Hay lugares donde escapamos sin necesidad de movernos del sitio, este pretende ser uno de ellos. Disfruten de su estancia y sientan las palabras.
martes, 19 de junio de 2012
Todo por lo que peleó un sentimiento
lunes, 11 de junio de 2012
Punto y final
Todas las historias bellas tienen un punto y final.
Repetiré mis errores, repartiré mis aciertos
y vaciaré mi maleta de infinitos secretos.
Los hay que siguen vivos.
Otros los maté yo, para llevarlos con los muertos.
Como todas las historias bellas,
hay amores y amantes,
hay noches con días
y señores que disfrazan los sentimientos
con el brillo de los diamantes.
Son bellas; y tristes.
Son dueñas de mi, y existen.
Algunas son parte del equipaje de mano
que uno decide cargar,
otras se quedan en el armario colgadas,
sabiendo que nunca las volveré a usar.
Y así, en este ir y venir de sentimientos,
en este oleaje enfurecido conmigo,
trato de aclarar lo que está pasando contigo,
intento decidirme entre ser protagonista,
o ser un indiferente testigo.
Las historias bellas siguen pasando,
aunque la tuya es más bella,
y a mi estos celos que siento,
lentamente me siguen matando.
Tan lentamente que a su dolor,
me estoy acostumbrando.
lunes, 21 de mayo de 2012
Te echo de menos.
y te he echado de menos...
Te he echado tanto y tanto de menos
que mis ojos se inundaron de ácidas lágrimas
que arrasaron cada poro de la piel
hasta desembocar en mi boca.
Te he echado tanto de menos
que se de sobra que nunca me recuperaré,
aunque otros me intenten devolver
lo que un día de Abril te llevaste.
Te llevaste mi alegría. Te llevaste mi ser.
y yo, lo echaré de menos, aunque vuelvas con él.
Te echo tanto de menos; tanto, tanto...
que de echarte de menos,
te quise echar de mi corazón
y ahora te echo de más,
y por más que te busco;
busco y busco y tú no estás.
Hoy que estoy perdido y que apenas puedo despertar,
más que cuando mis pies se mojan
porque suba la marea
y el frío cuidadoso me venga a arropar;
te echo de menos, y así, en silencio,
sueño con volverte a amar.
Y es que echarte de menos, no es estar en soledad,
porque es probable que tu cuerpo siga aquí conmigo,
aunque ese doloroso corazón se escape
de la cárcel de los sentimientos de cristal.
El es quién de verdad manda,
y decidió que había que echar a volar.
Te echo de menos...
Como se echa de menos en los aeropuertos
y en las estaciones de tren,
Te echo de menos...
Como el pañuelo que se agita de la mano de quien echa de más.
Te echo de menos... aunque a veces te echase sin más.
Mientras tanto el cielo sirve de autopista
por la que circular sin respetar limites de velocidad,
porque tienes prisa por irte lejos,
y porque sepa lo que se siente en la ausencia
de esa persona que se marcha,
de esa, a quien amas de verdad.
Vuelvo mi cabeza sobre la almohada antes de dormir,
antes que este maldito eclipse nos vuelva a ocultar.
Te echo de menos y el sueño se vuelve fantasía,
y la fantasía se viste de realidad,
y un ente, tu espectro, un trozo de ti, vuelvo a abrazar,
esperando a recuperar el sentido de la felicidad.
Posdata... No lo vuelvas a hacer más.
Posdata... Te eché de menos,
mientras tú por momentos,
me echabas de la vida así sin mas,
y yo me rasgaba las prendas,
que me vistieron de tristeza y soledad.
domingo, 13 de mayo de 2012
El insomne poeta
y se cubrió por encima
con una manta bordada de letras.
De colores asonantes
para dormir, para soñar
con otros amores fascinantes,
para intentar sonreír y volar.
El poeta sintió frío,
y tu recuerdo se metió en su cama
como parte de aquella pesadilla
en que se convirtió sentir que Soledad
es la única que le devuelve cariño,
y sus gemidos de placer son
como el llanto de un niño.
El insomne poeta sintió frío,
y asustado pidió consejo.
El viento ruborizado,
le envolvió con caricias de aire,
y lo elevó al celeste del cielo,
para contemplar hipnotizado
su auténtico infierno enmarañado.
El poeta sintió frío a medianoche,
y de aquel viaje interespacial,
volvió al lecho escondido
tras las ruinas del Big Bang,
y busco Los restos del naufragio,
los Anillos de Saturno
con que nos habíamos prometido.
El poeta se volvió a quedar dormido,
y todo fue incoherentemente reducido,
a insulso polvo original,
aunque las cenizas del funeral,
convertidos en ser humano,
y se tornaron en blanco
para decirme bajito y al oído,
con sedosa voz, aún te extraño.
viernes, 4 de mayo de 2012
El telón de los Sueños
Del frondoso cielo azul
se descolgó una cortina de diamantes.
Mientras jugabas infantil
con tu pelo húmedo
vestías tu tez de brillantes,
y bailabas bajo la lluvia.
Te adueñaste de la palabra elegante.
El sexo de los ángeles quedó al descubierto
al contemplar con firmeza tu belleza.
Arrebatadora, tentadora e inigualable.
Y yo escondido tras la maleza,
miraba vergonzoso tus secretos inconfesables.
Gimoteabas con el tacto del aire.
Creí tocarte. Creí ser sensualidad y amarte.
Y allí me enamoré,
como se enamoran las flores
el diez de cada mes de Abril,
para que el amor sea perfecto y
salga un rayo de luz a iluminar
las palabras que saldrán de mi boca por ti.
Anochece, se hace tarde y quiero dormir.
Perenne. Infinito. Constante.
Se abrirá el telón de los sueños
y allí, dos marionetas simulan ser amantes.
Una serás tú, hermosa y radiante.
La otra soy yo, anémonas de humo,
esparcidas por el mundo,
convertidas en el sentimiento de un gigante.
Testigos
Con el puño apretado sal a la calle, con la mano en alto apuntando al Sol... Da igual la ideología, da igual las raíces. Importa el ahora. El dióxido de carbono de los dirigentes nos está dejando sin respiración. La muerte dulce lo llaman. Está batalla la vamos a ganar, porque somos iguales humanos, porque aún creo que en el brillo de tus ojos, porque esos dos luceros hermosos son los ojos de aquel al que un día, hace muchos años, llame hermano, y eso mi corazón no lo ha olvidado.
Iza la bandera...
Que sea el miedo quien se calle. Que viento agite con fuerza nuestro trozo de tela. Que el mástil que la eleva a los cielos sea ese pedazo de bastón donde el padre de mi abuelo se apoyó sin miedo a la represión, porque él, insurrecto, sólo entendía de sus derechos. Los seres que respiran, que tenían vida, que por aquel entonces se comenzaron a igualar a los otros seres, los que se hacían llamar humanos.
Grita a los vientos...
Que el aire todo lo sabe y no entiende de secretos. Nuestra libertad nos dará la mano, y será el escudo de piedra que tanto esperábamos. Nuestra libertad es el tesoro por el que nuestra vida tiene sentido. La igualdad y la dignidad los perdimos cuando caímos en manos del banal dinero, cuando nos faltamos al respeto. Insurrectos, inquietos... Miedos, y mas miedos... Haremos una hoguera para quemarlos. Miraremos anestesiados a los ojos del futuro, que esa gran bola de fuego dibujará entre sus formas, entre sus llamaradas de dragón ahogado.
Plantaremos cara al pasado...
Olvidemos, que olvidar se nos da bien cuando de lo olvidado no recordamos la parte de aquello que el olvido creíamos que había olvidado. Hubo un día que el suelo se cubrió de ríos rojos y la tierra obediente absorbió las iras y los orgullos, para hacer un suelo firme y fuerte, un suelo donde reconstruiremos la justicia, y la vida empiece con una ligera e insospechada sonrisa. Donde bailaremos zapateando con firmeza el canto de los pájaros al amanecer, y dibujaremos en los lienzos del cielo las líneas del futuro que se trazan en nuestras manos.
Mi mundo es mi mundo... Y el tuyo.
Todos vivimos soñando... Idealizando, idolatrando carneros dorados que creímos Dioses y que hoy reposan bajo mis pies. Apenas un metro cúbico de respiración... Pero aún así me siento vivo, porque confío en el de al lado, casi tanto como en mi hermano. Y es reciproco, y sin querer nos damos la mano. Vivo... Me siento vivo y del legado de tu vida y la mía, nuestros serán orgullosos testigos.
lunes, 30 de abril de 2012
Juguetes rotos
y en el arenero yace en silencio
el cuerpo de aquella muñeca rota.
Lágrimas de plástico, gemidos de dolor.
La edad de la inocencia robada,
el delirio de una locura sin control.
El columpio seguía con su incansable vaivén,
pero sin su risa contagiosa que erizaba la piel.
No se elevaba al cielo con la ligereza del papel,
más bien descendía a los infiernos
de los dolorosos recuerdos infectados
que no curaran con la vejez.
La arrancaron de los brazos de su dueña,
jugaron con ella sin preguntar.
La obligaron a perder el rumbo de su astro.
Su cabeza fue rodando fuera de su alcance,
su cuerpo quedó pálido e inerte.
La injusticia es la hija de la clemencia.
Un perro la cogió del brazo,
y la llevó lejos de la calle felicidad.
Despedazó su sueño de oro y amor
sin importar si mañana lloverá.
El suelo queda completamente teñido
por los cardenales rojos de su vestido.
Esas mejillas de nube algodón se sonrosaron,
y cobarde en alguna parte se escondió.
Es complicado dar los buenos días
cuando en el cielo no brilla el Sol,
y la cabeza se inclina ante el miedo
a perder de golpe infancia e ilusión.
Dobló sus impalpables rodillas,
y el recuerdo se quedó en el corazón.
Irracional can cumple tu misión,
arranca de un jugoso bocado,
inocencia, alma y amor.
Vacía sin escrúpulos el vertedero de pasión.
