sábado, 19 de diciembre de 2015

Sumisión

... Y ahora, desnúdate.
Quítate la ropa
y los complejos.
Vuela por este cuarto.
Ven a mí.

Dame tu cuerpo.
Que sea tan mío como tuyo.
Te sometere. Desnúdame.
Quítame los miedos
y tu desconfianza.
Arráncame la piel.

Que se acompase el tiempo.
Que el ritmo se haga lento.
Hagamos el amor y
dejémonos la vida en ello.

Que esta cama
sea nuestro campo de batalla.
El sexo como arma destrucción masiva.
Los besos son tanques
que se despliegan por tu piel
en esta guerra pérdida.

Te robaré la misericordia
y cualquier atisbo de fé
que no crea en mi.
Santificarás las fiestas
desearás mas noches como esta.

Saldrás cada viernes a buscarme.
Desearás cada centímetro de mi.
Me compararás en la soledad de tu cuarto
cuando tu piel se cubra de otras pieles.
Llorarás de nostalgia.

Adicción y vampirismo.
Sumisión.
Desesperación.
Tus pies al filo del abismo.
Asómate y decide.
Si merece la pena volver
a las tinieblas del pasado Domingo...

martes, 8 de septiembre de 2015

Enseñame

Enseñame,
hay quien dice que soy cobarde.
Enseñame bien,
soy un pobre ignorante.
Enseñame que la vida es un misterio
tan intensa como el beso de mi madre
antes de marcharme.

Enseñame a caminar.
Enseñame a luchar,
en este batalla sin campo ni cuartel,
sin enemigos a quien disparar.
Enseñame que la vida es un misterio
y nuestro escudo es la propia piel.

Enseñame la bandera blanca.
Te enseñaré mis manos.
Te enseñaré que no soy tan extraño.
No te rindas... No tienes porque...
He venido a vivir contigo,
necesito seguir adelante.

Atras quedaron los campos,
las minas antipersona, la guerra,
los dictadores, malditos traidores.
Ni comunistas, ni fascistas...
Se adueñaron de una patria,
que destruyen con tiranía.

Solo, abreme las puertas.
Ayúdame a ayudarlos.
Rescátame, quiero ser tu aliado.
No quiero ser un refugiado,
Prefiero ser tu amigo, tu hermano.

Ayúdame y volvamos.
Que nadie tiene derecho
a robar a mi madre,
explotar a mi padre.
Nadie tiene derecho de violarme.

Ahora ese maldito mar nos separa,
y mueren tantos entre medias,
que algun dia cruzaremos
Las fronteras
son los abrazos que no se dan.

Enseñame a volar sin alas...
Enseñame a respirar
en calma, sin aire...
Enseñame que la vida es un misterio
que no lo resuelve nadie.

jueves, 16 de julio de 2015

Se llamaba Poesía

A todos los poetas se les seca la tinta de sus bolígrafos. A todos ellos se les enfría el sentimiento y hace mella en ellos el sufrimiento sin saber bien lo que les corre por dentro. A todos, sin excepción, a los que murieron de amor, a los que vivieron con la decepción. A todos, porque a todos les late el corazón.

Tumbado en esta tierra mojada de un bosque cualquiera, me acuerdo de los días en que escribía al desaliento, a la crueldad, al dolor de las agujas que se clavan en tu reloj del tiempo. Me acuerdo de bohemia, de como se reían de mi por sentir.

Me acuerdo de como me miraban porque creía que era feliz, y lo era. Lo era a costa de exponer el corazón a los elementos, al sol, a la lluvia, al fuego de mi incendio, a la helada del rechazo de unos sentimientos inciertos.

Y ese era yo, exponía mi piel al sol sin protegerme, y mi corazón latía sin que mi cabeza lograse entenderle. Estaba averiado, estaba incompleto, estaba sintiendo aunque aun no comprendo, aquel TIC TAC del reloj que detenía un sentimiento. Solo ocurría. Solo llegaba de noche, y sin dar las claras del día, se iba. Tenía un nombre. Se llamaba poesía.

Ella vivía en cualquier bar, en el humo de un cigarro apunto de consumirse, en el beso que aquella tarde no me diste. Ella vivía en donde otros labios morían sin decir te quiero, ella no lo sabía entonces, pero ahora sabe que sin ella muero. Ella, que vive escondida entre las telarañas de mis rincones, sabe que no la olvido. Sabe que aún nos queda camino, y esta es una carrera de largo recorrido. "Stop the clock", cuando la ilusión se haya dormido.

Susurrame a lo lejos, que sepa que estás ahí. Susurrame cuando aún no esté dormido. Que todo el mundo sepa que vives para ser testigo, del amor que duele bajo unos pies que pisan cristales rotos y fundidos. Para ser la gaviota que vuela con este amor hasta tu boca, para sentir que estoy contigo. Para que sepas que te quiero, aunque a veces parezca que estoy dormido. Para que sepas que te cuido, aunque esté lejos, porque caminas conmigo.

