lunes, 7 de abril de 2014

Decir "Te Quiero" es gratis.

Decir te quiero es gratis pero…  ¿Cuánto nos cuesta? No conseguimos encontrar el momento. No pensamos en que quien lo va a recibir quizá lo esté deseando, entonces callamos y el miedo nos arrincona en el lugar más oscuro de nuestros seres. Sentir es necesario para vivir, y amar es irremediable cuando quieres pasar por la vida sin ser una sombra más, de esas de las que se apodera la penumbra y no las deja escapar.

Las paredes del alma se tiznan de negro, de carbónico vapor que nos ahoga y nos contamina todo lo que somos. Nos cambia. Nos asfixia. Nos vuelve rutilantes y rutinarios. Nos sentimos mutilados. Nos falta un miembro y no tiene otro nombre más claro que el mio, corazón. ¿Dónde se escondió el amor?

Se ocultó tras las miradas al suelo, tras las lágrimas derrotadas por un "adiós" antes de un "hola, ¿qué tal?". Se quedó cegado por una boca sin sonrisa, sin besos sinceros, sin aire de suspiros, sin ti. Sin tu moralidad, sin tu sensualidad, sin tus palabras disparadas sin miedo de matar a un corazón a flechazos. Antes se hacía llamar Cupido y disparaba sin parar. Ahora hay otras formas, unos lo llaman WhatsApp, otros Red Social… al final todo conduce al mismo lugar, todos lo achacamos al mismo mal. La puta crisis. Crisis Mundial. Aunque me atrevería a llamarlo crisis humana, crisis de identidad. No sabemos donde vamos, pero aún hay algo mucho peor, no sabemos donde queremos llegar.

Así todo, solo queda por agarrarse al pesimismo, a la infelicidad. A veces para paliarla hay quien se agarra bien duro al tótem de su infidelidad, aunque sea piedra dura y fría, frágil que se rompe si alguien mira de más. La escasa función cerebral se apodera de la razón y la disfunción eréctil no tarda en llegar. Entonces con los pellejos colgando, el miedo a morir se adueña de nosotros, y nos damos cuenta que follar está bien, pero lo que de verdad cura el alma es amar.

Se puede amar de muchas formas, pero solo hay una que vale por todas. Hacerlo de verdad. En ese momento se alinean las estrellas, y la luna brilla allá en lo alto. El frío invernal deja paso al arco iris primaveral, a los primeros rayos cálidos de Sol, donde ayer todo era un cuarto a oscuras y sin ventilar. La sensatez en nuestros actos nos descubre una nueva forma de vida. Amar y ser amado. Conocer algo distinto, algo desconocido, algo por momentos olvidado, pero el instinto es sabio y nos devuelve al camino que por modas, circunstancias, premisas y premios dejamos de trazar. Entonces nos dejamos abrazar de nuevo por el devenir del destino. Nos hacemos pequeños y nos sentimos vivos, con miedo a tener miedo de nuevo. Con miedo a ser aquel que se perdió en un te quiero que jamás pronunciará. Miedo a ser unos labios sin otros que sellar. Ser beso que callan palabras que sobran, que molestan al silencio y se dicen sin sinceridad.

Decir te quiero es gratis pero… tienes que ser valiente y hacerlo a tumba abierta, sin miedo a caer entre los pinos. Con ganas de vivir viviendo, con aroma a chocolate, con dulce de sentimiento caramelo. Contigo entre los brazos. Decir te quiero es gratis por eso siéntelo sin miedo, quizá mañana alcance su fecha de caducidad, y mejor ahora, que tenerlo que tirar, sin abrir, sin usar.