El columpio continúa en el parque,
y meciéndose a los acordes del aire,
otra muñeca se sienta inocente a jugar.
Ella sigue sin dar señales de vida,
sigue empeñada en contemplar sola
otro atardecer de anaranjado funeral.
Llora la muñeca de ojos de cristal.
Piel de seda infantil, ladrón de alma animal.
El silencio queda roto por la esquina
de los recuerdos de la inocencia perdida,
del juguete roto y silencioso
que no está dispuesto a olvidar.
martes, 24 de abril de 2012
Blanco virginal
después de mucho vagar en el universo,
después de los momentos que el tiempo
se sentó a esperar paciente
y ahora se sabe perdido.
Las letras son la parte a pagar por la deuda
que con el amor el poeta ha adquirido.
La poesía se quedó para otros,
igual que la cálida pasión
nos dejó sin decirnos adiós.
Igual que los sentimientos vuelan
por el cielo gris reclamando amor.
Igual que tu corazón es como el mío
y el mio es de los dos.
Del inmenso cielo descenderán las dudas
que en el mar infinito navegarán posadas
en el lienzo en blanco del horizonte.
El poeta espera impaciente la pluma
que trazará las líneas infinitas del alma,
para dibujar con letras los sentimientos
de quien espera, de quien de verdad ama.
Rimas asonantes en tus principios,
sonetos consonantes en tus finales.
Endecasílabos y esdrújulas son los latidos
que esta noche son dueños de tus bondades.
Aunque el blanco sigue virginal,
me pierdo en la parte cabal de mis sentidos
y me visto de síndromes irracionales.
Y entonces pierdo tus principios,
mientras me enamoro de tus finales,
entre el sexo sin amor de los amantes casuales
y el rutinario amor sin pasión de quienes se creen iguales.
Las dudas se ahogan incoherentes
en una hermosa copa de vino
mientras me alineo con el furtivo destino.
domingo, 15 de abril de 2012
El astronauta
Pero no fue así. Porque vagué por aquellos lares solo, y a mi radio no llegaba ni una señal que demostrase ni un puntito de vida a millones de kilómetros a la redonda. La gravedad me llevo a golpearme contra el techo y que mis ideas flotasen más rápido que yo mismo. De pronto, una luz oscura en mi ventana, y el umbral se incendió de deseo de compañía. Cogí los mandos y conduje directo hacia aquel lugar. Entonces me di cuenta que allí no había nada y que debía dar la vuelta porque mi esperanza se había diluido. Así que tras una larga temporada dando vueltas alrededor del Sol y de sus planetas decidí regresar, igual que me fui, con todas sus consecuencias, pero esta vez todo era distinto, mi cabeza estaba inclinada y miraba al suelo, sumiso de un pensamiento, con la losa del miedo sobre los hombros.
Todo seguía igual. El agua cubría tres cuartas partes del planeta, los desiertos se comían a los bosques y de vez en cuando algún movimiento de tierras cambiaba la fisonomía de los mapas. Todo estaba idéntico a cuando me fui. Todo menos vosotros, que ya no estabais. Al menos para mí. No hacía más que acercarme a vosotros, no hacía más que intentar atraer vuestra atención pero mis intentos eran en balde. Y fracasé.
Derrotado y sin aliento, cansado de intentarlo volví a mi nave espacial y me senté en la puerta, con el casco entre las piernas y me reflejé en la lámina del visor. Sólo contemple una cosa, frustración y soledad, enfado conmigo mismo. Mi egoísmo me ha hecho que me tenga que enfrentar a mis miedos una vez más solo aunque por mi cabeza sólo pase una pregunta. ¿Dónde están mis amigos? Ellos siguen ahí afuera con sus vidas, y yo en mi sofá dispuesto a volver a poner en marcha el motor de mi nave espacial para irme, y no regresar. No merecéis ver mis lágrimas y yo no merezco ser parte de vosotros porque os infravaloré. Comienza la cuenta atrás. La nave está apunto de despegar. No me deseéis buen viaje, no lo tendré.
martes, 10 de abril de 2012
Mi castigo amigo
yo sigo llevándote conmigo,
como el primer día,
como aquel maldito día
en que nos conocimos
y nos hicimos amigos.
Desde entonces ha pasado el tiempo
y aquel amor se convirtió
en algo fingido,
cualquier contacto con la piel duele,
como duele el sufrimiento
de quien lo ha vivido.
El tiempo y el amor corren
como el agua hacia el sur,
sin entender de rumbos ni sentidos.
El tiempo y el amor,
irreconciliables enemigos íntimos
nos pusieron al final en nuestro sitio,
y permanecerán vigilándonos
para que no volvamos a ser lo que fuimos.
Es un insulto llamarte aún, amigo...
Es un insulto llamarte aún,
pero es que en el silencio
siento que te he perdido,
aunque a veces piense
que te lo has merecido,
y sepa que echarte de menos
es mi peaje, mi castigo.
viernes, 30 de marzo de 2012
La voz del alma
y el cielo en su vientre
engendró una estrella...
Quizá no sea la más grande,
y su luz no será la más resplandeciente.
Probablemente tampoco marque el Norte
pero es la estrella de la voz.
Enmudecieron los cantos de Sirena,
y al escuchar tu llanto
en un hermoso Do Mayor.
El silencio sintió celos
porque tu voz suavemente mesó
los cabellos rizados al aire,
y el tiempo imprudente se paró.
Dios te robó del cielo,
y te encerró en la divinidad
de un cuerpo de mujer.
Perfecta obra de arte
eternamente incompleta,
de lineas curvas sugerentes,
de piel brillante e incandescente,
de mirada hermosa y discreta.
Te invitó al pedestal del escenario
para hacernos disfrutar,
de la voz celestial,
de la unión del Sol y la Luna.
de la niña que enseñó a cantar
a las sirenas del mar
mientras la melodía de un saxo,
la abraza antes de dormir,
y la besa en los labios al despertar.
Mañana todo volverá a empezar.
Se reanudará el tiempo.
El aire volverá a flotar.
Y tu estrella volverá a su lugar,
para hacerse grande, para guiar,
para ser la madre del brillo,
la hermosa voz blanca como la luz,
pequeña como un armiño.
La voz del alma...
el canto de un niño.
jueves, 22 de marzo de 2012
Borracho en veneno.
y vomito realidades,
me emborracho y navego en los tiempos.
Soy testigo de tus tragedias mortales,
de tus virtudes banales...
Todo aquello que me diste,
todo eso por lo que me gustabas,
hoy ya no vale.
Seremos cometas estelares,
seremos parte de los misterios,
miembros de todo y nada, y ahogados
en las mitades profundas de nuestros mares.
Me emborracho de pena y rabia
de alegría, y sonrisas impares,
me emborracho de los versos
que cantaba el poeta a sus amores,
y los que clavaba a sus rivales.
Me duermo en la resaca
de que ya no queda gente,
la soledad yace a mi lado,
y eres viento, eres nadie.
Eres la fugacidad de un beso
robado a las virtudes celestiales,
a las musas adornadas de flores
que ocultan tras de si
sus tesoros genitales.
domingo, 18 de marzo de 2012
La primera letra del olvido
esa que asoma por la ventana
al amanecer en silencio
y sorprenderme desnudo tu mañana.
Siento ser del cielo,
y ser parte de un sueño
que jamás se hará realidad,
porque una vez amé de verdad,
y es miedo lo que siento
al sentir amor una vez más,
siento que no recuerdo como se hacia
ni como se llamaba aquella alegría.
Siento la fragilidad de mi,
siento que ya no estás,
y que yo me fui contigo,
y en lo oscuro de tus pensamientos
sigo anclado, eternamente perdido.
Siento el vacío en la piel,
y una marca de un anillo desaparecido.
Siento el corazón frío,
y su tacto es duro,
y duele saber que sigue dolido.
Cambie de camino,
en busca del sin sentido,
para recuperar de nuevo lo vivido.
Pero hoy no queda un trazo de tu rostro,
no quedan recuerdos ni tatuajes
de tus arañazos en mi torso.
Siento miedo de nuevo,
siento que el cielo se apaga,
y siento que vuelo aunque
a mi no me queda nadie,
ni tú, ni mis mejores amigos.
Me siento un vagabundo herido,
siento que el ciclo se ha cerrado,
y que soy yo quien carece de sentido,
porque cuando todo acaba
nadie se esfuerza por saber
como estas, como te ha ido,
soy la primera letra del olvido.
sábado, 10 de marzo de 2012
Las flores secas dejaron de oler
sin detenerme a observar los rostros,
entre gestos infinitos de ingratitud,
de los iguales, de mi mismo, de los otros.
Y así pasaron los días, apenas sin palabras que dirigirnos. Los reproches guardados en los bolsillos, para que se pasaran los minutos sin hacernos daño. Prefiero no insultarme y llamar a esto amistad, cuando de amistad solo quedan los recuerdos de lo que vivimos, los manteos sin sentir que nos quisimos. Sabemos que esto se acabó el mismo día en que te fuiste y no te supe retener. Me coloqué frente a mi espejo, ese que tantas y tantas veces te conté que me hablaba, que me aconsejaba y que a veces me dolía y me insultaba. Apenas un segundo duró el dolor. Pero fue una estaca clavada en mi pecho, un puñal hincado en mi corazón. Mas miedo que coraje, pero no podía perdonar tú error.
Así sin darme cuenta,
con la solemnidad de la mañana desperté
No había amores, no había amigos,
había gente pero no estaba nadie.
Lo hemos sido todo, y ahora estamos al otro lado de la línea que ambos seguíamos incondicionalmente. Ahora ya no somos mas que dos iguales, somos como ellos. Nos juramos eternidad, y la eternidad llegó en el mismo momento en que pensamos en que nunca nos íbamos a abandonar. Creímos estar siempre unidos, pero me abandonaste por el hueco de la ventana sin tapiar que tengo en el corazón. Por ahí entra el frío en mis inviernos y en verano abrasa el calor, y su color, el blanco, el negro, el fuego que se apaga por el viento intoxicado, de los gases incontrolados, tóxicos por amor. Por ahí, por las rendijas a mi alma, me llenaste el alma de puro dolor.
