viernes, 30 de marzo de 2012

La voz del alma

La Luna se casó con el Sol
y el cielo en su vientre
engendró una estrella...
Quizá no sea la más grande,
y su luz no será la más resplandeciente.
Probablemente tampoco marque el Norte
pero es la estrella de la voz.

Enmudecieron los cantos de Sirena,
y al escuchar tu llanto
en un hermoso Do Mayor.
El silencio sintió celos
porque tu voz suavemente mesó
los cabellos rizados al aire,
y el tiempo imprudente se paró.

Dios te robó del cielo,
y te encerró en la divinidad
de un cuerpo de mujer.
Perfecta obra de arte
eternamente incompleta,
de lineas curvas sugerentes,
de piel brillante e incandescente,
de mirada hermosa y discreta.

Te invitó al pedestal del escenario
para hacernos disfrutar,
de la voz celestial,
de la unión del Sol y la Luna.
de la niña que enseñó a cantar
a las sirenas del mar
mientras la melodía de un saxo,
la abraza antes de dormir,
y la besa en los labios al despertar.

Mañana todo volverá a empezar.
Se reanudará el tiempo.
El aire volverá a flotar.
Y tu estrella volverá a su lugar,
para hacerse grande, para guiar,
para ser la madre del brillo,
la hermosa voz blanca como la luz,
pequeña como un armiño.
La voz del alma...
el canto de un niño.

jueves, 22 de marzo de 2012

Borracho en veneno.

Me emborracho del veneno de los sueños,
y vomito realidades,
me emborracho y navego en los tiempos.
Soy testigo de tus tragedias mortales,
de tus virtudes banales...

Todo aquello que me diste,
todo eso por lo que me gustabas,
hoy ya no vale.
Seremos cometas estelares,
seremos parte de los misterios,
miembros de todo y nada, y ahogados
en las mitades profundas de nuestros mares.

Me emborracho de pena y rabia
de alegría, y sonrisas impares,
me emborracho de los versos
que cantaba el poeta a sus amores,
y los que clavaba a sus rivales.

Me duermo en la resaca
de que ya no queda gente,
la soledad yace a mi lado,
y eres viento, eres nadie.
Eres la fugacidad de un beso
robado a las virtudes celestiales,
a las musas adornadas de flores
que ocultan tras de si
sus tesoros genitales.

domingo, 18 de marzo de 2012

La primera letra del olvido

Tengo miedo a tu luz,
esa que asoma por la ventana
al amanecer en silencio
y sorprenderme desnudo tu mañana.
Siento ser del cielo,
y ser parte de un sueño
que jamás se hará realidad,
porque una vez amé de verdad,
y es miedo lo que siento
al sentir amor una vez más,
siento que no recuerdo como se hacia
ni como se llamaba aquella alegría.

Siento la fragilidad de mi,
siento que ya no estás,
y que yo me fui contigo,
y en lo oscuro de tus pensamientos
sigo anclado, eternamente perdido.
Siento el vacío en la piel,
y una marca de un anillo desaparecido.
Siento el corazón frío,
y su tacto es duro,
y duele saber que sigue dolido.
Cambie de camino,
en busca del sin sentido,
para recuperar de nuevo lo vivido.

Pero hoy no queda un trazo de tu rostro,
no quedan recuerdos ni tatuajes
de tus arañazos en mi torso.
Siento miedo de nuevo,
siento que el cielo se apaga,
y siento que vuelo aunque
a mi no me queda nadie,
ni tú, ni mis mejores amigos.
Me siento un vagabundo herido,
siento que el ciclo se ha cerrado,
y que soy yo quien carece de sentido,
porque cuando todo acaba
nadie se esfuerza por saber
como estas, como te ha ido,
soy la primera letra del olvido.

sábado, 10 de marzo de 2012

Las flores secas dejaron de oler

Caminaba solo entre la multitud,
sin detenerme a observar los rostros,
entre gestos infinitos de ingratitud,
de los iguales, de mi mismo, de los otros.

Y así pasaron los días, apenas sin palabras que dirigirnos. Los reproches guardados en los bolsillos, para que se pasaran los minutos sin hacernos daño. Prefiero no insultarme y llamar a esto amistad, cuando de amistad solo quedan los recuerdos de lo que vivimos, los manteos sin sentir que nos quisimos. Sabemos que esto se acabó el mismo día en que te fuiste y no te supe retener. Me coloqué frente a mi espejo, ese que tantas y tantas veces te conté que me hablaba, que me aconsejaba y que a veces me dolía y me insultaba. Apenas un segundo duró el dolor. Pero fue una estaca clavada en mi pecho, un puñal hincado en mi corazón. Mas miedo que coraje, pero no podía perdonar tú error.

Así sin darme cuenta,
con la solemnidad de la mañana desperté
No había amores, no había amigos,
había gente pero no estaba nadie.

Lo hemos sido todo, y ahora estamos al otro lado de la línea que ambos seguíamos incondicionalmente. Ahora ya no somos mas que dos iguales, somos como ellos. Nos juramos eternidad, y la eternidad llegó en el mismo momento en que pensamos en que nunca nos íbamos a abandonar. Creímos estar siempre unidos, pero me abandonaste por el hueco de la ventana sin tapiar que tengo en el corazón. Por ahí entra el frío en mis inviernos y en verano abrasa el calor, y su color, el blanco, el negro, el fuego que se apaga por el viento intoxicado, de los gases incontrolados, tóxicos por amor. Por ahí, por las rendijas a mi alma, me llenaste el alma de puro dolor.

Tu perfume se fue,
te diluyes sin quererte retener.
Abandóname... Márchate.
Las flores secas dejaron de oler.

Y no, no hablo de traición... No porque ni yo soy vuestro, ni vosotros sois de ellos. Cada cual somos propios, impropios de la palabra que redunda en la razón, entre sueños celeste nos dijimos adiós. Y ahora vosotros voláis libres y yo hablo solo en mi pequeño salón. Bebo un trago de vino, me recuesto en mi sillón. Cierro mi cuaderno a la par que mis ojos, y hago volar mis sueños, con los pensamientos envueltos en el tinte rojo de esta copa y del alcohol que se mece como un bebé en su interior. Acunando mis ideas, intentando ayudarme a olvidar y a decidirme mejor. Intentando que me ame a mi mismo, sin decirme adiós. Ahora de nuevo nado en mares de inspiración. Me abrazo a la imaginación de las historias con las que brindo en mi corazón.

Y te vas... Y no volverás.
Y me voy... y el vacío se perdió.
Y te vas... Sin mirar atrás.
Y me voy... Dejé abandonado el corazón.
Y te vas, y me voy... Y ninguno decimos adiós.
Y te vas, y me voy... Este cuento hace meses se acabó
Y no hicimos nada por la amistad que nos bañó,
porque este sueño que parecía eterno,
como el cristal de mi vaso, se rompió.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Malditos Espejos

Malditos y crueles espejos.
Nos dicen las verdades
que no queremos escuchar.
Son tan sinceros
que duelen mas sus reflejos
que nuestras agrietadas manos
si nos cortamos con su cristal.

Cóncavos, convexos, con formas,
su realidad es tan inapelable
como que la vida es vida
por el hecho de vivir, y respirar;
como que intentamos basar
nuestras certezas en las mentiras
porque nos hace feliz
creer nuestra impropia ironía.

Malditos espejos de oscuro cristal,
se empeñan en los pensamientos,
se enojan por saber toda tu verdad.
No están, se vienen y se van,
se ocultan los reflejos,
y las formas quedan grabadas
en materiales, en formas de aire,
en tus dedos, en las llagadas manos
cansadas de tanto trabajar,
y al final vuelves,
y de nuevo te vas.

Y esa silueta me sonríe,
y soy yo el que de nuevo se vuelve a reflejar,
y de pronto tu sonrisa, la que intento acariciar
pero miro intensamente y ya no estás.
Mi imaginación es mi vieja consejera,
la imaginación es el mundo de mi realidad,
la que yo quiero vivir, la que vive en libertad,
la que suelta mis cadenas, mi vida, mi verdad.

Maldigo el reflejo del cristal,
malditas razones que se visten
a orillas de la espuma del mar,
y pasan las historias y la gente,
pasan las cosas, y pasas tú;
pasas pero no te quedarás
y quedas grabado en mi memoria,
en el espejo de mi historia,
en el espejo donde me veo guapo de verdad,
en el espejo del que yo elijo la realidad.

Mi furia acaba con todo...
y no quedan mas
que pedazos de aquel cristal,
porque yo te he llamado
frente a él tres veces,
y tres veces me has dicho
que nunca me amarás.

Mi sueño se ha deshecho,
se hundió en las profundidades
de este inmenso océano,
en el que nunca mas volveré a amar,
esa vieja y gastada palabra
en la que nunca más
me volveré a bañar,
porque tú eras mi flotador
y si me sumerjo me ahogo
y tú no agarras mi mano,
me ayudas a respirar.

Malditos espejos,
saben cual es la verdad,
pero me ocultan mentirosos
la desgraciada realidad.
Malditos espejos...
Maldita sinceridad...
Maldicen mis labios tus labios,
y toda esa palabra que decia amar.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Llora

Llora... Estas cansada y el alma se desnuda mientras hablas contigo misma. Te despojas de tus lágrimas. Ellas son el lastre que posiblemente impidan que alcanzaces metas más lejanas. Vuela sin motor, donde el aire te arrastre. Has intentado ser siempre quien eres aunque a veces te vistieses de otra. Te camuflaste entre los árboles para observarle, para morder su cuello y... ¿Ahora que?

Ahora sientes que a veces no has sido fiel a tus principios, que tus valores no sirven de nada y que tus padres no pueden estar orgullosos de tí porque has fracasado. Eres la rotundidad de un cero, el silencio cuando estás callada. Eres la más absoluta nada, al menos así te sentíste en algún momento, porque él lo ha provocado. Él robó tu autoconfianza. Ahora eres una piedra inerte, y crees que es imposible encontrar más calma.

Decidiste revolcarte en la derrota. Empeñarte en la frustración, y te probaste aquel vestido de perdedor. Ahora has de comenzar por aceptar donde estás y quién eres, para que así te reconozcas. Debes ser sincera contigo y entender que nunca serás la primera pero tampoco serás la última. Mientras tanto mira otro horizonte distinto al suyo y deja de lamer tus salinas y profundas heridas. Esta vez será otro quien llegue primero en la carrera de tu corazón mientras que él desciende del cielo hasta el infierno de los que se perdieron por amor.

Llora... Porque te duele el corazón cada vez que me escuchas tocar con mi guitarra tu canción, la que salió de mis dedos porque sienten, porque viven lo que un día fue tu amor. La que se encargo de salir de mi garganta para cantártelo bajito y al oído con sensualidad y a media voz. Por eso llora porque alguna vez sentías que eras la mitad del dos, el número que mueve los hilos de tu sentimiento, la marioneta que solo sabia hablar del amor.

Yo mientras, sentado en mi roca nunca seré quién sonría como un tonto enamorado porque pienso que el amor verdadero es el que sale del corazón, y me encuentro muy lejos de entrar para regalarte ese tesoro que Dios dejó en forma desconocida a manos de nuestra civilización.

martes, 14 de febrero de 2012

Mis verdades y tus mentiras (San Valentín)

Hola amigo lector/a:

Pues si, 14 de Febrero, otro San Valentín más (El santo de una de las personas mas importantes de mi vida) y como no, El Día de los Enamorados, y yo sin estarlo os quiero desear el más prospero y satisfactorio amor del mundo. De momento y para empezar bien os dejo un ramo de rosas rojas y una caja en forma de corazón en la mesita. Ahora bien aquí comenzaré a hablar, a contaros mis pensamientos, porque me da la gana y hoy me apetece que así sea. Todos los que me seguís habréis comprobado que la mayor parte de mis publicaciones hablan del amor (…el desamor también forma parte de él) y hoy no iba a ser menos. Para empezar, intentaré ser lo más sincero posible, quizás llegue a rozar la crueldad, porque a muchos los días como hoy les (me) duelen.

