita de esta noche de primavera
que alumbra mi ciudad,
mis sueños de plata, mi sincero mirar.
Sombría estela de brisa marinera,
aroma salino de este viento feliz,
anochecer de Marzo,
amanecer de Abril.
Jugaremos con las palabras,
nos desnudaremos en sentimientos,
nos reiremos, y porqué no lloraremos.
Al ruido del bar no le faltaba nada,
las miradas cómplices, los secretos,
las verdades a medias y las mentiras por contar...
Las parejas desperdigadas
y alguna que otra canción de Amaral...
porque anoche fuiste tu mi estrella de mar.
El olor a madera de la escalera,
el humo de tu tabaco light,
y mi palabrería barata llena de vacío,
se fundieron en un abrazo.
El brillo de tus profundos ojos,
y lo que nunca antes vi a la primera,
eso a que la gente llama sinceridad.
El flirteo de los clientes,
el ruido en el ambiente,
y yo que caigo rendido a tus pies...
y allí mis dudas que dudan de dudar,
y mis latidos paulatinos se desacompasan
por sentirme tuyo un poquito más.
Paciencia me grita algo por dentro...
paciencia que todo empieza a funcionar.
La música nos abraza
cada una de nuestras frases,
y seguimos soñando con soñar...
con no volvernos a equivocar,
con, por qué no rozarnos los labios,
pero dime si me puedo equivocar...
Si lo ultimo que deseo es dañarte
y perder ese corazón
que aunque me duela se de sobra que no tendré.
Las puertas se abren,
el frío, arropa nuestras caras...
y yo que te miro...
no sé como reaccionar...
por mas que pase el tiempo
ese momento no lo sabré dominar...
perderme en tus labios, rozar tus manos...
la locura del orgasmo sexual
que se apodera de mi mente,
que se choca con mi verdadero ideal.
Pero no...
Como todo caballero andante,
como buen Hidalgo que se precie,
lo mejor es dos castos besos y callar....
Lo que me pierdo por no ser vulgar...
lo que no gano por ser tan cabal.
Esa es mi gran diferencia...
esa es mi autentica verdad.
estrellita de esta noche de primavera
que alumbra mi ciudad,
mis sueños de plata, mi sincero mirar.
Sombría estela de brisa marinera,
aroma salino de este viento feliz,
anochecer de Marzo,
amanecer de Abril.
Jugaremos con las palabras,
nos desnudaremos en sentimientos,
nos reiremos, y porqué no lloraremos.
Al ruido del bar no le faltaba nada,
las miradas cómplices, los secretos,
las verdades a medias y las mentiras por contar...
Las parejas desperdigadas
y alguna que otra canción de Amaral...
porque anoche fuiste tu mi estrella de mar.
El olor a madera de la escalera,
el humo de tu tabaco light,
y mi palabrería barata llena de vacío,
se fundieron en un abrazo.
El brillo de tus profundos ojos,
y lo que nunca antes vi a la primera,
eso a que la gente llama sinceridad.
El flirteo de los clientes,
el ruido en el ambiente,
y yo que caigo rendido a tus pies...
y allí mis dudas que dudan de dudar,
y mis latidos paulatinos se desacompasan
por sentirme tuyo un poquito más.
Paciencia me grita algo por dentro...
paciencia que todo empieza a funcionar.
La música nos abraza
cada una de nuestras frases,
y seguimos soñando con soñar...
con no volvernos a equivocar,
con, por qué no rozarnos los labios,
pero dime si me puedo equivocar...
Si lo ultimo que deseo es dañarte
y perder ese corazón
que aunque me duela se de sobra que no tendré.
Las puertas se abren,
el frío, arropa nuestras caras...
y yo que te miro...
no sé como reaccionar...
por mas que pase el tiempo
ese momento no lo sabré dominar...
perderme en tus labios, rozar tus manos...
la locura del orgasmo sexual
que se apodera de mi mente,
que se choca con mi verdadero ideal.
Pero no...
Como todo caballero andante,
como buen Hidalgo que se precie,
lo mejor es dos castos besos y callar....
Lo que me pierdo por no ser vulgar...
lo que no gano por ser tan cabal.
Esa es mi gran diferencia...
esa es mi autentica verdad.
viernes, 26 de marzo de 2010
Y, ¿si eres tú?
Esta noche,
como todas las noches
voy a pensar en ti.
No hay nada mas gratificante
que cerrar los ojos
y abrir las alas antes de dormir.
Volaremos raso,
con miedo de caer al suelo,
aunque yo estaré a tu lado
para que puedas alzar el vuelo.
Desearía estar a tu lado,
y que apoyases tu cabeza sobre mi pecho.
Me encantaría que me abrazases,
que me mimases,
que te enganchases,
que viésemos pasar
juntos las estrellas del cielo,
que pidiésemos los mismos deseos,
que nos deseáramos, yo ya lo hago...
que cuando tuvieras frío
te arropase con mi cuerpo.
No conozco la plenitud,
pero nunca antes había sentido como siento.
¿Paz? me pregunto, quizá no sé.
El corazón me late
a mil por hora con solo sentirte cerca,
nunca en tanto tiempo
me sentí feliz.
Tantas ideas,
tantos sueños,
tu, yo, ellos, nosotros,
alcanzar el Sol,
calentarnos con la luna,
cualquier cosa es posible,
cuando aprieto el corazon.
Que se queden las palabras,
que no floten sobre el mar,
porque lo que flota se hunde,
tarde o temprano tiene que empezar.
Renegare de las palabras
que un día escribí
porque el amor todo lo puede,
porque el amor daña mas que un misil.
Esperare sentado
a la orilla de la vida
que ese mar que esta frente a mi
rompa con una ola
y me anuncie tu llegada,
poco a poco
te vas haciendo mas grande
pero ese lazo que te llena de vida
un día se rompera,
y estarás aquí conmigo.
Un rosario de sentimientos
que me azotan en la cabeza
y no dejo de pensarte.
Eres el norte de mi brújula
y los días de mi calendario,
esos benditos días
que se posaron en nuestras manos.
Deseo arrancar todas las hojas de golpe
y encontrarte allí,
con un abrazo sincero,
solamente espero un te quiero...
Y, ¿si eres tú?
como todas las noches
voy a pensar en ti.
No hay nada mas gratificante
que cerrar los ojos
y abrir las alas antes de dormir.
Volaremos raso,
con miedo de caer al suelo,
aunque yo estaré a tu lado
para que puedas alzar el vuelo.
Desearía estar a tu lado,
y que apoyases tu cabeza sobre mi pecho.
Me encantaría que me abrazases,
que me mimases,
que te enganchases,
que viésemos pasar
juntos las estrellas del cielo,
que pidiésemos los mismos deseos,
que nos deseáramos, yo ya lo hago...
que cuando tuvieras frío
te arropase con mi cuerpo.
No conozco la plenitud,
pero nunca antes había sentido como siento.
¿Paz? me pregunto, quizá no sé.
El corazón me late
a mil por hora con solo sentirte cerca,
nunca en tanto tiempo
me sentí feliz.
