lunes, 17 de septiembre de 2018

Septiembre

Septiembre se viste de melancolía.
Sabe a verano caduco.
Escribe historias reales
ocultas entre las mentiras
de las noches cortas y tardías.

Fugaz amor de verano,
insomnio en la piel,
petricor en las calles.
La nostalgia empieza a empujar la brisa,
comienzan a enfriarse los pies y las manos.

El silencio se va apoderando
de las horas lentamente
y la luz se contrae
al son del paso de las horas.
La noche nos seduce suavemente.

Septiembre desnuda los árboles.
Nuestros pasos se tiñen de ocre
y el camino se cubre de complejos.
Los niños se olvidan de jugar en la calle
más allá de las nueve y once.

A veces frío, otras calor.
El verano se acaba,
sin decir adiós.
A veces calor, otras frío.
No dejes que caiga al vacío.

El silencio se apodera del alba.
Los pájaros ya no cantan.
al despertar la mañana.
Emigraron al sur con tristeza
por abandonar tu ventana.

Septiembre ahora que te acabas
acuérdate de mí más tarde.
Antes vendrá el otoño desnudo
con el invierno de la mano.
Después será la primavera
quién acompañe al verano
y tú al final... Acabarás otro año.

domingo, 26 de agosto de 2018

Tarantas y Quebrantos

Sueños de plata
al calor de tu piel de nácar.
Sarmientos al ras del camino,
legados de poetas infinitos,
entre versos que advierten
el triste devenir del destino.

Un blanco se enamoró de la Luna
al escucharla cantar por bulerías.
Se deshizo en piropos de amor,
lloro el niño del payo en su cuna
al advertir el amor de su padre
por la madre de los gitanos de raza pura.

En el callejón de los ahogados.
dos cíngaros oyeron
que alguien amaba a su matriarca
con intenciones extrañas.
No hay peor final
que una venganza.
No hay mayor rumor,
que los que corren en silencio.

Escucharon que decían,
que habían visto que un día
a un hombre se le congeló la mirada
al escuchar la hermosa tonada
salir de la garganta de su madre
antes de despertar la mañana.

Le buscaron entre las sombras de la noche,
con las pupilas dilatadas
en sus ojos de gatos.
Trataron de descifrar los misterios,
querían ajusticiar tal atropello,
no podía un payo amar a su madre 
más de lo que lo hacían ellos.

Blandían los cuchillos
al caminar por la gitanería.
Intentaban escudarse en el miedo
del chocar de los metales,
antes que mostrar sus miedos
cómo viles mortales.

Comenzaba a rasgarse el cielo,
y los adoquines se llenaron de humedad.
A lo lejos un portalón se abrió.
La silueta de un hombre con sombrero,
un bastón y el mismo compás
que el paso de un torero.

¿Dónde vas payo?
Le gritaron a lo lejos
los dos cales al blanco,
y este les contesto sin miedo.
Voy a aplaudir a vuestra madre
porque me he enamorado
de su voz de arrullo y aguacero,
de su miedo a perder
el duende de un cante sincero.

Tran, tran, tran.
Saltaron por los aires las vidas.
Golpearon los morados.
El suelo se encharcó de sangre.
y los rumores se quedaron encallados.

Tirititran, trantero
La injusticia del comadreo
tres vidas se había cobrado.
Había dos gitanos y un payo
en el rojo piso tirados
por amor al arte del canto amado.

De noche la Luna tatareaba
y el niño del payo gimotea
al compás de una guitarra
entre tarantas y quebrantos.
Entonces el murmullo del viento
sopla una simple coplilla.

Luna acuna al niño.
Se ha quedado solo sin su padre
y a ti te faltan dos hijos.
Que no falte nunca una madre
para un huérfano de arte.

Que la música viva
en nuestros corazones,
da igual la raza y la condición.
Que nos despeine el baile
de las melodías al aire.

Olvídame o dispara

Con la cara partía,
con la lengua mordía,
con tu si, con tu no,
suplicando de rodillas,
que no hay más muerte
que la que acecha de día
tras confesar tal vez,
te quería.

Con el sueño en desvelo,
las ilusiones rozando el suelo,
no quisiera morirme
sin decir si quiero,
a tus miedos y a tus peros,
a tus noes y mis peores deseos.

Cerraré está maleta,
desprenderé mi careta
de truhán y de poeta.
Arrancaré aquella receta
que se había quedado obsoleta
para dejar de ser perfectos
cómo dos niños probetas.

Escaparé tras la puerta,
recogeré la nostalgia.
Guardaré en la cartera
la sonrisa sincera
que me salió cara,
así que tras el portazo
olvídame o dispara.

martes, 7 de agosto de 2018

El Camino

Cuando sea difícil encontrar el rumbo,
sigue el rastro que dejaron tu sueños.
Antes de quedarse atrás
dejaron un rastro de lágrimas
vestidas de desilusión.
Antes de echar a volar
dejaron la realidad en la mesilla
que tienes junto al corazón.