Me duele ver que hoy os acordáis del amor, mucho, demasiado, quizá en exceso. Esta bien que haya un día para que todos lo recordéis pero lo que no me gusta es que lo olvidéis el resto de los días del año. El amor es el motor de la vida, es lo que le da sentido y el que durante trescientos sesenta y cinco del año (trescientos sesenta y seis si es bisiesto) infravaloramos. No le damos la importancia que tiene. Me encantaría que hubiese alguien que al despertar se acordase de mi todos los días; unas veces porque ellas no han querido, y otras porque mi corazón no ha podido, desgraciadamente para mi no ha podido ser. He de reconocer que, de momento, he conocido el verdadero amor una sola vez, y no descarto que vuelva a ocurrir, aunque esta vez lo espero de otra forma. Será algo más maduro, más comedido, más sincero, pero también me lo imagino menos espontáneo, menos intenso, menos complicado, aunque esto último es verdaderamente difícil, porque amar es complicado a las buenas o a las malas. Amar duele. Duele ser ese que está ahí siempre y nunca obtiene esa mirada, ese abrazo, ese beso.

Está de moda entre los “single” decir que están enamorados de la vida... Y una mierda. No os lo creéis ni locos. Todos, y digo bien todos, estáis deseando volveros a enamorar pero de alguien. Por muy fuerte que haya sido el desengaño, por muy difícil que haya sido romper con el pasado, por mucho que aún no hayáis roto con él. Todos deseamos tener en nuestra cabeza ese otro “yo”, ese que sin querer se lleva todos vuestros pensamientos en blanco, ese que permanecerá a nuestro lado siempre (o por lo menos durante un tiempo), porque es importante tener alguien dentro de nuestra sesera. El mundo se cimentó dentro de los valores del amor y así seguirá (hasta que la economía diga lo contrario en cualquiera de los casos), lo que ocurre que de lo que verdaderamente tenemos miedo es que nos vuelva a joder; porque jode mucho cuando duele, cuando se acaba, porque es duro ese momento en que nos derriban de un soplo el castillo de naipes de ilusiones que habíamos construido en el aire y no queda nada. Esta es la única verdad. El miedo es más poderoso que las razones.

Así lo pienso y lo creo. Por eso hoy, aunque sea 14 de Febrero, estoy enfadado con todas esas muestras de amor, estoy enfadado con el mundo y estoy triste. Porque las envidio y las deseo para mi, porque no me escondo cuando lo pienso y lo digo; así me lo prometí un día y así lo haré aunque a veces los contextos en que lo haga no sean los mas adecuados porque a pesar de todo me sigue dando mucha vergüenza decirlo cara a cara porque aún acostumbrándome a la derrota, tengo miedo a perder. Posiblemente sea el último dentro de este campeonato seguro, porque he creído enamorarme mil veces y he perdido novecientas noventa y nueve. Hoy sigo enamorado pero ella no me quiere ni creo que eso cambie, pero en mi está el seguir igual. Al menos estoy tranquilo porque ya lo sabe… quizá sea ese el problema. He levantado mis cartas del tapete antes de tiempo, y he dejado ver mi jugada fácilmente, pero para mi el amor ha de ser tan clara como el agua en el nacimiento de su cauce. Es así. Así soy y así seguiré. Estoy convencido que algún día hablaré desde el otro lado. Y os podré decir lo contrario. Aquí os espero.

Así que la historia está así y una vez más os deseo amor y felicidad. Que os gusten mucho las rosas que os dejé en la entrada y los bombones que van dentro de la caja con forma de corazón, porque ya os habréis dado cuenta de que son bombones lo que hay en su interior, a fin y al cabo a nadie le amarga un dulce y te estoy imaginando leyendo esto con uno en la mano. Ya después si eso, si os apetece, me pedís las explicaciones necesarias. Yo aquí estaré, encantado de hacerlo. Ya sabéis que a mi lo que me gusta es hablar.

Un beso a tod@s

jueves, 9 de febrero de 2012

Tú me levantarás

Aquí estoy una vez más,
en el suelo helado sentado.
Aunque hoy no es como las demás,
esta vez hay una mano que agarrar,
que desde arriba me va a levantar.

Y es que no me gusta caer,
igual que tampoco me gusta perder,
pero se que me ayudaras
tantas veces como caiga,
tantas veces como se me antoje llorar.

Y por caer, caeré mil y una,
y otras mil veces más,
porque caer es vivir,
y vivir es errar,
y errante es mi cansado caminar.

Y entonces tú me levantarás,
Si. Tú. Sin decir nada así será.
Eres parte de mi sombra,
me matas de frío de noche,
eres mi calor al despertar.

Te vistes disimuladamente
con mi fuerza de voluntad,
Disfrazas mi invierno de otoño,
sin pensar en nadie más,
sin pensar si mañana amanecerá.

Eres mi bastón, mi sostén,
donde sin condiciones,
sin atender a extrañas razones,
sin miedo me puedo apoyar,
donde todo vuelve a empezar.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Cometas en el cielo

El cielo será azul
y volaran como gaviotas
las cometas en el cielo,
tiñendolo de colores,
jugando con los gorriones,
sin temblar de frío pero con miedo.

A veces descenderán suavemente,
a veces enloquecidas e incoherentes
surcaran el inmenso añil impudentes,
y serán juguetonas e indecentes,
mientras tus dulces labios me mienten.

El cielo será azul
y solo me encontraré,
ya no estarás tú
ni las cometas del cielo,
ni el susurro de un te quiero.

Cortaré el viento,
y detendré con mi ingenuo vuelo
el incesante compás del tiempo.
Cortaré el tiempo,
y seré fugaz como una ráfaga
de ingobernable sentimiento.

El cielo será azul,
y hallé el trocito de corazón
que dejaste en el mar, en mi sur.
Las cometas en el cielo,
iluminadas por brillantes centellas
demostraran en silencio y sinceras
que eres tú la más bella.

Volarán las cometas en el cielo
y mi razón volará tras ella,
volarán las cometas a ras de suelo
para anillar en tu dedo una estrella.
Volarán y volarán,
que nadie me aleje de ella.

martes, 17 de enero de 2012

Ermitaños del mar

Sin que te dieses cuenta
hace tiempo que te elegí,
aunque a veces sea resta
de la suma que nos toca vivir.
Si tú supieras que muero
cada vez que te alejas del puerto,
y yo me quedo aquí amarrando velas
mientras mi corazón se pliega,
y elevo solitario los remos,
en silencio los guardo dentro.

Mi barquita se hace a la mar,
al vaivén de las turbias aguas.
Me arrastran las olas,
mecedoras antiguas de sal,
bailan conmigo ahora que tú
no me deseas para nada más,
ahora que se rompió
el frágil tiempo de cristal,
ahora que esta noche
se acuesta mi alma en soledad.

Requiebros en mis maderas,
recuerdos en las costuras de mis telas,
sinceros son mis sueños,
aunque nadie ya nadie me espera.
Pesadillas que no cesan de gritar,
aunque nada me haga este deseo realidad,
ojalá mis suplicas se oigan
dentro de algún palacio celestial,
y te lleven mar adentro a mi barquita
seamos ermitaños del mar.

Sin que tú te dieses cuenta,
cabeza abajo me fui de aquí,
y no me echaste en falta,
ni en este principio, ni en tu fin.
La vida es para valientes
que viven mirando al dolor,
la vida es facil para todos aquellos
que curan las espinas clavadas en el corazón,
y yo me ahogo por tus lejanos suspiros,
y tu te emborrachas tranquila
en la cantina de otro amor
mientras cantas esa canción:

"Tabernero deje esa botella ron,
que hoy el tiempo se hizo eterno
y a mi lado se ha anclado un corazón.
Tabernero, no hay otra solución
que seguir bebiendo de golpe
hasta perder el sentido
y recuperar su ilusión"

La mar se torna picada
y me abraza con sinceridad,
Una ola golpea mi mentón
cuando otros labios te llegaron a besar,
y yo quedé ciego y callado
deslumbrado sin saber donde mirar,
aunque pervives en mi recuerdos,
y siempre seras esa eterna sirena
que conquistó mi mundo de fantasía
y me descubrió que la vida es mas vida,
cuando juegas en el tablero del amar.

lunes, 9 de enero de 2012

A las idas y a las venidas

Entre mis sueños resuenan los ecos de una vida dura y cansada de sufrimiento desgastado por el hueco en blanco que se quedo en la guerra de significados de amar y odiar. Entre el amor y el odio se encontraron a medio camino mis ilusiones, y se dieron de frente, el parte a terceros y las multas sin pagar. Tengo ganas de que se derrita el hielo que bucea dentro de el vaso de whisky para bebermelo de un trago y empezar a delirar, porque así divagaré como lo hacen los grandes genios. A la sombra del humo de un cigarrillo de maría que me he liado mientras hago tiempo a que esto ocurra.

Hay veces que todas las ideas que fluyen por mi cabeza se escapan a más velocidad de las que mis dedos son capaces de trasponerlas sobre un papel en blanco,y la sensación que tengo es la misma que cuando dibujo versos en el aire, todo por sentirme algo que no soy, o quizás si. Es posible que algún día fuese parte de un poema de Garcia Lorca, o tal vez fui Platero en el libro de Juan Ramón. Tal vez fui tango de Gardel, o baile nocturno con la vieja luna arrabalera en una noche de mayo. Tal vez, me alié con Einstein para descubrir que las matemáticas son algo más que dos más dos. Y así volando en el tiempo me haré con un trocito de la historia que borraré para que alguien venga a escribirlo de nuevo.

Normalmente cuesta mas ganar el dinero que pagar las facturas. Y en esas estamos de nuevo en las de volver a divagar sobre los pensamientos, en amontonar las letras unas con otras, en no saber hacia donde nos encaminamos, ni de donde venimos. A veces las dudas permanecen en silencio, pero cuando hablan; cuando hablan lo hacen con mas fuerza que las voces que normalmente recibo desde mi cabeza. Lo normal es que cuando el alcohol haga mella en mi cerebro, la parte frontal se acuerde de ti y se golpee contra la pared mas cercana, para a continuación recibir pinchazos en el corazón. Me duele acordarme de ti sólo cuando he bebido pero prometo que nunca te llamaré con dos copas de más. A otras quizás si, pero a ti, a ti nunca.

Doy una calada a mi porro, y expulso el humo lentamente por mi nariz. Su propia inercia envuelve mi cabeza en el blanquecino de su tela de araña, y en ella va tejiendo mis decepciones, y mis maldiciones, mis caídas, y mis idas y venidas. Somos tan tercos que nos empeñamos en atravesar muros de desconfianza a cabezazos, creyendo que todo es posible. El limite es tu imaginación, pero la imaginación tiene un limite, y se llama realidad. Toso porque el vapor de aquel cigarrillo se había cruzado en mi garganta y tú te me retuerces por dentro, consciente conciencia, inapelable inercia. El tiempo me mata, el tiempo consume el cuerpo humano y no lo recuperamos, el tiempo es ese bien que se escapa sin poder controlarlo, día a día la vida nos va pasando sus recibos y nosotros los pagamos con nuestros actos.

El hielo se ha derretido de mi vaso y como prometí me lo bebo de un único trago. Una vez lo termino golpeó con él en la mesa. Chulesco. Dejado. Valiente a la par que cobarde; pienso que esa actitud puede romper el vaso en mi mano y cortarme, pero ya es tarde. Un grieta se ha trazado de arriba a abajo y la tensión con que agarraba aquella vasija la parte y se me clava. Sangro como no lo había hecho antes. Corro hacia el lavabo pero me caigo. Mi cabeza se golpea en el suelo y me desmayo. Todo pasó muy deprisa y apenas recuerdo como llegue a esta cama. Hoy parece que todo ha cambiado.

domingo, 8 de enero de 2012

Ella (... y mi sueño)

Ahí está Ella...
Se despertó de su sueño
y yo soñé con estar en él.
Ahí está Ella...
y yo que me muero por besar
cada centímetro de su piel.

Ella juega con la luna llena
y se sienta a esperar a su amor
hilvanando las estrellas
para tejer el vestido de lentejuelas
para que el mundo la descubra
como la mujer más bella.

Ahí está Ella...
Y sus sonrisas sinceras
como los arrebatos de lluvia de otoño
en las floridas tardes de primavera,
donde borré el olor de las flores
por correr hacia Ella
en el sentido contrario
de esta vida y su grisácea carretera.

Cansado me siento sobre esa piedra
y espero a que el corazón se mueva,
porque Ella llegó a mi vida y
su piel de agua y espuma
me abrazó a la primera.
Me siento parte del viento,
y el recuerdo de su perfume me eleva.
Me absorbe lo que fue lamento
y lo cambia por la soleada alegría
que se descubre tras las cansadas tormentas.

Me dibujó un corazón
entre mis manos con sus dedos.
Me enseñó que para alcanzarla
con el dulce de azúcar de los labios
hay que tener el corazón a flor de piel
y el sentimiento de quien es sincero.
Ella a cambió me regaló
un tatuaje nuevo de amor
y limpió las lágrimas del primero.