Tu perfume se fue,
te diluyes sin quererte retener.
Abandóname... Márchate.
Las flores secas dejaron de oler.
Y no, no hablo de traición... No porque ni yo soy vuestro, ni vosotros sois de ellos. Cada cual somos propios, impropios de la palabra que redunda en la razón, entre sueños celeste nos dijimos adiós. Y ahora vosotros voláis libres y yo hablo solo en mi pequeño salón. Bebo un trago de vino, me recuesto en mi sillón. Cierro mi cuaderno a la par que mis ojos, y hago volar mis sueños, con los pensamientos envueltos en el tinte rojo de esta copa y del alcohol que se mece como un bebé en su interior. Acunando mis ideas, intentando ayudarme a olvidar y a decidirme mejor. Intentando que me ame a mi mismo, sin decirme adiós. Ahora de nuevo nado en mares de inspiración. Me abrazo a la imaginación de las historias con las que brindo en mi corazón.
Y te vas... Y no volverás.
Y me voy... y el vacío se perdió.
Y te vas... Sin mirar atrás.
Y me voy... Dejé abandonado el corazón.
Y te vas, y me voy... Y ninguno decimos adiós.
Y te vas, y me voy... Este cuento hace meses se acabó
Y no hicimos nada por la amistad que nos bañó,
porque este sueño que parecía eterno,
como el cristal de mi vaso, se rompió.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Malditos Espejos
Nos dicen las verdades
que no queremos escuchar.
Son tan sinceros
que duelen mas sus reflejos
que nuestras agrietadas manos
si nos cortamos con su cristal.
Cóncavos, convexos, con formas,
su realidad es tan inapelable
como que la vida es vida
por el hecho de vivir, y respirar;
como que intentamos basar
nuestras certezas en las mentiras
porque nos hace feliz
creer nuestra impropia ironía.
Malditos espejos de oscuro cristal,
se empeñan en los pensamientos,
se enojan por saber toda tu verdad.
No están, se vienen y se van,
se ocultan los reflejos,
y las formas quedan grabadas
en materiales, en formas de aire,
en tus dedos, en las llagadas manos
cansadas de tanto trabajar,
y al final vuelves,
y de nuevo te vas.
Y esa silueta me sonríe,
y soy yo el que de nuevo se vuelve a reflejar,
y de pronto tu sonrisa, la que intento acariciar
pero miro intensamente y ya no estás.
Mi imaginación es mi vieja consejera,
la imaginación es el mundo de mi realidad,
la que yo quiero vivir, la que vive en libertad,
la que suelta mis cadenas, mi vida, mi verdad.
Maldigo el reflejo del cristal,
malditas razones que se visten
a orillas de la espuma del mar,
y pasan las historias y la gente,
pasan las cosas, y pasas tú;
pasas pero no te quedarás
y quedas grabado en mi memoria,
en el espejo de mi historia,
en el espejo donde me veo guapo de verdad,
en el espejo del que yo elijo la realidad.
Mi furia acaba con todo...
y no quedan mas
que pedazos de aquel cristal,
porque yo te he llamado
frente a él tres veces,
y tres veces me has dicho
que nunca me amarás.
Mi sueño se ha deshecho,
se hundió en las profundidades
de este inmenso océano,
en el que nunca mas volveré a amar,
esa vieja y gastada palabra
en la que nunca más
me volveré a bañar,
porque tú eras mi flotador
y si me sumerjo me ahogo
y tú no agarras mi mano,
me ayudas a respirar.
Malditos espejos,
saben cual es la verdad,
pero me ocultan mentirosos
la desgraciada realidad.
Malditos espejos...
Maldita sinceridad...
Maldicen mis labios tus labios,
y toda esa palabra que decia amar.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Llora
Ahora sientes que a veces no has sido fiel a tus principios, que tus valores no sirven de nada y que tus padres no pueden estar orgullosos de tí porque has fracasado. Eres la rotundidad de un cero, el silencio cuando estás callada. Eres la más absoluta nada, al menos así te sentíste en algún momento, porque él lo ha provocado. Él robó tu autoconfianza. Ahora eres una piedra inerte, y crees que es imposible encontrar más calma.
Decidiste revolcarte en la derrota. Empeñarte en la frustración, y te probaste aquel vestido de perdedor. Ahora has de comenzar por aceptar donde estás y quién eres, para que así te reconozcas. Debes ser sincera contigo y entender que nunca serás la primera pero tampoco serás la última. Mientras tanto mira otro horizonte distinto al suyo y deja de lamer tus salinas y profundas heridas. Esta vez será otro quien llegue primero en la carrera de tu corazón mientras que él desciende del cielo hasta el infierno de los que se perdieron por amor.
Llora... Porque te duele el corazón cada vez que me escuchas tocar con mi guitarra tu canción, la que salió de mis dedos porque sienten, porque viven lo que un día fue tu amor. La que se encargo de salir de mi garganta para cantártelo bajito y al oído con sensualidad y a media voz. Por eso llora porque alguna vez sentías que eras la mitad del dos, el número que mueve los hilos de tu sentimiento, la marioneta que solo sabia hablar del amor.
Yo mientras, sentado en mi roca nunca seré quién sonría como un tonto enamorado porque pienso que el amor verdadero es el que sale del corazón, y me encuentro muy lejos de entrar para regalarte ese tesoro que Dios dejó en forma desconocida a manos de nuestra civilización.
martes, 14 de febrero de 2012
Mis verdades y tus mentiras (San Valentín)
Pues si, 14 de Febrero, otro San Valentín más (El santo de una de las personas mas importantes de mi vida) y como no, El Día de los Enamorados, y yo sin estarlo os quiero desear el más prospero y satisfactorio amor del mundo. De momento y para empezar bien os dejo un ramo de rosas rojas y una caja en forma de corazón en la mesita. Ahora bien aquí comenzaré a hablar, a contaros mis pensamientos, porque me da la gana y hoy me apetece que así sea. Todos los que me seguís habréis comprobado que la mayor parte de mis publicaciones hablan del amor (…el desamor también forma parte de él) y hoy no iba a ser menos. Para empezar, intentaré ser lo más sincero posible, quizás llegue a rozar la crueldad, porque a muchos los días como hoy les (me) duelen.
Me duele ver que hoy os acordáis del amor, mucho, demasiado, quizá en exceso. Esta bien que haya un día para que todos lo recordéis pero lo que no me gusta es que lo olvidéis el resto de los días del año. El amor es el motor de la vida, es lo que le da sentido y el que durante trescientos sesenta y cinco del año (trescientos sesenta y seis si es bisiesto) infravaloramos. No le damos la importancia que tiene. Me encantaría que hubiese alguien que al despertar se acordase de mi todos los días; unas veces porque ellas no han querido, y otras porque mi corazón no ha podido, desgraciadamente para mi no ha podido ser. He de reconocer que, de momento, he conocido el verdadero amor una sola vez, y no descarto que vuelva a ocurrir, aunque esta vez lo espero de otra forma. Será algo más maduro, más comedido, más sincero, pero también me lo imagino menos espontáneo, menos intenso, menos complicado, aunque esto último es verdaderamente difícil, porque amar es complicado a las buenas o a las malas. Amar duele. Duele ser ese que está ahí siempre y nunca obtiene esa mirada, ese abrazo, ese beso.
Está de moda entre los “single” decir que están enamorados de la vida... Y una mierda. No os lo creéis ni locos. Todos, y digo bien todos, estáis deseando volveros a enamorar pero de alguien. Por muy fuerte que haya sido el desengaño, por muy difícil que haya sido romper con el pasado, por mucho que aún no hayáis roto con él. Todos deseamos tener en nuestra cabeza ese otro “yo”, ese que sin querer se lleva todos vuestros pensamientos en blanco, ese que permanecerá a nuestro lado siempre (o por lo menos durante un tiempo), porque es importante tener alguien dentro de nuestra sesera. El mundo se cimentó dentro de los valores del amor y así seguirá (hasta que la economía diga lo contrario en cualquiera de los casos), lo que ocurre que de lo que verdaderamente tenemos miedo es que nos vuelva a joder; porque jode mucho cuando duele, cuando se acaba, porque es duro ese momento en que nos derriban de un soplo el castillo de naipes de ilusiones que habíamos construido en el aire y no queda nada. Esta es la única verdad. El miedo es más poderoso que las razones.
Así lo pienso y lo creo. Por eso hoy, aunque sea 14 de Febrero, estoy enfadado con todas esas muestras de amor, estoy enfadado con el mundo y estoy triste. Porque las envidio y las deseo para mi, porque no me escondo cuando lo pienso y lo digo; así me lo prometí un día y así lo haré aunque a veces los contextos en que lo haga no sean los mas adecuados porque a pesar de todo me sigue dando mucha vergüenza decirlo cara a cara porque aún acostumbrándome a la derrota, tengo miedo a perder. Posiblemente sea el último dentro de este campeonato seguro, porque he creído enamorarme mil veces y he perdido novecientas noventa y nueve. Hoy sigo enamorado pero ella no me quiere ni creo que eso cambie, pero en mi está el seguir igual. Al menos estoy tranquilo porque ya lo sabe… quizá sea ese el problema. He levantado mis cartas del tapete antes de tiempo, y he dejado ver mi jugada fácilmente, pero para mi el amor ha de ser tan clara como el agua en el nacimiento de su cauce. Es así. Así soy y así seguiré. Estoy convencido que algún día hablaré desde el otro lado. Y os podré decir lo contrario. Aquí os espero.
Así que la historia está así y una vez más os deseo amor y felicidad. Que os gusten mucho las rosas que os dejé en la entrada y los bombones que van dentro de la caja con forma de corazón, porque ya os habréis dado cuenta de que son bombones lo que hay en su interior, a fin y al cabo a nadie le amarga un dulce y te estoy imaginando leyendo esto con uno en la mano. Ya después si eso, si os apetece, me pedís las explicaciones necesarias. Yo aquí estaré, encantado de hacerlo. Ya sabéis que a mi lo que me gusta es hablar.
