Aquí estoy una vez más,
en el suelo helado sentado.
Aunque hoy no es como las demás,
esta vez hay una mano que agarrar,
que desde arriba me va a levantar.
Y es que no me gusta caer,
igual que tampoco me gusta perder,
pero se que me ayudaras
tantas veces como caiga,
tantas veces como se me antoje llorar.
Y por caer, caeré mil y una,
y otras mil veces más,
porque caer es vivir,
y vivir es errar,
y errante es mi cansado caminar.
Y entonces tú me levantarás,
Si. Tú. Sin decir nada así será.
Eres parte de mi sombra,
me matas de frío de noche,
eres mi calor al despertar.
Te vistes disimuladamente
con mi fuerza de voluntad,
Disfrazas mi invierno de otoño,
sin pensar en nadie más,
sin pensar si mañana amanecerá.
Eres mi bastón, mi sostén,
donde sin condiciones,
sin atender a extrañas razones,
sin miedo me puedo apoyar,
donde todo vuelve a empezar.
Hay lugares donde escapamos sin necesidad de movernos del sitio, este pretende ser uno de ellos. Disfruten de su estancia y sientan las palabras.
jueves, 9 de febrero de 2012
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