viernes, 30 de abril de 2010

Me juré olvidar lo que es amar

No sé como pronunciar
esas dos malditas palabras
porque quizá tu no lo sientas
y mi alma se la lleve tu tormenta.
No sé como describir
los sueños que me haces sentir
porque hacia tiempo que nadie
con su simple presencia me hace feliz.

Dejame deshojar la margarita de tu corazón,
y que caigan pétalo a pétalo
las dudas que te pueda generar
mi complejo espacio interior.
Esos efímeros sentimientos
que no soy capaz de mostrar,
esos momentos de mi tiempo
en que a mi lado no estás.

Hace algún tiempo me juré a mi mismo
olvidar lo que es amar.
Hace algún tiempo me olvidé
de esa pequeña cavidad,
entre mi alma y los sentidos,
donde convergen los besos
que nunca te pude dar.

Al viento le descubriré donde estás
con todas las cosas que nos arrojaremos,
por todos esos sentimientos
que nos dejaremos en el mar,
navegando sobre las olas
y abocados a naufragar.

Lanzo las palabras al aire,
y caen desordenadas sobre el suelo
lleno del rocío de otro amanecer
en el que los preámbulos
y los obstáculos de los sentimientos
hacen ver que no soy nadie
sin regalar los latidos de un corazón.

Se pudre mi alma
en los momentos de soledad,
es como el árbol enfermo
que poco a poco deja de crecer
y empieza a ceder a un costado,
al lado del aire,
al lado del momento incabado.

Al aire,
las palabras que no te regalé,
mi ausencia mis llantos
y mi anochecer.
A la noche,
los sueños los llantos,
y mi inmadurez,
los latidos del perdido
y las cosas por hacer.

De nuevo,
me encuentro sólo otro amanecer,
de nuevo te siento,
y te eche de menos ayer.
Aunque descubras mis secretos,
me costará saber
quien es quien.

Imagino caminando desnudos
sin mas que perder,
me imagino abrazados,
vistiéndonos con nuestra piel.
El maquillaje del alma,
las palabras de mujer,
te descubro en mi enfermizo
sentimiento de querer.

Cada vez me cuesta menos,
leer tus labios que no ves,
cada vez me hallo mas cerca
y no descubro si amor es.
Solo puedo vivir,
y dejar de ser
el niño que despierta
sólo en mitad de la noche,
sólo y sin nadie
que se despierte por él.

miércoles, 21 de abril de 2010

¿Dónde está mi corona?

¿Dónde está mi corona? La que un día me hizo dueño del inmenso reino de tu amor, la que descansaba en mi cabeza, con la que gobernaba tu corazón. Su brillo de luz de luna, sus piedras preciosas, ambicionan la verdad ahora, me echan de menos, añoran mis juicios de valores, me ubican lejos de tu espíritu.

¿Dónde está mi corona? La que colgaba de mi cabello, y la que ese lacayo admiraba. Ese al que descubrí que mirabas. Ese al que expulsé del reino, por querer arrebatarme tu corazón. Pero ya era tarde, mi discursito fue en vano... tu alma se esfumó con él. Recorrió centenas de kilómetros, y se disolvió de aquellas estancias. Desde ese día, tu rostro se tornó en gris. Aquella imagen de ilusión temprana y juvenil, dio paso a los llantos y las caras pálidas, pero ¿que podía hacer yo? No se puede pelear en balde, pero a pesar de todo lo intenté. Trate de refugiarme en la fuerza de mi espada, en mis artes y mis influencias, pero era imposible. Ya había perdido mi corona. A pesar de mi esfuerzo por tratar de recuperarla día a día perdía fuerza, día a día sus resplandecientes dorados sutilmente se convertían en alatonados colores. No lo conseguí.