Un beso a tod@s
jueves, 9 de febrero de 2012
Tú me levantarás
en el suelo helado sentado.
Aunque hoy no es como las demás,
esta vez hay una mano que agarrar,
que desde arriba me va a levantar.
Y es que no me gusta caer,
igual que tampoco me gusta perder,
pero se que me ayudaras
tantas veces como caiga,
tantas veces como se me antoje llorar.
Y por caer, caeré mil y una,
y otras mil veces más,
porque caer es vivir,
y vivir es errar,
y errante es mi cansado caminar.
Y entonces tú me levantarás,
Si. Tú. Sin decir nada así será.
Eres parte de mi sombra,
me matas de frío de noche,
eres mi calor al despertar.
Te vistes disimuladamente
con mi fuerza de voluntad,
Disfrazas mi invierno de otoño,
sin pensar en nadie más,
sin pensar si mañana amanecerá.
Eres mi bastón, mi sostén,
donde sin condiciones,
sin atender a extrañas razones,
sin miedo me puedo apoyar,
donde todo vuelve a empezar.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Cometas en el cielo
y volaran como gaviotas
las cometas en el cielo,
tiñendolo de colores,
jugando con los gorriones,
sin temblar de frío pero con miedo.
A veces descenderán suavemente,
a veces enloquecidas e incoherentes
surcaran el inmenso añil impudentes,
y serán juguetonas e indecentes,
mientras tus dulces labios me mienten.
El cielo será azul
y solo me encontraré,
ya no estarás tú
ni las cometas del cielo,
ni el susurro de un te quiero.
Cortaré el viento,
y detendré con mi ingenuo vuelo
el incesante compás del tiempo.
Cortaré el tiempo,
y seré fugaz como una ráfaga
de ingobernable sentimiento.
El cielo será azul,
y hallé el trocito de corazón
que dejaste en el mar, en mi sur.
Las cometas en el cielo,
iluminadas por brillantes centellas
demostraran en silencio y sinceras
que eres tú la más bella.
Volarán las cometas en el cielo
y mi razón volará tras ella,
volarán las cometas a ras de suelo
para anillar en tu dedo una estrella.
Volarán y volarán,
que nadie me aleje de ella.
martes, 17 de enero de 2012
Ermitaños del mar
hace tiempo que te elegí,
aunque a veces sea resta
de la suma que nos toca vivir.
Si tú supieras que muero
cada vez que te alejas del puerto,
y yo me quedo aquí amarrando velas
mientras mi corazón se pliega,
y elevo solitario los remos,
en silencio los guardo dentro.
Mi barquita se hace a la mar,
al vaivén de las turbias aguas.
Me arrastran las olas,
mecedoras antiguas de sal,
bailan conmigo ahora que tú
no me deseas para nada más,
ahora que se rompió
el frágil tiempo de cristal,
ahora que esta noche
se acuesta mi alma en soledad.
Requiebros en mis maderas,
recuerdos en las costuras de mis telas,
sinceros son mis sueños,
aunque nadie ya nadie me espera.
Pesadillas que no cesan de gritar,
aunque nada me haga este deseo realidad,
ojalá mis suplicas se oigan
dentro de algún palacio celestial,
y te lleven mar adentro a mi barquita
seamos ermitaños del mar.
Sin que tú te dieses cuenta,
cabeza abajo me fui de aquí,
y no me echaste en falta,
ni en este principio, ni en tu fin.
La vida es para valientes
que viven mirando al dolor,
la vida es facil para todos aquellos
que curan las espinas clavadas en el corazón,
y yo me ahogo por tus lejanos suspiros,
y tu te emborrachas tranquila
en la cantina de otro amor
mientras cantas esa canción:
"Tabernero deje esa botella ron,
que hoy el tiempo se hizo eterno
y a mi lado se ha anclado un corazón.
Tabernero, no hay otra solución
que seguir bebiendo de golpe
hasta perder el sentido
y recuperar su ilusión"
La mar se torna picada
y me abraza con sinceridad,
Una ola golpea mi mentón
cuando otros labios te llegaron a besar,
y yo quedé ciego y callado
deslumbrado sin saber donde mirar,
aunque pervives en mi recuerdos,
y siempre seras esa eterna sirena
que conquistó mi mundo de fantasía
y me descubrió que la vida es mas vida,
cuando juegas en el tablero del amar.
lunes, 9 de enero de 2012
A las idas y a las venidas
Hay veces que todas las ideas que fluyen por mi cabeza se escapan a más velocidad de las que mis dedos son capaces de trasponerlas sobre un papel en blanco,y la sensación que tengo es la misma que cuando dibujo versos en el aire, todo por sentirme algo que no soy, o quizás si. Es posible que algún día fuese parte de un poema de Garcia Lorca, o tal vez fui Platero en el libro de Juan Ramón. Tal vez fui tango de Gardel, o baile nocturno con la vieja luna arrabalera en una noche de mayo. Tal vez, me alié con Einstein para descubrir que las matemáticas son algo más que dos más dos. Y así volando en el tiempo me haré con un trocito de la historia que borraré para que alguien venga a escribirlo de nuevo.
Normalmente cuesta mas ganar el dinero que pagar las facturas. Y en esas estamos de nuevo en las de volver a divagar sobre los pensamientos, en amontonar las letras unas con otras, en no saber hacia donde nos encaminamos, ni de donde venimos. A veces las dudas permanecen en silencio, pero cuando hablan; cuando hablan lo hacen con mas fuerza que las voces que normalmente recibo desde mi cabeza. Lo normal es que cuando el alcohol haga mella en mi cerebro, la parte frontal se acuerde de ti y se golpee contra la pared mas cercana, para a continuación recibir pinchazos en el corazón. Me duele acordarme de ti sólo cuando he bebido pero prometo que nunca te llamaré con dos copas de más. A otras quizás si, pero a ti, a ti nunca.
Doy una calada a mi porro, y expulso el humo lentamente por mi nariz. Su propia inercia envuelve mi cabeza en el blanquecino de su tela de araña, y en ella va tejiendo mis decepciones, y mis maldiciones, mis caídas, y mis idas y venidas. Somos tan tercos que nos empeñamos en atravesar muros de desconfianza a cabezazos, creyendo que todo es posible. El limite es tu imaginación, pero la imaginación tiene un limite, y se llama realidad. Toso porque el vapor de aquel cigarrillo se había cruzado en mi garganta y tú te me retuerces por dentro, consciente conciencia, inapelable inercia. El tiempo me mata, el tiempo consume el cuerpo humano y no lo recuperamos, el tiempo es ese bien que se escapa sin poder controlarlo, día a día la vida nos va pasando sus recibos y nosotros los pagamos con nuestros actos.
El hielo se ha derretido de mi vaso y como prometí me lo bebo de un único trago. Una vez lo termino golpeó con él en la mesa. Chulesco. Dejado. Valiente a la par que cobarde; pienso que esa actitud puede romper el vaso en mi mano y cortarme, pero ya es tarde. Un grieta se ha trazado de arriba a abajo y la tensión con que agarraba aquella vasija la parte y se me clava. Sangro como no lo había hecho antes. Corro hacia el lavabo pero me caigo. Mi cabeza se golpea en el suelo y me desmayo. Todo pasó muy deprisa y apenas recuerdo como llegue a esta cama. Hoy parece que todo ha cambiado.
domingo, 8 de enero de 2012
Ella (... y mi sueño)
Se despertó de su sueño
y yo soñé con estar en él.
Ahí está Ella...
y yo que me muero por besar
cada centímetro de su piel.
Ella juega con la luna llena
y se sienta a esperar a su amor
hilvanando las estrellas
para tejer el vestido de lentejuelas
para que el mundo la descubra
como la mujer más bella.
Ahí está Ella...
Y sus sonrisas sinceras
como los arrebatos de lluvia de otoño
en las floridas tardes de primavera,
donde borré el olor de las flores
por correr hacia Ella
en el sentido contrario
de esta vida y su grisácea carretera.
Cansado me siento sobre esa piedra
y espero a que el corazón se mueva,
porque Ella llegó a mi vida y
su piel de agua y espuma
me abrazó a la primera.
Me siento parte del viento,
y el recuerdo de su perfume me eleva.
Me absorbe lo que fue lamento
y lo cambia por la soleada alegría
que se descubre tras las cansadas tormentas.
Me dibujó un corazón
entre mis manos con sus dedos.
Me enseñó que para alcanzarla
con el dulce de azúcar de los labios
hay que tener el corazón a flor de piel
y el sentimiento de quien es sincero.
Ella a cambió me regaló
un tatuaje nuevo de amor
y limpió las lágrimas del primero.
Ella se quedó dormida,
al rubor de una caracola,
Ella se sintió perdida
al vaivén de las olas.
Ella se quedó prendida
al compás que marca esta rola,
Ella soñó un nuevo destino
aunque en su corazón
nunca estará sola.
Y así estoy yo...
Vagando, confuso y perdido.
Y Ella sigue dormida
mientras las ilusiones caen
al absurdo cajón del olvido,
donde los lapiceros olvidaron
los poemas de la noche
en que caí doblegado por los miedos
a tus emociones rendido.
Y yo sigo un sueño por soñar,
y cansado de esperar esa señal,
durmiendo palabras vacías
de mensaje y sinceridad.
Es tarde y me descalzo de nuevo,
te espero en la banqueta
que dejaste en la puerta,
para cuando llegase a tu vida
la persona que te tendrá que amar.
