martes, 26 de febrero de 2013

A veces...

A veces del cielo y a veces de ti,
a veces soy tiempo perdido en Abril.
A veces hay agua de lluvia sin ti,
a veces hay soles que quieren salir.

A veces voy solo y camino sin mi
y a veces hay lágrimas de dulce de anís.
A veces soy mar en calma y febril,
a veces mis letras solo quieren sentir.

A veces soy tuyo, y a veces de ti.
A veces hay veces que duele vivir,
a veces, las menos, elijo morir,
a veces prefiero enamorarme de ti.


A veces del tiempo y a veces sinfín.
A veces la ilusión se escapa de mi país,
igual que a veces amámos por la rutina gris,
y a veces decimos te quiero si vemos la muerte venir.

domingo, 17 de febrero de 2013

Miradas Vacias



Hoy llegó ese día
en que tus odiosas verdades
duelen poderosamente más
que tus sinceras mentiras.
Quisiste saber lo que es la vida
a la par que descubrí
lo que por ti sentía.

Ayer tú me quisiste querer,
pero no me creí con fuerzas
y deje pasar una oportunidad
que ahora muere ahogada en la orilla,
como mueren los inmigrantes
en busca de una nueva vida.
Hoy todo aquello es pasado
repleto de frágiles palabras de papel
que ahora resuenan en el tiempo
de mis entrañas baldías.

Tus miradas se quedaron vacías,
y yo me convertí en esa sombra
que cruza por delante de la ventana de noche
y vaga en la oscuridad perdida.
En la batalla de la indiferencia,
agité mi bandera blanca, me rindo,
proclamé la lucha concluida.
Ya no queda nada entre los dos,
mi verdad se disfrazó de suicida.

La realidad es la fusta que agita mis pasos,
mi presencia es incómoda,
como piedras en un zapato.
Tu ausencia es parte de mi condena,
y la distancia es un mal trago.
Lo peor de vivir es que te utilicen
y te traten como un trapo.

Desenvaine mi espada,
navegando entre las estrellas,
las estocadas mataron los recuerdos
que por dentro me quedan de ella.
No quiero que vengas conmigo,
no eres piel, ni corazón, ni alma
y mucho menos guiarás mi camino,
porque hoy vivo al lado de la desesperanza.

Me has hecho daño y lo sabes,
y aunque olvidar duele,
más me duele la inexistencia de vida
tras mi sincero suicidio,
tras mi trágica muerte.

Sacaré un billete de ida
y viajaré a galaxias lejanas
para escaparme, para olvidarte,
para dejar de respirarte.
Buscaré sin descanso
una escalera hacia el cielo
donde la palabra odio
se cambie por te quiero.

jueves, 14 de febrero de 2013

Un pedazo de ti

Mi fragilidad pasó factura.
Todo ocurrió incoherentemente
y no supe recomponer
los pedazos rotos de mi corazón
tras el golpe mortal en la sien,
tras la ausencia de cordura.

Me quedé callado,
del lado del rincón del silencio.
Sentí los dedos de mis pies
a pesar de ser un mutilado,
sin aire, sin cielo, ahogado,
a pesar de que el tiempo me vacile
porque aunque me duela sigo enamorado

Y hoy me duele, me duele vivir,
Y hoy me duele saber que seguir
es vivir y vivir sin ser feliz
hoy me duele seguir sin ti...
Y hoy me duele saber que morir
es perder un pedazo de ti.

Mi fragilidad se volvió fractura,
mi felicidad se hizo locura,
la soledad me acompaño con premura,
tus manos y tu perfume me abandonaron
en cuanto se asomaron al atisbo
de la ansiada amargura.

Me quedé callado,
del lado del rincón apagado,
y vislumbre tu silueta volver,
curvas inalazables, silueta de ninfa amable,
ahondando en el silencio,
perfume de primavera gentil
aún espero que me hables.


Y hoy me duele, me duele vivir,
Y hoy me duele saber que seguir
es vivir y vivir sin ser feliz
hoy me duele seguir sin ti...
Y hoy me duele saber que morir
es perder un pedazo de ti.


Mañana cuando amanezca



Mañana cuando amanezca
ya no sé si habrá mañana.
Dicen los sabios que si,
que son todo conjeturas,
pero a mi me da igual
porque lo que siento por ti
es algo que no tiene cura.