Nadie dijo tener el mapa
para seguir el camino deseado.
El orgullo nos negó reconocer
que habíamos sido derrotados
por nuestra vanidad.
La falsa humildad nos venció
antes que la lección hubiese terminado.

Cometimos el error de no leer
entre las líneas no escritas
por quienes perdieron batallas marchitas.
Sangramos por vivir las guerras
que otros soldados dejaron olvidadas.
La luz, y su penumbra.
El Sol, sin sombra.
El tiempo se oculta a la par
que la verdad se vislumbra.

No hay héroes que escriban su historia
sin sangre de los que murieron.
Forma parte de la narración incoherente
de quien mata para salvar su misión.
No hay vencidos sin sed de venganza,
ni heridos sin cicatrices en el corazón.

Todo es blanco y negro.
Ensordecemos al escuchar nuestro propio yo.
Nada será lo mismo.
El tiempo dejará de medirse igual.
Dejaremos de escuchar el caer de los miedos.
Hace tiempo nos quedamos sordos,
y apenas ayer nos olvidamos de ser sinceros.

Puedes dejar de creer en nosotros,
pero busca tu esencia,
busca la verdad
para mantener la ilusión intacta,
busca el camino.
Trata de mantener la semilla
qué creció en nuestro interior.
Siente al ser humano que llevas dentro.
Siente que tú único aval
seguirá siendo el tiempo.

domingo, 22 de julio de 2018

Pena Capital

Sangraban las letras minúsculas de dolor.
Nos echaron de menos.
A ti, lector de mis miedos y mis dudas.
A mí, cicatriz infinita de sentimientos.
A Dios, injusto guionista sin patrón definido.

La decadencia llegó de la mano de la desilusión.
Las ganas fueron derrotas
cuando el perfume de la soledad
nos obligó a dormir solos,
entre penumbras y violetas.

El aire se detuvo
cuando hice lo mismo con mis sueños.
Las letras mayúsculas se convertían en mi peor aval,
en una condena por cinco lustros,
en un mar donde navegan olas y piratas.
Villanos de cuentos que dejaron
las galeras vacías de tesoros
con estructura de poesía.

Hicimos punto y seguido.
Decidimos girar alrededor del universo,
sin más compañía que un saco de valores
con los que seguir construyendo mundos
castigados de ira y envidia.
Gobernados por la soberbia y la avaricia,
donde la lujuria invita a la gula
a decidir el destino de la sociedad
que sigue durmiendo arropada en la pereza.

Vivimos en forma de pecado,
y quien esté libre de culpa
que lance la primera piedra.
Bebemos para olvidar,
para deshinibirnos,
para conquistar amores
al son de las primeras canciones.

¿Dónde está el paraíso?
Entre la camisa de flores estampadas
y la selva devorada
por la mano del capitalismo
que decidió que dirigiría el mundo,
con un bolsillo lleno de monedas de oro
y el otro exactamente lo mismo.

Santifica las fiestas,
glorifica las mesas llenas de bienes.
Canoniza los sentimientos
indiferentes a los juicios de valores,
a los malditos rencores.
Clama al cielo la pena divina,
para que centre su atención
en quien de verdad necesita su bendición.

Ahora me vuelvo a dormir,
entre miedos y letras,
que deje escondidas en algún rincón.
Para volver a vivir.
Para volver a ser yo.
Ahora me vuelvo a dormir
para soñar con otro mundo mejor.

miércoles, 11 de julio de 2018

Buen viaje, viejo

Buen viaje, viejo.
Que la tierra le sea leve capitán.
Hace un mes el sendero se llenó de polvo
y ahora nos cuesta un poco más respirar.
Le recuerdo con el orgullo
de quien no tiene miedo
a qué le reconozcan en mis ojos,
si tienen el valor de mirar.

Hoy le eché de menos.
Hoy hace un mes que el mundo
es un lugar algo más incómodo para vivir.
No supe decirle adiós,
quizá porque su educación me obligó
a infundarte mis respetos,
a volver a hablarle de usted
y a sentarme en la silla a recordar
su mirada clavada en el televisor
con una mano en un chato de vino
y la otra temblando sobre la pierna.

Trato de dibujar
recuerdos en el aire
pero lo hice mal.
Mi trazo se salió del lienzo
y una vez más me confundí.
Sé que probablemente no esté orgulloso de mí.
Quizá mi comportamiento al final
no fue el que me enseñó.
Espero que allá arriba haya libros
de sentimientos terrenales
y pueda leer estos pensamientos,
y tras ellos que sepa entender
que entre versos se encuentran mis disculpas.

No supe despedirle.
No sabía que decir.
Allí estaba yo,
escondido entre el miedo y la vergüenza,
entre la pena y el orgullo que siento por usted
sabiendo que ya nadie repondrá
su hueco en el centro del corazón,
dónde caminó entre sendas de cañas y barro.