Es tarde esta noche ya
pues la puerta entornada está.
jueves, 5 de enero de 2012
La tentación vive arriba
Llamé a la puerta de la que colgaba un gordinflón Papa Noel, con mi chándal de los sábados y algo nervioso. Ese gorro verde y gris que tanto me gusta, cubría mi cabeza y hacía que mis ideas se mantuviesen calientes. Mi pelo estaba alborotado debajo, despeinado. No tenía yo el día más guapo de mi historia pero ahí andaba yo, con las manos en los bolsillos llenos de timidez e inseguridad. Y allí estabas tú. Tras ese umbral iluminado eternamente por el blanco nuclear de la puerta, de tu camisa y de tu inconfundible sonrisa. Un haz de luz azul cruzó de tus ojos a los míos y yo quede petrificado esperando el pasar de la muerte por delante pues con ese resplandor podría decir que ya había visto el cielo. Me invitaste a pasar, y yo, con paso firme y decidido pero como siempre tímido, accedí. No me podía creer lo que estaba viviendo, entre dormido y cansado, entre feliz e ilusionado, las miradas furtivas en el portal se habían cruzado frente a frente. Esta vez se habían saludado de verdad.
- ¡Hola! - Me dijiste jovialmente.
- Hola, soy Alfonso, tu vecino de abajo...
- Yo soy Ruth, tu vecina de arriba...
Y los dos nos reímos a carcajadas. En esta ocasión el coqueteo que siempre teníamos en el ascensor, mientras manteníamos las conversaciones típicas de vecinos encerrados en nuestro metro cuadrado de elevador, estaba fuera de su hábitat natural. Se nos notaba nerviosos. Se notaba esa chispa que faltaba en otros sitios. Por ejemplo, en aquella caldera que desde mi terraza oía que intentaba arrancar y no podía. Aquel era el motivo por el que realmente subía a tu casa. En nuestra última convivencia de conveniencia en el ascensor me comentaste que no tenías ni calefacción ni agua caliente. Ese aparato del que depende la calidez de un hogar, por mucho que nos empeñemos en decorarlo con todo el cariño del mundo y hacer de aquellas cuatro paredes una casa acogedora, no funcionaba como debía. Me ofrecí como siempre, me ofrezco a cualquier vecino, a cualquier persona a quien pueda ayudar. Pero en esta ocasión... En esta ocasión todo podía ser diferente; todo era diferente.
- ¿Qué quieres tomar? - me preguntaste bastante más relajada que yo, también es verdad que eras la anfitriona, y jugar en casa siempre da cierta tranquilidad.
- Agua. - contesté cortésmente, no estamos en disposición de gastar más de lo normal y uno en una primera cita debe causar buena impresión y aquello aunque un poco informal y diferente no dejaba de ser una primera cita.
- ¿Agua? ¿No quieres cerveza, algún refresco, un café? Venga hombre, que la semana pasada fue mi cumpleaños y tengo la nevera llena de bebida y la despensa llena de comida.
- No, de verdad que no. Déjalo. Vine porque tenías mal la caldera y lo que menos quiero es molestar más de lo normal.
- Esta bien, pasa, pero de aquí no te vas sin tomarte algo.
Me sonreí, y ella lo notó. Por motivos evidentes, no hacía falta que me llevase al lugar en que había que efectuar la reparación aún así ella me indicó donde estaba el sitio. Y allí cual forense disecciona sus víctimas, yo me dispuse a desmontar a la mía. A ser sinceros, era la primera vez que me metía a manitas. Si lo hacía era por descubrir como era aquella química atracción que rezumaba en el ascensor cada vez que nos cruzábamos. El cincuenta por ciento era esa atracción; el otro cincuenta por ciento era la curiosidad de lo desconocido, era hacer por una vez las cosas de una forma fuera de lo normal. Observé fríamente la caldera, y... ya sabía lo que la pasaba, como bien podía oír desde mi terraza no entraba el suficiente gas a la misma, es decir, tenia la válvula cerrada, y de ahí ese ruido que yo oía y que no calentase nada de nada, ni la casa ni el agua. Cogí un destornillador y “oualá”. La caldera se encendió.
- Mira el agua, por favor Ruth.- Ella se dirigió al grifo y a los pocos segundos ya salía caliente.
- Si, si... Ya sale caliente- exclamó ilusionada- Gracias, Gracias, Gracias...
- De nada vecina... De nada.
- Ahora ya te tienes que tomar algo conmigo.
- Bien, está bien, así lo haré.- contesté- Una coca cola light.
Abriste la nevera y nos fuimos al salón para ponernos cómodos. Había que celebrar aquello. Sin darnos cuenta, y tras varias idas y venidas a la cocina, nos habíamos puesto al día de nuestras vidas; casualmente, teníamos mas cosas en común de las que nos imaginábamos. ¿Quién iba a decirnos que las miradas furtivas iban a estar mas cerca de lo que jamás creímos? Y así, charla tras charla, el tiempo se nos echó encima. Tú tenías que marchar con una amiga; yo vuelta a casa a la compañía de mi guitarra. Nos emplazamos a otra tarde, a otro momento. En ocasiones la química no reacciona en el mismo instante en que las moléculas se chocan. Aquello era una certeza más. Nos intercambiamos los teléfonos y nos despedimos igual de cortésmente que cuando nos saludamos. Abrí la puerta para salir, mientras me ajustaba el gorro y esperaba el ascensor, aquel resplandor blanco de la puerta se tornó en negro, como el fundido de una película. Yo me quedé embobado observándola, dramático, nostálgico.
Llegué a casa y no podía de parar de pensar en ello. No podía olvidar esos dos luceros que alumbran aquella casa sin necesidad de velas, sus palabras entrecortadas de la velocidad con la que hablaba. No podía dejar atrás cada una de las veces en que habíamos coincidido en aquel habitáculo, las conversaciones del tiempo, y no podía olvidar lo a gusto que me había hecho sentir en aquella chaise longue. Pero a fin y al cabo tan sólo éramos vecinos.
Fueron cayendo los días al igual que caían las hojas de los árboles en aquel otoño y mientras ella seguía viviendo encima mía; mis sentimientos seguían caminando por debajo. Y aquel ascensor que a veces hacia de improvisado cupido, se volvió esta vez en nuestro peor enemigo. Su espejo guardaba grandes secretos. Él te había visto peinarte a toda prisa, él te había observado cada noche al llegar a casa, a veces sola, a veces acompañada. A veces en silencio, otras ruborizada. Era imposible que semejante belleza pasara desapercibida, y lo más extraño del caso es que no se quedara grabada tu silueta en el cristal.
Tras mucho darle vueltas a la cabeza aquella tarde, finalmente, decidí coger el teléfono y tragué saliva. Marqué los nueve números de su teléfono móvil y se hizo el silencio. El ruido del silencio es extraño. Es un vacío similar al de la caracola vacía a la orilla del mar cuando la aproximamos a nuestros oídos. Aquel pensamiento me llevó a los dieciséis, me recordó a cuando corría por la playa detrás de mi primer amor. A fin de cuentas, ella aún no lo sabe, tampoco lo sabrá, pero así fue. Ahora corría detrás del amor otra vez, volvía a hacerlo porque es ese sentimiento que en ocasiones hay que correr detrás de él, porque no basta con que aparezca como dicen otros muchos.
Por fin sonó el primer tono, de nuevo un compás de espera que me sirvió para tragar saliva, y otra vez ahí estaba ese extraño ruido. Se repitió la secuencia y de repente, un crujido al otro lado de la línea que daba paso a la transmisión de la voz.
- ¿Si? - preguntaste desde el otro lado mientras mi corazón se aceleraba y un incipiente calor subía la temperatura de mi frente.- ¿Si? - Repetiste más firmemente.
- Eh.... - Dudé.- ¡Hola Ruth!- Imaginé que al preguntar ya no recordaría quien era.
- ¡Hola Alfonso! Cuánto tiempo, ¿Cómo estás?
- Pues mira aquí ando. Estoy en casa que acabo de llegar de trabajar y bueno me he acordado de ti. ¿Qué tal estás? Hace tiempo que no coincidimos.
Intenté tirar de todo el repertorio de preguntas recurrentes intentando entablar una conversación pero ocurre que a veces cuando buscas hablar, la persona que está al otro lado está intentando dar largas a la misma por ser educado. Pero, de repente, se me cruzaron los cables y solté lastre.
- ¿Te apetece que quedemos para tomar algo una tarde? No sé, soy nuevo por este barrio y no conozco a nadie, apenas un par de vecinos más y cómo el otro día quedamos en que nos debíamos unos vinos pues había pensado que quizás esta fuese la tarde adecuada, o quizás otra pero bueno... ¿No sé, que te parece?
Si hay algo que me ocurre habitualmente es que las dudas se mezclan con los miedos, los temores y la vergüenza se come mis ideas y las palabras. Conclusión, me vuelvo un patoso integral. Tras, aquel arranque de gallardía o de valentía, o como quiera que se defina a aquella actitud; cómo era lógico, esperé una respuesta. No tardaste ni dos segundos en contestar, pero a mi se me hizo eterno. Entre el segundo cero y el uno, el aire se quedó quieto, se congeló, se quebró. Entre el segundo uno y dos, todo volvió al movimiento obligando a mis oídos a escuchar una respuesta.
- Está bien, hoy es jueves y tengo bastante lío en la oficina, pero... ¿Cómo te viene este domingo?
- ¿Domingo? - pensé yo. El domingo es un día complicado porque la gente suele tener prisa por irse a la cama para ir a trabajar al día siguiente, pero estaba claro que si quería quedar con ella, tenía que aceptar sus condiciones "sine qua non", para poder acceder a tener mi ratito de gloria.- De acuerdo, el domingo es buen día. Sobre las seis de la tarde para poder dar un paseo y ya vamos viendo lo que hacemos, te parece.
- Perfecto. - Me contestaste sin dudar. - Entonces el domingo a las seis en el portal, que no nos pilla lejos a ninguno.
- ¿Te paso a buscar? -Bromeé y tú te reíste instantáneamente con mi chiste fácil. - Bueno entonces quedamos así, a las seis en el portal.
Mi puño cerrado celebró aquel acontecimiento como si acabase de anotar el gol que hacía campeón a mi equipo. Tengo esas cosas, soy capaz de celebrar cualquier mínimo hecho, y del mismo modo llorar ante cualquier noticia.