Tantas ideas,
tantos sueños,
tu, yo, ellos, nosotros,
alcanzar el Sol,
calentarnos con la luna,
cualquier cosa es posible,
cuando aprieto el corazon.
Que se queden las palabras,
que no floten sobre el mar,
porque lo que flota se hunde,
tarde o temprano tiene que empezar.
Renegare de las palabras
que un día escribí
porque el amor todo lo puede,
porque el amor daña mas que un misil.
Esperare sentado
a la orilla de la vida
que ese mar que esta frente a mi
rompa con una ola
y me anuncie tu llegada,
poco a poco
te vas haciendo mas grande
pero ese lazo que te llena de vida
un día se rompera,
y estarás aquí conmigo.
Un rosario de sentimientos
que me azotan en la cabeza
y no dejo de pensarte.
Eres el norte de mi brújula
y los días de mi calendario,
esos benditos días
que se posaron en nuestras manos.
Deseo arrancar todas las hojas de golpe
y encontrarte allí,
con un abrazo sincero,
solamente espero un te quiero...
Y, ¿si eres tú?
miércoles, 17 de marzo de 2010
¿¿Y si existe el amor??
Ayer descubrí la grandeza de un elemento gracias a una conversación con dos amigas. La charla que al principio empezó siendo tres, después cinco y después, no sé, ¿quizás todo el mundo?, porque es algo que nos concierne a todos, es algo que todo el mundo ha oído hablar de él pero nadie lo conoce. En fin el AMOR es lo que tiene. La pregunta era: ¿EL AMOR EXISTE? Mientras unos defendíamos el idealismo del amor, otros defendían este estatus como la amistad llevada al extremo, otros sin embargo certificaban que el amor llega sólo y se mete dentro de nosotros sin pedir permiso.
Yo me situó al lado de los que dice que el amor existe. Porque decirme que es el amor, sino más que la muestra de sentimientos sin necesidad de decirlo porque todo lo que haces por y para esa persona es por amor.
Ahora bien, no confundamos el amor con el enamoramiento. El amor nos acecha cada día a cada segundo y desde mi punto de vista, es lo que descubrimos cuando el enamoramiento acaba. Es esa sensación en la que sientes que estás incompleto cuando esa persona a la que amas no esta cerca, es un abrazo sin pedir más, es acercar la jarra de agua cuando la pides mientras dedicas una caricia al pasarla de mano en mano, es esa mirada cómplice cuando encuentras esa dificultad, es ese beso al anochecer, y porque no el amor también es esa voz que te doy cuando hay algo de ti que no me gusta, es esa boca torcida porque no consigo lo que quiero, es ese silencio entre dos cuando algo no va bien, pero sabes que a pesar de todo la primera persona con la que puedes contar es ese que tienes al lado.
El amor es alguien a quien cada minuto tienes presente en tu pensamiento. Es alguien en quien piensas cuando no piensas en nada, es alguien a quien discutes la capacidad para amar, alguien a quien discutes cualquier elemento porque quieres que sea mejor de lo que es, pero claro está es alguien también de quien adoras sus defectos, por mucho que te duelan, por mucho que te sepan mal, por mas que el sinsabor te recorra la garganta porque hace esa cosa que no te gusta.
Las luces del bar se encienden y el dilema aún hoy, en mi soledad sigue en mi mente presente. ¿De verdad el amor existe? Yo sigo en mis trece... El amor es una falacia... pero que bonito es vivir en una mentira. El amor es difícil pero como dijo Pedro Salinas “ Perdóname por ir así buscándote tan torpemente”
Quizá tú no me viste
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina.
Pero el viento
pensó que yo era de piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.
Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontraste,
yo sabría explicarme contigo.
Por la seguridad que transmite tu cuerpo,
por los gestos que delatan,
yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tu aparecieses,
yo sabría explicarme contigo
Yo me situó al lado de los que dice que el amor existe. Porque decirme que es el amor, sino más que la muestra de sentimientos sin necesidad de decirlo porque todo lo que haces por y para esa persona es por amor.
Ahora bien, no confundamos el amor con el enamoramiento. El amor nos acecha cada día a cada segundo y desde mi punto de vista, es lo que descubrimos cuando el enamoramiento acaba. Es esa sensación en la que sientes que estás incompleto cuando esa persona a la que amas no esta cerca, es un abrazo sin pedir más, es acercar la jarra de agua cuando la pides mientras dedicas una caricia al pasarla de mano en mano, es esa mirada cómplice cuando encuentras esa dificultad, es ese beso al anochecer, y porque no el amor también es esa voz que te doy cuando hay algo de ti que no me gusta, es esa boca torcida porque no consigo lo que quiero, es ese silencio entre dos cuando algo no va bien, pero sabes que a pesar de todo la primera persona con la que puedes contar es ese que tienes al lado.
El amor es alguien a quien cada minuto tienes presente en tu pensamiento. Es alguien en quien piensas cuando no piensas en nada, es alguien a quien discutes la capacidad para amar, alguien a quien discutes cualquier elemento porque quieres que sea mejor de lo que es, pero claro está es alguien también de quien adoras sus defectos, por mucho que te duelan, por mucho que te sepan mal, por mas que el sinsabor te recorra la garganta porque hace esa cosa que no te gusta.
Las luces del bar se encienden y el dilema aún hoy, en mi soledad sigue en mi mente presente. ¿De verdad el amor existe? Yo sigo en mis trece... El amor es una falacia... pero que bonito es vivir en una mentira. El amor es difícil pero como dijo Pedro Salinas “ Perdóname por ir así buscándote tan torpemente”
Quizá tú no me viste
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina.
Pero el viento
pensó que yo era de piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.
Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontraste,
yo sabría explicarme contigo.
Por la seguridad que transmite tu cuerpo,
por los gestos que delatan,
yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tu aparecieses,
yo sabría explicarme contigo
martes, 16 de marzo de 2010
Recuerdos de niñez
Dorados acantilados de sueños,
perpetrables por los saltos
que dimos de alegría,
aunque poco a poco descubrimos
los caminos ocultos de la vida.
Eras de trigo y centeno,
utensilios de labranza
como porterías, los cantos de las piedras,
y aquel balón rodaba por encima de la siembra,
goles por escuadras imaginarias,
caídas contra el suelo de cereal.
Caminos empedrados y la vida por rodar,
vertederos donde nos colamos a jugar.
Noches de verano,
nos descubre el amanecer,
esa niña que me gusta,
la que silencia mis palabras,
la que con su mirada me asusta,
la que revoluciona mis palabras,
y cuando estoy con ella mi alma se esfuma.
Recorrimos los caminos de San Roque,
surcamos la tierra imaginando el mar,
perseguimos liebres a “pedrás”,
día tras día,
Septiembre se acerca más.
El café migado,
las natillas de la abuela,
el rosal pochado,
y en la higuera
una tarde quede a oscuras atado.
Canastas de mimbre,
la escalera hacia el palomar,
las rejas verdes,
y las gallinas no paran de cacarear,
recojo los huevos
y salgo a volar.