Ella se quedó dormida,
al rubor de una caracola,
Ella se sintió perdida
al vaivén de las olas.
Ella se quedó prendida
al compás que marca esta rola,
Ella soñó un nuevo destino
aunque en su corazón
nunca estará sola.

Y así estoy yo...
Vagando, confuso y perdido.
Y Ella sigue dormida
mientras las ilusiones caen
al absurdo cajón del olvido,
donde los lapiceros olvidaron
los poemas de la noche
en que caí doblegado por los miedos
a tus emociones rendido.

Y yo sigo un sueño por soñar,
y cansado de esperar esa señal,
durmiendo palabras vacías
de mensaje y sinceridad.
Es tarde y me descalzo de nuevo,
te espero en la banqueta
que dejaste en la puerta,
para cuando llegase a tu vida
la persona que te tendrá que amar.
Es tarde esta noche ya
pues la puerta entornada está.

jueves, 5 de enero de 2012

La tentación vive arriba

Toc - Toc...

Llamé a la puerta de la que colgaba un gordinflón Papa Noel, con mi chándal de los sábados y algo nervioso. Ese gorro verde y gris que tanto me gusta, cubría mi cabeza y hacía que mis ideas se mantuviesen calientes. Mi pelo estaba alborotado debajo, despeinado. No tenía yo el día más guapo de mi historia pero ahí andaba yo, con las manos en los bolsillos llenos de timidez e inseguridad. Y allí estabas tú. Tras ese umbral iluminado eternamente por el blanco nuclear de la puerta, de tu camisa y de tu inconfundible sonrisa. Un haz de luz azul cruzó de tus ojos a los míos y yo quede petrificado esperando el pasar de la muerte por delante pues con ese resplandor podría decir que ya había visto el cielo. Me invitaste a pasar, y yo, con paso firme y decidido pero como siempre tímido, accedí. No me podía creer lo que estaba viviendo, entre dormido y cansado, entre feliz e ilusionado, las miradas furtivas en el portal se habían cruzado frente a frente. Esta vez se habían saludado de verdad.

- ¡Hola! - Me dijiste jovialmente.

- Hola, soy Alfonso, tu vecino de abajo...

- Yo soy Ruth, tu vecina de arriba...

Y los dos nos reímos a carcajadas. En esta ocasión el coqueteo que siempre teníamos en el ascensor, mientras manteníamos las conversaciones típicas de vecinos encerrados en nuestro metro cuadrado de elevador, estaba fuera de su hábitat natural. Se nos notaba nerviosos. Se notaba esa chispa que faltaba en otros sitios. Por ejemplo, en aquella caldera que desde mi terraza oía que intentaba arrancar y no podía. Aquel era el motivo por el que realmente subía a tu casa. En nuestra última convivencia de conveniencia en el ascensor me comentaste que no tenías ni calefacción ni agua caliente. Ese aparato del que depende la calidez de un hogar, por mucho que nos empeñemos en decorarlo con todo el cariño del mundo y hacer de aquellas cuatro paredes una casa acogedora, no funcionaba como debía. Me ofrecí como siempre, me ofrezco a cualquier vecino, a cualquier persona a quien pueda ayudar. Pero en esta ocasión... En esta ocasión todo podía ser diferente; todo era diferente.

- ¿Qué quieres tomar? - me preguntaste bastante más relajada que yo, también es verdad que eras la anfitriona, y jugar en casa siempre da cierta tranquilidad.

- Agua. - contesté cortésmente, no estamos en disposición de gastar más de lo normal y uno en una primera cita debe causar buena impresión y aquello aunque un poco informal y diferente no dejaba de ser una primera cita.

- ¿Agua? ¿No quieres cerveza, algún refresco, un café? Venga hombre, que la semana pasada fue mi cumpleaños y tengo la nevera llena de bebida y la despensa llena de comida.

- No, de verdad que no. Déjalo. Vine porque tenías mal la caldera y lo que menos quiero es molestar más de lo normal.

- Esta bien, pasa, pero de aquí no te vas sin tomarte algo.

Me sonreí, y ella lo notó. Por motivos evidentes, no hacía falta que me llevase al lugar en que había que efectuar la reparación aún así ella me indicó donde estaba el sitio. Y allí cual forense disecciona sus víctimas, yo me dispuse a desmontar a la mía. A ser sinceros, era la primera vez que me metía a manitas. Si lo hacía era por descubrir como era aquella química atracción que rezumaba en el ascensor cada vez que nos cruzábamos. El cincuenta por ciento era esa atracción; el otro cincuenta por ciento era la curiosidad de lo desconocido, era hacer por una vez las cosas de una forma fuera de lo normal. Observé fríamente la caldera, y... ya sabía lo que la pasaba, como bien podía oír desde mi terraza no entraba el suficiente gas a la misma, es decir, tenia la válvula cerrada, y de ahí ese ruido que yo oía y que no calentase nada de nada, ni la casa ni el agua. Cogí un destornillador y “oualá”. La caldera se encendió.

- Mira el agua, por favor Ruth.- Ella se dirigió al grifo y a los pocos segundos ya salía caliente.

- Si, si... Ya sale caliente- exclamó ilusionada- Gracias, Gracias, Gracias...

- De nada vecina... De nada.

- Ahora ya te tienes que tomar algo conmigo.

- Bien, está bien, así lo haré.- contesté- Una coca cola light.

Abriste la nevera y nos fuimos al salón para ponernos cómodos. Había que celebrar aquello. Sin darnos cuenta, y tras varias idas y venidas a la cocina, nos habíamos puesto al día de nuestras vidas; casualmente, teníamos mas cosas en común de las que nos imaginábamos. ¿Quién iba a decirnos que las miradas furtivas iban a estar mas cerca de lo que jamás creímos? Y así, charla tras charla, el tiempo se nos echó encima. Tú tenías que marchar con una amiga; yo vuelta a casa a la compañía de mi guitarra. Nos emplazamos a otra tarde, a otro momento. En ocasiones la química no reacciona en el mismo instante en que las moléculas se chocan. Aquello era una certeza más. Nos intercambiamos los teléfonos y nos despedimos igual de cortésmente que cuando nos saludamos. Abrí la puerta para salir, mientras me ajustaba el gorro y esperaba el ascensor, aquel resplandor blanco de la puerta se tornó en negro, como el fundido de una película. Yo me quedé embobado observándola, dramático, nostálgico.

Llegué a casa y no podía de parar de pensar en ello. No podía olvidar esos dos luceros que alumbran aquella casa sin necesidad de velas, sus palabras entrecortadas de la velocidad con la que hablaba. No podía dejar atrás cada una de las veces en que habíamos coincidido en aquel habitáculo, las conversaciones del tiempo, y no podía olvidar lo a gusto que me había hecho sentir en aquella chaise longue. Pero a fin y al cabo tan sólo éramos vecinos.

Fueron cayendo los días al igual que caían las hojas de los árboles en aquel otoño y mientras ella seguía viviendo encima mía; mis sentimientos seguían caminando por debajo. Y aquel ascensor que a veces hacia de improvisado cupido, se volvió esta vez en nuestro peor enemigo. Su espejo guardaba grandes secretos. Él te había visto peinarte a toda prisa, él te había observado cada noche al llegar a casa, a veces sola, a veces acompañada. A veces en silencio, otras ruborizada. Era imposible que semejante belleza pasara desapercibida, y lo más extraño del caso es que no se quedara grabada tu silueta en el cristal.

Tras mucho darle vueltas a la cabeza aquella tarde, finalmente, decidí coger el teléfono y tragué saliva. Marqué los nueve números de su teléfono móvil y se hizo el silencio. El ruido del silencio es extraño. Es un vacío similar al de la caracola vacía a la orilla del mar cuando la aproximamos a nuestros oídos. Aquel pensamiento me llevó a los dieciséis, me recordó a cuando corría por la playa detrás de mi primer amor. A fin de cuentas, ella aún no lo sabe, tampoco lo sabrá, pero así fue. Ahora corría detrás del amor otra vez, volvía a hacerlo porque es ese sentimiento que en ocasiones hay que correr detrás de él, porque no basta con que aparezca como dicen otros muchos.

Por fin sonó el primer tono, de nuevo un compás de espera que me sirvió para tragar saliva, y otra vez ahí estaba ese extraño ruido. Se repitió la secuencia y de repente, un crujido al otro lado de la línea que daba paso a la transmisión de la voz.

- ¿Si? - preguntaste desde el otro lado mientras mi corazón se aceleraba y un incipiente calor subía la temperatura de mi frente.- ¿Si? - Repetiste más firmemente.

- Eh.... - Dudé.- ¡Hola Ruth!- Imaginé que al preguntar ya no recordaría quien era.

- ¡Hola Alfonso! Cuánto tiempo, ¿Cómo estás?

- Pues mira aquí ando. Estoy en casa que acabo de llegar de trabajar y bueno me he acordado de ti. ¿Qué tal estás? Hace tiempo que no coincidimos.

Intenté tirar de todo el repertorio de preguntas recurrentes intentando entablar una conversación pero ocurre que a veces cuando buscas hablar, la persona que está al otro lado está intentando dar largas a la misma por ser educado. Pero, de repente, se me cruzaron los cables y solté lastre.

- ¿Te apetece que quedemos para tomar algo una tarde? No sé, soy nuevo por este barrio y no conozco a nadie, apenas un par de vecinos más y cómo el otro día quedamos en que nos debíamos unos vinos pues había pensado que quizás esta fuese la tarde adecuada, o quizás otra pero bueno... ¿No sé, que te parece?

Si hay algo que me ocurre habitualmente es que las dudas se mezclan con los miedos, los temores y la vergüenza se come mis ideas y las palabras. Conclusión, me vuelvo un patoso integral. Tras, aquel arranque de gallardía o de valentía, o como quiera que se defina a aquella actitud; cómo era lógico, esperé una respuesta. No tardaste ni dos segundos en contestar, pero a mi se me hizo eterno. Entre el segundo cero y el uno, el aire se quedó quieto, se congeló, se quebró. Entre el segundo uno y dos, todo volvió al movimiento obligando a mis oídos a escuchar una respuesta.

- Está bien, hoy es jueves y tengo bastante lío en la oficina, pero... ¿Cómo te viene este domingo?

- ¿Domingo? - pensé yo. El domingo es un día complicado porque la gente suele tener prisa por irse a la cama para ir a trabajar al día siguiente, pero estaba claro que si quería quedar con ella, tenía que aceptar sus condiciones "sine qua non", para poder acceder a tener mi ratito de gloria.- De acuerdo, el domingo es buen día. Sobre las seis de la tarde para poder dar un paseo y ya vamos viendo lo que hacemos, te parece.

- Perfecto. - Me contestaste sin dudar. - Entonces el domingo a las seis en el portal, que no nos pilla lejos a ninguno.

- ¿Te paso a buscar? -Bromeé y tú te reíste instantáneamente con mi chiste fácil. - Bueno entonces quedamos así, a las seis en el portal.

Mi puño cerrado celebró aquel acontecimiento como si acabase de anotar el gol que hacía campeón a mi equipo. Tengo esas cosas, soy capaz de celebrar cualquier mínimo hecho, y del mismo modo llorar ante cualquier noticia.

Así pasaron el viernes y el sábado, y yo que no me podía sacar a Ruth de la cabeza. En todo lo que hacía, ella aparecía, estaba presente. Si me miraba en el espejo, veía su reflejo guiñándome un ojo. Si me asomaba a la ventana la veía refugiarse debajo del árbol a observarme. Así con todo, ella era una extensión de mi mirada.

Llegó la hora, aquella que ansiaba desde hace días y baje corriendo la escalera para encontrarme contigo pero allí aún no estabas. Tengo la fea costumbre de llegar tarde a las citas y cuando soy yo el que espera me desespero muy fácilmente. Me puse a dar vueltas por el portal, como si de un padre en la sala de espera de un paritorio se tratase. Dieciséis pasos a un lado, quince de vuelta. Así sucesivamente, sin parar, pero sin perder la vista del fondo del portal, donde se hallaba nuestro ascensor. De repente el parpadeo del botón del ascensor me puso en sobre aviso.

- Planta cero.

