miércoles, 17 de octubre de 2012

Toca perder

Cierra la puerta cuando te vayas.
No olvides apagar la luz.
Déjame escondido en la penumbra,
porque no quiero que me roben de nuevo,
lo que hoy te has llevado tú.

Soy un puzzle sin acabar,
ese dibujo pegado del corazón
que no nos deja escuchar
lo que hay tras las paredes del alma,
con su incesante tic-tac
y que se instala en mis oídos
para que nunca te pueda olvidar.

El tiempo pasa y vuela raso
lo que pudo ser y no fue,
y quizás no llegue a ser jamás
porque de no ser por ti,
mis besos no serán secuestrados
ni por el mas sugerente lunar.

Siempre hubo insurgentes misterios
que por unas o por otras
se quedaron sin resolver,
igual que siempre sale cruz,
y en mis manos los estigmas
me indican que hoy también,
toca de nuevo perder,
toca de nuevo volver.

Ya no sé si es de noche o es de día,
ya no sé si te fuiste,
o si aún sigues siendo mía,
lo que se es que por dentro tengo frío
y me cubre un abrigo de piel de cobardía.

A veces siento calor,
y para desprenderme de él,
llueven lágrimas del mes de Octubre,
igual que llega ácida a nuestra piel
la gota fría que nos derrite como la miel.

Siento que jamás volveré a querer
como alguna vez hice en la vida,
como tú me amaste alguna vez,
como el día gris aquel
que se me olvido leer tu carta
cuando escribiste que me querías.

martes, 16 de octubre de 2012

Sueños

Que el reloj deje de marcar las horas,
que las flores olvidadas presidan el jarrón,
que el agua se enturbie en el vaso,
que nadie te abroche el pantalón.

Que las palabras sean del mundo,
que el privilegio sea la igualdad,
que los corazones con que me enfundo
latan conmigo al compás.

Que suenen campanas de boda,
que canten lamentos en un funeral,
que las palabras se ahoguen en llanto
sin distinguir tristeza o felicidad.

Que la izquierda se ponga del derecho,
que el derecho sea una obligación,
que el diestro aprenda a sufrir en el ruedo
lo que el zurdo vive al salir el Sol.

Que digan que soy alegre,
que a veces lloro sin razón,
que las mentiras son menos mentiras
si el que las dice soy yo.

Que haya amaneceres con Luna,
que la noche ilumine a Soledad,
que los pies se despeguen de las sombras
y a ritmo bailemos un vals.

Que la tierra se trague tus pasos,
que las palomas del cielo dejen de volar,
que el egoísmo deje de hipnotizar
y caigamos en brazos de la libertad.

jueves, 4 de octubre de 2012

Ven y llévame.

Ven a buscarme a casa,
coge mi mano y llévame.
Llévame...
Hace tiempo que perdí
la batalla de la vida
y se que contigo a mi lado
la puedo reconquistar.

Convierte mis días
en jardines de rosas blancas.
Despójame de miedos y silencios,
vísteme de besos
de los que se dan sin pensar,
regálame caricias en la espalda
antes de que llegue a despertar,
mírame sincera
y llévame lejos una vez mas.

Regálame amaneceres de azahar,
lunas de plata y mares en calma
donde la tempestad seamos tú y yo,
cuando nos besemos sin avisar.
El mar se ruborizará por nuestro descaro,
pero tú, llévame...
Donde quieras, donde puedas,
solo ven y llévame.

Amarra mi mano a la tuya,
y enséñame a volar.
Soy aire que flota, soy alma,
soy una minúscula eternidad,
soy la cometa que vuela en el cielo,
y tengo la certeza de que no puedo escapar.
Eres mi guía, mi destino,
eres mi brújula particular
Eres el Sol cada mañana,
y al llegar la noche
me arropas sin preguntar,
eres tú y sólo tú,
eres tú o nadie más.

Tequila

Beban tequila si les duele el corazón.
Hagánlo en compañía de un viejo amigo
y lloren si tienen que llorar.
El alcohol curará sus penas durante un rato
al menos durante ese tiempo
se reirán de los demás
y de sus malditas miserias.

Brinden con ganas,
con fuerza y con la rabia.
Relamanse los labios con fuerza
tras sorber el pedazo de limón,
amargo como la vida misma,
y beban... Beban tequila,
porque el tequila desinfecta
las heridas del alma.

El alcohol hará el resto,
recorrerá sus cuerpos, los estremecerán
de la misma manera que lo hacen
los latidos a destiempo del corazón,
pero beban, no tengan miedo.
Beban porque beber,
es al menos diez minutos de alivio,
unas horas de consuelo.