Los recados de mi madre,
las preocupaciones que ahora están
antes no se ni quien las llego a crear,
tal vez el partido contra Anchuelo,
tal vez la carrera que ganar,
el liderazgo de los amigos compartido
cada cual te quería como eras,
cada cual corría a buscarte al despertar.
Cuestas infernales a las doce,
las campanas de la iglesia acaban de sonar,
el alma del preso Cisneros
retumba en el aire torcuato,
crónicas de un pueblo
que un día alguien vivió,
crónicas de un infante
que alguien conoció,
recuerdos de niñez
multiplicados por amor.
Rodillas agujereadas,
surcos en la piel,
rasponazos que quemaban pero sin dolor,
camisetas por ahí tiradas,
el tizne en las manos,
la verdad en el corazón,
toriles de cartón,
novillos de tez marrón,
talanqueras en los portales
y la plaza convertida
en un ruedo de última división.
Exhibición paracaidista,
tradiciones de una España
populista y popular,
pasodobles, charangas, borracheras,
y los Quintos que este año se van.
Bicicletas oxidadas,
y asaltamos las bodegas
donde nos enamoramos por primera vez,
donde el virgo perdió la inocencia,
donde descubrimos otra forma de jugar,
con mis manos en tu pelo,
con las tuyas rodeando mi cuello.
Septiembre acaba de empezar,
se acaba el verano,
comienza otra amistad,
continúan los sueños
pero aquellos años ya no volverán,
tal vez no volvamos a coincidir más.
La melancolía me cruza la mente
y ya no se que recordar,
pero si sé con que me quiero quedar,
me quedo con las sonrisas,
con las experiencias y con la verdad
con que se marcaron
cada uno de esos segundos
porque ocurrió y no lo voy a olvidar.
perpetrables por los saltos
que dimos de alegría,
aunque poco a poco descubrimos
los caminos ocultos de la vida.
Eras de trigo y centeno,
utensilios de labranza
como porterías, los cantos de las piedras,
y aquel balón rodaba por encima de la siembra,
goles por escuadras imaginarias,
caídas contra el suelo de cereal.
Caminos empedrados y la vida por rodar,
vertederos donde nos colamos a jugar.
Noches de verano,
nos descubre el amanecer,
esa niña que me gusta,
la que silencia mis palabras,
la que con su mirada me asusta,
la que revoluciona mis palabras,
y cuando estoy con ella mi alma se esfuma.
Recorrimos los caminos de San Roque,
surcamos la tierra imaginando el mar,
perseguimos liebres a “pedrás”,
día tras día,
Septiembre se acerca más.
El café migado,
las natillas de la abuela,
el rosal pochado,
y en la higuera
una tarde quede a oscuras atado.
Canastas de mimbre,
la escalera hacia el palomar,
las rejas verdes,
y las gallinas no paran de cacarear,
recojo los huevos
y salgo a volar.
Los recados de mi madre,
las preocupaciones que ahora están
antes no se ni quien las llego a crear,
tal vez el partido contra Anchuelo,
tal vez la carrera que ganar,
el liderazgo de los amigos compartido
cada cual te quería como eras,
cada cual corría a buscarte al despertar.
Cuestas infernales a las doce,
las campanas de la iglesia acaban de sonar,
el alma del preso Cisneros
retumba en el aire torcuato,
crónicas de un pueblo
que un día alguien vivió,
crónicas de un infante
que alguien conoció,
recuerdos de niñez
multiplicados por amor.
Rodillas agujereadas,
surcos en la piel,
rasponazos que quemaban pero sin dolor,
camisetas por ahí tiradas,
el tizne en las manos,
la verdad en el corazón,
toriles de cartón,
novillos de tez marrón,
talanqueras en los portales
y la plaza convertida
en un ruedo de última división.
Exhibición paracaidista,
tradiciones de una España
populista y popular,
pasodobles, charangas, borracheras,
y los Quintos que este año se van.
Bicicletas oxidadas,
y asaltamos las bodegas
donde nos enamoramos por primera vez,
donde el virgo perdió la inocencia,
donde descubrimos otra forma de jugar,
con mis manos en tu pelo,
con las tuyas rodeando mi cuello.
Septiembre acaba de empezar,
se acaba el verano,
comienza otra amistad,
continúan los sueños
pero aquellos años ya no volverán,
tal vez no volvamos a coincidir más.
La melancolía me cruza la mente
y ya no se que recordar,
pero si sé con que me quiero quedar,
me quedo con las sonrisas,
con las experiencias y con la verdad
con que se marcaron
cada uno de esos segundos
porque ocurrió y no lo voy a olvidar.
martes, 9 de marzo de 2010
Se despide el invierno
Se despide el invierno
de nuestros pálidos cuerpos.
Por fin deja de sacudirnos
con sus temblores el frío
que viste cada uno de nuestros días,
por fin desaparecen los abrazos de calor
y comenzamos poco a poco
a despegar nuestras pieles,
de las artificiales pieles.
Se despide el invierno,
y atrás quedan los días de nieve,
donde los vestidos
que cubrían las ciudades
eran de un blanco puro y virginal,
donde el blanco suelo
despertaba los gélidos pasos
bajo nuestros mullidos pies.
Se despide el invierno,
ya quedan para el recuerdo
las tardes de soledad de la plazuela,
ya comienzan a despuntar
los primeros rayos del alba
antes de espabilar nuestras miradas,
los cielos se tiñen de lirios
mientras el Sol desarropa a la Luna.
Se despide el invierno
y vislumbramos ese efluvio primaveral,
donde todo comienza a fluir con mas agilidad,
donde el aire está cargado de poesía
y los románticos se descubren en cada esquina.
Demos la bienvenida al Sol,
a las luces y los colores
que visten nuestras calles.
Demos la bienvenida al Sol,
y al canto de los gorriones
como nuevo despertador.
Demos la bienvenida al Sol,
y los días de refugio,
cuando llueve por error.
Demos la bienvenida al Sol,
los aromas que desprende
evocan al Dios del amor.
Luces al alba,
y al ocaso le cuesta más amanecer,
luces de calma
que descubren mi alma y mi ser.
Ella y él se acechan en la inmensidad
de los jardines del atardecer,
cosas de las flores
que nos desatan las cadenas del placer.
Perfumes de brisa fresca,
aire de esperanza y miel,
alegría desmedida
y un nuevo cuento por leer.
Olores de incienso;
albero bajo mis pies,
devuelveme la alegría
de la primavera al nacer.
Rocío se cae al suelo
cada mañana al amanecer,
me deja las lágrimas de las rosas
y el picorcillo de luz sobre mi piel.
Rocío descubre sola
el aire que desnuda su piel,
Rocío sabe que sola
se muere al amanecer.
Primavera en mi cabeza,
la yerba viste mis pies,
los sentidos se excitan
por olvidar el invierno cruel.
Sentado frente a una estrella de luz,
arropado por su calor
disfruto cada segundo
de la soledad de mi corazón.
Se despide el invierno,
y por fin descongelo mi corazón,
se despide el invierno
y ahora se hace la luz en mi interior,
se despide el invierno
con la esperanza de unirme a tu amor.
de nuestros pálidos cuerpos.