Se escuchó desde el silencio del portal decir al ascensor y la puerta se abrió. Poco a poco la tenue luz que alumbra el elevador fue desplazándose por todo el rellano hasta que se abrió por completo. La silueta estaba de espaldas. Supongo que andaba coqueteando con el espejo, ajustándose la coleta. En ese preciso instante se dio la vuelta, y camino hacia a mi. El contraluz de la propia luz de la calle y la luz del ascensor impedía distinguir el rostro de aquella persona, pero a medida que se iba aproximando mas se parecía a la tuya. El contraluz fue quedando atrás y tus dos luceros centellearon al verme allí. Eras tú. Te recorrí de abajo a arriba. Botas marrones, vaqueros ceñidos que descubrían tu espectacular forma, chaqueta de cuero semiabierta y bajo ella una camisa de cuadros rojizos y un top blanco que descubrían ligeramente tus encantos. Un poco más arriba, tu hermosa cara. Esa mirada de serpiente que me hipnotizaba y tu maravilloso pelo recogido como una cola de caballo. Hay veces que la belleza se compara con la divinidad y en aquel momento, un ángel paseaba hacia mí en el rellano de aquella escalera.

- ¡Hola! ¿Llevas mucho esperando? - me preguntaste a la par que me dabas dos besos.

- No, la verdad que no.- Apenas llevaba cinco minutos allí paseando para relajar mis nervios.

- ¿Has pensado ya donde vamos a ir? -preguntaste.

- Pues la verdad que no, pero he descubierto un sitio, un lugar junto a mi paraíso.

- ¿Tu paraíso? - contestaste.

- Si, bueno es una historia larga de contar.

- Tenemos todo el paseo hasta allí para que me la cuentes.

- Esta bien, vayamos hacia allí y te voy diciendo.

Y así comenzamos a caminar. El sitio es una pequeña vinoteca que hay en el centro de la ciudad y mi paraíso no es otro que el parque donde solía jugar de niño a la salida del colegio. Es el lugar donde mi alma se relaja se tranquiliza. Donde todo cobra un orden, un sentido. Justamente la vinoteca esta a escasos cien metros de aquel sugerente lugar para mi.

El tiempo lo ha ido respetando tal y como estaba hace veinticinco años, a pesar de que algunos elementos hayan ido apareciendo, a la par que otros desaparecían, pero jamás ha perdido su hermosura y sigue en pleno esplendor. Con sus farolas de luces amarillas, su fuente, su palacio al lado, su callejón. Simplemente espectacular. Y allí llegamos nosotros.

- Este es mi paraíso, ¿Te gusta?

- La verdad que nunca había estado aquí.

Le conté la historia, del porqué es mi paraíso. Cuanto menos es curiosa y de ahí nos dispusimos a marchar al bar del que la hablé. Aquella maravillosa vinoteca que había aparecido escasamente ocho meses atrás. Un ambiente totalmente rustico, como de otro siglo, envolvían aquellas cuatro paredes. Me hacían sentir como en casa.

- ¿Quieres algo en particular? - Pregunté como buen caballero

- Un Ribera del Duero.

Fui a aquella pequeña barra y una vez me sirvieron me dirigí a la mesa donde te sentaste para estar por fin contigo. Me despoje de la americana al igual que tu lo hiciste de tu chaqueta de cuero, y nos sentamos a ponernos al día, el uno sobre el otro, el otro sobre el uno. Y así fue como poco a poco fuimos conociendo que teníamos mas cosas afines de las que nos pensábamos. Música, ciudades, vivencias, miedos... Y es que a determinadas edades y en momentos precisos todo se comunica y personas que jamás antes se habían visto, tienen diferentes nexos de unión; puntos comunes que descubren las verdades de cada uno en la claridad de los ojos y en la sinceridad de las palabras.

El tiempo fue pasando insurgente, y no tuvo piedad con nosotros. Y así ocurrió que dos y horas y tres copas de Ribera después el ambiente estaba lo suficientemente caldeado como para no volver a casa y así lo decidimos. Seguimos paseando y mientras nos reíamos a carcajadas por las calles, el brillo de nuestros ojos alumbraban los callejones oscuros de la soledad, y es probable que por un momento tuviese ganas de que mis brazos alcanzasen tu cintura y te acercaran a mi pelvis para que mi olfato fuese cautivado por tu aroma, ese que se desprendía de tu pelo un metro por delante mientras huías hacia delante con tu radiante sonrisa. Finalmente, te diste la vuelta y frenaste en seco. Me miraste seria, como nunca te había visto, y me dijiste al oído tres palabras. Entonces mis pulsaciones se aceleraron, se fueron incrementando paulatinamente, sin temor a que podría pasar.

Tus pasos se dirigieron sin apenas pararse hacia casa. Mientras el aire jugueteaba con tu cabello, y la luna sentía celos del brillo de tus ojos, yo no daba crédito a la tentadora oferta. Ahora entiendo a Eva, comprendo que fuese cautivada por unos ojos de serpiente, tal y como me pasó a mi. Es más que seguro que nunca vuelva a tener ese brillo frente a mí, pero en ese momento, no lo podía despreciar. Llegamos al portal y una vez allí nos encerramos en nuestro hábitat natural, en nuestro metro cuadrado que nos ha dado para tantas y tantas cosas. Entonces, y tras atronar de nuevo aquellas tres palabras en mi cabeza, me dije a mi mismo, vamos a hacerlo, y lo hice. Me arroje a tu boca, como quien se tira a una piscina de agua helada, de golpe, aun con el riesgo de quedarse congelado al salir de allí, pero la sorpresa fue cuando el agua estaba tan tibia como mis latidos. Todo se aceleró, todo se desencadeno en una ristra de besos que poco a poco descendían hacia el cuello. Siempre he tenido ese puntito vampírico que me llevaba a que mis victimas fuesen inyectadas de la inmortalidad en la sangre, de la locura de mis besos a plena luz de la luna, aunque aquella vez cambie aquella gigante estrella por la luz de un fluorescente que se empeñaba en parpadear de vez en cuando.

El ascensor llego a mi planta, y yo me resistí a salir, aunque tú tampoco me dejabas arrastrarme hacia mi rellano. Por un momento la puerta nos destapó nuestro encuentro, pero pasados cinco segundos volvió a su lugar. Entonces la puerta se volvía tornar y tú me diste la vuelta contra el espejo. Me agarraste del cuello de mi americana, empujándome, sin miedo a nada, con ganas. Aquel golpe, agitó el elevador mientras este subía hacia tu piso. De nuevo la puerta se abrió, y volviste a repetir el movimiento pero esta vez me empujaste al rellano de tu escalera. De un salto saliste del ascensor, y te colocaste a horcajadas, con tus piernas rodeando mi cintura y sosteniéndote sobre mi cuello. Yo dí tres pasos y llegamos a tu puerta. Aquella vez fui yo quien te apoyó sobre la pared. Y salvajes continuamos besándonos, hasta que pasado un minuto y tras intuir las llaves de tu casa en el bolso, me dejaste de besar y te dirigiste a la puerta de casa. La abriste de tres giros de muñeca y pasamos.

Allí ya os podéis imaginar lo que pasó. La ropa empezó a trazar el camino hacia su cama, para después no perder de vista el camino de salida. Antes de llegar a su habitación apenas teníamos ropa puesta. Y las ganas dilataban cualquier vaso sanguíneo de nuestro cuerpo. Todo fue tan rápido que apenas habíamos terminado, la luz del Sol, despuntaba el amanecer. Entonces las prisas fueron las contrarias. Todo parecía de película. Casi perfecto. Entonces tú decidiste salir corriendo, y yo marché a trabajar. Todo tiene un orden que hay que respetar. Una vez en el trabajo, mi cabeza continuamente pensaba en ella, al igual que mis ojos se cerraban y solamente veían tu reflejo. Hasta que no se volvieron a abrir.

Entonces un ronquido me despertó. Y estaba sentado en mi sofá de casa, y mis manos estaban empapadas. Mire a al frente y la televisión seguía prendida en el mismo lugar de siempre, pero tú no estabas. Tú te habías diluido en mi vaso de agua, y yo me había ahogado en mis sueños. Todo fue tan real, que siempre contaré que sucedió. Todo es perfecto, pero como todo comenzó, al abrir los ojos, al despertar, también se acabó. Ahora salgo de casa y absorbo los rastros de tu aroma en el ascensor, y siento solitario tu nombre en el buzón. Ahora todo sigue como siempre. Yo sigo mirándote y tú sigues sin saber que quien te deja flores frescas en la puerta soy yo. Eres mi Marilyn particular, la tentación que vive arriba. Eres mi miedo, y eres a la par, el mayor de mis deseos.

lunes, 2 de enero de 2012

La Hija del Viento

Emergeré de entre las sombras,
y mi voz saldrá acompañada
por los acordes de La Hija del Viento
para inspirarme por dentro,
para que se escape lo que siento,
para que cada amanecer no sea nuestro,
sean tus ojos azules iluminando
lo que alcance al descubierto.

Seré ese haz de luz
que se cuela por tu ventana fugazmente,
de noche cuando todos duermen
para descubrirte desnuda sobre tu cama,
para vigilar que ninguno de tus enemigos te daña.

Saldré en silencio de tu cuarto
al llegar la mañana,
para poner el Sol lo más alto posible,
para que nadie lo robe.
Saldré al llegar la mañana,
para que las flores
tengan el aroma que tanto extrañas.

Entre estos buenos aires,
te sentirás en casa...
Y cuando menos te lo esperes,
allí estaré yo.
Para partirme el corazón en dos,
para que me arranques de cuajo
lo que podría ser, por amor.
Para llevartelo si no es así
y arrancarme lo que me cause dolor,
para que me lleves lejos,
dónde el verde es la esperanza,
dónde nazca de mi la inspiración.

Siempre me dijeron
que Florencia era hermosa,
siempre me dijeron
que era la ciudad
mas inspiradora del mundo,
pero nunca supe cuanto
hasta que no me llevaron allí,
hasta que nadie me invitó
de nuevo a vivir.

Pero lo que nadie sabe
es que dentro de ella,
se esconde esa cálida palidez
que cubre sus calles de paz.
En que cada figura,
cada arquitectura,
cada una de sus pinturas,
está trazada por las curvas
de esta dulce locura.
En las ojeras de los paseos desvelados
por esta Luna que desprende su hermosura,
entre las charlas de ayer noche,
hasta que se vaya la bruma

Traéme de vuelta aquí,
porque siempre he estado,
porque tal vez nunca me fui;
traéme de vuelta aquí,
y sopla fuerte, sopla
y empújame a pasear contigo
por las calles de Madrid,
que yo me tatuaré
tu imagen en el pecho,
cerca de la roca
que guardo en mi interior,
donde antes hubo un corazón.

Cañitas en la Latina,
paseítos para el mes de Abril,
decirnos mil boludeces,
mirarnos absurdamente y reír...
Agarrarte de la mano
y ahogarme en tus ojos,
para cuando me beses,
me hagas resurgir.
Para estar a tu lado,
y sólo hacerte feliz,
aunque haya dias como este,
que amanecen desde el gris.

Sueño, sueño, sueño...
Y me vuelvo a dormir.
Sueño y los acordes de esa canción
me acunan al dormir,
sueño y la Luna se posa en lo alto,
y tu La Hija del Viento,
me llevas al infinito,
me enseñas otra forma de vivir.

Noticias de extrarradio

Es difícil pelear contra la voluntad de las personas, porque cuando el corazón se hace piedra es complicado pulirlo para que recobre el brillo de un diamante.

Hay veces que no somos testigos de nuestra propia historia hasta que esta hace un fundido a negro y en ella aparece la palabra "FIN". Mientras tanto nos empeñamos en intentar visualizar lo que va a suceder sin importarnos que está pasando. También suele ocurrir que nos centramos en las escenas anteriores, pero no atrapamos los pequeños detalles. Esos que aparecen en el fotograma que es incapaz de captar el ojo humano, pero que se queda grabado en nuestro cerebro sin percibirlo hasta que ocurre un desenlace.

Me siento a esperar a ver que ocurre, prendo de nuevo la televisión por si acaso las noticias dijesen algo de ti, y nada. En los periódicos tu nombre ya no aparece. Todo ha cambiado. Estamos en brazos del ira, del egoísmo, del odio. Estamos más pendientes del prójimo que de nuestro sinónimo. Estamos más cerca del autónomo que de la sociedad. Todo el mundo se olvidó de ti y de la generosidad. El mundo se derrumba y permanecemos viendo la película cómodamente en nuestro sofá, ausentes, ensimismados, con nuestro refresco entre las manos y nuestro pack combo de palomitas gigantes.