A todos los poetas se les seca la tinta y otros se les llenan las manos de tiña. El calor de un día de sol sin fuego, el volcán que escupe hielo. El adiós sin beso, y el huracán de un latido antes de decir te quiero. Las tres estrellas que cuelgan de tu manido pelo. El amor que llega sin esperarlo da miedo. A todos los poetas se les seca la tinta y otros escriben aunque el papel se lo lleve el viento. Las palabras quedan en el corazón de los que quieren seguir sintiendo.

domingo, 28 de junio de 2015

Ayúdame

Ayúdame a volar con las alas rotas.
Ayúdame a llegar lejos.
Quise seguir al viento,
y me tuve que conformar
con mantener el aliento.

Tuve que poner pie a tierra,
descansar un segundo,
antes de comenzar de nuevo
mi viaje a tus paraísos desiertos,
alejándome de antiguos recuerdos.

Tuve que descansar,
escuchar el silencio del alma.
Tuve que sentarme
a ver a unas gaviotas volar.
Tuve ganas de gritar.

Y ahora me elevas a una nube,
para que vuele sin miedo
a si caer me dolerá.
Caeré sobre el algodón de azúcar,
que disfrutas sin lágrimas de sal.

Tu me diste fuerza sin preguntar,
donde quiero llegar.
Poco te importó el destino,
solo quisiste que volviera a soñar,
a sonreír, a cantar.

Tus alas serían las mías,
cuando no lograse volar.
Mi carga sería más liviana
si entre los dos compartimos
el peso de esa estrella de mar,
si nos acariciamos antes
del beso que aún falta por dar.

Tus alas son mis alas y tu piel
un vestido de seda que acariciar.
Tus sueños son infinitos,
ahora que queremos soñar.
Solo me engancho
a tu sonrisa de felicidad.

Ayúdame, te dije...
Ayúdame a encontrar el tiempo
que nos falta para amar
sin miedo a que se pueda acabar.

El Sol del Viernes

Que el puzzle de dos piezas de tu boca,
se torne en una sonrisa al verme.
Que dos ojos tristes
se conviertan en el Sol del viernes.

Que una gaviota robe una rosa,
para que se posé en tu ventana
para cuando despiertes.
Que los besos sean dulces,
y el amor sea quien gobierne.

Que el silencio sea sincero,
y el amor llegue sin esfuerzo
para que siga siendo el primero
de los motores de nuestro sendero.

Que Dios se apiade de nosotros,
cuando llueva y el odio nos moje.
Que el tiempo se haga infinito
cuando al fin te abrace,
y al final del sueño
este loco de atar por ti
se estrelle, kamikaze.

martes, 14 de abril de 2015

El deshielo

...El deshielo llego en enero,
las flores nacieron en octubre
y en verano el frío
se congeló los dedos.
La primavera cobriza
llenó el suelo de hojas
y tú preguntaste si te quería.

Respuestas escondidas
en mentiras derruidas,
y vuelta otra vez a Julio
con mas frío que hielo,
con más cojones que sincero,
con caricias con sabor a miedo.

Con las cicatrices puestas al viento
y el glaciar al compás
de las lágrimas del deshielo.
Gira y coge el piolet,
escala la montaña
de frío polar en invierno
y deja que el corazón
se llene de tiempo o de tiento.

Las nubes cubrirán el talento,
y una sombra se desnudará
al vaivén de las olas
que se llevarán mis sentimientos.
Me ahogo entre lágrimas
que cortan mi respiración
como afilados cristales.
Me pierdo surcando tus mares.

Crecerán océanos salinos
de llanto por los besos
que nos escondimos.
Se marcha el corazón,
entre mis miedos y mi destino,
entre las palabras que quiebro
para infortuna de tu desatino...

Crece indolente, el deshielo,
de este desgraciado cretino.

jueves, 9 de abril de 2015

Cambié

Cambié los "te odio" por "te quiero".
Lo hice mirando a los ojos del miedo,
a los que la oscuridad impedían ser sinceros.
Lo hice porque que me pierdo,
en el presente de estar vagando,
a la deriva en el mar del desconcierto.
Desafinado en Sol, sin brumas,
con acordes de algodón y
partituras azules en el cielo.

Cambié las lágrimas por sonrisas.
Tejí con hilos de buenos recuerdos
la manta que nos cubría la piel,
cuando nos quitábamos la sintaxis
del verbo compuesto y el texto
cuando nos agarramos al sexo,
cuando tus besos saben a nuevo y 
pasamos frio otro mes de febrero.

Cambié el mundo tal y como lo conocemos.
Agarramos al unísono 
la bandera del "si quiero"
y nos apoyamos con el afán 
de volver a ser mas que multitud, vida.
Mejores personas con apellidos sinceros.