Por fin deja de sacudirnos
con sus temblores el frío
que viste cada uno de nuestros días,
por fin desaparecen los abrazos de calor
y comenzamos poco a poco
a despegar nuestras pieles,
de las artificiales pieles.
Se despide el invierno,
y atrás quedan los días de nieve,
donde los vestidos
que cubrían las ciudades
eran de un blanco puro y virginal,
donde el blanco suelo
despertaba los gélidos pasos
bajo nuestros mullidos pies.
Se despide el invierno,
ya quedan para el recuerdo
las tardes de soledad de la plazuela,
ya comienzan a despuntar
los primeros rayos del alba
antes de espabilar nuestras miradas,
los cielos se tiñen de lirios
mientras el Sol desarropa a la Luna.
Se despide el invierno
y vislumbramos ese efluvio primaveral,
donde todo comienza a fluir con mas agilidad,
donde el aire está cargado de poesía
y los románticos se descubren en cada esquina.
Demos la bienvenida al Sol,
a las luces y los colores
que visten nuestras calles.
Demos la bienvenida al Sol,
y al canto de los gorriones
como nuevo despertador.
Demos la bienvenida al Sol,
y los días de refugio,
cuando llueve por error.
Demos la bienvenida al Sol,
los aromas que desprende
evocan al Dios del amor.
Luces al alba,
y al ocaso le cuesta más amanecer,
luces de calma
que descubren mi alma y mi ser.
Ella y él se acechan en la inmensidad
de los jardines del atardecer,
cosas de las flores
que nos desatan las cadenas del placer.
Perfumes de brisa fresca,
aire de esperanza y miel,
alegría desmedida
y un nuevo cuento por leer.
Olores de incienso;
albero bajo mis pies,
devuelveme la alegría
de la primavera al nacer.
Rocío se cae al suelo
cada mañana al amanecer,
me deja las lágrimas de las rosas
y el picorcillo de luz sobre mi piel.
Rocío descubre sola
el aire que desnuda su piel,
Rocío sabe que sola
se muere al amanecer.
Primavera en mi cabeza,
la yerba viste mis pies,
los sentidos se excitan
por olvidar el invierno cruel.
Sentado frente a una estrella de luz,
arropado por su calor
disfruto cada segundo
de la soledad de mi corazón.
Se despide el invierno,
y por fin descongelo mi corazón,
se despide el invierno
y ahora se hace la luz en mi interior,
se despide el invierno
con la esperanza de unirme a tu amor.
domingo, 7 de marzo de 2010
Sin buscar palabras
Mira bien... cambia el juego
y tal vez hoy me toque perder.
Me cambió la vida por amor
y ahora siento que todo acabó.
¿y que más se puede pedir
si no estas junto a mi?
Mi corazón ya no late por dos
y está lleno de rabia y dolor.
Esperaré a quien está por venir
a curar las heridas que sufrí por ti.
Y volver de nuevo a reír
y sentirme feliz...
Y esta vez, ya no quiero volver,
a beberme el llanto de tu piel.
No sufrir, simplemente vivir
aunque algo se acabe, seguir...
Sin buscar palabras,
sin buscar palabras,
sentir que estoy aquí.
Y esta vez... cambia el juego pá bien
y me acuesto en una nueva piel.
Me arrastró el viento de tu amor,
nos despertamos desnudos al Sol.
Por volver de nuevo a reír
y sentirme feliz...
Y esta vez, lo que quiero es volver,
a beberme el llanto de tu piel.
Por sufrir, simplemente vivir
aunque esto se acabe, seguir...
Sin buscar palabras,
sin buscar palabras,
sentir que estoy aquí.
¿Y que más se puede pedir
si no estás junto a mi?
Y esta vez, ya no quiero volver,
a beberme el llanto de tu piel.
No sufrir, simplemente vivir
aunque algo se acabe, seguir...
Sin buscar palabras,
sin buscar palabras,
sentir que estoy aquí...
Letra: Victor Manuel Hidalgo
Música: Victor Manuel Hidalgo y Javier Martin Morales
y tal vez hoy me toque perder.
Me cambió la vida por amor
y ahora siento que todo acabó.
¿y que más se puede pedir
si no estas junto a mi?
Mi corazón ya no late por dos
y está lleno de rabia y dolor.
Esperaré a quien está por venir
a curar las heridas que sufrí por ti.
Y volver de nuevo a reír
y sentirme feliz...
Y esta vez, ya no quiero volver,
a beberme el llanto de tu piel.
No sufrir, simplemente vivir
aunque algo se acabe, seguir...
Sin buscar palabras,
sin buscar palabras,
sentir que estoy aquí.
Y esta vez... cambia el juego pá bien
y me acuesto en una nueva piel.
Me arrastró el viento de tu amor,
nos despertamos desnudos al Sol.
Por volver de nuevo a reír
y sentirme feliz...
Y esta vez, lo que quiero es volver,
a beberme el llanto de tu piel.
Por sufrir, simplemente vivir
aunque esto se acabe, seguir...
Sin buscar palabras,
sin buscar palabras,
sentir que estoy aquí.
¿Y que más se puede pedir
si no estás junto a mi?
Y esta vez, ya no quiero volver,
a beberme el llanto de tu piel.
No sufrir, simplemente vivir
aunque algo se acabe, seguir...
Sin buscar palabras,
sin buscar palabras,
sentir que estoy aquí...
Letra: Victor Manuel Hidalgo
Música: Victor Manuel Hidalgo y Javier Martin Morales
miércoles, 17 de febrero de 2010
Me tendré que mostrar
Mi corazón se acelera,
siento sus latidos golpeando contra el pecho,
siento que alguien ha entrado dentro,
y tengo miedo.
Esa presencia perturba mis sentidos,
me hace respirar
de una forma desacompasada,
la fatiga llega a mi cabeza.
Han desaparecido los grises de mi vida,
y poco a poco,
todo vuelve a su ser,
las rosas crecen en primavera,
y su perfume es parte de tu piel.
Han desaparecido las palabras de odio,
y las he cambiado por estas de amor,
las que te regalo,
las que son para los dos.
Pero no puedo solo,
necesito una señal,
necesito que arriesgues
para que yo pueda saltar,
necesito verte y tus ojos brillar,
necesito el aire que me puedes dar.
Aunque tarde o temprano
me tendré que mostrar.
Verde campo el de tu mirada,
pálido cielo el de tu piel,
suave perfume entre tu pelo,
dejame que llegue a enloquecer.
Paseate frente a mi,
dame envidia,
que me cueste ser feliz,
y aunque después me alegre de tenerte,
puedes hacerme sufrir,
aunque después dejame quererte
y a tu rostro dibujarle
cuando arranca a sonreír.
Cada noche me despierto,
esperándote,
esperando tus momentos,
ven y muestrame,
que aunque yo te llevo dentro
me esta condenando saber
que te tengo lejos de mi cuerpo,
y que no sé si te voy a tener.
siento sus latidos golpeando contra el pecho,
siento que alguien ha entrado dentro,
y tengo miedo.
Esa presencia perturba mis sentidos,
me hace respirar
de una forma desacompasada,
la fatiga llega a mi cabeza.