La sal en nuestros labios nos irrita más que ver el hambre, más que ver la pobreza, que ver la violencia, los asesinatos. La sal en nuestros labios no nos irrita tanto como no conseguir nuestro beneficio. Esa sed que nos produce, la saciamos con el agua, sin importarnos que hay algunos que no pueden beberla. Ese es el primer ejemplo del mundo en que vivimos hoy en día. Nos da todo igual, menos uno mismo. Nos importa un carajo lo que ocurra fuera de nuestra burbuja. Preferimos ser siervos siempre y cuando no tengamos problemas, aunque nuestras rodillas sangren hasta ver el hueso. No nos movemos, aunque de vez en cuando la sociedad tosa un esputo de ironía consigo misma y se manifiesta contra el capitalismo, contra el nuevo socialismo, contra el comunismo... Nos manifestamos contra los ismos, pero no nos manifestamos contra nosotros mismos, principio y final de cualquier movimiento, principio de vida y muerte del que creyó por un momento en el hombre.

Voy corriendo a la radio y las noticias no son mucho más halagüeñas. Allí todo sigue igual, entre las ondas. El mundo sigue hospitalizado, un enfermo crónico, un egoísmo exorcizado. Un nuevo atentado al corazón de las personas, terrorismo humanoide. El temor a caer es inversamente proporcional al sueño por pelear por nuestras ideas. Ya no queda nada que hacer, ya no queda nada. El fantasma del dinero se aparece entre nosotros, bajo la sombra de la deuda crece el demonio de los intereses que nos cobraran pero no por no pagar sino por renunciar a vivir en libertad. La vida es vida desde un principio de libertad, la vida es vida si la vivimos sin miedo a vivir la realidad.

Con las mismas ganas que corrí hacía la radio, desilusionado, triste y desengañado me decido a acostarme. No mentiría si digo que a pesar de todo no me acosté malhumorado, porque esa no es la palabra. No se bien como acertar con el adjetivo que merecen las sensaciones o emociones que tenia en ese momento. ¿Frustración?. El ser humano en si es el ejemplo mas claro de la frustración, de la falta de perseverancia para lograr un objetivo. Dios nos hizo perfectos pero nosotros preferimos ser perfectamente imperfectos porque sino no nos seriamos humanos. Somos hijos de la incredulidad, somos naufragos en la divinidad. Somos polvo, somos fracasos, somos restos de basura entre las neuronas.

Es posible que esté cansado a la par que descarado, pero es que la película que estaba viendo no acaba con un romance apasionado. Más bien todo lo contrario, el malo se lleva todo lo que pasa por su lado. Sin dilación, sin miedo, sin control. El ser humano es digno creador de una III Bomba Nuclear sin átomos, sin radiación, sin explosión. El ser humano es todo menos humano hermano. Me quedo dormido sin tiempo de pensar en las noticias de extrarradio. Me quedo dormido y lo mejor de todo es que aún te extraño. Son cuatro letras románticas las de tu nombre y no hay nadie que las llegue a nombrar.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Azul (Y allí estabas tú... )

Y allí estabas tú...
Mire a tus ojos y vi el mar.
Me bañe en ellos,
nadando entre rumores
y peces marinos de sal.
Entre las sonrisas
que me regalas gratuita,
sólo por mirarte una vez más.

Y allí estabas tú...
Entre la inmensidad de la vida.
Entre los besos de caramelo,
y las claras de este Sol azul
que a veces tímido nos ilumina
cuando tus párpados se apagan
y se pliegan con esa falda y su tul.

Y allí estabas tú...
Escondida entre el verde azulado
de los bosques de los amantes,
y el color azul eléctrico
que brilla en tus ojos diamante
mientras nos amamos en el místico
de la sombra en que me refugiaste.

Y allí estabas tú...
Donde nadie te podía ver,
dónde las sombras de color azul
se esconden y vuelven a los jardines
para convertirse en flores
que adornen con el prohibido Edén.

Y allí estabas tú...
y tú, y tú, y tú,
y solamente tú.
Entre estrellas del cielo
y escondida tras esa mirada,
la hermosa mirada de azul.

Miénteme

Miénteme y dime que me quieres,
aunque sea de noche y se haga tarde.
Aunque mañana tengamos que madrugar
y haga frío en la calle
yo te prometí una noche eterna,
mientras sintiese tus brazos
alrededor de mi condenado corazón.

Miéntete y di que nadie
te hace sentir como yo,
aunque tengas más amantes
que colgantes de diamantes,
aunque no queden estrellas en el cielo
yo fabricaré con ellas
ese deseado collar de brillantes.

Miénteme y dime que fui yo
quien te enseñó a amar,
entre el rubor de las olas
y la espuma del mar,
bajo el brillo de la Luna
que deje colgada en el techo
antes de que pasase el día una vez más.

Miéntete y di que no hay
ni verdad mas absoluta
que lo que dice mi corazón
cuando estamos a oscuras
es lo mas hermoso que has escuchado
antes de que despierte la mañana,
antes de que te haga
de mis inmensos sentimientos recluta.

Miénteme y dime que iremos al cielo.
Que nadie robará las sonrisas
de tu rostro si no soy yo.
Que nadie vendrá a buscarte
a la sombra de tu ojos,
porque tus ojos son inmensos
y yo no puedo dejar de amarte.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Dios está inspirado

Cuando Dios está inspirado
pinta cuadros en los lienzos del cielo,
para que los disfrutemos
con los ojos que del niño
que nunca perdimos.
Siempre seremos sinceros.

Una suave danza de espuma y sal,
y los mares que se unen
para hacer sobre ti la coreografía mas hermosa
que jamás podremos volver a disfrutar,
los paisajes son paletas de colores
que adornan la soledad.

El Sol brilla en lo alto,
incandescentemente impaciente.
El Sol son átomos de sentimientos,
son moléculas de amor
que a veces gusta y otras duele.

Desperté con los pétalos de tus flores
esparcidos por la seda de esta cama,
y su perfume pegado a mis sábanas
para torturarme dulcemente,
para enloquecer con tu ausencia calma.

Cuando Dios está inspirado
hace piedras preciosas como tú
y las toca con su varita
para que comiencen a andar,
y a contonear sus caderas,
para hipnotizar al rey de tus caricias.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Hoy se ha declarado la guerra

Hoy se ha declarado la guerra
entre el no y el si,
entre el tal vez y el quizas...
Hoy se ha declarado la guerra
entre las ideas firmes
y las dudas que tendrás...

Hoy se ha declarado la guerra
entre el corazón y el sentimiento
que quiere marchar.
Hoy se ha declarado la guerra
entre el anhelado pasado
y los dias que vendran.

Hoy se ha declarado la guerra
y un beso tuyo
nos devolverá la paz,
a las fibras nerviosas
que nos vestirán de blanco
a orillas de la frontera de Amar.

Hoy se ha declarado la guerra
por mucho que me empeñe en enterrar
las palabras del pasado,
las que se dicen sin pensar,
las que tienen mucho de corazón
y poco de verdad.

Hoy se ha declarado la guerra,
y ahora mueren a mis pies
las flores marchitas que dejaron de crecer
con tu ausencia y mi soledad,
hoy se ha declarado la guerra,
a los corazones olvidados por odiar.

Hoy se ha declarado la guerra,
una guerra sin enemigos,
sin campos de batalla,
sin más armas que los besos,
sin sangre, sin muertos,
sin olor a polvora lista para disparar.

Hoy se ha declarado la guerra...
Una guerra que destruirá
cadenas y cárceles...
Una guerra colmada de valores humanos,
una guerra en que la palabra Libertad
presida el gobierno del estado Amar.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

99... y Cien

99… ¿Cuántos de nosotros
llegaremos a contarlos
sin olvidar los números que quedaron
por detrás desperdigados?

99… Son las veces que me he caído,
una menos de las que me he levantado
por muy hondo que me hayan derribado,
aún escarbando en el pasado.

99… Y descanso, tranquilo y reposado
a la luz de las velas,
absorbiendo el perfume de tu cuerpo
que se quedó en el baño.

99… Es la perfección incompleta,
es casi cómo tú, es casi como yo.
Sólo seremos perfectos
si nos quitamos las caretas.

99… Son las notas escritas
durante un año de más alegría que soledad,
un año en el que se ha cerrado
casi un círculo que tenia ganas de terminar.

99… Son las ganas que tengo
de que ese fenómeno que se llama A,
llegue a mi puerta y la derribé,
pero que esta vez pase y se quede a cenar.

99... Es un número incompleto
y si otro nueve le añades
es un trío infernal
cuando le dé por girar.

99... Es la más pura perfección,
una alineación de astros puede formar
si añades la unidad que falta al centenar,
si añades una sonrisa me gusta más.

100... Colorín colorado
este cuento ha terminado.
Ahora sí los versos que he escrito
son parte del oscuro pasado.

Y soñé...

Y soñé...

Me desperté antes de las seis y allí seguías tú; desnuda, tal y como Dios dejo la obra maestra del ser humano, con el hombre alcanzó el grado de arte, con el de la mujer el de maravilla. Sólo un hombre es capaz de definir lo que se siente cuando algo tan semejante a él es tan perfecto. Mientras que te miraba vi una mariposa posarse en tu hombro, y suavemente aleteó como si no quisiese molestarte; cómo si perturbarte pudiese hacer despertar a los dioses de los infiernos para que viniesen a secuestrarla a todas las de su especie. En ese momento el asombro se cruzó con el miedo. En ese momento el aire dejó de ser aire para ser algo de tu parte.

Afilé los poros de tu piel con las palmas de mis manos, y un suspiro de calma dejó el murmullo del silencio un poco más denso de lo normal. Esa densidad fue la que hizo que me costase abrazarte, la que me impidió llegar a ti de nuevo pero el ímpetu de mis instintos me hizo ser más fuerte que antes y sólo así fui capaz de alcanzarte. Allí estabas tú para recibirme entre perfumes de alma y miradas de luz enamoradas, entre los mimos que le da un caballero a su espada esperando nunca ser desenvainada, afile mis manos de nuevo, y llegué a dónde mi mirada. Me introduje en ti, despacio mientras el frío se convertía en calor y con el calor tu cuerpo tiritaba, se contraía y dilataba sin saber muy bien porque mis manos se tatuaron en tu espalda.

Mis párpados pesaban cerca de una tonelada y entre los besos y las caricias, mi mirada se moría en una oscuridad avergonzada. Entre los giros y los gemidos, entre la parte de mi que pierdo por vivir siempre entre mis sueños, por andar siempre dormido; allí te hallé una vez más, y tu sentimiento me esperaba para que lo llevase contigo al corazón, pero como buen jugador él corazón ya se había escondido en el bar del olvido. Mientras tu cuerpo incandescente, se iluminaba e incendiaba las sábanas de esta cama. Yo no quise apagar ese incendio, no era mi trabajo, tampoco me importaba.

Un hada se colgó del blanco roto de las cortinas y allí entre sus grietas nos protegió para que nuestra atmósfera no se rompiese. Ella hizo que la guerra de nuestros cuerpos no saliese de aquella habitación. Ese era nuestro campo de batalla, aquella cama no entendía como eran los besos los que se disparaban, a veces acertaban, a veces fallaban, a veces era una pelea cuerpo a cuerpo y a veces en la tela de la almohada me atrincheraba. Las ropas se rasgaron, la sangre esta vez corrió por donde debía, hacia el corazón que se llena de amor, que se llena de vida. La sangré se alborotó de celos porque ahora era yo quien te llenaba. Un cuerpo absorbido, unos senos enloquecían los sentidos. Mi pecho como la caja de ritmos incesante palpitaba, y el cabalgar loco y salvaje de mis sentimientos nos hicieron jinetes en el viaje sin regreso al centro de tu cuerpo.

Y soñé... Pero esta vez fue cierto.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Lágrimas de Cristal

He llegado a esa linea
que divide el miedo de la valentía,
y tú no estás ahí,
y yo cansado de tanto buscarte
me pregunto si he de cruzarla
o si debo esperarte aquí.
Así que lo mejor
será volver a andar,
aunque siempre puedo
dejarme llevar y volar.

Arrastras a casa he llegado
y mis pies cansados están;
tanto correr, tanto andar,
tanto perseguir sombras
y ahora se apaga la luz
y ya no están, desaparecen,
y las penumbras se tragan
todo lo que he perseguido
por verte entre mis sábanas,
desnuda una noche más.

Pero mi sueño se hace real,
y esta pesadilla hace renacer
mis peores fantasmas
y los sienta en la misma mesa
que yo para invitarlos a cenar.
Hace tiempo que la palabra vivir
dejo de carecer de sentido,
hace tiempo que paso más tiempo
despierto que dormido,
aunque ya no sueño contigo
porque sé que nunca me has querido.