Cambié el viento y lo puse de cara.
Las velas de mi corteza se hinchan
al revés de lo que deseaba...
Cambié el tiempo,
y al destino le cambio la mirada.

jueves, 26 de febrero de 2015

Despedirse duele, pero más duele olvidar.

Nunca te dije te quiero lo suficiente,
nunca te di los besos que merecias,
nunca entendí la vida sin sentir
lo inmensamente feliz que me hacías.
Se marchitó el seso...

Jamás comprendí el amor gratuito que desprendías...
Tus lágrimas de alegría,
tu sonrisa, tu fina ironía.
Esos ojos brillando tras el cristal
El diamante cristalino de la vida.
Y ahora... me di cuenta que te perdía.

Ahora que ya es tarde,
y la sal ya no cura las heridas,
y yo me acuerdo de ti...
Ahora ya es tarde,
y tú no me recuerdas a mi.

Dibujos indefinidos en tu piel rasgada
por el paso imparable del tiempo.
Tus manos encalladas de historia,
tu mirada perdida en el suelo...
Sueña volar...
Soñar que aún queda cielo.

Ayer fui niño.
Hoy intentaré ser hombre.
Un valor escrito, un sentimiento genético.
Mañana quizás sea padre,
ejemplo de raíz sin tierra,
que crece donde una familia se asienta.

A lo lejos se vislumbra un viejo,
el niño que se olvidó creciendo.
La ilusión que quemó el pasado,
el futuro de un tiempo malgastado.
Los hijos como valioso legado.

Nunca te dije te quiero lo suficiente.
Me dejé llevar por la rutina,
por el miedo que algun dia
tengo que perder,
y esa maldita soledad...
¿Dónde la dejaré?

Esa soledad se apoderó de mi,
antes que de ti.
Me desprendo de complejos,
reconozco sin rubor que eres mi espejo.
Soledad dame tiempo y consejo.

Entonces llegará el día
en que no alcance a tocarte
cuando el espacio sea infinito.
Entre tú y yo
solo quedarán mis recuerdos.
Y duele...

Duele saber que he aprendido
que la vida no se vive, se disfruta.
Que es mejor ser presente que pasado.
Que el futuro es tan incierto como nosotros.
Que la eternidad es ahora.
Duele saber que llorar alivia
a la vez que ahoga.

Entonces volveré a mi recuerdo,
buscaré tu sonrisa y reiré,
pensaré en tu experiencia,
para no cansarme de aprender,
sentirte vivo, una y otra vez.

sábado, 10 de enero de 2015

Tardes de melancolía

Todo se vistió de silencio,
y el mar en calma se revolvió
para devolvernos
fotogramas de un recuerdo
que habíamos tratado de olvidar. 

El tiempo se puso el traje añil
de las tardes de melancolía.
Nadie dijo que vivir fuese fácil.
Nadie la dijo a tiempo que la quería.
Silencio y tempestad.
Dolor. Dolor. Sin más.

Agachó la mirada al suelo gris
y cruzó vagamente la mirada
por las dependencias semi-derruidas.
Se marchó. Sin mirar atrás. Corría.

Como quien odia mas el pasado
que quien echa de menos lo vivido.
De aquella lágrima que se deslizó
por su cara solo queda el surco
por el que recorrió la mejilla
hasta caer al suelo hundido.

Lo bueno de las lágrimas es
que son como nubes negras,
Cuando se derraman
la paz se apodera de todo
y solo queda un mal recuerdo.

Recogió del suelo
una pequeña maleta cartón
con sus pertenencias.
Quiso dejar atrás sus recuerdo, 
y se marchó sin más.
Caminó hacia un nuevo despertar.

Me olvidé de escribir

Me olvidé de escribir.
Me aleje del papel y sus dudas,
de la tinta y su firmeza,
me alejé de la poesía y de las historias,
las cambié por dormir contigo
y contemplar tu piel desnuda.

Cambié el blanco del papiro,
por tus cabellos rubios platino.
Me cansé de sentir por otros,
e hice lo que me propuso el destino.
Nos dejamos llevar...
Y el resto lo omitimos.

Fuimos amantes constantes,
distantes distraidos.
Amores como los de antes.
Fuimos mas de lo que fuimos
antes de comenzar el camino.
Fuimos... quizás nunca nos fuimos.

Del silencio al ruido
solo nos separa un latido.
Del amor al odio
solo una copa de vino.
Del amor al olvido
solo bastan otros labios
que no son los mios.

Me olvidé de escribir,
aunque creo en las señales del sino.
Me marché sin que os diéseis cuenta,
nunca me echasteis de menos,
y ahora vuelvo sin que mi verdad aparezca,
escribiré cuando me apetezca.