miércoles, 7 de noviembre de 2012

Hoy te eché de menos, amigo.



Hoy te eché de menos, amigo. Hoy necesité de ti y no te encontré, bien porque no busqué lo suficiente, o bien porque te escondiste bajo la cama de mi olvido. Hoy necesité de ti, pero ya no estabas. Te habría contado tantas historias, que todas las cervezas que nos hemos tomado juntos a lo largo de esta vida, habrían sido pocas porque hoy me pasaron muchas cosas; porque hoy necesité de ti y no estabas. Prometimos con sangre que seriamos hermanos siempre, pero hemos incumplido la premisa y ahora tu sangre me quema en la cicatriz que dejaste a la altura de mis muñecas. Hoy te eché de menos, pero no estabas. Hoy te eché de menos mientras que descubrí en el suelo que tu sombra seguía cerca y tu ausencia era algo más que sentir tu brazo por encima de mi hombro.

Ya no recuerdo si te fuiste o, por el contrario, me fui yo. Ya no recuerdo ni tan si quiera si lloré. Sólo recuerdo que hoy me ahogué en el mar de las lágrimas que desembocaron en mi boca, y tú no viniste a darme aire, a sacarme del río de pena tóxica en el que me estoy bañando. Ya no alcanzó a divisar en la vaga memoria la última fotografía que el destino me disparó a tu lado. Seguro que entonces sonreíamos juntos, seguro que entonces el dolor del otro era el dolor de uno. Hoy te eché de menos, y un poeta escribió que la distancia no es cuan lejos estemos, la distancia es más cuando el silencio se hace dueño de nuestros misterios, la distancia es si no nos vemos.

Otra vez más que necesité de ti, amigo; otra vez más que me sentí solo rodeado de multitudes que me gritan, feroces, salvajes, indomables e incalculables. Otra ocasión más para enmendar los errores. Otra vez que me acosté vacío a mi lado izquierdo, tras actuar en el teatro de los horrores de los que se escudan en los lamentos de otros. Quizás matar no sea suficiente si hay que salvar la cara de uno mismo para después sin escrúpulos bañarse en el odio derramado de los corazones rotos. Otra vez más, otra vez menos, otra vez que eres angustia por dentro porque hoy te eché de menos, e inconsolablemente lloré. Innegociablemente viajé a orillas de la oscuridad tenue y lúgubre, y allí solitario, me senté. Vagabundos flotaron mis pensamientos alrededor de mi cabeza, pidieron la escasa limosna a mi alegría, y repentinamente mi respiración se quedaba sin aliento, sin ganas, con penas que ardían en llamas junto con un puñado de mis misterios sin resolver, Vomité las barbaridades que se clavaban en los nervios que duermen en mi estomago.
 
Hoy ya no es ayer, y volví a necesitar de ti, amigo. Hoy sentí que el mañana no va a volver cuando mañana sea ayer, Cuando todo pasé, vendrás, cuando el dolor haya cicatrizado, y mi alma descubra que no estuviste cuando debiste estar. Para entonces, es posible que yo no sea quien debo ser. El ayer caerá en el olvido, y el futuro será, para mí, volver a sentir vacío el hueco en que ayer hubo, sangre, vísceras y un corazón latiendo al ritmo de la felicidad. Hoy ya no es ayer, pero la pena me llena el estomago y me quita las ganas de comer porque ya no formas parte de este minuto que ha pasado desde la última vez que te eché de menos.

¿Cuántas veces me pregunté que sería de ti, amigo? ¿Cuántas veces deseé volver a recorrer contigo el camino de la vida? ¿Cuántas veces maldeciré nuestra mala suerte? ¿Cuántas veces bendecí tu fortuna, en otro tiempo mía? ¿Cuántas veces, cuantas? ¡Cuántas! Hoy te eché de menos, y tú por desgracia para mi espalda, no estuviste ahí para elevar mi mochila, mientras subía los peldaños de esta longeva y eterna escalera. ¿Dónde estarás? ¿Por qué camino de piedras vagabas? Todo era más fácil cuando los dos tirábamos de las riendas de las decisiones establecidas por la sociedad. Mientras repartíamos el peso, sonreíamos, bromeábamos. El sol nos daba en la cara y sentíamos como sentíamos porque una mirada nos valía para saber lo que pensábamos.

Te imagino ahondando en otros lares, descubriendo nuevos caracteres. Te imagino sonriendo en brazos de mujeres que también me enamoran a mi, te imagino rodeado de éxito. Te imagino guardando en cajas cada uno de los libros de cuentos que escribimos juntos, clasificándolos por años, por géneros literarios, por artes, por dramas, por ensayos. Recuerdo del noventa y seis, reza la etiqueta de la última caja que soñé que colocabas en las estanterías del trastero de los momentos vividos. Te imagino recordando, te imagino imaginando donde estará el tiempo, y porque ya no estamos y nos empeñamos en pensar que no se ha acabado cuando la realidad es nos sentimos como dos extraños.

La pena y el desconsuelo, son hoy mis dos compañeros de piso. La soledad y la tristeza se convirtieron en amantes huidizas en mi cama. Las lágrimas fueron grafitis en la explanada del tiempo y mientras, yo clamo al cielo la clemencia que merece un injusto condenado a muerte. El drama se cebó conmigo, y yo no hago más que echarte de menos amigo. El rojo pasión se convirtió en fuego y arrasó vidas nonatas. Juveniles sueños se diluyeron en el café amargo y mi voluntad parió miedo. Bebí del pequeño frasco de veneno del odio.

Quizás te expulsé yo, amigo. Quizás te abrí la puerta para que la cerrases por fuera, y ahora fruto del arrepentimiento, te añoré como a quien se le antoja un último beso de despedida y es negado porque todo tiene un final igual que tiene un punto de partida. Aun así te echo de menos mi hermano, mi amigo. Ven a buscarme cuando te canses de tu camino, porque aún no comencé a andar el mio. Te echo de menos, tanto que cuando vuelvas, o cuando te encuentre, lo más probable es que seamos dos desconocidos, y entonces tendremos que volver al punto de partida. Cincos dobles y saldremos a la casilla de salida. Tomaremos la barra de un bar, y nos sentaremos en las altas banquetas verdes, y allí diseccionaremos momentos y vidas. Beberemos tanto que el ácido de nuestras lágrimas quemará nuestras mejillas. Las dejaremos correr hasta el corazón, para que la cicatriz quedé cerca de donde reside el sentimiento y sepamos mirando hacía arriba cual es el camino hasta la razón. Lo que si sé seguro, es que por nada en este mundo, ni tú ni yo, nos guardamos rencor.