Ahora sólo quedarán sentimientos,
recuerdos vividos y experiencia;
pero si algo he aprendido con usted
es que nunca dejamos de aprender,
simplemente la ignorancia se adueña de nosotros
y obviamos lo que importa
porque dejamos de vivir
igual que dejamos de leer,
o dejamos de escribir
por miedo a sentir.

Aquí abajo todo sigue más o menos igual,
solo que su butaca ahora está vacía.
Si me pregunta por mi padre
le diré  que le veo algo jodido.
Se qué somos autosuficientes
porque así nos lo demostró,
y porque querer seguir hacia delante
es nuestra ambición natural,
a pesar que el camino se ponga cuesta arriba
pero usted nos enseñó que caminar es vivir,
y al final del camino,
cuando ya no duele tanto el callo
es cuando conoces la libertad
y comienzas a disfrutar.

La abuela preguntó alguna vez por usted,
pero ya sabe que su cabeza anda por las nubes
y los recuerdos le sirven de transporte infinito
a un mundo donde quizá fue más feliz.
También allí sufrieron más... que duda cabe,
pero aquellas andanzas les convirtieron
en lo que fueron después.
Se convirtieron en verso suelto,
libre de ataduras
a pesar de dictaduras,
dueños de sus sonrisas
tras nuestras diabluras.

De niño me insistió
en la necesidad de buscarse uno mismo.
De ser siempre lo que uno quiera ser,
pero respetando lo que pueda pensar el de al lado.
Los vestigios de las dictaduras
perduraban en las arrugas de su memoria.

Le quisieron moldear a su imagen y semejanza,
pero usted decidió
que llegó el momento
de empezar lejos del origen,
dónde los niños tuviesen un futuro
sin olvidar que una raíz
no crece en la tierra si no es feliz.

Que la memoria no sea frágil
y sus recuerdos no sean tan leves
como fuimos nosotros
en un mundo de niños.
Quisiera detener el tiempo,
como hacia usted cada vez
que cerraba la tapa de su reloj de bolsillo.

Que la memoria me salve
y recuerden que sus manos me enseñaron
a seguir trabajando por un destino
aunque haya piedras en el camino,
aunque haya llantos y dolor
porque el mayor de mis castigos
es que ya no se encuentra conmigo.

Vaya buscando el mejor lugar
para esperarnos y cuidarnos.
Siéntate con tu hijo a la vera de un árbol
y empezar a construir el sueño
para los que aún tenemos tiempo aquí.
Protegernos en la distancia.
Manteneos en el horizonte de nuestra mirada.

Hace unos niño escribí
"De Extremadura viniste
con tus hijos y tu mujer..."
en homenaje a lo que usted vivió.
De adulto me despido diciéndole
"Buen viaje, viejo"
porque veré su recuerdo imborrable
cada vez que me mire en el espejo.

Allí descubriré sus canas,
acariciaré sus arrugas,
sonreiré con su sonrisa,
y asentiré con la verdad de su mirada.
Nos deleitaremos con un chato de vino,
el sabor de su queso añejo,
con sus chascarrillos y sus consejos.

Que la tierra le sea leve, capitán.
No eleve mucho el vuelo,
y protegenos siempre
como en la tierra, hazlo en el cielo.
Le echo de menos, viejo.
Te quiero abuelo.

domingo, 29 de abril de 2018

Por dónde triunfa el amor

Me enamoré de esos ojos repletos de sinceridad,
dónde una vez las lágrimas sembraron
tus sonrosadas mejillas
de tristeza y angustia,
dónde aprendiste que la vida hace mella
y que no tenemos seguro llegar a meta.

Me enamoré al primer instante,
tú entre la gente y yo soñando amarte.
Sin saber el cómo y el porqué,
sin preguntarme cuando tenía que ser.
Cómo lluvia de verano
cuando refresca la piel
mientras contemplas amanecer.

Me enamoré de tus miedos y tus misterios,
de tus intrigas y tus incendios.
Me enamoré del brillo de tus ojos,
mientras bailabas al compás de los acordes
de aquella terraza entre bachata y silencio,
Del infierno al cielo solo unos peldaños,
los que nos separaban antes de decir te quiero.

Me enamoré de una loca,
antes que llegase a alcanzar
a rozar su piel y sus labios...
bastante antes de quitarnos la ropa.
Que la memoria no me arranque
aquella noche en alivió
con sus besos la sed de mi boca.

Me enamoré de un amor
por el que nadie apostó.
Me enamoré porque me enseñaron
que se puede amar
aunque a veces amar significa dolor,
sabe a sacrificios y a pensar
en otro como si fuese tu corazón.

Me enamoré de las piedras de nuestro camino.
A decir verdad, nadie lo tiene fácil,
pero nuestro sendero se hizo de grava y violetas,
de arcilla húmeda y margaritas en flor,
de dimes y diretes
que nos los pasamos directamente
por donde triunfa el amor.

Se llamaba Poesía

A todos los poetas se les seca la tinta de sus bolígrafos. A todos ellos se les enfría el sentimiento y hace mella en ellos el sufrimiento ...