lunes, 26 de julio de 2010

La niña de los ojos de mar

La niña de los ojos de mar
me roba cada noche los sueños
y me esconde entre sus sentimientos
para que nadie me encuentre
ni me haga marinero del invierno,
cubriendo de frío y nieve
los desiertos de mi soledad.

La niña de los ojos de mar
que me arrasa
con las fuerzas de las olas,
sacude con sus pasos mi mirada
y me quedo sentado
a verla pasar cada mañana

La niña de los ojos de mar,
robo la marea del agua
y en su pelo se hizo peinar
caracolillas de luna
engalanadas de las estrellas
que robo a la noche
por un destello de tus turquesas ojos
de belleza imposible de contemplar.

Niña de los ojos de mar
crucemos juntos las estrellas
de la noche cuando te logre encontrar.
Guíame con tus sentidos
entre los cielos inmensos,
descubriremos el mundo
desde las nubes de color gris
porque esta vida
esta llena de matices
y me haces feliz.

Ojos que llenan el tiempo
y que dibujan en mi rostro
una eterna sonrisa.
Ojos de embrujos moros.
Ojos que dejan muerto en vida
por tenerlos de frente
y no poderlos tocar.

Son los ojos de esa niña,
flamenca como el compás
del tres por cuatro de las olas
cuando con la orilla se llega a besar
fundiendo su cuerpo con su mirar.

Flamenca como unas palmas,
y una rosa de perla blanca
en el pelo negro azabache
de princesa nazarí,
con vestido de volantes turquesa.
¿Cómo es el color de los hermosos ojos
de la niña de los ojos de mar
si todo el mundo se queda ciego
de la belleza que ilumina con su mirar?

martes, 20 de julio de 2010

Demonios

Mis demonios se han encargado de despertarme en medio de esta noche. Han venido únicamente para asustarme, no les veo capaces de venir para alertarme de un peligro, y se han instalado dentro de mis entrañas para dejar llegar la sangre a impulsos de vuelta a mi corazón. Son demonios disfrazados de buenas acciones, o eso al menos están intentando pero la verdad es que me están dejando dolores por todo mi cuerpo.

Han subido a mi cabeza para intentar sacar lo peor de mi, me traen recuerdos de niño, pero no me dan días buenos, me dan malos tiempos, cuando mi madre corría tras de mi por hacer alguna picia; me dan los días de enfermedad de mi abuela postrada en la cama y el sudor frío que recorría por mi cuerpo de pensar en el más común de los desenlaces. Demonios a fin de cuentas, sin buenas intenciones, demonios disfrazados de blanco, vestidos del espíritu santo.

Lucifer, ángel caído del cielo, no dejó de ser ángel aunque fuese diablo. Nadie dijo que fuese un santo, pero me siento y le espero para tomarnos algo. Negociemos por el alma, ¿Qué me regalas a cambio?, dime que no volverá a haber malos sueños, no pido por el mal a nadie, sólo pido para mí y quizá eso me honre. No intento provocar la caída de los seres humanos, solo quiero a cambio de mi alma de mortal, que no vuelvas a aparecer, que mis sueños no te vuelva a ver. No te disfraces de contemporánea musa, no intentes camelarme aunque emerjas de las tinieblas semidesnuda, no vengas a recordarme tiempos en que tu cuerpo con mis besos recorría, no aparezcas por mucho que en mi locura lo pida. No aparezcas Reina de las tinieblas, no aparezcas que mi corazón tiembla.

La respiración se entrecorta al sentarme en esta mesa contigo, toda respiración es poca si ya no tengo tu abrigo. Abro en canal mi pecho y saco mi alma del hueco, tu egoísta me dices que qué mas tengo, yo inocente aun saco algo de mis pensamientos, la razón de mis sentidos, la que me orienta para beber en la fuente inagotable de los segundos, la que me dice que aquella gota de esa fuente que se marche sin tocar, es una gota de agua que no volverá. Intenté beber de golpe, pero es imposible y por más que lo intenté debo dejarte correr tiempo.