Han desaparecido los grises de mi vida,
y poco a poco,
todo vuelve a su ser,
las rosas crecen en primavera,
y su perfume es parte de tu piel.
Han desaparecido las palabras de odio,
y las he cambiado por estas de amor,
las que te regalo,
las que son para los dos.
Pero no puedo solo,
necesito una señal,
necesito que arriesgues
para que yo pueda saltar,
necesito verte y tus ojos brillar,
necesito el aire que me puedes dar.
Aunque tarde o temprano
me tendré que mostrar.
Verde campo el de tu mirada,
pálido cielo el de tu piel,
suave perfume entre tu pelo,
dejame que llegue a enloquecer.
Paseate frente a mi,
dame envidia,
que me cueste ser feliz,
y aunque después me alegre de tenerte,
puedes hacerme sufrir,
aunque después dejame quererte
y a tu rostro dibujarle
cuando arranca a sonreír.
Cada noche me despierto,
esperándote,
esperando tus momentos,
ven y muestrame,
que aunque yo te llevo dentro
me esta condenando saber
que te tengo lejos de mi cuerpo,
y que no sé si te voy a tener.
La herida de amor no cura
Pasan los días
y mi corazón se acelera
cada vez que te veo,
cada vez que te miro,
cuando contemplo tu belleza rebelde,
cuando navego en mi sueños,
donde te imagino,
simplemente mía.
Pasan los días
y parece que Cupido
acertó de lleno con el corazón,
parece que Cupido
no ha entendido mi oración.
Me pedí un ramo de rosas muertas,
me pedí la fragancia de lo podrido,
pero eso no es lo que ha venido contigo.
Contigo los días son de luz,
y la calma me atraviesa en mi razón.
No secuestres mi alma,
déjame que respire,
que suspire y que te mire,
que sea yo quien se eleve al espacio,
que sea yo quien ocupe el infinito de los mares,
que la flecha me duele
y la herida de amor no cura.
Sana mi memoria,
borra cada mal momento que pase estos años atrás
y regálame la esencia de los venideros,
vuelvo a sufrir en silencio
pero no de dolor,
vuelvo a sufrir por lo más bonito
conquistar aquel amor.
Te dejo ocultas mis palabras,
muestras de deseos,
mis eternos sentimientos
los arrasó tu huracán,
devastaste la piedra de mi conciencia,
y dejaste a flor de piel
la armonía del romanticismo más puro.
Tus ojos tristes...
tu sonrisa eterna...
tu silueta adormecida...
tu inconsciencia que desconoce
lo que hoy callo tras de mi,
cuando despertemos juntos
y te bese en los labios,
para susurrarte al oído
mis palabras, mi te amo.
Hoy me he vuelto a enamorar,
y tengo ganas la verdad,
de olvidar lo que he de olvidar,
y de ser sincero
que a mi edad no está nada mal.
Déjame decirte que te quiero hacer feliz,
déjame decirte que te quiero
que mas puedo decir...
y mi corazón se acelera
cada vez que te veo,
cada vez que te miro,
cuando contemplo tu belleza rebelde,
cuando navego en mi sueños,
donde te imagino,
simplemente mía.
Pasan los días
y parece que Cupido
acertó de lleno con el corazón,
parece que Cupido
no ha entendido mi oración.
Me pedí un ramo de rosas muertas,
me pedí la fragancia de lo podrido,
pero eso no es lo que ha venido contigo.
Contigo los días son de luz,
y la calma me atraviesa en mi razón.
No secuestres mi alma,
déjame que respire,
que suspire y que te mire,
que sea yo quien se eleve al espacio,
que sea yo quien ocupe el infinito de los mares,
que la flecha me duele
y la herida de amor no cura.
Sana mi memoria,
borra cada mal momento que pase estos años atrás
y regálame la esencia de los venideros,
vuelvo a sufrir en silencio
pero no de dolor,
vuelvo a sufrir por lo más bonito
conquistar aquel amor.
Te dejo ocultas mis palabras,
muestras de deseos,
mis eternos sentimientos
los arrasó tu huracán,
devastaste la piedra de mi conciencia,
y dejaste a flor de piel
la armonía del romanticismo más puro.
Tus ojos tristes...
tu sonrisa eterna...
tu silueta adormecida...
tu inconsciencia que desconoce
lo que hoy callo tras de mi,
cuando despertemos juntos
y te bese en los labios,
para susurrarte al oído
mis palabras, mi te amo.
Hoy me he vuelto a enamorar,
y tengo ganas la verdad,
de olvidar lo que he de olvidar,
y de ser sincero
que a mi edad no está nada mal.
Déjame decirte que te quiero hacer feliz,
déjame decirte que te quiero
que mas puedo decir...
Esta vez se lo que quiero
Ayer se rompió mi reloj de arena y
cada uno de mis segundos
quedó esparcido por encima de la mesa
como el crupier que lanza las cartas de la baraja.
Esta vez la vida no me dio el comodín,
esta vez pintaron bastos
y la mano la perdí.
Cada vez tengo más ganas,
cada vez veo más sangre,
más odio, más rabia
a cada rato que pasa borro
los recuerdos de mi memoria,
a cada rato me arrepiento.
¿Mi carga?
Para ti, yo no la quiero,
estoy contento con lo hecho.
Estoy feliz de haber sido,
finalmente sincero.
Cada vez
queda menos por reencontrarme,
cada día
estoy mas cerca de mi,
porque por fin me olvidé de amarte,
y aunque te arrepientas
no estaré para ti.
Esta vez,
las circunstancias no me empujan ahí,
las que me acercan son ellas,
y son las que olvidan
lo que fuiste para mi
las que me descubren despierto
pero esta vez pensando en alguien,
y me alegra saber que no es en ti.
Lanzaré las palabras mudas al aire,
las que sólo oirán los sordos,
y deslumbraran a los ciegos,
las que descubrirán
donde estuve todo este tiempo,
las que harán
que una vez más
te encuentre de nuevo, amor.
Aunque me cueste el vuelo de mi sombrero,
aunque me vuelvan a descubrir,
esta vez más sincero.
esta vez sé lo que quiero.
Regálame el sabor a ti,
a tus aromas, a tus besos,
a la enfermedad febril,
a las tardes de otoño,
a las noches de Abril,
a los sueños sin dueño,
a la vida sin ti;
regálame mil caricias,
pero tú no me hagas sufrir,
que te quiero y me muero,
que te deseo a morir.
Ahorrate los discursitos,
déjame ser así,
los momentos del casero
que refugian mi sentir
son momentos que en la vida
pertuban mi paz
y me resignan a vivir,
por los lances del torero,
y los bailes de Joaquín,
por España, yo te quiero,
eres lo mas grande
que se encuentra en mi país,
y aunque no me quieras
que el mundo sepa mi sentir.
Que te quiero en silencio,
y no se lo que aguantaré así.
cada uno de mis segundos
quedó esparcido por encima de la mesa
como el crupier que lanza las cartas de la baraja.
Esta vez la vida no me dio el comodín,
esta vez pintaron bastos
y la mano la perdí.
