martes, 21 de enero de 2014

Hoy vuelve a amanecer

Cuando menos lo esperas
todo vuelve a empezar.
El día despierta
y el viento sopla de cara
para llevarte lejos de las lágrimas
que derramaste antes de irte a dormir.

Atrás quedaron aquellas sonrisas nubladas,
las brumas sobre tus acciones,
y los chubascos sobre el campo del rostro.
Atrás quedaron los miedos,
las negaciones y tus contradicciones.

Siempre hay un mañana, amigo.
Siempre nos queda echarle,
a esto de vivir, un par de cojones.
Atrás el pasado no es más que pasado,
y vivir se llena de nuevas emociones.

Al futuro, le dibujaran dos alas,
para que vueles tan lejos como mereces
después de tantos años con el ancla enterrada,
entre las rocas de la mala suerte
y la oscuridad de la desesperanza,
entre el mar de fondo y los suspiros de nostalgia.

Amanece de nuevo.
Después de una tempestad infinita.
Dios no nos avisó de que vivir,
es una explosión con dinamita.
Se enciende la mecha
y sin darnos cuenta
todo sale por los aires,
dejando odio repartido
en esta globalidad infinita.

Ahora que acertamos la combinación correcta,
ahora que aprendimos que hay que levantar la cabeza,
ahora que el lienzo de este cielo
dibuja la mañana perfecta,
vivir será tu mayor certeza.
Serás dueño de una fórmula secreta.

Por fin vuelves a mirar
a los ojos del optimismo,
nos darán igual los movimientos,
los vanidosos seísmos,
porque al fin seras tu mismo.
El dueño de tu sino,
quien marca el compás de tu camino
Al fin serás destino.

Las noches volverán a ser largas,
y dormirás sin pesadillas.
Por fin puedes soñar,
sin miedo a despertar.
Tu mirada se acompañará indolente,
con una pícara sonrisilla.
Por fin puedes volar sin lastre
donde alcances con fantasía.

Aunque las cicatrices se curen,
no olvides lo que significan.
Las cicatrices no duelen,
duele la palabra recordar
Aprenderás a ser presente,
a vibrar, a disfrutar.
Aprenderás a ser libre,
desprenderás felicidad.