Abran otra botella mas y sonrían,
pero no olviden que al acabar,
habrá pasado tiempo, si,
pero aun queda una parte de nosotros
que tendremos que solucionar
Después cuando nos duela la cabeza,
vuelvan a reírse con la resaca,
y piensen en ese pequeño instante de felicidad.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Superhombre

... y abrí mi armario, y de la percha mas arrinconada colgaba mi capa roja y mi pantalón de látex azul. Los miré con nostalgia y me acordé de todos aquellos días en que esperaba a que la vida deparase dramas y problemas a un mundo que a veces gira al contrario de lo que debiese. Me acordé de todas aquellas veces en que me jugué el pellejo porque la justicia saliese a flote, y hoy, desde mi realidad en blanco y negro, desde este tiempo y esta distancia, me arrepiento, porque he dejado de creer en la esencia del ser humano. Cada día estoy más convencido de que estamos mas lejos de la idea de Dios en el momento de concebirnos; seguro que en sus planes no entraba nada de esto de lo que está ocurriendo con la Tierra. Tengo la plena certeza de que nunca quiso que la envidia se vistiera con el traje y la corbata de los gobernantes, ni que el odio cogiese un fusil para encañonar directamente al entrecejo del amor. Estoy convencido de que Dios jamás pensó en que el dinero fuese un idioma común. Al menos tengo el consuelo de que Él lo esté viendo desde el palco de honor del cielo. Seguro que por momentos se le pasa por la cabeza la idea de lanzarnos una cuerda y tratarnos como marionetas hasta que sus hilos se trencen entre si y todo el desorden que hemos creado quede a cero. En otras ocasiones, se reirá de su Creación, somos una caricatura, de su obra de arte.

Tiré de la percha, y extendí mi disfraz de superheroe sobre la cama. Agarré por la solapa el pecho de la camiseta y acaricié con añoranza su S bordada al pecho. Sus hilos dorados se habían oscurecido y el rojo había perdido intensidad. Afuera llueve nostalgia, añoranza y desesperanza; estoy convencido de que permanecerá lloviendo mucho tiempo, y el problema es que cuando el paraguas se cala, ya no hay nada que remedie el mojarnos, y ya estamos cerca de que eso ocurra. Tenemos mil anécdotas de las que arrepentirnos, tenemos doscientas costumbres desacostumbradas, y millones de almas al borde del abismo esperando a ser salvadas, esperando un truco de magia, o el golpe de un hada madrina con su varita para que todo cambie de golpe. El caso es que no hay victoria sin esfuerzo, y la vida se está poniendo demasiado cuesta arriba, tanto que ni tan siquiera los más fuertes saben el tiempo que aguantarán sin coger oxígeno. También es posible que hayamos mirado tanto al suelo; que nos hayan obligado tantas veces a observar la dureza de las piedras que ahora al levantar la cabeza, nuestra mirada se deslumbra al contemplar el cielo las pocas veces que el Sol, últimamente, gana la batalla a las nubes y consigue colarse por la rendija para regalarnos una efímera sonrisa.

Llevo años sin probarme mi atuendo y todo es porque hace mucho que perdí la ilusión por cambiar el mundo, perdí la fé al descubrir la desidia del ser humano, al encontrarme sin un enemigo, ya que el enemigo somos nosotros mismo. Nos creímos superheroes sin tener un solo poder, cuando lo único que sale de nuestras manos y de nuestras cabezas es miedo. La oscuridad sigue acechandonos más y más y es posible que nos quedemos ciegos de tanto apretar los ojos y llorar. He tendido tantas manos, como me han pedido, he levantado a tanta gente del suelo, que finalmente caímos todos, y en esas estamos en levantarnos. Pero cada uno a nuestra manera, en lugar de enfrentarnos todos a un bien común. Nunca hemos hecho nada juntos, siempre hemos querido ser protagonistas individuales de nuestras pequeñas batallas en lugar de ser el ejercito del amor y del compañerismo, nunca hemos luchado con las armas de los sentimientos, nunca hemos hecho nada por los demás. Sentir a esta sociedad sin nervio es la criptonita que me debilita, que me contagia vuestras actitudes y que me aleja de todo lo que un día fui. Yo no puedo seguir peleando más. Prefiero ser uno más como tú y vivir sin miedo a morir en el fragor de la batalla, por alguien a quién ni siquiera importa. He perdido mis superpoderes, los dejé en la tienda de los chinos de la esquina y cuando volví a por ellos, alguien se los había llevado. Para que querrán mis poderes si cada uno somos lo que somos y nos relacionamos con nuestros semejantes. Esos que se los llevaron no conocen la bondad, desconocen el sentido del amor y de la verdadera amistad.

Cuando los recuperé, me iré. Volveré por donde vine. Sacaré del armario todo aquello que sobra, que se apolilla y volveré a casa con lo justo. Seguro que mi padre, que conoce otros muchos superhombres, los llama y nos volvemos todos juntos. Algún día retornaremos porque esté mundo tiene algo apasionante, pero a la vez se esta sumiendo en la redes frustrantes de la esclavitud, unas veces porque nos dejamos y otras porque "el que no pinta aquí, ná eres tú". Un último consejo antes de volver a tomar mi anónima identidad. Ama mas de lo que puedas amar, y vive como si cada segundo fuese el ultimo que quede por pasar. Vuelvo a recoger la percha. Abro mi armario y corro con fuerza todas las perchas y hago hueco. Lo dejaré cerca, porque sé que pronto todo esto cambiará. Confío en que os deis cuenta que pasará lo que tenga que pasar, pero sino pones remedio pasará para mal.