viernes, 29 de julio de 2016

Acostumbrabas

Me desperté esta mañana
y a mi lado dormían sus huecos,
me abrazó el silencio.
Ni aquel descarado rayo de luz
consiguió despertarme
como lo hacías tú.

Esta cama es infinitamente
más grande sin tí.
Mis pies descalzos tienen frío,
y este cuerpo que me encierra
te busca y no te encuentra.

Se me eriza la piel
y no sé si es por pensarte
o por tenerte lejos,
no sé si es amor,
o las ganas de explorar tus adentros.

Tú que acostumbrabas
a despertarme con tus labios encendidos.
Tú que me me arropabas
con caricias y con besos desvestidos
de prejuicios y minutos infinitos.
Tú que me enseñaste a ser aun niño
y que ahora no estás,
en tu recuerdo te guardo,
en mis silencios te extraño,
y ahora te siento.

Te siento y quizá llegue
tarde a decir lo siento...
Lo entiendo pero
a veces mi corazón
se empeña en manejar momentos.

Él decide y tú me guías,
Él vive y tú eres vida.
Él quiere seguir y
tú le ahogas en un mar de dudas

Soy culpable de este amor,
de esta distancia tan amarga y tan dura,
Somos causantes del miedo que describí
sin querer descubrir que te quería.
Sin tenerte aquí, se me va otra vida.

Tú que acostumbrabas
a saltar entre mis manías,
ahora echo de menos
que devores mis rutinas.
Tú, que dejaste mi cama tan fría,
vuelve a despertarte al lado mía.
Tú que eres mi costumbre más manida,
vuelve y no me arrastres
a esa oscuridad escondida.

Tú, que sabes que es,
llévame al punto de partida,
y volvamos a empezar el camino.
Volvamos a llenarnos
de vida que sepa a vida,
de rosas que jamás se mustien,
y domingos disfrazados de despedidas.

Vuelve... Solo vuelve
Mis sabanas te echan de menos
y mi cuerpo aún siente frío.
Tu perfume aún permanece
en tu lado de la almohada
y mi insomnio ha vencido
la batalla a los sueños dormidos.
Yo tengo miedo de acordarme que te olvido
y a la próxima mañana que no despertaré contigo.