Así pasaron el viernes y el sábado, y yo que no me podía sacar a Ruth de la cabeza. En todo lo que hacía, ella aparecía, estaba presente. Si me miraba en el espejo, veía su reflejo guiñándome un ojo. Si me asomaba a la ventana la veía refugiarse debajo del árbol a observarme. Así con todo, ella era una extensión de mi mirada.
Llegó la hora, aquella que ansiaba desde hace días y baje corriendo la escalera para encontrarme contigo pero allí aún no estabas. Tengo la fea costumbre de llegar tarde a las citas y cuando soy yo el que espera me desespero muy fácilmente. Me puse a dar vueltas por el portal, como si de un padre en la sala de espera de un paritorio se tratase. Dieciséis pasos a un lado, quince de vuelta. Así sucesivamente, sin parar, pero sin perder la vista del fondo del portal, donde se hallaba nuestro ascensor. De repente el parpadeo del botón del ascensor me puso en sobre aviso.
- Planta cero.
Se escuchó desde el silencio del portal decir al ascensor y la puerta se abrió. Poco a poco la tenue luz que alumbra el elevador fue desplazándose por todo el rellano hasta que se abrió por completo. La silueta estaba de espaldas. Supongo que andaba coqueteando con el espejo, ajustándose la coleta. En ese preciso instante se dio la vuelta, y camino hacia a mi. El contraluz de la propia luz de la calle y la luz del ascensor impedía distinguir el rostro de aquella persona, pero a medida que se iba aproximando mas se parecía a la tuya. El contraluz fue quedando atrás y tus dos luceros centellearon al verme allí. Eras tú. Te recorrí de abajo a arriba. Botas marrones, vaqueros ceñidos que descubrían tu espectacular forma, chaqueta de cuero semiabierta y bajo ella una camisa de cuadros rojizos y un top blanco que descubrían ligeramente tus encantos. Un poco más arriba, tu hermosa cara. Esa mirada de serpiente que me hipnotizaba y tu maravilloso pelo recogido como una cola de caballo. Hay veces que la belleza se compara con la divinidad y en aquel momento, un ángel paseaba hacia mí en el rellano de aquella escalera.
- ¡Hola! ¿Llevas mucho esperando? - me preguntaste a la par que me dabas dos besos.
- No, la verdad que no.- Apenas llevaba cinco minutos allí paseando para relajar mis nervios.
- ¿Has pensado ya donde vamos a ir? -preguntaste.
- Pues la verdad que no, pero he descubierto un sitio, un lugar junto a mi paraíso.
- ¿Tu paraíso? - contestaste.
- Si, bueno es una historia larga de contar.
- Tenemos todo el paseo hasta allí para que me la cuentes.
- Esta bien, vayamos hacia allí y te voy diciendo.
Y así comenzamos a caminar. El sitio es una pequeña vinoteca que hay en el centro de la ciudad y mi paraíso no es otro que el parque donde solía jugar de niño a la salida del colegio. Es el lugar donde mi alma se relaja se tranquiliza. Donde todo cobra un orden, un sentido. Justamente la vinoteca esta a escasos cien metros de aquel sugerente lugar para mi.
El tiempo lo ha ido respetando tal y como estaba hace veinticinco años, a pesar de que algunos elementos hayan ido apareciendo, a la par que otros desaparecían, pero jamás ha perdido su hermosura y sigue en pleno esplendor. Con sus farolas de luces amarillas, su fuente, su palacio al lado, su callejón. Simplemente espectacular. Y allí llegamos nosotros.
- Este es mi paraíso, ¿Te gusta?
- La verdad que nunca había estado aquí.
Le conté la historia, del porqué es mi paraíso. Cuanto menos es curiosa y de ahí nos dispusimos a marchar al bar del que la hablé. Aquella maravillosa vinoteca que había aparecido escasamente ocho meses atrás. Un ambiente totalmente rustico, como de otro siglo, envolvían aquellas cuatro paredes. Me hacían sentir como en casa.
- ¿Quieres algo en particular? - Pregunté como buen caballero
- Un Ribera del Duero.
Fui a aquella pequeña barra y una vez me sirvieron me dirigí a la mesa donde te sentaste para estar por fin contigo. Me despoje de la americana al igual que tu lo hiciste de tu chaqueta de cuero, y nos sentamos a ponernos al día, el uno sobre el otro, el otro sobre el uno. Y así fue como poco a poco fuimos conociendo que teníamos mas cosas afines de las que nos pensábamos. Música, ciudades, vivencias, miedos... Y es que a determinadas edades y en momentos precisos todo se comunica y personas que jamás antes se habían visto, tienen diferentes nexos de unión; puntos comunes que descubren las verdades de cada uno en la claridad de los ojos y en la sinceridad de las palabras.
El tiempo fue pasando insurgente, y no tuvo piedad con nosotros. Y así ocurrió que dos y horas y tres copas de Ribera después el ambiente estaba lo suficientemente caldeado como para no volver a casa y así lo decidimos. Seguimos paseando y mientras nos reíamos a carcajadas por las calles, el brillo de nuestros ojos alumbraban los callejones oscuros de la soledad, y es probable que por un momento tuviese ganas de que mis brazos alcanzasen tu cintura y te acercaran a mi pelvis para que mi olfato fuese cautivado por tu aroma, ese que se desprendía de tu pelo un metro por delante mientras huías hacia delante con tu radiante sonrisa. Finalmente, te diste la vuelta y frenaste en seco. Me miraste seria, como nunca te había visto, y me dijiste al oído tres palabras. Entonces mis pulsaciones se aceleraron, se fueron incrementando paulatinamente, sin temor a que podría pasar.
Tus pasos se dirigieron sin apenas pararse hacia casa. Mientras el aire jugueteaba con tu cabello, y la luna sentía celos del brillo de tus ojos, yo no daba crédito a la tentadora oferta. Ahora entiendo a Eva, comprendo que fuese cautivada por unos ojos de serpiente, tal y como me pasó a mi. Es más que seguro que nunca vuelva a tener ese brillo frente a mí, pero en ese momento, no lo podía despreciar. Llegamos al portal y una vez allí nos encerramos en nuestro hábitat natural, en nuestro metro cuadrado que nos ha dado para tantas y tantas cosas. Entonces, y tras atronar de nuevo aquellas tres palabras en mi cabeza, me dije a mi mismo, vamos a hacerlo, y lo hice. Me arroje a tu boca, como quien se tira a una piscina de agua helada, de golpe, aun con el riesgo de quedarse congelado al salir de allí, pero la sorpresa fue cuando el agua estaba tan tibia como mis latidos. Todo se aceleró, todo se desencadeno en una ristra de besos que poco a poco descendían hacia el cuello. Siempre he tenido ese puntito vampírico que me llevaba a que mis victimas fuesen inyectadas de la inmortalidad en la sangre, de la locura de mis besos a plena luz de la luna, aunque aquella vez cambie aquella gigante estrella por la luz de un fluorescente que se empeñaba en parpadear de vez en cuando.
El ascensor llego a mi planta, y yo me resistí a salir, aunque tú tampoco me dejabas arrastrarme hacia mi rellano. Por un momento la puerta nos destapó nuestro encuentro, pero pasados cinco segundos volvió a su lugar. Entonces la puerta se volvía tornar y tú me diste la vuelta contra el espejo. Me agarraste del cuello de mi americana, empujándome, sin miedo a nada, con ganas. Aquel golpe, agitó el elevador mientras este subía hacia tu piso. De nuevo la puerta se abrió, y volviste a repetir el movimiento pero esta vez me empujaste al rellano de tu escalera. De un salto saliste del ascensor, y te colocaste a horcajadas, con tus piernas rodeando mi cintura y sosteniéndote sobre mi cuello. Yo dí tres pasos y llegamos a tu puerta. Aquella vez fui yo quien te apoyó sobre la pared. Y salvajes continuamos besándonos, hasta que pasado un minuto y tras intuir las llaves de tu casa en el bolso, me dejaste de besar y te dirigiste a la puerta de casa. La abriste de tres giros de muñeca y pasamos.
Allí ya os podéis imaginar lo que pasó. La ropa empezó a trazar el camino hacia su cama, para después no perder de vista el camino de salida. Antes de llegar a su habitación apenas teníamos ropa puesta. Y las ganas dilataban cualquier vaso sanguíneo de nuestro cuerpo. Todo fue tan rápido que apenas habíamos terminado, la luz del Sol, despuntaba el amanecer. Entonces las prisas fueron las contrarias. Todo parecía de película. Casi perfecto. Entonces tú decidiste salir corriendo, y yo marché a trabajar. Todo tiene un orden que hay que respetar. Una vez en el trabajo, mi cabeza continuamente pensaba en ella, al igual que mis ojos se cerraban y solamente veían tu reflejo. Hasta que no se volvieron a abrir.
Entonces un ronquido me despertó. Y estaba sentado en mi sofá de casa, y mis manos estaban empapadas. Mire a al frente y la televisión seguía prendida en el mismo lugar de siempre, pero tú no estabas. Tú te habías diluido en mi vaso de agua, y yo me había ahogado en mis sueños. Todo fue tan real, que siempre contaré que sucedió. Todo es perfecto, pero como todo comenzó, al abrir los ojos, al despertar, también se acabó. Ahora salgo de casa y absorbo los rastros de tu aroma en el ascensor, y siento solitario tu nombre en el buzón. Ahora todo sigue como siempre. Yo sigo mirándote y tú sigues sin saber que quien te deja flores frescas en la puerta soy yo. Eres mi Marilyn particular, la tentación que vive arriba. Eres mi miedo, y eres a la par, el mayor de mis deseos.
lunes, 2 de enero de 2012
La Hija del Viento
y mi voz saldrá acompañada
por los acordes de La Hija del Viento
para inspirarme por dentro,
para que se escape lo que siento,
para que cada amanecer no sea nuestro,
sean tus ojos azules iluminando
lo que alcance al descubierto.
Seré ese haz de luz
que se cuela por tu ventana fugazmente,
de noche cuando todos duermen
para descubrirte desnuda sobre tu cama,
para vigilar que ninguno de tus enemigos te daña.