Cada vez tengo más ganas,
cada vez veo más sangre,
más odio, más rabia
a cada rato que pasa borro
los recuerdos de mi memoria,
a cada rato me arrepiento.
¿Mi carga?
Para ti, yo no la quiero,
estoy contento con lo hecho.
Estoy feliz de haber sido,
finalmente sincero.
Cada vez
queda menos por reencontrarme,
cada día
estoy mas cerca de mi,
porque por fin me olvidé de amarte,
y aunque te arrepientas
no estaré para ti.
Esta vez,
las circunstancias no me empujan ahí,
las que me acercan son ellas,
y son las que olvidan
lo que fuiste para mi
las que me descubren despierto
pero esta vez pensando en alguien,
y me alegra saber que no es en ti.
Lanzaré las palabras mudas al aire,
las que sólo oirán los sordos,
y deslumbraran a los ciegos,
las que descubrirán
donde estuve todo este tiempo,
las que harán
que una vez más
te encuentre de nuevo, amor.
Aunque me cueste el vuelo de mi sombrero,
aunque me vuelvan a descubrir,
esta vez más sincero.
esta vez sé lo que quiero.
Regálame el sabor a ti,
a tus aromas, a tus besos,
a la enfermedad febril,
a las tardes de otoño,
a las noches de Abril,
a los sueños sin dueño,
a la vida sin ti;
regálame mil caricias,
pero tú no me hagas sufrir,
que te quiero y me muero,
que te deseo a morir.
Ahorrate los discursitos,
déjame ser así,
los momentos del casero
que refugian mi sentir
son momentos que en la vida
pertuban mi paz
y me resignan a vivir,
por los lances del torero,
y los bailes de Joaquín,
por España, yo te quiero,
eres lo mas grande
que se encuentra en mi país,
y aunque no me quieras
que el mundo sepa mi sentir.
Que te quiero en silencio,
y no se lo que aguantaré así.
La tierra nos necesita (... a Haiti)
Pasan los días
y nosotros sin hacer nada,
la madre naturaleza se enfada
y decide con crueldad,
con la frialdad de un asesino en serie.
Nos desafia y se resquebraja.
Pasan los días
y temblamos con los llantos,
nos descongelamos,
nos volvemos cálidos,
y de tan cálidos que somos,
nos contaminamos y nos ódiamos.
Los cimientos de los ideales crujen,
los estratos de nuestras vidas,
las placas tectonicas de la humanidad
se desplazan por unir nuestras manos,
por mirarnos a los ojos y afrontar la realidad,
por ser más, por desear ser, por estar.
Miles de vidas arrastradas al centro de la tierra,
desesperados gritos de los incosolables,
de techos de papel, y arenas movedizas,
¿por qué no hacemos nada?
¿Por qué, si nos jugamos cada una de las miradas?
¿Por qué ellos no tienen nada?
Ayuda, reflexiona y piensa,
acelera el paso de la conciencia
aunque creas que no podremos hacer nada,
porque puede que nos toque aqui mañana,
y quizás sean quienes nos recuerden esta hazaña.
No olvides los llantos, las miles de vidas arruinadas.
Apadrina la reconquista de la felicidad,
lleva la bandera del optimismo y
dejala en un lugar visible.
En lo alto de la colina,
que quede claro quienes somos,
que la gente se fije,
que mi hermano es tu hermano,
y nadie es villano.
Deja el mastil bien clavado,
que nada lo moverá,
que no dudemos de las ideas,
que lo tengamos claro
que el mundo necesita de nuestra ayuda.
La Tierra nos necesita
y no hace falta que lo pida.
y nosotros sin hacer nada,
la madre naturaleza se enfada
y decide con crueldad,
con la frialdad de un asesino en serie.
Nos desafia y se resquebraja.
Pasan los días
y temblamos con los llantos,
nos descongelamos,
nos volvemos cálidos,
y de tan cálidos que somos,
nos contaminamos y nos ódiamos.
Los cimientos de los ideales crujen,
los estratos de nuestras vidas,
las placas tectonicas de la humanidad
se desplazan por unir nuestras manos,
por mirarnos a los ojos y afrontar la realidad,
por ser más, por desear ser, por estar.
Miles de vidas arrastradas al centro de la tierra,
desesperados gritos de los incosolables,
de techos de papel, y arenas movedizas,
¿por qué no hacemos nada?
¿Por qué, si nos jugamos cada una de las miradas?
¿Por qué ellos no tienen nada?
Ayuda, reflexiona y piensa,
acelera el paso de la conciencia
aunque creas que no podremos hacer nada,
porque puede que nos toque aqui mañana,
y quizás sean quienes nos recuerden esta hazaña.
No olvides los llantos, las miles de vidas arruinadas.
Apadrina la reconquista de la felicidad,
lleva la bandera del optimismo y
dejala en un lugar visible.
En lo alto de la colina,
que quede claro quienes somos,
que la gente se fije,
que mi hermano es tu hermano,
y nadie es villano.
Deja el mastil bien clavado,
que nada lo moverá,
que no dudemos de las ideas,
que lo tengamos claro
que el mundo necesita de nuestra ayuda.
La Tierra nos necesita
y no hace falta que lo pida.
Te esperaré sentado aquí
Las estrellas del cielo
me alumbraran esta noche
me guiaran
por las constelaciones de la vida
y desembocaran en tu sonrisa,
la que me lleva,
la que me eleva,
la que me ignora.
Recorreré los senderos infinitos,
viajaré por el amor impaciente,
por los latidos de mi corazón,
por las imagenes de los sueños
en que deseo que estemos los dos,
por las miradas complices
y el guiño de tu comprensión.
Saciaré mi sed en la fuente de tu boca,
secaré mis lágrimas
apoyado sobre la sinceridad tu hombro,
y me quemará tu abrazo,
aunque de los versos de mi boca
salgan dibujados de tus trazos.
Imaginaré como será cada noche,
en la penumbra del callejón de los deseos
asaltaré tus labios,
y tu sombra
quedará eternamente sellada en la pared,
mi reflejo irá en tu rostro por siempre,
mi alma se enganchará a vivir
si dejas vacía de pensamientos mi mente.
La inercia del aire me arrastra,
y vivo de día en día,
la inercia del tiempo me entierra
y tú me devuelves la vida,
los segundos de mis latidos
resuenan por dentro y mira
que hago sin compartir
contigo mi trocito de vida.
A veces
me pienso sin ti,
a veces
me imagino a sorbitos morir,
a veces del cielo,
y de momento sin ti,
a veces del tiempo
y te espero hasta el fin,
aunque nos creamos inciertos
te esperaré sentado aquí,
te esperaré hasta
que te fijes en mi.
me alumbraran esta noche
me guiaran
por las constelaciones de la vida
y desembocaran en tu sonrisa,
la que me lleva,
la que me eleva,
la que me ignora.
Recorreré los senderos infinitos,
viajaré por el amor impaciente,
por los latidos de mi corazón,
por las imagenes de los sueños
en que deseo que estemos los dos,
por las miradas complices
y el guiño de tu comprensión.