Hoy te eché de menos amigo.
Hoy te eché de menos,
aunque espero que vuelvas 
a mi lado, a sentarte conmigo,
porque ayer te eché de más,
y hoy me ahogó
a manos llenas el olvido.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Suele ocurrir

 
                Suele ocurrir que caemos en el olvido antes que en el recuerdo, entonces los guarismos no cuadran y las adicciones se convierten en sustracciones de sangre para regalárselas a tus enemigos antes de que varios ángeles negros vengan a buscarlos con las alas gastadas de tanto agitar, con la mirada nublada del absurdo humo que se escapa del vacío infernal, con las deudas escritas en un papel que la conciencia aún conserva bajo aquella botella de vino que nos hizo olvidar cualquier problema que viene a sentarse en la mesa con nosotros para intentar indigestarnos.

                La ventaja de caer en el silencio y en la oscuridad de los que un día te quisieron, es que la vida te regala una nueva oportunidad para volver a reinventarte. La ventaja de la penumbra es que te puedes reír de todo cuanto quieras que ni siquiera tus amigos verán tu irónica sonrisa al pasar. La ventaja del silencio es que oirás a quien venga a hacerte daño por muy sigiloso que sea su caminar. La ventaja del olvido es que no trascenderá sobre el resto de los mortales, el asesinato de sus recuerdos contigo porque no supones nada para ellos.

                Suele ocurrir que a orillas del corazón, entre los ríos de lágrimas, crecen las semillas de la frustración, dando fruto a las inmensas llanuras de las cosechas de odio que se recogen en las jornadas de ocho horas. El resultado es que hay más hectáreas que segar que frutas prohibidas que recolectar. Pobre bagaje, pobre estomago que alimentar. El mundo sufre una ola de hambruna y todo es debido a las envidias, todo se debe a las veces que nos hemos mirado a la cara, carentes de cualquier ápice de sinceridad, carentes de fidelidad.

                Sucede a veces, que cuando te das cuenta de que empiezas a sentir, los sentidos te abandonan, y tú, te marchas tras ellos. Te marchas y emigras hacia el exilio del alma, hacía ese alejado país vallado en la frontera y vigilado por ejércitos invencibles de soledad. Donde cualquier dictador es bien recibido siempre que el miedo sea su carta de presentación, siempre que temamos pronunciar en nuestros labios un te quiero incontrolado. Siempre que tengamos miedo a que nuestro corazón sea desahuciado tras ser terriblemente hipotecado.

Suele ocurrir que cuanto más sincero eres contigo mismo, más sordo se queda el mundo, más mudo parece uno. Suele ocurrir que el pasado pesa más que el presente, y que por eso el presente escribe en letras grandes y oxidadas el futuro que vendrá. Ocurre cuando decimos te quiero, que el silencio nos conteste con cara de incredulidad. Aunque hoy en día, cuando confiamos haberlo visto todo, el guión a manos de cualquier ser humano se altera con una extraña facilidad; como quien traza líneas sin ordenar sobre un lienzo en blanco, con la única intención de manchar.

Ocurre a menudo que somos humanos y que estamos obligados a confundir la fantasía de la realidad, sin más ánimo que tener una ilusión que nos empuje a caminar. Somos un pedazo de risa, somos un trozo de vida, pero si no prendemos una cerilla no somos mas que un pedazo de papel liviano en medio de una tormenta, arrastrado por el huracán de la infelicidad. Pasemos los lunes al sol, que mañana martes Dios dirá. Seamos sinceros, seamos limosna de domingo en aras de volver a empezar sin tener mirar hacia detrás.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Toca perder

Cierra la puerta cuando te vayas.
No olvides apagar la luz.
Déjame escondido en la penumbra,
porque no quiero que me roben de nuevo,
lo que hoy te has llevado tú.

Soy un puzzle sin acabar,
ese dibujo pegado del corazón
que no nos deja escuchar
lo que hay tras las paredes del alma,
con su incesante tic-tac
y que se instala en mis oídos
para que nunca te pueda olvidar.

El tiempo pasa y vuela raso
lo que pudo ser y no fue,
y quizás no llegue a ser jamás
porque de no ser por ti,
mis besos no serán secuestrados
ni por el mas sugerente lunar.

Siempre hubo insurgentes misterios
que por unas o por otras
se quedaron sin resolver,
igual que siempre sale cruz,
y en mis manos los estigmas
me indican que hoy también,
toca de nuevo perder,
toca de nuevo volver.

Ya no sé si es de noche o es de día,
ya no sé si te fuiste,
o si aún sigues siendo mía,
lo que se es que por dentro tengo frío
y me cubre un abrigo de piel de cobardía.

A veces siento calor,
y para desprenderme de él,
llueven lágrimas del mes de Octubre,
igual que llega ácida a nuestra piel
la gota fría que nos derrite como la miel.

Siento que jamás volveré a querer
como alguna vez hice en la vida,
como tú me amaste alguna vez,
como el día gris aquel
que se me olvido leer tu carta
cuando escribiste que me querías.

martes, 16 de octubre de 2012

Sueños

Que el reloj deje de marcar las horas,
que las flores olvidadas presidan el jarrón,
que el agua se enturbie en el vaso,
que nadie te abroche el pantalón.

Que las palabras sean del mundo,
que el privilegio sea la igualdad,
que los corazones con que me enfundo
latan conmigo al compás.

Que suenen campanas de boda,
que canten lamentos en un funeral,
que las palabras se ahoguen en llanto
sin distinguir tristeza o felicidad.

Que la izquierda se ponga del derecho,
que el derecho sea una obligación,
que el diestro aprenda a sufrir en el ruedo
lo que el zurdo vive al salir el Sol.

Que digan que soy alegre,
que a veces lloro sin razón,
que las mentiras son menos mentiras
si el que las dice soy yo.

Que haya amaneceres con Luna,
que la noche ilumine a Soledad,
que los pies se despeguen de las sombras
y a ritmo bailemos un vals.

Que la tierra se trague tus pasos,
que las palomas del cielo dejen de volar,
que el egoísmo deje de hipnotizar
y caigamos en brazos de la libertad.

jueves, 4 de octubre de 2012

Ven y llévame.

Ven a buscarme a casa,
coge mi mano y llévame.
Llévame...
Hace tiempo que perdí
la batalla de la vida
y se que contigo a mi lado
la puedo reconquistar.

Convierte mis días
en jardines de rosas blancas.
Despójame de miedos y silencios,
vísteme de besos
de los que se dan sin pensar,
regálame caricias en la espalda
antes de que llegue a despertar,
mírame sincera
y llévame lejos una vez mas.

Regálame amaneceres de azahar,
lunas de plata y mares en calma
donde la tempestad seamos tú y yo,
cuando nos besemos sin avisar.
El mar se ruborizará por nuestro descaro,
pero tú, llévame...
Donde quieras, donde puedas,
solo ven y llévame.

Amarra mi mano a la tuya,
y enséñame a volar.
Soy aire que flota, soy alma,
soy una minúscula eternidad,
soy la cometa que vuela en el cielo,
y tengo la certeza de que no puedo escapar.
Eres mi guía, mi destino,
eres mi brújula particular
Eres el Sol cada mañana,
y al llegar la noche
me arropas sin preguntar,
eres tú y sólo tú,
eres tú o nadie más.