Sé que durante mucho tiempo, mi tiranía fue absoluta. Sé que nunca he creído en la democracia del amor, que me gustaba más ese absolutismo con el que regía con mano firme el reino. Tantas cabezas he cortado, como piezas de ganado han muerto a mis pies montado a lomos de mi caballo, esa figura que me hacía mas dueño si cabe de todas aquellas ahora lejanas posesiones. Conseguí aguantar el régimen un tiempo pero el pueblo se me echó encima. El pueblo ahora es más sabio que el día que les dirigí a la libertad, a la tierra prometida para ellos, y hoy tras esas murallas sólo queda mi historia, la que un día gobernó aquel dulce reino. Abdique en ti, te cedí todas mis riquezas y marché... sólo paso a paso, resignado a ser un Rey sin reino, a ser un Rey sin Corte y sin plebeyos a los que escupir mis verdades, las reales, las que mandan. ¿Si o no?. Mis razones eran las autenticas verdades.

Pero en fin hoy vivo en lo alto de esta colina, ermitañamente ermitaño, sólo con mis recuerdos y con el brillo de tus ojos, con los sueños de lo que pudo ser y no fue. Imaginó que aquel joven lacayo volvería subido sobre el saco de huesos de su rocín, sin lustre alguno. Imaginó que será él quien sepa donde está mi corona. Pero aquel preciado metal que se ceñía a mi cabeza, me corresponde y un día volverá a mi. Un día me descubrirá de nuevo. Yo de momento aguardo pacientemente el pasar de los días, de las semanas y los meses. Me resigno a ceder, al menos de momento albergo esperanzas, de momento... he dicho. Mi bastón de mando guarda miles de secreto sólo descifrables por mi estirpe, por está familia por la que pelearé, por la continuidad de está dinastía... Espero no confundirme de nuevo, espero que mi decisión sea acertada y que vuestro reino se rinda de nuevo ante mi galantería, ante esta caballería que espera mi voz de mando, que reconozca mi superioridad... Todas las voces a uno... ¡Viva el Rey!

sábado, 17 de abril de 2010

La posada de las almas cansadas

Me duelen las entrañas,
y mi infatigable espíritu se detiene;
se sienta sobre una piedra a reposar
del infame pedregal de sentimientos
por el que caminamos oscilantemente.
Junto a nosotros
la posada de las almas cansadas.
Paralelo a nuestros astros,
entre la claridad y la penumbra
un patio de luces donde
se estrellan las cometas
que cruzan el calmado cielo
de olas y mareas,
de musas y princesas,
de ricos sueños esparcidos
adrede en aquella lejana mesa,
la que se oculta al fondo
como cuando los amantes se besan

Hallé la desidia escondida en el cajón
debajo de la camilla,
entre la maquina de coser corazones
y la cafetera de aromas y sinsabores,
amarga simiente en rama,
acidez en las palabras de tu alma,
ven por sentirme cerca... Y ama,
vuelve aunque seas terca
porque esta será nuestra última llama.
Recepciones de jazmines blancos,
maceteros de aromas a Mayo,
cal en las paredes de este patio
y aun quedan cuarenta días con sayo.
Piel sobre piel, se fruncen las ceños,
y nos agarramos las manos,
piel sobre piel, enarbolo los mantones de sueños,
y jugamos traviesos con los engaños.
Riquezas inocuas
de elixires afrutados,
ángeles vagando
por los infiernos inadecuados,
por los paraísos que se ocultan
entre lo real y lo imaginado,
donde todos somos todos
y sino somos, somos pasado.

Recuerdo de mi viaje
aquella hospedería barata.
Recuerdo de mi estancia
en la posada de las almas cansadas
el disfrute de los versos,
el discurrir de los sesos,
y las batallas a besos
donde nos sobran las espadas.
La habitación a un margen,
paredes con tez de nácar,
con las rejas de forja
y las macetas colgadas,
las flores adornan
las ilustres balconadas
con los claveles y las rosas
con el rocío en la mañana.

Sábanas de seda fina,
mármol de pelaje tardío
donde a pesar de las palabras
se cubre cada vez que llega el estío.
Aromas de luz y plata.
Desnudo mi torso y descubres
esta cruz de Caravaca
alojada en mi pecho
donde se refleja mi alma
donde descansan tus lágrimas.
Miras avergonzada
mi imagen risueña y bohemia,
y yo te desgarro las prendas
con el descaro de mi mirada,
te abrazo y no me dices nada,
te arropo con mi pecho
y acompasamos latidos al son
de nuestra balada.