Esta noche vendrá la soledad,
y la ausencia me abrazará en calma.
Esta noche ya no seré yo,
ni tú tampoco serás tú.
Esta noche serán otros
los que se duerman en brazos del amor.
Esta noche de locos
ni tú serás tú, ni yo seré yo.
Ni ninguno vigilaremos
el cobijo del perdido amor,
se hundirá, se ahogará una vez más
en el pantano de lágrimas de cristal,
las que se clavan en nuestros pies
cuando queremos volver a andar.

Palabras

Me he perdido en el bosque de las palabras
y me he dejado llevar tanto, tanto,
que ahora tengo miedo de perderme
entre las vocales y las consonantes,
entre los signos de admiración
y los constantes momentos de interrogación.

Árboles llenos de puntos y comas,
y flores que se deshojan
entre los pétalos marchitos
de la canción de amor
que anoche se cantó el Sol
al asomarse la Luna a su balcón.

He corrido incansablemente
a través de su llanura,
porque cuando la vida era fácil
todas las palabras estaban descritas,
ahora que cuesta levantarse
me apetece quedarme tirado aquí
y entre mis lágrimas
y este frío suelo, acostarme.

Hay letras que te gritan
según te ven pasar,
y otras que te insultan
si no las dices nada.
Hay palabras que
se guardan el silencio
para que seas tú
quien venga por ellas,
cantando los versos
que nos hicieron llorar,
o contando las anécdotas de niños
cuando eramos felices sin mas.

Que se calle el silencio
que las palabras tienen que hablar
de historias reales,
de la cruda y pura verdad.
Que se calle el silencio
que las palabras
están para recordarnos
palabras como igualdad,
sinceridad, cariño, amistad,
que las palabras
nos despierten cada mañana
con amores sinceros, con besos,
con caricias al alba, con te quieros.
Que las palabras nos conduzcan
a esas palabras que tanto significan,
paz y libertad.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Mi vieja morada

No quiero nada de ti.
No quiero palabras bonitas
ni besos antes de amanecer,
llegaste tarde al abrazo
que se da a las seis y veintiséis.

Entre sábanas frías,
entre los ecos de los gemidos
recorro tu sombra
que aún se halla bajo mi cama,
la que dejaste una noche vacía.

Mi puerta está cerrada,
y la llave por dentro girada,
para que cuando vuelvas
no puedas entrar ni llamar al corazón.
Cerré el hueco del ventanal
que dejé abierto con tu marcha
de esta mi vieja morada.

Después de despistar pensamientos
y encontrar un nuevo aliento,
te chocas conmigo
en el refugio absoluto de los sueños
en las noches largas de invierno,
en el hueco que dejaste en el armario.

Entre reproches y celos
se que descubrí los sentimientos,
casi sin querer reconocerlos,
nos los encontramos
y ahí están, son ellos,
los mismos que se excusaron
con la resaca de tus miedos.

Más de mil veces lo pensé,
más de mil veces lo intenté,
y entre el ruido y el vacío,
así casi sin querer, lo olvidé,
no encontré lo que quiero,
sólo tengo seguro que al final muero.

Ahora es tarde para echarte de más,
porque ya no te echo de menos.
Ahora es tarde para entender
que para cruzar mares de sentimientos
hace falta la ayuda de tus besos
que me hacen avanzar como remos.

Mi casa vacía, mi vieja morada
la que antes era tuya
y ahora ya doy por olvidada,
porque más que esta noche a oscuras
prefiero las mañanas iluminadas
con la luz de mis sentimientos,
con mi mirada como la del niño,
sinceramente emocionada.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Dos (... Por mi razón y los sentimientos que vendrán )

Dos podemos ser tú y yo,
el mundo del derecho,
los sueños volcados del revés.
Dos el escondite en que me descubre
el sentimiento de niño
mientras intento no moverme
para que no caigas al suelo
antes de que seas coronada
princesa de papel couche,
para que no descubras la verdad
de quien eres y a dónde vas.

Alguna vez escribí palabras que no sentía, al igual que alguna vez las dije, pero del mismo modo siempre pedí perdón cuando la situación lo requería. Es importante que sepáis que nunca pretendí haceros daño. Simplemente mi corazón se adueño de mis cuerdas vocales y lanzó las palabras indiscriminadamente como quien empuña una ametralladora y dispara sin ningún objetivo ráfagas al viento.

A veces el corazón se apodera de todos los elementos sensoriales de nuestro cuerpo y nos convertimos en seres bipolares, porque la cabeza sigue rigiendo cada una de nuestras decisiones pero el corazón las bloquea aunque ambas estén inherentemente ligadas. Esa sensación bloquea el cuerpo y solo quien alguna vez la ha sentido la entiende. Seguro que sabes a que me refiero. Todo el mundo en alguna ocasión en su vida se ha visto obligado a discernir entre el sentido y la sensación que empuja a realizar algo. ¿Cuántas veces te has planteado las cosas antes de hacerlas?¿Cuántas veces las has sentido y aún sabiendo sus consecuencias las has realizado a pesar de que sabías el final? Se me hace duro creer imaginarme que el mundo no se encuentra en esa batalla dialecticamente sensorial que mantienen a diario la razón y el corazón.

Nunca antes esa batalla había sido tan incoherente como hoy. Cuando sin querer, casi a oscuras me he descubierto tumbado en la cama pensando con el corazón, imaginándome tu perfume, aspirando tu aroma a cada respiración, llevándola hasta el final para alojarla en el rincón que tengo sin luz en el alma. A veces las cosas se guardan mejor a donde nadie las puede ver y para ello es mejor que se queden en aquel rincón que todos conocemos donde esta a oscuras.

Hay ocasiones en las que uno mismo se empeña en guardarse secretos para no descubrir lo que siente por miedo a verse desnudo frente al espejo y que el pudor de los poderosos sentimientos se rían de uno mismo. Nuestra desnudez, nos muestra nuestra debilidad. Nos abruma, nos azota, nos golpea, nos avergüenza. El pecado original, la mística de una oración, es igual que la letra de nuestra favorita canción. Sólo queda esperar a que se acabe y que la asimilemos como nuestra. Como parte de nuestro raciocinio.


Dos son siempre la mentira y la realidad,
la una es dolorosa,
la otra es asesina de la dignidad.
Dos por ser parte del mundo,
entre árboles y ramas,
veo pasar los días
tras los vidrios de este ventanal.
Dos porque somos dos
porque no hace falta nada más,
dos porque dos por cuatro ocho
y el ocho tumbado
nos regala la infinita infinidad.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Sólo somos polvo

Entre el polvo y la tierra
emerge un ser humano.
Las cucarachas se convierten
en ojos negros azabaches
y el terror se recoge
cuando se clavan como puñales
en las pupilas dilatadas.

Una araña perdió tres patas
a la par que se erigía
el tronco de aquel árbol moribundo,
y se convirtieron en las manos
malvadas y envenenadas.

Se inyecta fuego en la sangre
que corre por ellas,
se imposibilita la claridad de la paz
entre el miedo que causa
esta fracasada esperanza.

Tormenta eléctrica infectada
de infernales rayos nocturnos.
Las tinieblas emergen
por los acantilados rocosos
de los corazones olvidados,
por los manantiales de los arroyos
que ayer eran puros
y hoy corren envenenados.

Un relámpago incendiado de rabia
enciende ese torso desnudo y grisáceo,
y las ramas que componen
ese saco de huesos se electrifican.
El cuerpo a paso lento camina
en busca de las codiciosas ruinas
que cobijan la fortuna
que guarda para si la vida.

Miles de hormigas forman sus pies,
y las más horrorosas serpientes
se mezclan con los gusanos
para dar cabello a ese terrible monstruo
llamado por error humano.
Ideas malignas, confusas y traspapeladas.

Cae miles de cantos del cielo,
destruye el mundo que conocemos
y solo quedan entes
que lo dirigen sin ideas decentes,
que lo gobiernan sin haber pasado
por la educación de un docente,
sólo los cubre el odio y el horror,
no somos ni tan siquiera gente.

Polvo eres y en polvo te convertirás,
nos dijo algún discípulo de aquel
que alguien se empeñó en llamar Jehová.
De una mota de polvo venimos,
y una maldita mota de polvo
será la que nos atragante
la que asesine esta auténtica verdad.

El hombre está hecho de envidias,
de orgullosos rencores,
de sus miedos y su verdad.
El hombre vive de sus errores
y destruye al hombre por el que dirán.
El hombre nunca será humano,
el hombre nunca será realidad.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La libélula

La sombra de una libélula
se mezcla sin vergüenza
con los floridos lirios al amanecer.
Baila al compás de la espera,
y su zumbido quiere ser eterno.

Flota cruelmente hermosa
y vagabunda por el mundo.
Flota como esa dama que lleva
sus besos de boca en boca,
flota porque tiene su alma rota.

Los primeros rayos de luz
desperezan sus ojos.
Los primeros rayos de luz
calientan mas que si besas
por el mero hecho de besar.

La libélula se posa eterna,
se sabe dueña de la naturaleza,
se siente dueña de la única idea
que se cruza por tu cabeza,
se desnuda libre en mi azotea.

El sol corona el día,
y su calor no aprieta como debiera.
La libélula se olvido de cantar,
una extraña afonía llegó a su voz,
la oda a la libertad quedó enmudecida.

Es el placer de nacer,
es el orgullo de morir
sin que nada nos quede que decir,
con la sensación de haberlo hecho todo
antes de llegar al momento de partir.

La libélula se enmaraña en mi pelo,
a través de mis oídos entra en mi
y se humaniza, se eterniza en mi mirada,
se tatúa en mi piel antes que escape
la palabra que un día fue la adecuada,
para ahora convertirse en la equivocada.

Adiós hasta mañana...
La sombra de la libélula
se esconde entre mi piel y mi alma,
mi sombra se refleja en el suelo
y no tiene silueta humana,
tiene un par de alas largas.

Dudando

Hoy me senté a soñar, y por fín lo hice. Pero no fue para soñar algo hermoso, ni tampoco triste. Soñé porque hay veces que debemos de evaluar nuestra vida y eso hice. Pensé en que nos pasamos la vida corriendo detrás de un sueño y en ocasiones cuando lo alcanzamos, nos empeñamos en dejarlo correr para seguir corriendo tras él. Algo así me pasa a mí ultimamente, llevo corriendo detrás de mi sueño mucho tiempo y ahora que lo tengo enfrente no se distinguir si lo correcto es tomarlo de la mano o soltarlo. Por momentos siento que es el momento que debo agarrarlo con fuerza y no dejar que se escape a no ser que quiera irse él. En otros en cambio, siento que debo seguir como estoy hasta ahora porque lo más que puedo hacer es daño, ya no sólo a mi sueño y a mi mismo, sino a la tercera parte. Es un quiero y no puedo entre el alma, el corazón y la cabeza. Cuando la vida te plantea visicitudes de este tipo, por lo menos en mi caso, suelo dar vueltas en circulos sin encontrar una salida. Es como entrar en una rueda de acordes infinitos sin saber como salir de ella; es una melodía repetitiva que suena una y otra vez en mi cabeza. Es una espiral infinita.

viernes, 21 de octubre de 2011

Estrela dourada (... El Camino de Santiago)

Cae la noche lentamente
y las farolas se encienden
con miedo a molestar;
aunque la única verdad,
es que son el maquillaje perfecto
que le falta a esta ciudad.
Ahí queda Madrid,
aquí comienzan mis pasos,
mi senda estrellada,
mi cansado e ilusionado caminar.

Desde que baje del tren,
hasta este preciso momento,
no he dejado de pensar en ti.
He perseguido tus señales,
me he dejado llevar por el viento,
he sido aire puro,
he sido alma
al ciento por ciento.

Las sendas nacen a la par
que el verdecobrizo
viste al caminante
los pies al andar,
para alcanzar un sueño
para hacerlo realidad.
Maizales a un lado,
trigales verdes al otro,
y los pinares dejan de cubrir
el frondoso sendero.
La tierra y los cantos
tiñen de plata el suelo
y caen los pájaros
a mitad de vuelo.
Emigrar es la oportunidad
para empezar de cero.

Mis pies se conducen impasibles,
se dirigen solos, indirigibles.
Mortales calambres
desprenden estas llagas
que resquebrajan el suelo,
así descubro lo lejos
que queda nuestro cielo.

Alfombra dura de asfalto,
y las plantas se relajan a su paso,
aunque crecen tranquilas,
nuestra ansías por llegar,
la velocidad se aligera,
piensa en el ahora,
y no en lo que vendrá.
Me dirijo sin miedo,
hacia otro bosque frondoso,
hacia otro camino sincero,
esta vez pienso en mi,
ahora se lo que quiero.