Tequila

Beban tequila si les duele el corazón.
Hagánlo en compañía de un viejo amigo
y lloren si tienen que llorar.
El alcohol curará sus penas durante un rato
al menos durante ese tiempo
se reirán de los demás
y de sus malditas miserias.

Brinden con ganas,
con fuerza y con la rabia.
Relamanse los labios con fuerza
tras sorber el pedazo de limón,
amargo como la vida misma,
y beban... Beban tequila,
porque el tequila desinfecta
las heridas del alma.

El alcohol hará el resto,
recorrerá sus cuerpos, los estremecerán
de la misma manera que lo hacen
los latidos a destiempo del corazón,
pero beban, no tengan miedo.
Beban porque beber,
es al menos diez minutos de alivio,
unas horas de consuelo.

Abran otra botella mas y sonrían,
pero no olviden que al acabar,
habrá pasado tiempo, si,
pero aun queda una parte de nosotros
que tendremos que solucionar
Después cuando nos duela la cabeza,
vuelvan a reírse con la resaca,
y piensen en ese pequeño instante de felicidad.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Superhombre

... y abrí mi armario, y de la percha mas arrinconada colgaba mi capa roja y mi pantalón de látex azul. Los miré con nostalgia y me acordé de todos aquellos días en que esperaba a que la vida deparase dramas y problemas a un mundo que a veces gira al contrario de lo que debiese. Me acordé de todas aquellas veces en que me jugué el pellejo porque la justicia saliese a flote, y hoy, desde mi realidad en blanco y negro, desde este tiempo y esta distancia, me arrepiento, porque he dejado de creer en la esencia del ser humano. Cada día estoy más convencido de que estamos mas lejos de la idea de Dios en el momento de concebirnos; seguro que en sus planes no entraba nada de esto de lo que está ocurriendo con la Tierra. Tengo la plena certeza de que nunca quiso que la envidia se vistiera con el traje y la corbata de los gobernantes, ni que el odio cogiese un fusil para encañonar directamente al entrecejo del amor. Estoy convencido de que Dios jamás pensó en que el dinero fuese un idioma común. Al menos tengo el consuelo de que Él lo esté viendo desde el palco de honor del cielo. Seguro que por momentos se le pasa por la cabeza la idea de lanzarnos una cuerda y tratarnos como marionetas hasta que sus hilos se trencen entre si y todo el desorden que hemos creado quede a cero. En otras ocasiones, se reirá de su Creación, somos una caricatura, de su obra de arte.

Tiré de la percha, y extendí mi disfraz de superheroe sobre la cama. Agarré por la solapa el pecho de la camiseta y acaricié con añoranza su S bordada al pecho. Sus hilos dorados se habían oscurecido y el rojo había perdido intensidad. Afuera llueve nostalgia, añoranza y desesperanza; estoy convencido de que permanecerá lloviendo mucho tiempo, y el problema es que cuando el paraguas se cala, ya no hay nada que remedie el mojarnos, y ya estamos cerca de que eso ocurra. Tenemos mil anécdotas de las que arrepentirnos, tenemos doscientas costumbres desacostumbradas, y millones de almas al borde del abismo esperando a ser salvadas, esperando un truco de magia, o el golpe de un hada madrina con su varita para que todo cambie de golpe. El caso es que no hay victoria sin esfuerzo, y la vida se está poniendo demasiado cuesta arriba, tanto que ni tan siquiera los más fuertes saben el tiempo que aguantarán sin coger oxígeno. También es posible que hayamos mirado tanto al suelo; que nos hayan obligado tantas veces a observar la dureza de las piedras que ahora al levantar la cabeza, nuestra mirada se deslumbra al contemplar el cielo las pocas veces que el Sol, últimamente, gana la batalla a las nubes y consigue colarse por la rendija para regalarnos una efímera sonrisa.

Llevo años sin probarme mi atuendo y todo es porque hace mucho que perdí la ilusión por cambiar el mundo, perdí la fé al descubrir la desidia del ser humano, al encontrarme sin un enemigo, ya que el enemigo somos nosotros mismo. Nos creímos superheroes sin tener un solo poder, cuando lo único que sale de nuestras manos y de nuestras cabezas es miedo. La oscuridad sigue acechandonos más y más y es posible que nos quedemos ciegos de tanto apretar los ojos y llorar. He tendido tantas manos, como me han pedido, he levantado a tanta gente del suelo, que finalmente caímos todos, y en esas estamos en levantarnos. Pero cada uno a nuestra manera, en lugar de enfrentarnos todos a un bien común. Nunca hemos hecho nada juntos, siempre hemos querido ser protagonistas individuales de nuestras pequeñas batallas en lugar de ser el ejercito del amor y del compañerismo, nunca hemos luchado con las armas de los sentimientos, nunca hemos hecho nada por los demás. Sentir a esta sociedad sin nervio es la criptonita que me debilita, que me contagia vuestras actitudes y que me aleja de todo lo que un día fui. Yo no puedo seguir peleando más. Prefiero ser uno más como tú y vivir sin miedo a morir en el fragor de la batalla, por alguien a quién ni siquiera importa. He perdido mis superpoderes, los dejé en la tienda de los chinos de la esquina y cuando volví a por ellos, alguien se los había llevado. Para que querrán mis poderes si cada uno somos lo que somos y nos relacionamos con nuestros semejantes. Esos que se los llevaron no conocen la bondad, desconocen el sentido del amor y de la verdadera amistad.

Cuando los recuperé, me iré. Volveré por donde vine. Sacaré del armario todo aquello que sobra, que se apolilla y volveré a casa con lo justo. Seguro que mi padre, que conoce otros muchos superhombres, los llama y nos volvemos todos juntos. Algún día retornaremos porque esté mundo tiene algo apasionante, pero a la vez se esta sumiendo en la redes frustrantes de la esclavitud, unas veces porque nos dejamos y otras porque "el que no pinta aquí, ná eres tú". Un último consejo antes de volver a tomar mi anónima identidad. Ama mas de lo que puedas amar, y vive como si cada segundo fuese el ultimo que quede por pasar. Vuelvo a recoger la percha. Abro mi armario y corro con fuerza todas las perchas y hago hueco. Lo dejaré cerca, porque sé que pronto todo esto cambiará. Confío en que os deis cuenta que pasará lo que tenga que pasar, pero sino pones remedio pasará para mal.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Disparar al corazón

Como crujen las maderas de mi ventana cuando furiosa golpeas toda tu ira y tu vuelta, que vuela como un trozo de papel que se queda olvidado en el suelo y juega a bailar abrazado al viento.  