Saldré en silencio de tu cuarto
al llegar la mañana,
para poner el Sol lo más alto posible,
para que nadie lo robe.
Saldré al llegar la mañana,
para que las flores
tengan el aroma que tanto extrañas.
Entre estos buenos aires,
te sentirás en casa...
Y cuando menos te lo esperes,
allí estaré yo.
Para partirme el corazón en dos,
para que me arranques de cuajo
lo que podría ser, por amor.
Para llevartelo si no es así
y arrancarme lo que me cause dolor,
para que me lleves lejos,
dónde el verde es la esperanza,
dónde nazca de mi la inspiración.
Siempre me dijeron
que Florencia era hermosa,
siempre me dijeron
que era la ciudad
mas inspiradora del mundo,
pero nunca supe cuanto
hasta que no me llevaron allí,
hasta que nadie me invitó
de nuevo a vivir.
Pero lo que nadie sabe
es que dentro de ella,
se esconde esa cálida palidez
que cubre sus calles de paz.
En que cada figura,
cada arquitectura,
cada una de sus pinturas,
está trazada por las curvas
de esta dulce locura.
En las ojeras de los paseos desvelados
por esta Luna que desprende su hermosura,
entre las charlas de ayer noche,
hasta que se vaya la bruma
Traéme de vuelta aquí,
porque siempre he estado,
porque tal vez nunca me fui;
traéme de vuelta aquí,
y sopla fuerte, sopla
y empújame a pasear contigo
por las calles de Madrid,
que yo me tatuaré
tu imagen en el pecho,
cerca de la roca
que guardo en mi interior,
donde antes hubo un corazón.
Cañitas en la Latina,
paseítos para el mes de Abril,
decirnos mil boludeces,
mirarnos absurdamente y reír...
Agarrarte de la mano
y ahogarme en tus ojos,
para cuando me beses,
me hagas resurgir.
Para estar a tu lado,
y sólo hacerte feliz,
aunque haya dias como este,
que amanecen desde el gris.
Sueño, sueño, sueño...
Y me vuelvo a dormir.
Sueño y los acordes de esa canción
me acunan al dormir,
sueño y la Luna se posa en lo alto,
y tu La Hija del Viento,
me llevas al infinito,
me enseñas otra forma de vivir.
Noticias de extrarradio
Hay veces que no somos testigos de nuestra propia historia hasta que esta hace un fundido a negro y en ella aparece la palabra "FIN". Mientras tanto nos empeñamos en intentar visualizar lo que va a suceder sin importarnos que está pasando. También suele ocurrir que nos centramos en las escenas anteriores, pero no atrapamos los pequeños detalles. Esos que aparecen en el fotograma que es incapaz de captar el ojo humano, pero que se queda grabado en nuestro cerebro sin percibirlo hasta que ocurre un desenlace.
Me siento a esperar a ver que ocurre, prendo de nuevo la televisión por si acaso las noticias dijesen algo de ti, y nada. En los periódicos tu nombre ya no aparece. Todo ha cambiado. Estamos en brazos del ira, del egoísmo, del odio. Estamos más pendientes del prójimo que de nuestro sinónimo. Estamos más cerca del autónomo que de la sociedad. Todo el mundo se olvidó de ti y de la generosidad. El mundo se derrumba y permanecemos viendo la película cómodamente en nuestro sofá, ausentes, ensimismados, con nuestro refresco entre las manos y nuestro pack combo de palomitas gigantes.
La sal en nuestros labios nos irrita más que ver el hambre, más que ver la pobreza, que ver la violencia, los asesinatos. La sal en nuestros labios no nos irrita tanto como no conseguir nuestro beneficio. Esa sed que nos produce, la saciamos con el agua, sin importarnos que hay algunos que no pueden beberla. Ese es el primer ejemplo del mundo en que vivimos hoy en día. Nos da todo igual, menos uno mismo. Nos importa un carajo lo que ocurra fuera de nuestra burbuja. Preferimos ser siervos siempre y cuando no tengamos problemas, aunque nuestras rodillas sangren hasta ver el hueso. No nos movemos, aunque de vez en cuando la sociedad tosa un esputo de ironía consigo misma y se manifiesta contra el capitalismo, contra el nuevo socialismo, contra el comunismo... Nos manifestamos contra los ismos, pero no nos manifestamos contra nosotros mismos, principio y final de cualquier movimiento, principio de vida y muerte del que creyó por un momento en el hombre.
Voy corriendo a la radio y las noticias no son mucho más halagüeñas. Allí todo sigue igual, entre las ondas. El mundo sigue hospitalizado, un enfermo crónico, un egoísmo exorcizado. Un nuevo atentado al corazón de las personas, terrorismo humanoide. El temor a caer es inversamente proporcional al sueño por pelear por nuestras ideas. Ya no queda nada que hacer, ya no queda nada. El fantasma del dinero se aparece entre nosotros, bajo la sombra de la deuda crece el demonio de los intereses que nos cobraran pero no por no pagar sino por renunciar a vivir en libertad. La vida es vida desde un principio de libertad, la vida es vida si la vivimos sin miedo a vivir la realidad.
Con las mismas ganas que corrí hacía la radio, desilusionado, triste y desengañado me decido a acostarme. No mentiría si digo que a pesar de todo no me acosté malhumorado, porque esa no es la palabra. No se bien como acertar con el adjetivo que merecen las sensaciones o emociones que tenia en ese momento. ¿Frustración?. El ser humano en si es el ejemplo mas claro de la frustración, de la falta de perseverancia para lograr un objetivo. Dios nos hizo perfectos pero nosotros preferimos ser perfectamente imperfectos porque sino no nos seriamos humanos. Somos hijos de la incredulidad, somos naufragos en la divinidad. Somos polvo, somos fracasos, somos restos de basura entre las neuronas.
Es posible que esté cansado a la par que descarado, pero es que la película que estaba viendo no acaba con un romance apasionado. Más bien todo lo contrario, el malo se lleva todo lo que pasa por su lado. Sin dilación, sin miedo, sin control. El ser humano es digno creador de una III Bomba Nuclear sin átomos, sin radiación, sin explosión. El ser humano es todo menos humano hermano. Me quedo dormido sin tiempo de pensar en las noticias de extrarradio. Me quedo dormido y lo mejor de todo es que aún te extraño. Son cuatro letras románticas las de tu nombre y no hay nadie que las llegue a nombrar.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Azul (Y allí estabas tú... )
Mire a tus ojos y vi el mar.
Me bañe en ellos,
nadando entre rumores
y peces marinos de sal.
Entre las sonrisas
que me regalas gratuita,
sólo por mirarte una vez más.
Y allí estabas tú...
Entre la inmensidad de la vida.
Entre los besos de caramelo,
y las claras de este Sol azul
que a veces tímido nos ilumina
cuando tus párpados se apagan
y se pliegan con esa falda y su tul.
Y allí estabas tú...
Escondida entre el verde azulado
de los bosques de los amantes,
y el color azul eléctrico
que brilla en tus ojos diamante
mientras nos amamos en el místico
de la sombra en que me refugiaste.
Y allí estabas tú...
Donde nadie te podía ver,
dónde las sombras de color azul
se esconden y vuelven a los jardines
para convertirse en flores
que adornen con el prohibido Edén.
Y allí estabas tú...
y tú, y tú, y tú,
y solamente tú.
Entre estrellas del cielo
y escondida tras esa mirada,
la hermosa mirada de azul.
Miénteme
aunque sea de noche y se haga tarde.
Aunque mañana tengamos que madrugar
y haga frío en la calle
yo te prometí una noche eterna,
mientras sintiese tus brazos
alrededor de mi condenado corazón.
Miéntete y di que nadie
te hace sentir como yo,
aunque tengas más amantes
que colgantes de diamantes,
aunque no queden estrellas en el cielo
yo fabricaré con ellas
ese deseado collar de brillantes.
Miénteme y dime que fui yo
quien te enseñó a amar,
entre el rubor de las olas
y la espuma del mar,
bajo el brillo de la Luna
que deje colgada en el techo
antes de que pasase el día una vez más.
Miéntete y di que no hay
ni verdad mas absoluta
que lo que dice mi corazón
cuando estamos a oscuras
es lo mas hermoso que has escuchado
antes de que despierte la mañana,
antes de que te haga
de mis inmensos sentimientos recluta.
Miénteme y dime que iremos al cielo.
Que nadie robará las sonrisas
de tu rostro si no soy yo.
Que nadie vendrá a buscarte
a la sombra de tu ojos,
porque tus ojos son inmensos
y yo no puedo dejar de amarte.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Dios está inspirado
pinta cuadros en los lienzos del cielo,
para que los disfrutemos
con los ojos que del niño
que nunca perdimos.
Siempre seremos sinceros.
Una suave danza de espuma y sal,
y los mares que se unen
para hacer sobre ti la coreografía mas hermosa
que jamás podremos volver a disfrutar,
los paisajes son paletas de colores
que adornan la soledad.
El Sol brilla en lo alto,
incandescentemente impaciente.
El Sol son átomos de sentimientos,
son moléculas de amor
que a veces gusta y otras duele.
Desperté con los pétalos de tus flores
esparcidos por la seda de esta cama,
y su perfume pegado a mis sábanas
para torturarme dulcemente,
para enloquecer con tu ausencia calma.
Cuando Dios está inspirado
hace piedras preciosas como tú
y las toca con su varita
para que comiencen a andar,
y a contonear sus caderas,
para hipnotizar al rey de tus caricias.
domingo, 11 de diciembre de 2011
Hoy se ha declarado la guerra
entre el no y el si,
entre el tal vez y el quizas...
Hoy se ha declarado la guerra
entre las ideas firmes
y las dudas que tendrás...
Hoy se ha declarado la guerra
entre el corazón y el sentimiento
que quiere marchar.
Hoy se ha declarado la guerra
entre el anhelado pasado
y los dias que vendran.