Duermo tranquilo y relajado.
mis pies se quiebran de dolor
y espero que sigan ahí
cuando en mitad de la noche
me tenga que despertar.
Las lenguas se confunden,
entre el que sigue la fé,
o sus propios sentimientos.
Es de noche
y el peregrino al dormir
no necesita cuentos,
lo juro, lo entiendo.

Los ojos se deslumbran
ante los primeros rayos del día
que la luz nos brinda,
que el amanecer somnoliente
nos sorprenda incoherentes,
que su calor nos cubra.
Peregrinos vocacionales,
competiciones personales,
premisas y promesas familiares
y no cabe una duda,
ya no eres lo mismo.

El caminante sigue su paso
sin deuda que adeudar,
sin duda que haga dudar,
sin perder la cara al sendero,
se olvida del frío en otoño;
se acuerda de que el hielo
es amante fiel
del maldito y blanco
mes de Enero.

Subidas infinitas al cielo,
con los pies teñidos de rojo infierno.
Descensos tranquilos al averno,
como si fuésemos ángeles negros,
por perder el oro del sendero,
hoy no llegaremos primeros.

Flechas de punta amarilla
nos guían en nuestra ruta,
hasta esa última curva.
La estela dourada,
la concha grabada
desde el río del camino
hasta el plateado destino.

Un suspiro y ya está,
las gaitas se oyen cantar.
Un arco de medio punto,
una curva y esa plaza,
vestida de mar y nácar,
la desnudo con mi mirar.
A la izquierda nace de ella,
la majestuosidad, el Obradoiro
la infinita y engalanada Catedral.

Piedra a piedra se eleva,
armadura de metálica colosal.
El campanario intenta tocar el cielo
como cuando fuimos niños
jugamos a ser un ave libre
y creímos llegarlo alcanzar.
El peregrino se siente pequeño
cuando bajo su falda
se tumba a descansar.

Atardece y cambia el disfraz,
lo que era de la luz y el azul,
ahora se adueña de las meigas
y se ponen las pieles
de las algas del mar,
se viste de esperanza y miedo,
por lo que vendrá mañana
cuando volvamos a empezar.

Es posible un mundo nuevo,
caen los dictadores,
y el terrorismo dirá "Nunca más",
Es posible que hasta
algún viejo diablo
se vuelva a enamorar,
es posible que algún día,
esa flecha del camino,
alcance mi corazón.

Esas dudas son de meigas,
sus escobas mágicas
se las llevarán a un cuarto oscuro,
del que no saldrán,
en el que morirán tranquilas,
hermanadas de soledad.
Rua abaixo camino,
y no vuelvo a mirar atrás.

Cae la noche una vez más,
y las farolas vuelven a alumbrar,
pero esta vez no maquillan Madrid,
esta vez es Santiago
quien me quiere enamorar,
quien se viste para mi,
y salimos a soñar
antes de dormir.
Sueño con mi madre,
su promesa está cumplida,
espero que esté orgullosa de mi.
Orgulloso camino
pronto volveré,
es lo único que prometí.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Fugaz

A paso lento,
apenas sin desplazarme del sitio,
disfruto de cada rincón
en el que te besé alguna vez.
El tiempo se detiene
y tu silueta se dibuja al frente.

Entonces me imagino
que entre miradas cautivas de amar
te acaricio una y mil veces mas,
y mi sonrisa ilusa
ilumina la calle oscura,
y te intento besar.

Me acerco lentamente a tu rostro,
me baño en el mar de tus ojos,
y cuando alcanzo a besar
tus ansiados labios
desapareces y no vuelves más.

Mi recuerdo vuelve a vagar,
entre mi mundo y el real.
Y mis lágrimas me vuelven a ahogar
para bañarme los ojos
y mostrarme el filo roto
de una copa de cristal.

Bebo la sangre de mis labios,
bebo para olvidar,
para emborracharme de sentimientos
que no volverán,
que se irán de nuevo,
para volver otro día fugaz.

sábado, 8 de octubre de 2011

La careta espectral

Cuando la verdad se empeña en abrirnos los ojos, nos damos cuenta de que estamos en una novena planta y con tan solo unos centimetros de cornisa bajo nuestros pies. El resto está todo en el aire. El resto es todo divagar y divagar hasta que la realidad consigue encontrarnos y en ese momento te encuentras solo en mitad de un bosque de arboles milenarios, frondosos y extensos que no permiten que veas la luz por ningún agujero. Ni una simple rendija por la que el blanco destello cruce a encontrarse con mi rostro para calentar una idea.

Hoy me he encontrado con esa verdad. He descubierto el bofetón del tiempo sobre el mentón porque veo que ni la palabra amistad engloba en si el significado de la sinceridad, ni lo que honestamente se merece la misma, porque ella en su composición son siete letras y cada una es una de las partes de las siete maravillas que el hombre trajo a la Tierra; porque veo que las cuentas de esto que nos empeñamos en llamar vida no cuadran y el negativo no se convierte en un mas, descubriendo a cada instante que cuanto mas sincero eres, mas se oculta la realidad porque uno mismo se intenta autoconvencer de que debe haber mas buena gente que mala gente.

Esta vida se agarra a la tabla de salvación que nos puede dar el hecho que nuestros ojos se queden ciegos de tanto mirar, el que entre nosotros ya no quede nada, ni tan solo un pedacito de aquella vieja y gastada historia, de la que un día presumimos y de la que cuanto más polvo la cubre, más real se vuelve la mentira con la que nos obcecamos en vestirla. Nunca entendimos de moda a pesar que nos empeñamos en hacer de cada instante una pasarela de transfugos momentos que se han escapado por la puerta de atrás del mismo modo que para entrar la derribaron. La casa de los espectros se ha declarado en ruinas porque estos hechos ya no ejercen de cimientos y no soportan el peso de una mentira como tejado, ni de una lágrima sobre el papel mojado. Todo sigue igual, todo es parte de la consciencia de nuestros sentimientos, es un aleteo de un pájaro migrando al norte en busca de hermanos de blanca tez con los que volar hacía una mentira disfrazada de verdad.

Cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre. Algunos pares de zapatillas cansados de correr por delante para ser necios y no conocer lo que es la sinceridad del Alma que me acabo de encontrar escondido en mi mochila, sumergido en la botella de oxigeno que enviamos al fondo de este mar en busca de la última verdad. La pleamar lo envuelve, las olas las arrastran, las empapan y todo sucede como si nada de forma natural, sin dejar ningun rasguño entre tus pensamientos de buena mañana. La verdad es la verdad y no queda más que sentarse y aceptarla porque así, simplemente se proyectan sobre el grís y se rasgan las palabras manchadas.

Empieza a ser inútil esto de ser legal. Desde hace algún tiempo cada uno se vuelca en pensar en sí y nada nos va a hacer cambiar esa idea y mucho menos va a ser ahora que queremos estar sólos, porque despúes de lo que hemos visto creo que esa es la mejor opción si se juntan dos o más aunque no quieran compartir un mismo corazón, aunque para uno sea mucho el alcohol que hay en una botella de licor. Prefiero quedarme agarrado al brazo de la Soledad, al menos se que ella no me fallará y que me queda la poesía, las historias que veo a través de este sucio cristal, que emborrona la imagen pero que se enfoca a la realidad. Como todas las historias de amor, tarde o temprano tienen un final. Esta ha cavado su propia fosa sin que ninguno hiciesemos nada por parar. Dejamos que se hundiese en sus actos porque quizas no nos sentimos como los amigos se sienten de verdad. Todo empieza, todo acaba y tras el final, todo vuelve a empezar. Los espectros desaparecen, las caretas eran nuestra única verdad.

viernes, 7 de octubre de 2011

Un viaje sin retorno

La última raya de cocaína sirvió para volar más allá de este universo. Esa línea pasajera que recorrió desde el espejo a su cerebro en avión se fusionó con miles de recuerdos que se habían quedado pegados en las distintas membranas de la masa gris. Se despertaron todos de golpe.

La aglomeración que causaron en su cuerpo produjeron el colapso mas absoluto que jamás se pudo imaginar en las carreteras de acceso a la capital de su cuerpo. Todos quisieron ser los primeros, todos querían proyectarse a través de los ojos inyectados en sangre. Eran sublimes, alucinógenos. Se sentían inmortales, se sabían irracionales. Se dispararon las alarmas de la cabeza. Una sirena precoz e incesante, no dejaba de sonar, repetitivamente, pidiendo auxilio en morse. Saturaban cualquier idea que se aproximase a la realidad. Todo aquello en su cabeza era lo mas parecido a una alarma nuclear ya que la radiación había llegado a sus tejidos.

Neuronas anestesiadas de feromonas de excitación. Adulteras sensaciones. El alma se prostituye dentro de lo que desde niño todas sus experiencias construyen y se olvidan los valores sembrados por tu madre con el mimo de un agricultor a la tierra. Se rompen las ilusiones a cada nueva bocanada de aire, es indescifrable el secreto de tus sensaciones, nadie lo puede saber, no se asemeja a nada, hoy ya no se caza sin cepo. Tu cuerpo se evade de ti y ya nada es tuyo, sientes ser del aire. Eres el vacío que gobiernan las galaxias aún sin descubrir. Te crees mas listo, más fuerte, más rápido. Eres increíble, pero no por ser algo fuera de lo común sino porque ya nadie te cree.

Mezclas el polvo con el alcohol y esa llama que ahora prende por dentro tu cuerpo, fue una chispa casi apagada un momento antes. Eres terriblemente mortal una vez solo queden ascuas dentro de ti y eso te aterroriza, es algo frenético. Y esa sensación te come por dentro; es por eso por lo que cada vez necesites más y más para volar por encima nuestra. Mira que hablamos veces del miedo a volar, y tú confesaste vértigo, y hoy ahí te ves, disfrazado de ave de paso, volando a veces alto, a veces raso, volando hacia el sol. Pero tu destino es caer en picado al suelo y eso en el fondo lo sabes.

Un callejón oscuro, una farola encendida a lo lejos y aquella palidez de hielo necesitaba respirar. Nunca me pediste ayuda, alguna vez me la robaste. Te sentaste lentamente en el suelo, dejando resbalar tu espalda por la pared igual que hacen las lágrimas por el rostro de una madre cuando su hijo no la entiende, cuando intenta luchar por él y este no agarra la mano como lo hizo de niño, más bien la deshecha. Sacaste de tu bolsillo la última bolsita de papel y la miraste en un mar de dudas. Abriste el capullo y te fusionaste de nuevo con aquello que estaba dentro. Un nuevo despegue, un viaje sin retorno, un billete de ida para no volver a sentarse en la misma mesa que nosotros. Tu plato está puesto y nosotros ya hemos comido. Nadie llorará tu ausencia porque tu sólo te lo buscaste. Nadie será cómplice porque hicimos lo que pudimos. Simplemente tu no aceptaste nuestra ayuda. Tú eras más fuerte, más rápido, más listo y así te ves ahora.

martes, 4 de octubre de 2011

Y llegaste tú

Y así llegaste tú, camuflado en el desdén del niño descarado. Entre los gritos de jubilo y alegría; a los que sorprendiste la última tarde de verano que aún se adentraba en el mes de Octubre resistiendo a invernar durante otros nueve interminables meses, entre sus gélidos abrazos y sus floridos besos. Llegaste despistado, como si nada, sin darte la importancia que te mereces, entre gotas finas de lluvia y miradas bucólicas en los atardeceres de entretiempo.

Desde cualquier mirador de la colina más hermosa y recóndita de nuestros lugares preferidos de este país se te divisa. Y así nos vas cubriendo como el jersey, que ahora mismo cubre mi piel. Llegas igual de despeinado que un amanecer después de una noche haciendo el amor con una almohada inquieta que aún conserva el aroma de aquella amante dormida que se marchó para no volver. Así eres tú, eres un susurro imperceptible a cualquier oído, eres el minuto que no pasará sin mirar de nuevo los encantos de aquel femenino balcón, eres la inseguridad de una fría estación. Las bienvenidas nunca fueron mejores que las despedidas. Quizás no sean las más hermosas, pero son las que pintaste de colores ocres en tu lienzo en blanco, con trazos desiguales y aleatorios, sin orden, sin calcular donde está el trazo más auténtico de nuestras manos, sin saber que te quiero es el más hermoso de los que se han dicho.