Hemos sido tantas veces otros, como otros fueron ayer, y mentimos porque ellos también se han disfrazado de mentira. Pero hoy; hoy me disfracé de sonrisa y sinceridad, con mis zapatos de payaso y mis parches en el pantalón. Las pinturas de mi cara las trajo la vergüenza de pronunciar te quiero al oído, bajito y solo para ti, pero a los ojos de todo el mundo, amor. Quizás podamos apagar el fuego, y retener el agua, pero es imposible detener un sentimiento, y más si la barquita del amor navega en sus aguas.

Entre sus velas blancas de papel, un pincel travieso se inspiró en tu piel, y te dibujó para que el viento bese tus mejillas al empujarme a navegar, donde duermen los eternos, donde viajan las palabras que escupe el silencio, y quizás así encuentre remando entre las palmeras de una isla desierta el cofre del mayor tesoro de la humanidad, el tesoro de los besos que no se dan.

Ahora suenan mis pisadas al andar. La humedad se ha pegado al suelo con tanta intensidad como te abrazaré cuando vuelva a verte. Y así entre gotas de frío, nuestros dientes que antes castañeaban tendrán que enfrentarse al calor de los labios que amainan el temporal de la mañana al despertar. Tras ese beso que pone todo del revés ya nada será igual, porque tu veneno ahora ahoga mis lágrimas, y los pájaros se quedaron en el suelo con el resto de los animales para pasear. Los árboles serán presididos por los frutos rojos del alma dispuesta a amar. Agítala cuando esté madura, hazme caer, para tenderme la mano y levantarme; ahora bien te digo no me toques, no molestes si lo único que quieres es recolectar.

Quizá mañana, el frío cale mis huesos, y las lágrimas por vender el alma para amar borraran la sonrisa magenta pintada por el carmín de esos labios que se tatuaron en el lugar de mi cuerpo que solo yo se encontrar. Quizá mañana dejemos de sumar uno mas uno para ser dos por uno, dispuestos a ser cualquier resultado tras el igual. Si positivo o negativo, que más da. Lo único importante es hacer lo que hay que hacer porque el corazón manda y su salud es capital.  Perdóname, si tras mostrarte mis principios, te robé la libertad. Y lo siento si te mostré mis principios, cuando más cerca se encuentra el final. Me desplomo en el suelo, y fallezco harto de vivir esta locura inaguantable que se llama amar.

Que me entierren entre bosques de letras, que las flores que me llevéis tengan vuestro perfume, porque vosotros y este mundo tal como es, sois mi única verdad. Amaos con el corazón y dejar de un lado la razón si lo que buscáis es la felicidad...

Adiós el viento me arrastra, mi barquita vuelve a zarpar mar adentro, el viento sopla tu vela y mi alma henchida mira atrás. Nostalgias. Recuerdos poco antes de saber cual es la verdad. Luces blancas. Cuerpos ligeros. Luces blancas. Luces... No hay nada ni queda nadie más.

Nos quedamos solos con el aire, el aroma a rosas y la maldita y ansiada libertad. El imperio es vuestro. No dudéis si hay que luchar, disparar al corazón, pero con balas cargadas de vida para amar.

El juego de la vida


Mi si, mi no; mis dudas y las tuyas, los miedos y los fracasos, la cobardía y la inconsciencia, mi dolor y tu clemencia conviven todas juntas en el piso franco de nuestras reminiscencias. 

Me empeciné en que debía ser así cuando los antónimos de tus ideales se encargaron de gobernar este país de locos que separa tu vida y la mía, a veces almas insulares. Aunque soy más bien una península rodeada de agua por tres partes, menos por la cabeza que sigue ligada al verbo amar.

Te resbalas; te tiendo la mano y te levantas sola. Tú lloras y yo te ofrezco mi pañuelo, pero prefieres tu manga; caminas cabizbaja y yo paso mi hombro por tu espalda con intención de erguirte para que el universo contemple la obra de arte que Dios y tu madre hicieron con tu rostro aunque te empeñas en taparlo con tu bufanda alegando que el mundo es demasiado frío y la piel se irrita por la deshidratada velocidad con que vivimos.

Somos mortales, somos fugaces, pero ni por unas ni por otras conseguimos brillar.  Somos algo más que un soplo de viento viejo o una humana idea llamada libertad. Somos sentimientos libres y aires imposibles de alcanzar.

Mis principios, tus finales; mis calores, tus vestidos invernales, mis deseos contigo son propios de las almas infernales. Mis sueños, tus pesadillas, son las mismas aunque al final sea yo quien chilla. Las sonrisas apenas se dibujan, y si lo hacen son sigilosas y pasan en silencio, de puntillas. Entonces me rindo, me doy de bruces e hinco mis maltrechas rodillas, y los nervios me clavan con fiereza el látigo de la desdicha en mis costillas.

Fuego y agua, llama y arroyo, incendio el alma mientras me ahogo en silencio, en las profundidades del mar que se estanca, en la eternidad en calma. El ardor era intenso, y mi estómago está maltrecho del irremediable dolor que alimentaron tus píldoras de sentimientos, las pastillas del infierno.

Entonces camino largo e intenso, buscando alejarme de todos y de ti, buscando un hueco por el que escaparme, una salida y cuando la encuentro me devuelve a la casilla de partida. Mis dados, salen dobles y comienza de nuevo el juego de la vida.

Queda un día menos y la tristeza será conquistada por fin por un pellizco de alegría. Seré optimista, algún día serás feliz, algún día cuando todo acabe serás la belleza divina que al amanecer nos ilumina. Y yo quedaré ciego mientras viva, porque al fin de la jornada, serás mía.

Princesas de Septiembre

Hay princesas que aparecen en Septiembre
vestidas de niebla y de abrazo,
de mujer de sonrisa florecida
cuando el otoño se empeña
en ponerte el vestido ocre,
cuando el silencio del frío empieza
a comerle terreno al ruidoso verano.

Tu sonrisa iluminará
los días cortos de luz,
mientras que yo te contemplaré
desde la distancia
esperando a que la noche
no caiga eternamente.

El brillo de tus ojos
centelleará más que las estrellas
y la Luna saldrá insomne
y volátil a buscarte.
Yo intentaré sujetarte,
me gustaría pedirte
que te quedases aquí,
conmigo a mi lado,
en la misma baldosa de vida y respirar
la misma molécula de oxígeno que tú.
Pero mis dudas me asaltaran
y se cubrirán de ligeros parpadeos
entre el si y el no,
entre el cielo y la tierra.

Me gustaría que te quedases aquí, conmigo,
porque aquella noche en que te vi,
una runa se colocó de forma
que me dibujó el futuro
y allí pude verme,
no sé si fue deseo o realidad,
pero lo vi contigo
entre jardines de rosas frescas,
entre aromas de azahar,
conquistando distintas ciudades y países,
subiendo a la Torre Eiffel,
y desde allí divisar
a todos aquellos que un día
nos robaron la alegría.

