domingo, 27 de noviembre de 2011

Lágrimas de Cristal

He llegado a esa linea
que divide el miedo de la valentía,
y tú no estás ahí,
y yo cansado de tanto buscarte
me pregunto si he de cruzarla
o si debo esperarte aquí.
Así que lo mejor
será volver a andar,
aunque siempre puedo
dejarme llevar y volar.

Arrastras a casa he llegado
y mis pies cansados están;
tanto correr, tanto andar,
tanto perseguir sombras
y ahora se apaga la luz
y ya no están, desaparecen,
y las penumbras se tragan
todo lo que he perseguido
por verte entre mis sábanas,
desnuda una noche más.

Pero mi sueño se hace real,
y esta pesadilla hace renacer
mis peores fantasmas
y los sienta en la misma mesa
que yo para invitarlos a cenar.
Hace tiempo que la palabra vivir
dejo de carecer de sentido,
hace tiempo que paso más tiempo
despierto que dormido,
aunque ya no sueño contigo
porque sé que nunca me has querido.

Esta noche vendrá la soledad,
y la ausencia me abrazará en calma.
Esta noche ya no seré yo,
ni tú tampoco serás tú.
Esta noche serán otros
los que se duerman en brazos del amor.
Esta noche de locos
ni tú serás tú, ni yo seré yo.
Ni ninguno vigilaremos
el cobijo del perdido amor,
se hundirá, se ahogará una vez más
en el pantano de lágrimas de cristal,
las que se clavan en nuestros pies
cuando queremos volver a andar.

Palabras

Me he perdido en el bosque de las palabras
y me he dejado llevar tanto, tanto,
que ahora tengo miedo de perderme
entre las vocales y las consonantes,
entre los signos de admiración
y los constantes momentos de interrogación.

Árboles llenos de puntos y comas,
y flores que se deshojan
entre los pétalos marchitos
de la canción de amor
que anoche se cantó el Sol
al asomarse la Luna a su balcón.

He corrido incansablemente
a través de su llanura,
porque cuando la vida era fácil
todas las palabras estaban descritas,
ahora que cuesta levantarse
me apetece quedarme tirado aquí
y entre mis lágrimas
y este frío suelo, acostarme.

Hay letras que te gritan
según te ven pasar,
y otras que te insultan
si no las dices nada.
Hay palabras que
se guardan el silencio
para que seas tú
quien venga por ellas,
cantando los versos
que nos hicieron llorar,
o contando las anécdotas de niños
cuando eramos felices sin mas.

Que se calle el silencio
que las palabras tienen que hablar
de historias reales,
de la cruda y pura verdad.
Que se calle el silencio
que las palabras
están para recordarnos
palabras como igualdad,
sinceridad, cariño, amistad,
que las palabras
nos despierten cada mañana
con amores sinceros, con besos,
con caricias al alba, con te quieros.
Que las palabras nos conduzcan
a esas palabras que tanto significan,
paz y libertad.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Mi vieja morada

No quiero nada de ti.
No quiero palabras bonitas
ni besos antes de amanecer,
llegaste tarde al abrazo
que se da a las seis y veintiséis.

Entre sábanas frías,
entre los ecos de los gemidos
recorro tu sombra
que aún se halla bajo mi cama,
la que dejaste una noche vacía.

Mi puerta está cerrada,
y la llave por dentro girada,
para que cuando vuelvas
no puedas entrar ni llamar al corazón.
Cerré el hueco del ventanal
que dejé abierto con tu marcha
de esta mi vieja morada.

Después de despistar pensamientos
y encontrar un nuevo aliento,
te chocas conmigo
en el refugio absoluto de los sueños
en las noches largas de invierno,
en el hueco que dejaste en el armario.

Entre reproches y celos
se que descubrí los sentimientos,
casi sin querer reconocerlos,
nos los encontramos
y ahí están, son ellos,
los mismos que se excusaron
con la resaca de tus miedos.

Más de mil veces lo pensé,
más de mil veces lo intenté,
y entre el ruido y el vacío,
así casi sin querer, lo olvidé,
no encontré lo que quiero,
sólo tengo seguro que al final muero.