Mis ojos se cubren con estas gafas de sol porque de vez en cuando entre las paredes que pusiste en el cielo se abre una ventana y deja pasar un haz de luz tan intenso como alegre y revoluciona todas mis fibras. Esa mentirosa iluminación nos desnuda y los virus nos abrazan como aquella pareja de enamorados que se desean antes de que llegue el anochecer. Irritable es el olor en nuestras pituitarias, y los papeles resecan nuestras pieles, porque a veces nos rozan. Otras nos cubren los pies espontáneos y no nos damos cuenta, o al menos intentamos no hacerlo, porque ello significa tantas cosas. Uno tras otro te repites en ruedas de flamenco, en tres por cuatro. Es indiscutible el compás de estos ciclos, la música es dueña de los sentimientos, y se adentra en todas las grietas donde hay vida, o al menos donde intenta respirar el tiempo. Así llegaste tú.

Ya sabes que cada día es mas corto, y así hasta que mueras en el umbral del frío mas intenso, y así se dormirá otro año para que después de la gestación de una mujer vuelvas a nacer una vez más. No pesarás mas de cuatro kilos. Nuestra próxima fiesta para cuando vuelvas será de bienvenida y las guirnaldas serán marrones, las cadenetas se prenderan entre hayas y encinas, y los almendros florecen para volver a despedirse cuando te vayas. Ellos siempre se irán antes que nosotros. siempre tuvieron el vicio de creerse los más bellos. Yo por mi parte me descalzaré y caminaré sobre esta alfombra cobriza que nos regalaste tras tu último viaje. Sentiré el gélido suelo bajo ella, y esperaré que una bella dama quiera desnudarme como tú hiciste con nuestra madre. Ella te será infiel al sur de sus caderas, mientras que con tu mirada te persigue y permite que le arranques las telas que la cubren el torso. Las mujeres siempre tuvieron esa astucia, fueron las señoras de la argucia, las mejores armas las tienen su cintura, sus aromas, sus cabellos, sus miradas rasgadas. Ellas fueron por lo general más amantes que amadas.

Y así llegaste tú. Así como despistado entre mis versos, entre la sutileza de las palabras, entre cómplices miradas, entre noches y mañanas de amor a la desesperada. Antes de que amanezca la primavera de tu torso sin ropa, antes de que mi mirada se clave en los cuadros de tu falda, antes de que mi imaginación abrase mis manos, dime que eres tú mi mejor amante. Dime que este mundo es el tuyo y el mío, dime que eres y seras siempre en mi corazón una de las partes más importantes. Dime que eres tú quien se quedó para ser brillo de diamante cuando recuerde a mi padre. Yo esperaré a que vuelvas inquieto como siempre lo hice, impaciente e impactante.

sábado, 1 de octubre de 2011

Eres...

Eres como las luces de neón,
sugerente, llamativa y quemas,
si te intento tocar.
Eres esa luz que apunta al norte,
eres la parte de mi estrella polar,
eres frío en Agosto
y calor en Enero por igual.

Eres el menos
y a veces eres el mas,
pero lo que mas me gusta de ti
es el valor que sale
detrás del igual.
Eres una bola de fuego
a punto de explotar
que igual te conviertes
en el agua que la apagará.

Eres espacio ingrávido,
eres tierra firme
y agua dulce en el mar.
Eres el trocito del cielo
que siempre he soñado tocar.

Eres parte de un sueño,
eres real sin ser real.
Eres para mi un pensamiento,
eres esa idea universal.
Eres letra en poesía,
eres la historia que pasará,
eres la parte insostenible
del futuro que vendrá.

Eres canto de un niño,
eres parte de la nana
de una madre que relajará.
Eres infierno despistado,
eres el paraíso
que nos encerrará.

Eres mí piedra en el zapato,
eres quien mis heridas curará.
Eres tú, y tú, y tú.
Eres quien se quedará a mi lado,
quien me llevará a la meta final.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mares de Confusión

Se quemaron todos los bosques,
y mi mundo quedó reducido a cenizas
y motas de polvo en el ambiente.
Se volvieron ilustres las luces,
pero mi vestido se tiño
de millones de tonos grises
antes de que me dijeses
lo que tienes dentro,
antes de que llegase
Telemaco, el hijo de Ulises
para acabar con esta Odisea,
con nuestra mitología
que aún no ha muerto.

La distancia se acordó de nosotros,
y vino a visitarnos
con nocturnidad y alevosía,
con olvido y descaro.
Cuantas personas cerca.
Cuan solos nos encontramos
cuanto más nos necesitamos.
La distancia se olvidó
de acordarse de no acercarnos nunca,
y nuestras pieles se repelieron
como imanes y ardieron
en una bola inmensa de queroseno

Nos obligamos al dolor,
nos bañamos en mares de confusión,
entre las locuras de colores
y las peripecias del alma,
entre los saltos del corazón
y las centelleantes luces
de la Luna que me arropa
en mi lecho de muerte,
en mi angosta cama.

Se pierde entre nuestras miradas
la tierra que nos prometimos
y nosotros nos quedamos quietos,
somos inertes y necios,
somos simples a la par que complejos,
somos de la superficie
pero nos escondemos en el fondo,
somos el mar en calma
y la tempestad de la voz
que se rompe con un cante hondo.

Austeridad de ideas,
volveremos a crecer
pero estamos hechos
de nubes de agua potable.
Antagónicos sentimientos
dentro de nuestras muestras
de sangre seca en la piel,
entre las uñas quedan costras
que son imposible de limpiar,
entre nuestros poros
las palabras se tatúan
si llegamos a la linea
en que todo ha de terminar.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Dulce infierno

Se abrirán las puertas del averno,
y saldrá Lucifer
para que pasemos adentro,
con sus bailes lentos,
con sus tentaciones
y sus sensuales momentos.

Calor y llamas,
y el cielo nos espera
antes de que nos digamos
que nos vemos en otra cama,
para que nuestros cuerpos suden,
para que se encuentre
el significado de la palabra Ama.

Cada posesión
es un instante anárquico,
tus miembros se erigen
reyes de tus sentimientos,
tus genios son tales
que no saben cuando entran,
que no saben cuando salen,
que se bañan entre aguas
de dos salinos mares.

Entre el roce de tus montañas,
se oyen las voces por dentro,
son como el canto de los pájaros
en una inevitable mañana.
Al tacto de tus caricias,
se enciende tu rostro
y ya tienes los colores
que se esconden en el alma.

Conjuros mágicos,
y comienza la caza de brujas.
Hechizantes miradas
de cuando eramos ingenuos,
y no sabíamos nada.
Ahora todo es maldad,
y las miradas
son verdaderas proposiciones
para que sean anheladas,
para que el deseo
nos lleve otra vez a la cama.

Y vuelta a la rueda,
y vuelta a esta Iliada,
nuestra epopeya,
nuestra tragedia.
Y vuelta a los excesos,
y el demonio se mete por dentro,
para que sea todo llamas,
alrededor de nuestros cuerpos,
sobre nuestros momentos,
sobre este dulce infierno
bañado de sentimientos.

Mi incendio por dentro

A veces me elevo
y vuelo hacia tu casa
para alcanzar si te veo,
para decirte sin prisa
que te echo de menos,
para darte con calma
un sincero te quiero,
para regalarte el más dulce
de todos mis besos.

A veces me incendio
y prendo fuego a todos
y cada uno de mis sentimientos,
porque me imagino amándote
y se parte por mitad
ese pedacito de mi cielo.
Son esos sinceros momentos,
son a medias de los dos,
son los que tenemos
en mitad de la palabra te quiero.

A veces me siento
a veces te tiento,
hay veces que siento en verano
el auténtico frío de invierno,
hay veces que no sé
como me corres por dentro,
a veces me siento un pobre segundo
perdido dentro de todos tus recuerdos.

Cuando todo pase
y dé con mis huesos
en el hueco del infierno,
que alguien me recuerde
que fue por no decir
todo aquello que siento,
todo lo que corre por dentro.
Cuando todo pase
que se salga el Sol de noche,
y que vuelva la Luna
a alumbrar de día
nuestros tímidos cuerpos.

Mi soledad

Silencio, que se esconde el aire
y yo detrás de él
para poder contemplarte.
En este tiempo de espuma,
solo queda silencio,
y a mi soledad
ya no le quedan fuerzas
para alcanzarte, para amarte.

Mis tristes palabras
se declararon en huelga,
y los sentimientos
se convirtieron en piedra,
en mármol frío como el hielo,
duro como el acero,
y frágil como una mariposa.

Mi soledad se siente
mejor ella sola
que cuando estoy contigo
durmiendo sobre la misma cama.
Mi soledad anoche
se volvió loca,
y es porque supo
que nunca más volverá
a rozar tu boca.

Quizá llegue un nuevo tiempo
si me quedo dormido
y entre mis sueños
me encuentro callado
pero a la vez despierto.
Porque ahora es el vacío
el que me ha descubierto
y yo me siento perdido
entre los granos de arena
de tu cuerpo desierto.

Mi soledad volvió a mi,
me abrazó suavemente y me encontró
entre los matices de colores
que florecen al atardecer
de este inmenso jardín.
Mi soledad está viva
y a veces me secuestra
para recordarme quien soy
y que es una parte de mi.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Viejo colchón

Desperté a las claras del día. Viento sopla y despeina los rizos de mi pelo. El suelo está frío y me duelen los resquicios por los que se escapan los sentimientos porque me voy desinflando poco a poco. Pierdo altura y el vértigo ahora es posarme con mi cuerpo en el suelo. Durante mucho tiempo el vuelo sin motor me trasladaba a cientos de kilómetros de la realidad, pero hoy me ha hecho volver aquí de nuevo.

De nuevo me trajo a esta incómoda silla, a su rechines mientras me muevo sobre ella, me encerró en esta buhardilla en la que entra un hilo de luz por un pequeño hueco que se abre para que el cielo sea dueño de todo este espacio. Por ese hueco, a veces se escapa el aire, otras en cambio, no entra el suficiente, húele a aromas antiguos, a recuerdos y a sublimes momentos. El colchón aún yace en el suelo, inerte, ausente, lleno de tus gemidos, saciado de mis deseos. Aún quedan momentos por vivir pero ya no serán conmigo, y mucho menos contigo.

Por el colchón han pasado los sueños de niño, corriendo por el patio de mi casa, jugando con el balón y rompiendo los geranios de mi abuelo. Han pasado esos que nunca vuelven, de los que nunca te acuerdas, los que dejan el regusto en los labios de querer continuar y deseas dormir para que vuelva esa sensación, pero nunca vuelve. Es lo malo de los sueños... que no estamos preparados para lo que pueda ocurrirnos. Todo se vuelve frágil, son hermosos como el cristal de Murano, pero son tan rebeldes como insurrectos. Todo acerca de ellos es poco. Los manantiales corren puros, pero si los tocamos pierden su pureza. A los sueños le ocurren lo mismo, si se fuerzan, nunca se cumplen.

Este colchón me ha visto crecer, ha tocado mis sentimientos. He llorado bocabajo sobre él, deseando un vacío eterno, buscando el ahogo de sus muelles que hoy se clavan en mi espalda mientras vuelvo a mirar al cielo y me imagino volando sobre el cielo, discurriendo entre constelaciones de estrellas, uniéndolas todas para hacerte un colgante con ellas, para que lo luzcas orgullosa, porque sobre esta cama, nada es imposible. Lo imposible es aquello donde la imaginación no alcanza. Sólo los genios consiguen alcanzar los sueños y hacerlos realidad.

Pero esto no es más que un colchón, y sus horas son de sueño y de amor; de sexo o de deseo; de alegría, de lamento y de reflexión, de frío o de calor. De todo menos de color. La monocromía es la princesa de la noche. La poligamia es la reina de los deseosos de amar. La psicología es la ciencia mas difusa que te puedas encontrar, porque es ella la que te hace que te llegues a encontrar. El colchón sigue durmiendo y yo sobre el, empiezo a desvariar. Todo es parte de una cadena que debe continuar.

Todo esto no ha hecho mas que comenzar, cuando a las claras del día el colchón se adueña de tu subconsciente y te dice que ese es el momento de soñar. Es el momento en que hay que dejarse llevar. Y tú despavorido piensas que es la hora en la que hay que levantar, y entonces tu subconsciente pierde el sentido por un segundo y tu te somentes, y el viejo colchón te abraza, y sus muelles se contraen deseosos por ver que pasará.

El camino de la Franqueza

 Cazadores de rayos. Vendedores de hipocresía. Desde la primera mirada honesta la mano que te tendieron vendías. Envuelves con lazos rojos l...