Nuestras carcajadas serán
la banda sonora de un telefilme que acabará
con una inmensa lluvia de pétalos sobre ti,
y con el Sol entregado a todo aquello
que soñé algún día
y por supuesto a tus siluetas
que serán el mapa que dibujará
el camino que debemos andar.

Seremos fieles al norte
e insensatos con el sur,
seremos sonrisas con lágrimas
porque al fin somos aire,
y volamos sobre todos
y nadie puede alcanzarnos,
nadie excepto el miedo
del que quiero alejarte
porque seré ese que merece
llevarte a cruzar eternamente la inmensidad
de los distintos tonos del color azul.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Decidí cambiar el mundo

Decidí cambiar el mundo y no te pregunté si tenias ganas de vivir en un lugar nuevo donde solo brille el Sol y en el que si tiene que llover que sea porque lloremos de felicidad. Decidí cambiar el mundo, así de repente, porque la hipocresía crece más alto que los árboles milenarios y su sombra nos deja una extraña palidez. Quizá todo sea parte del sueño de ayer noche, o de dormirme pensando en que todo puede ser posible si le ponemos ganas pero, decidí cambiar el mundo, y decidí pensar en ti antes de pensar en mi. Decidí anteponer tus sensaciones a mis sentimientos, porque sólo con pasión podemos cambiar el odio por los besos que queremos.

Tal vez sea un tanto utópico, sea un ansiado lugar al que viajar, pero si ayer conseguimos conquistar la luna; no caeremos derrotados en la guerra por la felicidad, no nos vencerá un batallón de soldados con los ojos vendados, porque no quieran darse de bruces con la realidad; no seremos extraños si a casa conseguimos arribar, a pesar de que el puchero esté apagado, la comida fría y la riña de la abuela esperándonos porque lleguemos tarde no se vuelva a escuchar. Volver a casa, es volver a sonreír. Volver a casa es sinónimo de humanidad, es luchar por buscar tu pedazo de felicidad.

Hoy decidí cambiar el mundo. Arrojé las apolilladas prendas que me vestían por la ventana, y las palomas blancas de alma se decidieron a entrar y sacarme a volar. Aunaron fuerzas, y me elevaron mas alto de lo que jamas pude imaginar. Volamos alto y sin turbulencias, me llevaron al nido del que salimos todos, al origen de la originaria originalidad, al lugar donde el silencio es música celestial, y los besos son obligados al despertar. Decidí cambiar el mundo, sin contar contigo la verdad. Decidí hacerlo porque esta sorpresa es el regalo que se da antes de encender la luces de Navidad, y no espero que te guste, porque lo hice así sin más. Seguro que así viviremos mas a gusto, y dormiremos de noche de un tirón, no tendremos que preocuparnos por nada, podremos despertar sin la incertidumbre que provocan las alarmas al sonar. Seremos parte de una sonrisa, seremos dueños del tesoro mas ansiado que podamos conquistar, seremos el sinónimo de la libertad.

Decidí cambiar el mundo, dando por hecho que tú también lo deseabas, y que nos sentaremos mano con mano a trabajar por alcanzar algo más allá de lo que hayamos podido imaginar. Nos sentaremos a construir un castillo de naipes inquebrantable, esperando que venga a poner a prueba sus cimientos un huracán llamado Crueldad; porque también decidí romper la tradición de nombrar a los huracanes con nombre de mujer. Supongo que será porque la madre de la vida es una mujer y eso pesa mas que ser el rey de la destrucción fatal, el dueño del polvo y la tierra desmembrada, el padre de la pobreza y la desgracia social.

Decidí cambiar el mundo, para poder llevarte de la mano a viajar, porque siempre quedarán lugares infinitos donde podamos volar. Siempre quedará la sonrisa empañada por tu aliento tras el cristal, y seremos libres, por el mero hecho de ansiar la libertad, porque nos pertenece y somos dueños de las estrellas infinitas que se esconden detrás de las constelaciones que nuestra vista no alcanza a divisar. Decidí secar de lágrimas el rostro de quien decidió llorar por penar. Decidí ser vuestro y que mi vida la juzgaseis así sin mas. Decidí que la condena más alta que debo pagar es perder la ilusión por vivir y por amar, porque soy un sueño anclado en las pupilas y algún día los sueños se harán realidad. Decidí por ti pero esta vez para regalarte un mundo de verdad.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El viejo verano

El verano se va apagando
y empieza a envejecer en silencio
porque despierto y le miro de reojo,
contemplo con asombro su piel,
en la que tiene algunas arrugas mas que ayer.
Su sonrisa cada vez es mas falsa,
y sus ojos me miran
sin la verdad que lo hizo en Julio.
Septiembre le arrebató sinceridad,
sin mirarle de frente;
por la espalda, cobarde,
adueñándose de su alma,
y desparramando por el suelo
cada minuto, cada hora,
en que volamos alto y en libertad.

El viejo y cálido verano
tiene las manos y los pies fríos.
La sangre cada vez llega
con menos fuerza a las extremidades
y los recuerdos de los buenos momentos
se agolpan en las pupilas
e incluso alguna vez
lo hacen con tanta fuerza
que obligan a los ojos
a derramar alguna lágrima, ácida,
que quema todo rastro
de aquellos segundos en que éramos felices.

El viejo verano
toma una copa de vino,
a la sombra de los arboles
que se empiezan a desnudar.
Se emborracha de momentos,
cuenta cuentos sin final,
se hace mayor de repente,
es abuelo sin ser papá,
toma el bastón para apoyarse,
anhela lo pasado, y masculla el que dirán,
olvida lo vivido y obvia lo que vendrá,
le da igual lo que venga,
por que lo que venga el no lo vivirá.
Se vuelve egoísta y filosofo por igual,
le gusta dar las clases de vida
que sabe que no vivirá.

El viejo verano se hace mayor
a medida que la temperatura desciende
y su frecuencia cardiaca fatiga
cada minuto malo vivido;
azota con las fustas
de los sueños por cumplir
a nuestra vaga memora,
a nuestra frustrada ilusión
y la ahoga presionándola
con fuerza contra la almohada,
dejándola pálida e inerte
en el colchón de las promesas incumplidas
por cada uno de nosotros,
aquellos olvidados días,
en los que nos juramos hacer realidad
 la mayor parte de nuestras ilusiones.

martes, 11 de septiembre de 2012

La vida es...

La vida es menos vida,
cuando he de aprender a vivir sin ti,
sin los cantos de sirena,
sin las noches de bohemia,
sin las flores en Abril.

La vida es menos vida,
si buscamos sentido a vivir,
si somos tesoros preciosos
en manos de insensatos piratas
que atemorizan los sentimientos
encerrados en cofres por abrir.

La vida es menos vida
si pierdes la torpeza
del niño que comienza
a montar en bicicleta,
si manejas con pericia
los hilos de la marioneta

La vida es menos vida
si ya no llama a la puerta de nuestros ojos,
la palabra ingenuidad,
si ya no agarramos de la mano,
la inocencia de un nuevo despertar.