Mañana cuando amanezca
que me pille dentro de tu cama.
Arropado por tus besos
y el sabor amargo del que sabe
que puede ser la última vez que ama.

Mañana cuando amanezca
que sea bien de mañana,
no me gustaría morir sin oír cantar
a los pájaros que despiertan
a los pies de mi ventana.

Mañana cuando amanezca
que el Sol alumbre mi esperanza.
Vivir y seguir viviendo,
aunque nos toque morir,
aunque no quede mañana.

Mañana cuando amanezca
que sea al ras de tu mirada
porque así dormiré tranquilo
al caer la noche espontánea
y los meteoritos en mi almohada.

Mañana cuando amanezca
que no haya noches sin lunas,
que aunque digas que todo será oscuro
y que no volveremos a ver la luz,
te encuentres en mi cama desnuda.

Mañana cuando amanezca
que no despierte de esta locura,
porque la auténtica tortura
sería vivir sin sentir por ti,
y sin tus besos arropados de dulzura.

Miedo




Igual Peter Pan volvió a por Wendy y en ese momento se dio cuenta que el tiempo pasa imparable; hoy, por mi parte, comprobé que hace años que dejamos de ser niños. Descubrí que más allá de que nuestros miedos desaparecieran y se disolviesen, ocurre justamente lo contrario y a medida que crecemos, se hacen más grandes y los vamos alimentando cuanto más los tememos. Entonces solo nos queda cerrar los ojos y bajar los brazos mientras que la tormenta pasa con toda la fuerza. Y si, si tú pregunta es si tengo miedo, mi respuesta es que si. Estoy eclipsado por el miedo frente a mis ojos. Estoy acojonado en el rincón más oscuro de mi casa, en la habitación más oscura del corazón donde nunca llega la luz ni el sentimiento. El simple hecho de pensar en haber crecido me genera un vértigo más doloroso que cualquier puñalada por la espalda.

No sé si será la parte de mis inseguridades que me "ahinan" o serán las arrugas de mi frente quienes entumecen mis neuronas. No sé si será la frustración de los objetivos incumplidos. No sé si será la astenia primaveral o la falta de amor propio y del otro, pero soy la parte de dolor en una película sin argumento. Esa parte mustia de mi que suele golpear en mi mentón deformando la sonrisa, hundiéndome los ojos, amoratándome el rostro. Si, ese soy yo y ese quizás sea el único valor que me queda. El análisis subjetivo, la autocrítica, la sinceridad conmigo mismo. Ese soy yo.

Ahí es donde todo comienza. La desconfianza que tenemos en nuestras posibilidades, infinitas por otra parte, son las que nos limitan y la que hacen que vivir sea una carrera cuesta arriba, cuando debería ser más bien lo contrario. Caminar del lado de esa persona que nos llena la fuente de la vida tendría que convertirse en obligación, y por el contrario nos empeñamos en alejarnos de ellos. Nos hicimos egoístas al mismo tiempo que solitarios, nos hicimos humo de una chimenea dejándonos llevar más por el aire que por los latidos del corazón, y así nos pasa. La desconfianza se convierte en nuestra hermana, y por muchos cuentos de príncipes y princesas que nos cuenten, terminamos por hacer de las historias agua estancada, que no corre, que no da vida, pero huele y apesta por el odio que la retroalimenta.

Ese es el ser humano, ese soy yo, lejos de vestirme de sonrisa y de disfrutar de ellas, me disfracé de mentira, de incendio, de bomba nuclear. Me hice mi propia armadura aunque después a la mínima me rasgase las vestiduras. Me olvidé de olvidar, me perdí al perdonar. Me ahogué en mi autocompasión y me hice invisible. Los espejos ya no me reflejaban, las heridas ya no sanaban, y así vivir se hace muy difícil. Sin un objetivo que alcanzar, sin una estela que surcar, sin risa la vida se muere y la indiferencia nos empieza a conquistar.

Sólo espero un gramito de tu ilusión, una pizca de tu mirada para iluminar mi mañana. Sólo espero vivir de amor, que no morir de dolor. Sólo espero que vengas, y en la mano aún conserves esa flor. Sólo espero ser el dueño de tus silencios, sólo espero ser tu sedosa voz para cantar al aire los versos de tu hermosa declaración de amor. Igual que Peter Pan volvió a por Wendy, mis sentimientos se vistieron de odio, y volvieron en busca del amor.