Ahora es tarde para echarte de más,
porque ya no te echo de menos.
Ahora es tarde para entender
que para cruzar mares de sentimientos
hace falta la ayuda de tus besos
que me hacen avanzar como remos.

Mi casa vacía, mi vieja morada
la que antes era tuya
y ahora ya doy por olvidada,
porque más que esta noche a oscuras
prefiero las mañanas iluminadas
con la luz de mis sentimientos,
con mi mirada como la del niño,
sinceramente emocionada.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Dos (... Por mi razón y los sentimientos que vendrán )

Dos podemos ser tú y yo,
el mundo del derecho,
los sueños volcados del revés.
Dos el escondite en que me descubre
el sentimiento de niño
mientras intento no moverme
para que no caigas al suelo
antes de que seas coronada
princesa de papel couche,
para que no descubras la verdad
de quien eres y a dónde vas.

Alguna vez escribí palabras que no sentía, al igual que alguna vez las dije, pero del mismo modo siempre pedí perdón cuando la situación lo requería. Es importante que sepáis que nunca pretendí haceros daño. Simplemente mi corazón se adueño de mis cuerdas vocales y lanzó las palabras indiscriminadamente como quien empuña una ametralladora y dispara sin ningún objetivo ráfagas al viento.

A veces el corazón se apodera de todos los elementos sensoriales de nuestro cuerpo y nos convertimos en seres bipolares, porque la cabeza sigue rigiendo cada una de nuestras decisiones pero el corazón las bloquea aunque ambas estén inherentemente ligadas. Esa sensación bloquea el cuerpo y solo quien alguna vez la ha sentido la entiende. Seguro que sabes a que me refiero. Todo el mundo en alguna ocasión en su vida se ha visto obligado a discernir entre el sentido y la sensación que empuja a realizar algo. ¿Cuántas veces te has planteado las cosas antes de hacerlas?¿Cuántas veces las has sentido y aún sabiendo sus consecuencias las has realizado a pesar de que sabías el final? Se me hace duro creer imaginarme que el mundo no se encuentra en esa batalla dialecticamente sensorial que mantienen a diario la razón y el corazón.

Nunca antes esa batalla había sido tan incoherente como hoy. Cuando sin querer, casi a oscuras me he descubierto tumbado en la cama pensando con el corazón, imaginándome tu perfume, aspirando tu aroma a cada respiración, llevándola hasta el final para alojarla en el rincón que tengo sin luz en el alma. A veces las cosas se guardan mejor a donde nadie las puede ver y para ello es mejor que se queden en aquel rincón que todos conocemos donde esta a oscuras.

Hay ocasiones en las que uno mismo se empeña en guardarse secretos para no descubrir lo que siente por miedo a verse desnudo frente al espejo y que el pudor de los poderosos sentimientos se rían de uno mismo. Nuestra desnudez, nos muestra nuestra debilidad. Nos abruma, nos azota, nos golpea, nos avergüenza. El pecado original, la mística de una oración, es igual que la letra de nuestra favorita canción. Sólo queda esperar a que se acabe y que la asimilemos como nuestra. Como parte de nuestro raciocinio.


Dos son siempre la mentira y la realidad,
la una es dolorosa,
la otra es asesina de la dignidad.
Dos por ser parte del mundo,
entre árboles y ramas,
veo pasar los días
tras los vidrios de este ventanal.
Dos porque somos dos
porque no hace falta nada más,
dos porque dos por cuatro ocho
y el ocho tumbado
nos regala la infinita infinidad.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Sólo somos polvo

Entre el polvo y la tierra
emerge un ser humano.
Las cucarachas se convierten
en ojos negros azabaches
y el terror se recoge
cuando se clavan como puñales
en las pupilas dilatadas.

Una araña perdió tres patas
a la par que se erigía
el tronco de aquel árbol moribundo,
y se convirtieron en las manos
malvadas y envenenadas.

Se inyecta fuego en la sangre
que corre por ellas,
se imposibilita la claridad de la paz
entre el miedo que causa
esta fracasada esperanza.