La vida es menos vida,
sin ti a mi lado,
sin mi sobre ti,
como cuando sin quererlo
nos sorprendió el primer amor,
a solas bajo un cielo gris añil.

miércoles, 29 de agosto de 2012

No hay mas.

No hay llanto mas hermoso
que el de un niño al nacer,
no hay silencio más puro
que cuando ves amanecer,
no hay ciego mas grande
que el que no quiere ver,
no hay amor mas sincero
que el que quiere sin querer.


No hay palabra mas preciosa
que te quiero de boca de una mujer.
No hay melodia más armoniosa,
que el canto de los pájaros 
cuando la noche empieza a caer.
No hay grandes hazañas que ganar,
temo más las pequeñas por perder.
No hay recuerdos imborrables,
quedan mil historias por hacer, 
otras tantas por deshacer.

No hay cielo azul suficiente
por el que podamos volar,
no hay camino por el que andar
si mis pies no me quieren llevar.
No hay infierno en llamas
si se ama con el alma,
no hay mas recuerdos imborrables
que cuando sonries con sinceridad.

No hay un corazón capaz de latir por mi, 
porque lo que un dia fue sentimiento 
hoy es piedra imposible de partir.
No hay mas muros que saltar, 
que los de las lagrimas salinas
derramadas por querer amar. 
No hay celos de nadie,
si soy yo el unico que te logra besar.

No hay nadie, más que tu y yo,
con nuestra canción sonando de fondo,
y abrazandote dispuesto a bailar.
No hay nada, si nada importa ya,
si el aire se para y se enturbia,
y se hace dificil respirar.
No hay mas que palabras,
cuando lo que quiero es poderte amar.

martes, 28 de agosto de 2012

La Tercera Ola

Una ola arrasó todos mis ideales,
se los llevó al mar,
los volteó, con führia los ahogó
y empapados en lágrimas de otros,
insultándome a la cara me los devolvió.

Una hoja húmeda,
nunca se volverá a tensar.
Igual que la tinta en papel mojado
los sentimientos no se pueden tatuar.
No sabremos que está bien,
pero nos impondrán una personalidad.

Nada nos dolerá por dentro
si el universo gira al son que marco yo.
Somos autómatas del autoritarismo
que rige con su mismo sentimiento
indeleble la fuerza de este bastión,
que invita a caminar con tesón.

Somos una humana especie en extinción,
somos un trozo de arcilla
maleado por las manos de un niño solitario,
que sueña con gobernar su propio mundo,
que ve en si mismo a su propio Dios.

La violencia iguala a todos los mortales,
cuando el que la imparte es Dios,
los puños de acero muelen
cualquier ápice de razón,
si no crees en la misma religión.

La sociedad se tiñe de piedra,
las plazas de los pueblos
harán hogueras con el corazón,
los latidos quedaran perdidos
y avivaran el fuego de la sinrazón.

Cuando las flambeadas llamas
estén en su máxima expresión,
otras olas naceran del fondo del mar
y no dejaran ascuas de la dictadura
que puso orden a los satélites
que orbitan a nuestro alrededor.

Se erigirá un nuevo líder,
nos utilizará como marionetas de cartón,
y la tercera ola se hará tsunami
dando paso a la revolución,
que orden a la naturaleza,
dando golpes con los latidos del corazón.

Saldrá el Sol y nos pondremos a bailar,
nos bañaremos como niños en el mar,
jugaremos a peinar las rizos del agua,
flotaremos sobre una tabla
y sabremos que es la libertad.

viernes, 24 de agosto de 2012

Soy

Soy tan pronto, como tarde;
soy valiente y soy cobarde,
soy la noche y el día,
soy dueño de la tristeza
y señor de la alegría.

Soy azul que cruza el cielo,
soy el rojo que brilla bajo el suelo,
soy el ave que al caer remonta el vuelo,
soy humano, vivo y muero.

Soy de ti y eres de mi,
me enamoré un frío Diciembre,
me lo robó un cálido mes de Abril,
soy el de la sonrisa incandescente
aunque me estes haciendo sufrir.

Soy etereo, seré eterno,
mis letras quedarán aquí,
por muy lejos que me vaya,
por mucho que tengamos,
no nos queda otra que vivir.

sábado, 11 de agosto de 2012

Madrid

Madrid
es castizo sentimiento
de vida eterna,
es piel y mirada de mujer.

Madrid
es poema escrito
en diez minutos de inspiración.
La gente fluye por sus calles
como la sangre en busca de aire fresco
hacia el corazón.

Madrid
es música que suena de fondo
durante un eterno beso de amor.
Es escenario perfecto
por el que pedir perdón.

Madrid es sueño a tu lado,
Madrid es trazo del lienzo
del pincel del mejor pintor.
Madrid es pura emoción.

Madrid
es tan infinitamente hermosa,
que el Sol discute con la Luna
por alumbrar día y noche
sus calles repletas de gentes del mundo
sin importar quienes son.

viernes, 10 de agosto de 2012

Teatro y Vida

Que se apaguen las luces del alma,
que se baje el telón del corazón,
que las tablas de esta vida queden vacías
que se acabe el teatro de nuestro amor.

Que las sonrisas se conviertan en lágrimas,
que las butacas sientan el frío de la soledad.
Que mi obra se escuche sólo en mis oídos,
que mis aspavientos rompan
el turbio viento sin más.

Que la respiración se contraiga,
que mi rostro no exprese sinceridad.
Que los besos se conviertan en versos,
que cada palabra de desamor sea rebeldía popular.
Que se alce, insumisa,
la bandera de la libertad.

Que la comedia dé paso al drama,
que el primer acto siempre acabe en cama.
Que los cuerpos sean inexpresivos,
que no queden caballeros sin dama.

Que el ensayo sea siempre general,
que el publico se tome su tiempo para soñar.
Que las máscaras se caigan,
que los ojos se cubran de diamantes de cristal.
Que los mejores actores sean las vidas
que se viven sin actuar.

jueves, 2 de agosto de 2012

No quiero verte llorar

No quiero verte llorar
porque prefiero ser yo
quien derrame lágrimas por ti
a que te las seques tú por él.
Dios nos cruzó en el camino,
para levantarnos tantas veces
como la vida sea cruel.

No quiero verte llorar,
aunque a veces las historias
tengan dos principios,
y es posible que algunas hasta tres.
Aunque la tuya y la mía
nunca terminen de empezar.

No quiero verte llorar,
porque me duele
cuando hieren tu pequeño corazón.
Si lo dañan, te presto el mío,
me sobra saber que lo tienes tú,
y que dentro voy yo.

No quiero verte llorar,
aunque de tus lágrimas beban los campos,
y las flores tengan un color especial,
porque prefiero un eterno otoño,
que verte mirando las piedras del suelo,
y sentir que lo pasas mal.