Poco a poco te descubro,
y mis manos
dibujan corazones en tu espalda,
poco a poco te desnudo,
y mis dedos
que acarician tu melena rizada.
Te despojo de tus telas,
y descubro tus tesoros
entre las penumbras de las velas,
en los aromas prohibidos
y las melodías insomnes
de esta eterna madrugada.

Te agarro de la cintura,
te beso, con pasión con locura,
con egoísmo y sin cordura,
como si fuese mi último momento.
Me atusas el pelo y me despeinas.
Te atas a los nudos de mi cabello,
a horcajadas tus piernas
se encadenan a mis caderas.
Un millón de segundos,
y las penas del mundo se paran,
me tumbo en el nido que nos espera,
en el lecho de las rosas perfumadas,
y ahí continúa todo.
La magia del amor,
los arañazos en mi espalda
y tus pantalones vaqueros
junto el cabecero de la cama.

Entonces comienza nuestra coreografía,
el baile al son de los ritmos cardíacos,
las tensiones en nuestros músculos
en nuestros brazos, en tus muslos,
en mi abrazo cálido y desnudo.
Golpe a golpe nos agitamos
como las ramas del árbol
que golpean en el balcón de esta habitación
y pálidos e insolentes
nuestros cuerpos que se aman...
Rápidos y frecuentes
los gemidos que llaman
y prendemos fuego a estas sábanas.
La almohada que cae al suelo,
y estas telas que se arrugan,
nuestras miradas se asustan,
no te preocupes que llegamos al cielo
en un minúsculo segundo,
en un movimiento del mundo.

Todo acaba, como empieza,
nuestros cuerpos desnudos boca arriba,
sobre las pieles de la blanca cama,
y el aroma a azahar
que se cuela por las grietas de la ventana.
Y allí amanecimos,
a las claras de un día de Abril.
Y allí nos descubrimos
aunque poco a poco
despertásemos y degustásemos
que nuestro amor
sabe como esa noche sin fin,
como esa noche en
la posada de las almas cansadas,
paradisíaco lugar
para encontrarse consigo mismo,
con los valores de esta bohemia
que cada vez que no estás me arropa
y con esa mujer a quien de verdad amas,
aunque el injusto viento
me diga que me calle la boca.

martes, 6 de abril de 2010

Me rindo...

Me rindo...
Bajaré los brazos
e izaré mi bandera blanca,
porque estoy cansado no puedo más,
es muy duro tener
que seguir el camino sin ti.

Mi cuerpo cae de rodillas,
se aloja en el suelo
y no relajo mis músculos.
Mis manos se hinchan
al no circular la sangre por mis muñecas,
y la presión de mis palmas
la siento en los brazos.

La ácida lluvia cae sobre mi,
y las gotas rodean mi cuerpo
como antes lo hacía tu abrazo,
y me deshago en silencios,
me diluyo en este barro
que hoy me secuestra en el suelo.

Mis pantalones rasgados,
y duelen las palabras de desamor,
mis pantalones manchados
por la sangre de mi corazón,
el aire entra a ligeros espasmos
en mis pulmones,
los cuales lo agradecen,
al mismo tiempo que odian
el fundamental elemento.

Me rindo al cielo...
a las consecuencias que pueda tener,
me rindo a las secuelas
que dejaran mis heridas,
a las cicatrices de los inmortales
y a los hundimientos de los cimientos
de mis ideales...
Renuncio a todo.

Me niego a pensar
que no puedo tener
un sentimiento de amor para alguien.
Me niego por completo a reducir
el corazón a cenizas de alma,
apelo a todos los dioses del cielo,
cristianos y hebreos,
celestiales y terrenales,
les pido que me entreguen el alma
que me falta para lograr amarte.