Tormenta eléctrica infectada
de infernales rayos nocturnos.
Las tinieblas emergen
por los acantilados rocosos
de los corazones olvidados,
por los manantiales de los arroyos
que ayer eran puros
y hoy corren envenenados.

Un relámpago incendiado de rabia
enciende ese torso desnudo y grisáceo,
y las ramas que componen
ese saco de huesos se electrifican.
El cuerpo a paso lento camina
en busca de las codiciosas ruinas
que cobijan la fortuna
que guarda para si la vida.

Miles de hormigas forman sus pies,
y las más horrorosas serpientes
se mezclan con los gusanos
para dar cabello a ese terrible monstruo
llamado por error humano.
Ideas malignas, confusas y traspapeladas.

Cae miles de cantos del cielo,
destruye el mundo que conocemos
y solo quedan entes
que lo dirigen sin ideas decentes,
que lo gobiernan sin haber pasado
por la educación de un docente,
sólo los cubre el odio y el horror,
no somos ni tan siquiera gente.

Polvo eres y en polvo te convertirás,
nos dijo algún discípulo de aquel
que alguien se empeñó en llamar Jehová.
De una mota de polvo venimos,
y una maldita mota de polvo
será la que nos atragante
la que asesine esta auténtica verdad.

El hombre está hecho de envidias,
de orgullosos rencores,
de sus miedos y su verdad.
El hombre vive de sus errores
y destruye al hombre por el que dirán.
El hombre nunca será humano,
el hombre nunca será realidad.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

La libélula

La sombra de una libélula
se mezcla sin vergüenza
con los floridos lirios al amanecer.
Baila al compás de la espera,
y su zumbido quiere ser eterno.

Flota cruelmente hermosa
y vagabunda por el mundo.
Flota como esa dama que lleva
sus besos de boca en boca,
flota porque tiene su alma rota.

Los primeros rayos de luz
desperezan sus ojos.
Los primeros rayos de luz
calientan mas que si besas
por el mero hecho de besar.

La libélula se posa eterna,
se sabe dueña de la naturaleza,
se siente dueña de la única idea
que se cruza por tu cabeza,
se desnuda libre en mi azotea.

El sol corona el día,
y su calor no aprieta como debiera.
La libélula se olvido de cantar,
una extraña afonía llegó a su voz,
la oda a la libertad quedó enmudecida.

Es el placer de nacer,
es el orgullo de morir
sin que nada nos quede que decir,
con la sensación de haberlo hecho todo
antes de llegar al momento de partir.

La libélula se enmaraña en mi pelo,
a través de mis oídos entra en mi
y se humaniza, se eterniza en mi mirada,
se tatúa en mi piel antes que escape
la palabra que un día fue la adecuada,
para ahora convertirse en la equivocada.

Adiós hasta mañana...
La sombra de la libélula
se esconde entre mi piel y mi alma,
mi sombra se refleja en el suelo
y no tiene silueta humana,
tiene un par de alas largas.

Dudando

Hoy me senté a soñar, y por fín lo hice. Pero no fue para soñar algo hermoso, ni tampoco triste. Soñé porque hay veces que debemos de evaluar nuestra vida y eso hice. Pensé en que nos pasamos la vida corriendo detrás de un sueño y en ocasiones cuando lo alcanzamos, nos empeñamos en dejarlo correr para seguir corriendo tras él. Algo así me pasa a mí ultimamente, llevo corriendo detrás de mi sueño mucho tiempo y ahora que lo tengo enfrente no se distinguir si lo correcto es tomarlo de la mano o soltarlo. Por momentos siento que es el momento que debo agarrarlo con fuerza y no dejar que se escape a no ser que quiera irse él. En otros en cambio, siento que debo seguir como estoy hasta ahora porque lo más que puedo hacer es daño, ya no sólo a mi sueño y a mi mismo, sino a la tercera parte. Es un quiero y no puedo entre el alma, el corazón y la cabeza. Cuando la vida te plantea visicitudes de este tipo, por lo menos en mi caso, suelo dar vueltas en circulos sin encontrar una salida. Es como entrar en una rueda de acordes infinitos sin saber como salir de ella; es una melodía repetitiva que suena una y otra vez en mi cabeza. Es una espiral infinita.