No quiero verte llorar.
Cuando no tengas fuerza para ello
agarrate a mi rayo de luz,
yo te bañaré la piel de color
y mi abrazo te rodeará
con el perfume de la primavera.

No quiero verte llorar.
Me quedaré aquí contigo
hasta que pase la tormenta,
pero en cuanto el sol brille de nuevo
partiré sin que te des cuenta,
para que me busques y nos encontremos
una y un millón de veces mas.

Me debes esta oportunidad

Que tus ojos levanten
las persianas del alma
y que el brillo de tu sonrisa de perlas
me obligue a despertar por la mañana.

Que tus besos sean
las mejores caricias que me puedas dar
y que tus brazos sean
el calor que me resguarde
cuando el frío del olvido aún esté por llegar.

Que las estaciones de tren
se queden desiertas
porque ya no haya que escapar
de la complejidad de diamantes de esta realidad.

Mientras tanto,
nuestra vida se nos escapa implacable,
sin cadenas lo suficientemente fuertes
para lograrla sujetar.

Cansado, me sentaré a tu lado
y te observaré sereno,
soñando en lo que pudo ser
y quien sabe si algún día será.
Te debo un intento.
Te debo mi Sol al despertar.
Me debes esta oportunidad.

Apoyaras tu cabeza en mi hombro.
Te invitaré a volar.
Mis manos serán las alas que te den la libertad.
Dejemos que el futuro nos sorprenda,
dejemos que otro día gris se disfrace de alegría
y nuestros corazones se aceleren cuando se van a tocar.

miércoles, 25 de julio de 2012

El incendio de Margot

     En La Latina aún quedan edificios por los que saltar de uno a otro sin necesidad de pisar la calle. Los tejados son mundos paralelos, caminos frondosos por los que viajar. Pequeños planetas con sus propias constelaciones y órbitas. La azotea está vacía y la tarde cae sin miedo a la oscuridad. Margot se siente sola y tiene frío en pleno mes de Julio, a pesar de la olla a presión en que se convierte Madrid cada verano. Las ideas se colgaron del tendedero a la par que se decidió a hacerlo. Subió corriendo los catorce peldaños que la separan del cielo en busca de una válvula de escape a su día a día.

     Margot mira la ruta que trazan aquellos tejados de la misma forma que Dorothy vislumbró un camino de baldosas amarillas dirección Oz; la diferencia es que Margot decidió sentarse a soñarlo y su hombre de hojalata esta vez tenía forma de totem. En aquella terraza de la que se colgaban tantos sueños y secretos, yacía olvidada una butaca de madera. Aquella butaca podría estar hecha de la madera del mismo árbol que las vigas de aquel edificio; y al igual que la condena del tiempo no pasa en balde para nada, mucho menos lo hace para las personas, a pesar que nos empeñemos en disfrazarnos constantemente bajo las ropas de Peter Pan. Por todo ello la joven se había hecho una promesa, aprovechar siempre hasta el último segundo. Carpediem, su particular manera de vivir el momento.

     Apenas se había sentado en aquel aposento, reclinó su cuerpo y los últimos rayos de sol la contemplaron como si de una obra de arte se tratase. Aquella luz definió más si cabe su silueta. Dejó su cuerpo a disposición de la calima mientras que se desprendía de capas de piel, inertes y artificiales. Colores magentas que al desaparecer dejan al descubierto el tono marfil de su piel. Al fondo unos gatos juegan con una pinza rota. Tratan de agarrarla pero sus uñas la arrastran incontroladamente y el ruido frenético de los coches pasando cuatro pisos mas abajo hace aún más absurdo el ritmo de las palmadas vacías de aquellos felinos cuando no atinaban a golpear su objetivo.

     La joven se acarició tan subliminalmente que los gatos decidieron saltar a otro mundo. Solitaria, los segundos caían como gotas de lluvia en una tormenta de verano. Acomodó su cuerpo y su vello se erizó al paso de aquellas hermosas manos por la sedosa piel que hay en su abdomen. mientras que sus rodillas se encontraban una frente a otra tras estremecerse. Es esa sensación encontrada entre el placer y el dolor. Ese momento de absorción en el que no sabes distinguir las distintas realidades.

     Pronto, no sé si sus manos cubrieron, o descubrieron, irreverentes los paisajes de las únicas colinas que había en aquella terraza, cuando en aquel preciso instante la ropa que se agitaba en aquellas cuerdas se detuvieron a observarla. Las sombras del suelo estaban celosas de tocarla y de algún balcón una canción se escapó para buscarla. Paradójicamente eran los acordes de El Incendio de Sidonie, su grupo favorito. Ella cantaba arrítmicamente, por delante de la voz de Marc Ros "porque esto es el incendio, esto es el incendio, somos un incendio sin control".

     Como todo incendio tarde o temprano se apaga. Margot siguió jugando con sus manos, con firmeza, con la misma firmeza que presumía de pecho. Su cabeza estaba fuera de control y las manos decidieron irse a la boca. Se mordió el labio. Jugó a voltear la falange del dedo índice de la mano derecha con la punta de la lengua. Lo humedeció a la par que sus imaginación empapaba de sexualidad la butaca. Tras de si el calor de la otra mano, fue avivando las llamas, y con suavidad, con corazón una unidad del cuerpo de bomberos se introdujo para apagar los daños causados por su deseo pirómano. Empujaron el fuego contra las paredes y se sucedieron poco a poco las contracciones mientras que de su boca se oían sirenas de placer.

     La tarde seguía cayendo y Madrid afuera estaba vivo. Nadie repara en nadie mientras la ciudad está en movimiento y mucho menos cuando tu cabeza está, volátil, sobrevolando los cielos de la autosatisfacción. La azotea se volvió en el paradigma de los sueños y Margot cerró los ojos, concentrándose mientras que empuñaba con la mano derecha aquel menhir de látex, Cuatro movimientos le valieron para que un alarido llegase a pie de calle. El mundo se puso en pie, y le dieron la bienvenida. Su sonrisa escondida en su inocente rostro la delataba. Las piernas le temblaron tanto que temió que al ponerse de pie el suelo la recogiese con el mismo amor que se procesó a si misma.

     Margot era tan amiga de si misma que muchos de nosotros sentimos envidia de no ser su juguete. Que la solitaria Margot no tuviese un hombre que besar es algo que deja a las claras que si hay Dios, este no es justo y que justo eso es lo que somos nosotros, malditos pecadores del deseo efímero, malditos suplentes de lujo. Se vistió dulcemente. y se volvió a tumbar en la butaca a soñar con otros cuerpos. La relajación de su cuerpo la dejó plenamente dormida y la luna salió a arroparla. Los gatos volvieron para vigilarla. Nadie se merece estar sola y ella era parte de un pecado infernal.