Hoy se ha declarado la guerra
y un beso tuyo
nos devolverá la paz,
a las fibras nerviosas
que nos vestirán de blanco
a orillas de la frontera de Amar.
Hoy se ha declarado la guerra
por mucho que me empeñe en enterrar
las palabras del pasado,
las que se dicen sin pensar,
las que tienen mucho de corazón
y poco de verdad.
Hoy se ha declarado la guerra,
y ahora mueren a mis pies
las flores marchitas que dejaron de crecer
con tu ausencia y mi soledad,
hoy se ha declarado la guerra,
a los corazones olvidados por odiar.
Hoy se ha declarado la guerra,
una guerra sin enemigos,
sin campos de batalla,
sin más armas que los besos,
sin sangre, sin muertos,
sin olor a polvora lista para disparar.
Hoy se ha declarado la guerra...
Una guerra que destruirá
cadenas y cárceles...
Una guerra colmada de valores humanos,
una guerra en que la palabra Libertad
presida el gobierno del estado Amar.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
99... y Cien
llegaremos a contarlos
sin olvidar los números que quedaron
por detrás desperdigados?
99… Son las veces que me he caído,
una menos de las que me he levantado
por muy hondo que me hayan derribado,
aún escarbando en el pasado.
99… Y descanso, tranquilo y reposado
a la luz de las velas,
absorbiendo el perfume de tu cuerpo
que se quedó en el baño.
99… Es la perfección incompleta,
es casi cómo tú, es casi como yo.
Sólo seremos perfectos
si nos quitamos las caretas.
99… Son las notas escritas
durante un año de más alegría que soledad,
un año en el que se ha cerrado
casi un círculo que tenia ganas de terminar.
99… Son las ganas que tengo
de que ese fenómeno que se llama A,
llegue a mi puerta y la derribé,
pero que esta vez pase y se quede a cenar.
99... Es un número incompleto
y si otro nueve le añades
es un trío infernal
cuando le dé por girar.
99... Es la más pura perfección,
una alineación de astros puede formar
si añades la unidad que falta al centenar,
si añades una sonrisa me gusta más.
100... Colorín colorado
este cuento ha terminado.
Ahora sí los versos que he escrito
son parte del oscuro pasado.
Y soñé...
Me desperté antes de las seis y allí seguías tú; desnuda, tal y como Dios dejo la obra maestra del ser humano, con el hombre alcanzó el grado de arte, con el de la mujer el de maravilla. Sólo un hombre es capaz de definir lo que se siente cuando algo tan semejante a él es tan perfecto. Mientras que te miraba vi una mariposa posarse en tu hombro, y suavemente aleteó como si no quisiese molestarte; cómo si perturbarte pudiese hacer despertar a los dioses de los infiernos para que viniesen a secuestrarla a todas las de su especie. En ese momento el asombro se cruzó con el miedo. En ese momento el aire dejó de ser aire para ser algo de tu parte.
Afilé los poros de tu piel con las palmas de mis manos, y un suspiro de calma dejó el murmullo del silencio un poco más denso de lo normal. Esa densidad fue la que hizo que me costase abrazarte, la que me impidió llegar a ti de nuevo pero el ímpetu de mis instintos me hizo ser más fuerte que antes y sólo así fui capaz de alcanzarte. Allí estabas tú para recibirme entre perfumes de alma y miradas de luz enamoradas, entre los mimos que le da un caballero a su espada esperando nunca ser desenvainada, afile mis manos de nuevo, y llegué a dónde mi mirada. Me introduje en ti, despacio mientras el frío se convertía en calor y con el calor tu cuerpo tiritaba, se contraía y dilataba sin saber muy bien porque mis manos se tatuaron en tu espalda.
Mis párpados pesaban cerca de una tonelada y entre los besos y las caricias, mi mirada se moría en una oscuridad avergonzada. Entre los giros y los gemidos, entre la parte de mi que pierdo por vivir siempre entre mis sueños, por andar siempre dormido; allí te hallé una vez más, y tu sentimiento me esperaba para que lo llevase contigo al corazón, pero como buen jugador él corazón ya se había escondido en el bar del olvido. Mientras tu cuerpo incandescente, se iluminaba e incendiaba las sábanas de esta cama. Yo no quise apagar ese incendio, no era mi trabajo, tampoco me importaba.
Un hada se colgó del blanco roto de las cortinas y allí entre sus grietas nos protegió para que nuestra atmósfera no se rompiese. Ella hizo que la guerra de nuestros cuerpos no saliese de aquella habitación. Ese era nuestro campo de batalla, aquella cama no entendía como eran los besos los que se disparaban, a veces acertaban, a veces fallaban, a veces era una pelea cuerpo a cuerpo y a veces en la tela de la almohada me atrincheraba. Las ropas se rasgaron, la sangre esta vez corrió por donde debía, hacia el corazón que se llena de amor, que se llena de vida. La sangré se alborotó de celos porque ahora era yo quien te llenaba. Un cuerpo absorbido, unos senos enloquecían los sentidos. Mi pecho como la caja de ritmos incesante palpitaba, y el cabalgar loco y salvaje de mis sentimientos nos hicieron jinetes en el viaje sin regreso al centro de tu cuerpo.
Y soñé... Pero esta vez fue cierto.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Lágrimas de Cristal
que divide el miedo de la valentía,
y tú no estás ahí,
y yo cansado de tanto buscarte
me pregunto si he de cruzarla
o si debo esperarte aquí.
Así que lo mejor
será volver a andar,
aunque siempre puedo
dejarme llevar y volar.
Arrastras a casa he llegado
y mis pies cansados están;
tanto correr, tanto andar,
tanto perseguir sombras
y ahora se apaga la luz
y ya no están, desaparecen,
y las penumbras se tragan
todo lo que he perseguido
por verte entre mis sábanas,
desnuda una noche más.
Pero mi sueño se hace real,
y esta pesadilla hace renacer
mis peores fantasmas
y los sienta en la misma mesa
que yo para invitarlos a cenar.
Hace tiempo que la palabra vivir
dejo de carecer de sentido,
hace tiempo que paso más tiempo
despierto que dormido,
aunque ya no sueño contigo
porque sé que nunca me has querido.
Esta noche vendrá la soledad,
y la ausencia me abrazará en calma.
Esta noche ya no seré yo,
ni tú tampoco serás tú.
Esta noche serán otros
los que se duerman en brazos del amor.
Esta noche de locos
ni tú serás tú, ni yo seré yo.
Ni ninguno vigilaremos
el cobijo del perdido amor,
se hundirá, se ahogará una vez más
en el pantano de lágrimas de cristal,
las que se clavan en nuestros pies
cuando queremos volver a andar.
Palabras
y me he dejado llevar tanto, tanto,
que ahora tengo miedo de perderme
entre las vocales y las consonantes,
entre los signos de admiración
y los constantes momentos de interrogación.
Árboles llenos de puntos y comas,
y flores que se deshojan
entre los pétalos marchitos
de la canción de amor
que anoche se cantó el Sol
al asomarse la Luna a su balcón.
He corrido incansablemente
a través de su llanura,
porque cuando la vida era fácil
todas las palabras estaban descritas,
ahora que cuesta levantarse
me apetece quedarme tirado aquí
y entre mis lágrimas
y este frío suelo, acostarme.
Hay letras que te gritan
según te ven pasar,
y otras que te insultan
si no las dices nada.
Hay palabras que
se guardan el silencio
para que seas tú
quien venga por ellas,
cantando los versos
que nos hicieron llorar,
o contando las anécdotas de niños
cuando eramos felices sin mas.
Que se calle el silencio
que las palabras tienen que hablar
de historias reales,
de la cruda y pura verdad.
Que se calle el silencio
que las palabras
están para recordarnos
palabras como igualdad,
sinceridad, cariño, amistad,
que las palabras
nos despierten cada mañana
con amores sinceros, con besos,
con caricias al alba, con te quieros.
Que las palabras nos conduzcan
a esas palabras que tanto significan,
paz y libertad.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Mi vieja morada
No quiero palabras bonitas
ni besos antes de amanecer,
llegaste tarde al abrazo
que se da a las seis y veintiséis.
Entre sábanas frías,
entre los ecos de los gemidos
recorro tu sombra
que aún se halla bajo mi cama,
la que dejaste una noche vacía.
Mi puerta está cerrada,
y la llave por dentro girada,
para que cuando vuelvas
no puedas entrar ni llamar al corazón.
Cerré el hueco del ventanal
que dejé abierto con tu marcha
de esta mi vieja morada.
Después de despistar pensamientos
y encontrar un nuevo aliento,
te chocas conmigo
en el refugio absoluto de los sueños
en las noches largas de invierno,
en el hueco que dejaste en el armario.
Entre reproches y celos
se que descubrí los sentimientos,
casi sin querer reconocerlos,
nos los encontramos
y ahí están, son ellos,
los mismos que se excusaron
con la resaca de tus miedos.
Más de mil veces lo pensé,
más de mil veces lo intenté,
y entre el ruido y el vacío,
así casi sin querer, lo olvidé,
no encontré lo que quiero,
sólo tengo seguro que al final muero.
Ahora es tarde para echarte de más,
porque ya no te echo de menos.
Ahora es tarde para entender
que para cruzar mares de sentimientos
hace falta la ayuda de tus besos
que me hacen avanzar como remos.
Mi casa vacía, mi vieja morada
la que antes era tuya
y ahora ya doy por olvidada,
porque más que esta noche a oscuras
prefiero las mañanas iluminadas
con la luz de mis sentimientos,
con mi mirada como la del niño,
sinceramente emocionada.
El camino de la Franqueza
Cazadores de rayos. Vendedores de hipocresía. Desde la primera mirada honesta la mano que te tendieron vendías. Envuelves con lazos rojos l...
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Aún quedan fotos vacías en el carrete que queremos revelar. Aún faltan momentos que secuestrar, miradas para siempre, y caricias que tatuar...
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Vuelve veinte años atrás… ¿Qué le dirías a tu yo de entonces? Siéntate a los pies de tu refugio. Enciende una vela y respira de nuevo el m...