Saciaré mi sed en la fuente de tu boca,
secaré mis lágrimas
apoyado sobre la sinceridad tu hombro,
y me quemará tu abrazo,
aunque de los versos de mi boca
salgan dibujados de tus trazos.
Imaginaré como será cada noche,
en la penumbra del callejón de los deseos
asaltaré tus labios,
y tu sombra
quedará eternamente sellada en la pared,
mi reflejo irá en tu rostro por siempre,
mi alma se enganchará a vivir
si dejas vacía de pensamientos mi mente.
La inercia del aire me arrastra,
y vivo de día en día,
la inercia del tiempo me entierra
y tú me devuelves la vida,
los segundos de mis latidos
resuenan por dentro y mira
que hago sin compartir
contigo mi trocito de vida.
A veces
me pienso sin ti,
a veces
me imagino a sorbitos morir,
a veces del cielo,
y de momento sin ti,
a veces del tiempo
y te espero hasta el fin,
aunque nos creamos inciertos
te esperaré sentado aquí,
te esperaré hasta
que te fijes en mi.
viernes, 8 de enero de 2010
Inflexivas Reflexiones
A vosotros,
los colgados de la luna,
descubrirme los senderos de la vida,
indicarme las señas correctas del camino,
a vosotros,
no dejéis que se escape mi destino.
Llevarme al infinito,
elevarme al espacio,
aunque vuelva por navidad
a quedarme entre los seres vivos,
aunque me olvidé respirar.
Por nosotros,
los amantes del brillo de las estrellas.
Robaremos el alma de los nenúfares
que flotan en el estanque de sueños.
Por nosotros,
por las fantasías sin dueños.
Dejaremos las palabras,
hablaremos por miradas,
nuestros ojos iluminan la oscuridad
porque desconocen las tristes veladas,
porque se comunican en la realidad.
Por ellos,
los inmortales condenados a perpetuidad,
detendremos los instantes impares,
devolviendo los minutos robados al reloj.
Por ellos,
porque no descubran lo que hicimos tu y yo.
Que nadie se oculte tras las palabras
que se lanzan contra una pared,
un pared llena de letras chinas sin sentido
que algún día las tradujeron por saber
si pronunciadas les devolvería su amor perdido.
Por los segundos,
incesable tormenta de vida que transcurren
uno detrás de otro sin poder acumularlos para siempre
en el lugar donde guardamos los recuerdos,
en el interior de un recipiente de óseo espacio.
Por los minutos,
hijos no deseados del matrimonio del tiempo.
Que se alineen uno tras otro,
en fila india, formación militar de celulosa,
insignificante mota de polvo de mis neuronas,
dejarme los recuerdos como únicos inquilinos,
dejarme los recuerdos que son verdaderamente míos.
los colgados de la luna,
descubrirme los senderos de la vida,
indicarme las señas correctas del camino,
a vosotros,
no dejéis que se escape mi destino.
Llevarme al infinito,
elevarme al espacio,
aunque vuelva por navidad
a quedarme entre los seres vivos,
aunque me olvidé respirar.
Por nosotros,
los amantes del brillo de las estrellas.
Robaremos el alma de los nenúfares
que flotan en el estanque de sueños.
Por nosotros,
por las fantasías sin dueños.
Dejaremos las palabras,
hablaremos por miradas,
nuestros ojos iluminan la oscuridad
porque desconocen las tristes veladas,
porque se comunican en la realidad.
Por ellos,
los inmortales condenados a perpetuidad,
detendremos los instantes impares,
devolviendo los minutos robados al reloj.
Por ellos,
porque no descubran lo que hicimos tu y yo.
Que nadie se oculte tras las palabras
que se lanzan contra una pared,
un pared llena de letras chinas sin sentido
que algún día las tradujeron por saber
si pronunciadas les devolvería su amor perdido.
Por los segundos,
incesable tormenta de vida que transcurren
uno detrás de otro sin poder acumularlos para siempre
en el lugar donde guardamos los recuerdos,
en el interior de un recipiente de óseo espacio.
Por los minutos,
hijos no deseados del matrimonio del tiempo.
Que se alineen uno tras otro,
en fila india, formación militar de celulosa,
insignificante mota de polvo de mis neuronas,
dejarme los recuerdos como únicos inquilinos,
dejarme los recuerdos que son verdaderamente míos.
¿Dónde está mi corazón?
Me quiero enamorar,
pero no puedo,
recorro las calles
sin algún sentido.
Mi horizonte
cada vez queda mas lejos,
mis pensamientos
a cada segundo confundidos.
¿Dónde está mi corazón?
Me pregunto al amanecer de resaca,
realmente me sirve de algo esto,
me afirmo, me reinvento.
Me quiero enamorar,
pero no puedo,
no tengo ganas,
no tengo fuerzas,
me marcho al viento,
que me lleve al lado de alguien,
tranquilo,
que me lleve al sueño de amor,
contigo.
Busco entre las letras,
me iluminan las estrellas,
me asfixia la agonía,
te encontraré al fin de mis días.
Camino sincero,
sendero de espinas y piedras,
donde tropiezo, donde me caigo,
donde me daño.
Camino sin freno,
y me curo las heridas del suelo,
al aire, los segundos,
al suelo, mis sentimientos,
los piso, los muerdo,
me enervo.
Un rayito me recorre
de pies a cabeza,
un rayito que me golpea,
sin que nadie lo detenga.
Me quiero enamorar,
pero no puedo,
me quiero enamorar,
una vez más sincero.
pero no puedo,
recorro las calles
sin algún sentido.
Mi horizonte
cada vez queda mas lejos,
mis pensamientos
a cada segundo confundidos.
¿Dónde está mi corazón?
Me pregunto al amanecer de resaca,
realmente me sirve de algo esto,
me afirmo, me reinvento.
Me quiero enamorar,
pero no puedo,
no tengo ganas,
no tengo fuerzas,
me marcho al viento,
que me lleve al lado de alguien,
tranquilo,
que me lleve al sueño de amor,
contigo.
Busco entre las letras,
me iluminan las estrellas,
me asfixia la agonía,
te encontraré al fin de mis días.
Camino sincero,
sendero de espinas y piedras,
donde tropiezo, donde me caigo,
donde me daño.
Camino sin freno,
y me curo las heridas del suelo,
al aire, los segundos,
al suelo, mis sentimientos,
los piso, los muerdo,
me enervo.
Un rayito me recorre
de pies a cabeza,
un rayito que me golpea,
sin que nadie lo detenga.
Me quiero enamorar,
pero no puedo,
me quiero enamorar,
una vez más sincero.
Se quedó sola
Se quedó sola.
Una mirada.
La foto colgada de la pared.
El cariño de ayer tarde.
Amar.
Se quedó sola.
Un viaje a sus adentros.
Un pensamiento para analizar.
La mente y sus sentimientos.
Evaluar.
Se quedó sola.
El vello de punta.
Un accidente sentimental.
No puede ser, él acompañado.
Infidelidad.
Se quedó sola.
El mundo gira entorno a ella.
Todo la gente le pregunta.
Medita la respuesta.
Incomprensión.