Demonios de la noche, atacan de improviso, son diferentes a los demonios del día a los que la luz del Sol da vida. Se defienden con las sombras, juegan con las tentaciones a oscuras y nos besan en los labios, en su comisura, nos atusan el pelo, nos regalan caricias en la espalda, y cuando no nos damos cuenta, nos clavan su espada, lentamente, como un beso de amor bien dado, como las primeras gotas que caen del cielo, como el transcurrir del tiempo cuando somos niños. Me desangro de pensamientos, no queda ni una idea, solo tu imagen en mi sueño eterno, solo los demonios del tiempo. Empleo mi último aliento en recitar estos versos, de igualdad, de libertad, de verdad, de los que llegan a amar de una u otra forma pero llegan a sentir el sentimiento de la pureza real. Me caigo, desfallezco, algo se agita por dentro, creo que muero.

No queda nada...
naufrago en soledad.
No queda nada pero creo recordar
que aquel día te quise de verdad.
No queda nada,
solo demonios en mi alma
que mi vida se quieren llevar.
No queda nada
ni una gota de agua en el mar,
ni una palabra de sinceridad,
ni tiempo para continuar
en esta absurda lucha
por la deseada igualdad.
No queda nada pero debemos pelear.
No queda nada ni tiempo ni ganas
pero si unas poquitas fuerzas
que debemos emplear
en recuperar el significado
de la palabra amar.

lunes, 19 de julio de 2010

Me siento vacío

Me siento vacío.
Algo se está moviendo dentro de mi,
entre la euforia y el pesimismo,
entre la alegría y la tristeza,
entre la realidad y la mentira.
No sé distinguirlo,
porqué la verdad no se cómo hacerlo.
No sé...

Me siento vacío.
Hay algo dentro de mí
que me descubre que el tiempo pasa
sin la menor pausa ni dilación
y que se vuelve en mi contra
y todo porque no aparece amor.

Me siento vacío.
Ese hueco dentro de mí,
entre el corazón y el estomago,
ese hueco es dónde las mariposas
vuelan cuando nos enamoramos
y se debe estar haciendo pequeño.

Me siento vacío.
Sin tus ojos verdes,
sin tu piel de seda,
sin el perfume de tu pelo,
sin tus palabras de aliento
cuando desfallezco.

Me siento vacío.
Y quizá nunca más me llene,
nunca nadie llegará
para hacerme feliz,
no sé si quiero.
No sé si debo.

Me siento vacío.
Me siento en el hastío.
Me siento perdido
y naufrago de sentidos.
Me siento intranquilo,
me siento, sin tí amor mío.

martes, 13 de julio de 2010

Cuando las olas lloran verdad

Mis lágrimas quedaron
ancladas en el mar
y tus besos en la orilla
cansados de esperar
que se marchan al lado de otro.
Alguien que tal vez te deseé
pero que no te ama
como lo hago yo,
no te ansía de verdad.

El pasar de los días
me lleva mas adentro,
las mareas me ahogan
entre la calma y el silencio
de esta infinita soledad,
entre las corrientes frías,
entre las olas que golpean
mi rostro cuando en ti
me intento imaginar.

Me siento encarcelado,
las aguas me retienen aqui,
adentro,ahogado de amor,
sienten celos de los besos
que una noche te dí, corazón,
sienten celos de los sueños
que te ofrecí, sueños de amor.
Celoso mar de aliento amargo,
y mi cuerpo débil llora sin tí.

Aguas de esperanza y calma
arenas con mil secretos que contar,
arrancame sentimientos del alma
y dejame respirar.
Fina espuma besa las rocas
cuando las olas lloran verdad,
de sentires nuestros llenaba tu boca
cuando tus labios llegaba a rozar.

Llevame al otro lado,
al que se esconde de la realidad
que sólo allí moriré sincero
como las olas en la orilla al chocar,
que sólo allí me encuentro en el cielo
aunque sufra con la realidad.