     Ahora soy yo quien sueña con su historia, quien sueña con ella. Margot jamás se despegó de mi cabeza, probablemente me enamoraré de nuevo pero nadie me hará el amor como lo hizo ella, nadie le hará el amor como se lo hizo ella y no es porque yo esté perdiendo mis habilidades, sino porque sólo uno sabe que es lo que más le conviene. Mi fantasía saltó por la azotea y allí la dejé a solas. No le contéis que la vi, no le contéis que soñé con estar jugando por dentro de ella. No le contéis que imaginé que éramos uno. Las manos de Margot agarran el corazón como yo bebo ron de mi botella, deseando que esta borrachera me acerque un poco más a ella. Margot, ¿quien no soñó verse a escondidas con ella?



sábado, 21 de julio de 2012

Mire a mi alrededor y me sentí solo


Mire a mi alrededor y me sentí solo.
Ya no queda nada de lo que fuimos.
Por no quedar, no quedamos ni nosotros mismos.
Mire a mi alrededor y me sentí solo.
a pesar del ruido y de la gente,
a pesar de ser parte del mundo
a pesar de buscar un segundo rezagado
de vivir un minuto diferente.

Luché con todas mis fuerzas
contra las cadenas de la soledad
y al final me acabaron atando
Mire a mi alrededor y me sentí solo.
Los recuerdos me los robaron
del cajón de la nostalgia,
mis sueños eran más felices
cuando vivía en la ignorancia.

Hay sentimientos que cortan
mas que un roto cristal,
los puñales duelen menos de frente
que cuando se clavan por detrás.
Mire a mi alrededor y me sentí solo.
Me asome al balcón de la culpabilidad,
no me arrepiento de no luchar por nosotros,
me culpo de no pensar en mi.

Tomar caminos exabruptos
nos lleva a ser difícilmente humanos.
Todos los pecados pueden ser purgados
con interminables oraciones,
pero la conciencia siempre nos perseguirá
aún más de cerca que nuestra sombra.
Tomamos caminos diferentes,
y cuando se cruzan sonreímos falsamente.

El teléfono rojo ya no suena,
Las lagrimas no me dejaran mirar
a mi alrededor cuando levante los ojos,
y me vuelva a sentir solo,
terriblemente viejo y solo.
Hoy me duelen más las manos que el corazón.
por haber tirado de ti tantos años,
por eso decirte adiós se me hace extraño.

viernes, 13 de julio de 2012

Sécate las lágrimas

Sécate las lágrimas negras del alma
que yo bebí de ese veneno
mientras esas perlas oscuras
recorrían impacientes el sendero de tu cara.
Sécate las lágrimas
porque no mereces vestir diamantes,
ni ser estrella fugaz
con las pupilas dilatadas.

Eres dueña de una sombra de luz.
Eres sal marina en mis heridas
eres el dolor de mis entrañas
y esa... y esa de ahí, eres tú.
Pero sécate las lágrimas negras del alma
porque yo marché en silencio
y en mi espalda pesan demasiado
las piedras que llevo colgadas.

No pierdas ni un segundo
en llorar esmeraldas por mi,
no merece la pena ser uno más.
No pierdas el tiempo
pensando si voy a venir,
vendré cuando tenga que ir,
pero ten claro que entonces,
no vendré por mi.

Mientras tanto olvídate de pensar,
mientras tanto duerme tranquila,
que pase lo que tenga que pasar,
y sécate las lágrimas negras
que tus pupilas incendien la noche
hasta que lo apaguen de nuevo
las rizadas olas del mar.

jueves, 12 de julio de 2012

Recuerdos

     Ella se vistió de recuerdo y se alojó en el peor lugar donde se podía hospedar. El corazón. Allí entre sábanas de gasas descansó tranquilamente. No hay nada como dormir en la conciencia de los demás. No sólo evita los malos pensamientos, además tranquiliza, relaja y roba energías. Ser parte activa de un cerebro, es un paso hacia la verdadera eternidad.

     Ese es el verdadero trabajo de un recuerdo; vivir por y para no caer en el pozo del olvido. Esa es su auténtica motivación, su único trabajo. Nunca debe ser opulente a la persona que lo tiene, a veces estimulántes opiáceos, otros faltos de carisma y por mas rechazo que produzca nunca ha de desaparecer. Se ubican debajo de la piel que recubre el corazón para que al tocarlos nos produzca una sensación de nostalgia clandestina que solo en nuestra soledad sabemos lo que de verdad significan.

     Somos tan dueños de ellos como responsables de que nuestros actos los paren. Vivimos; y cuando paramos de vivir, vivimos recordando el pasado. A veces, lo que realmente ocurrió, otras lo que hubiésemos deseado haber vivido. Imaginamos un recuerdo y lo disfrazamos de mentira, lo teñimos de sueños incumplidos, en lo mas profundo del alma, en el agua de nuestras conciencias, donde los recuerdos se ahogan al amanecer en llamas.

     No sabemos de donde vienen, pero si sabemos que dolor pueden causar. No sabemos si son de estrella,
o si son de agua de mar. Sólo sabemos que vivimos, y en muchas ocasiones solo vivimos para respirar. Se quitan el sombrero para aclarar las ideas, para devolver actividad a la neurona dueña del excedente extrasensorial; al recuerdo infame de quien quiere ser polluelo en el nido y debe echar a volar.

     Recuerdo que yo tambien quiero ser parte del mundo. Dueño de la libertad al igual que cada recuerdo forma parte de nuestra personalidad. Dueño de los recuerdos, de los nervios que me causan volver a encontrarte, de las lágrimas que me producen esta sensibilidad. Dueño de vivir mi vida. Recuerdo que soy recuerdo de alguien y recuerdo que es bonito que te puedan recordar.
 

Luna rota

En la oscuridad del paisaje,
miré al cielo y no estabas tú.
Volví a ver tu vestido de lentejuelas
colgado en el fondo del armario,
y tu perfume me abrazó,
para que recordar tu piel
fuese mi triste condena.

Entre el vuelo de las cortinas
prendidas de los árboles,
entre sus caricias que queman;
me creí caballero eterno
sin espadas ni escudos,
sin princesas que sueñan.
Mientras sigues sin alumbrarme,
sin ser mi señora, sin ser mi dueña.

Cara oculta de la noche,
compañera insomne de mis viajes
llenos de pasión y derroche.
Mi musa de aromas de eternos,
fragancias de polvos de estrella,
el vuelo de las mariposas muere
siempre sobre la flor mas bella,
pierdo mi sonrisa si no estoy con ella.

Mares de rebeldía, cuarto menguante,
Eterno medallón colgado del techo,
deslumbrante centelleo de diamantes.
Extensas llanuras alumbradas
de una gran perla de brillantes,
al amanecer nos abandona
dejándonos sin una gota de aliento,
sin agitar su pañuelo y despedirse antes.

El camino de la Franqueza

 Cazadores de rayos. Vendedores de hipocresía. Desde la primera mirada honesta la mano que te tendieron vendías. Envuelves con lazos rojos l...