Se quedó sola.
La absorción material de la tierra.
No sabes donde meterte.
Te escondes.
Vergüenza.
Se quedó sola.
Buscas a alguien.
Buscas algo a que agarrarte.
Silencio de verdad.
Soledad.
Se quedó sola.
Se cansó de respirar.
Una bombona de butano a su lado.
Una goma y su boca.
Suicidio.
Se quedó sola.
Una llamada al aire.
Las alas al viento y flotar.
Dos brazos y agitar.
Volar.
Se quedó sola, sin nadie más.
Una mirada.
La foto colgada de la pared.
El cariño de ayer tarde.
Amar.
Se quedó sola.
Un viaje a sus adentros.
Un pensamiento para analizar.
La mente y sus sentimientos.
Evaluar.
Se quedó sola.
El vello de punta.
Un accidente sentimental.
No puede ser, él acompañado.
Infidelidad.
Se quedó sola.
El mundo gira entorno a ella.
Todo la gente le pregunta.
Medita la respuesta.
Incomprensión.
Se quedó sola.
La absorción material de la tierra.
No sabes donde meterte.
Te escondes.
Vergüenza.
Se quedó sola.
Buscas a alguien.
Buscas algo a que agarrarte.
Silencio de verdad.
Soledad.
Se quedó sola.
Se cansó de respirar.
Una bombona de butano a su lado.
Una goma y su boca.
Suicidio.
Se quedó sola.
Una llamada al aire.
Las alas al viento y flotar.
Dos brazos y agitar.
Volar.
Se quedó sola, sin nadie más.
Carta a la amistad
De vez en cuando me da por hacer cosas como las de hoy. Congregar a la gente que más me gusta alrededor de una mesa y evaluar como nos va la vida a todos. Un puchero, un buen vino, y vuestra compañía, el resto queda en manos del azar y de nuestra autenticidad, queda en pos de que cada uno diga lo que siente, lo que le está pasando... no se porque pero me gusta oíros, me gusta sentir que dentro de esa forma de ser que tenemos cada uno, todos tenemos algo que nos atemoriza que nos quita el sueño y nos preocupa, alguien a quien queremos, alguien a quien odiamos, y que a fin de cuentas los que somos, estamos ahí, los que estamos sabemos que somos los que somos... ya sabéis que me refiero.
Y es que hay cosas que nadie puede comprar, y entre ellas está la amistad. Eso es una verdad absoluta y que nadie me la niegue, porque le diré que es mentira, porque si una amistad se compra ya no es algo que está en el aire, ya no son sentimientos. Yo desde luego nunca he ido al mercado a comprar un kilo de amistad, ni cuarto y mitad de sentimientos. Lo que tenemos entre los que hemos estado y algunos pocos que han faltado se consigue ahí afuera, se consigue con el día a día, se consigue con las miradas y las risas, con las historias y las aventuras, con las discusiones y las riñas. Se consigue porque somos como somos.
Quizás os penséis que esto pasa en las series de ficción de la televisión, quizás en algún que otro libro, pero no. Esto es la vida, esta es mi verdad. Honestidad, sinceridad, autenticidad, cariño, perseverancia y comprensión, un poquito de agua oxigenada para las heridas. Yo sé que hay bastante más gente que cumple estos requisitos, exquisitos, si pero indispensables para que sea original, y no me refiero a original como innovador, sino a original como de origen. ¿Lo sabéis todos, verdad? Algunos los junto en una mesa alrededor de un puchero de comida y a otros los siento en una mesa detrás de un café. Con unos me río, convivo, más o menos a diario, pero otros son mi descanso eterno, son mi paz interior, son quienes llenan el alma... todos y cada uno de ellos, ¿y ahora que hago? Pues lo único que les puedo mostrar es mi gratitud por sacar lo mejor de mi, y por seguir estando ahí.
Impresionante significado el de la amistad. Impresionante la compañía que nos garantizamos para el espíritu. Sólo nos hace falta mirar a los ojos para transmitir con una mirada, con un simple pestañeo, la complicidad, para interpretar como están nuestras pieles, nuestras cabezas, nuestras almas. Os contaré que no he tenido muchos de vosotros, os contaré que el ejercicio que realizo a diario ahora, me beneficia, me relaja y me descarga... me siento bien conmigo mismo. El espíritu descansa a gusto. Es imposible la reflexión, es increíble como late mi corazón. Ahorrate el esfuerzo y haz lo mismo. Unas gotas de cariño, una mesa, un buen vino, y compañía. Ahorrate el disgusto, y trabaja la sinceridad. Descansa que es de verdad. Descansa que ahí estan.
Os quiero a todos.
Y es que hay cosas que nadie puede comprar, y entre ellas está la amistad. Eso es una verdad absoluta y que nadie me la niegue, porque le diré que es mentira, porque si una amistad se compra ya no es algo que está en el aire, ya no son sentimientos. Yo desde luego nunca he ido al mercado a comprar un kilo de amistad, ni cuarto y mitad de sentimientos. Lo que tenemos entre los que hemos estado y algunos pocos que han faltado se consigue ahí afuera, se consigue con el día a día, se consigue con las miradas y las risas, con las historias y las aventuras, con las discusiones y las riñas. Se consigue porque somos como somos.
Quizás os penséis que esto pasa en las series de ficción de la televisión, quizás en algún que otro libro, pero no. Esto es la vida, esta es mi verdad. Honestidad, sinceridad, autenticidad, cariño, perseverancia y comprensión, un poquito de agua oxigenada para las heridas. Yo sé que hay bastante más gente que cumple estos requisitos, exquisitos, si pero indispensables para que sea original, y no me refiero a original como innovador, sino a original como de origen. ¿Lo sabéis todos, verdad? Algunos los junto en una mesa alrededor de un puchero de comida y a otros los siento en una mesa detrás de un café. Con unos me río, convivo, más o menos a diario, pero otros son mi descanso eterno, son mi paz interior, son quienes llenan el alma... todos y cada uno de ellos, ¿y ahora que hago? Pues lo único que les puedo mostrar es mi gratitud por sacar lo mejor de mi, y por seguir estando ahí.
Impresionante significado el de la amistad. Impresionante la compañía que nos garantizamos para el espíritu. Sólo nos hace falta mirar a los ojos para transmitir con una mirada, con un simple pestañeo, la complicidad, para interpretar como están nuestras pieles, nuestras cabezas, nuestras almas. Os contaré que no he tenido muchos de vosotros, os contaré que el ejercicio que realizo a diario ahora, me beneficia, me relaja y me descarga... me siento bien conmigo mismo. El espíritu descansa a gusto. Es imposible la reflexión, es increíble como late mi corazón. Ahorrate el esfuerzo y haz lo mismo. Unas gotas de cariño, una mesa, un buen vino, y compañía. Ahorrate el disgusto, y trabaja la sinceridad. Descansa que es de verdad. Descansa que ahí estan.
Os quiero a todos.
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El camino de la Franqueza
Cazadores de rayos. Vendedores de hipocresía. Desde la primera mirada honesta la mano que te tendieron vendías. Envuelves con lazos rojos l...
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