Me redimo a los fieles,
a los valores sociales,
estigmatizo los pensamientos erróneos
y creo en ti,
porque en mi,
no me encuentro certeza,
únicamente disipo la sinceridad de alma,
únicamente sé amar de verdad.

viernes, 2 de abril de 2010

Diario del amor de una noche

Una copa rota por el suelo, y mis ilusiones derramadas. El aletéo de un murcielago me espabiló y te vi desde el otro lado del cristal besandote con él, tres años y medio después. En ese momento me sentí vacío, utilizado. Nos hemos reído juntos tantas veces... me duele tu falta de sinceridad, algo de lo que quizá estoy pecando demasiado, pero lo que más me duele es el daño que te queda por sufrir, porque él juega contigo, él es quien se rie de tí, y de mi, se ríe de los dos, y a pesar de todo, cuando lo necesites seguiré ahí; para tenderte una mano y levantarte. Porque soy así. Ante todo soy alma, un espiritú enamoradizo, y recorro las calles enamorandome de las flores.

Mil llamadas a mi telefono, millones de mensajes, y nada mas que se quedan mis esperanzas rotas. Amor de una noche, desamor de mil dias. Alumbro mis ideas con la neurocirugía profunda de mis pensamientos, son los que me proporcionan esa clarividencia para darme cuenta de que sigo siendo yo. Sigo siendo la misma persona a pesar de todo y aunque estuve triste, estoy feliz de haberme encontrado.Aunque todo esto me entristezca, hoy en el fondo sonrío aliviado.

Pasan días y días, tras aquella noche, y ¿qué me queda?. No tengo mas que mi buzón vacío, ni una carta, ni una señal de luz en este infierno de sin razón, ni un momento de tu amor... Todo acabó allí. Yo dentro del local, y tú, afuera, tras el ópaco cristal donde por siempre quedó grabado vuestro abrazo, vuestra eternidad, la sombra del amor si hizo vidriera sobre ese cristal. La sombra del amor fue la que me cubrió después de descubrir la verdad.

Anochecer de Marzo, amanecer de Abril

Pequeña y graciosa,
estrellita de esta noche de primavera
que alumbra mi ciudad,
mis sueños de plata, mi sincero mirar.
Sombría estela de brisa marinera,
aroma salino de este viento feliz,
anochecer de Marzo,
amanecer de Abril.

Jugaremos con las palabras,
nos desnudaremos en sentimientos,
nos reiremos, y porqué no lloraremos.
Al ruido del bar no le faltaba nada,
las miradas cómplices, los secretos,
las verdades a medias y las mentiras por contar...
Las parejas desperdigadas
y alguna que otra canción de Amaral...
porque anoche fuiste tu mi estrella de mar.

El olor a madera de la escalera,
el humo de tu tabaco light,
y mi palabrería barata llena de vacío,
se fundieron en un abrazo.
El brillo de tus profundos ojos,
y lo que nunca antes vi a la primera,
eso a que la gente llama sinceridad.
El flirteo de los clientes,
el ruido en el ambiente,
y yo que caigo rendido a tus pies...
y allí mis dudas que dudan de dudar,
y mis latidos paulatinos se desacompasan
por sentirme tuyo un poquito más.
Paciencia me grita algo por dentro...
paciencia que todo empieza a funcionar.

La música nos abraza
cada una de nuestras frases,
y seguimos soñando con soñar...
con no volvernos a equivocar,
con, por qué no rozarnos los labios,
pero dime si me puedo equivocar...
Si lo ultimo que deseo es dañarte
y perder ese corazón
que aunque me duela se de sobra que no tendré.

Las puertas se abren,
el frío, arropa nuestras caras...
y yo que te miro...
no sé como reaccionar...
por mas que pase el tiempo
ese momento no lo sabré dominar...
perderme en tus labios, rozar tus manos...
la locura del orgasmo sexual
que se apodera de mi mente,
que se choca con mi verdadero ideal.
Pero no...
Como todo caballero andante,
como buen Hidalgo que se precie,
lo mejor es dos castos besos y callar....
Lo que me pierdo por no ser vulgar...
lo que no gano por ser tan cabal.
Esa es mi gran diferencia...
esa es mi autentica verdad.