miércoles, 5 de julio de 2017

Intentaré ser hombre

Nunca te dije te quiero lo suficiente,
nunca te di los besos que merecias,
nunca entendí la vida sin sentir
lo inmensamente feliz que me hacías.
Se marchitó el seso...

Jamás comprendí el amor gratuito que desprendías...
Tus lágrimas de alegría,
tu sonrisa, tu fina ironía.
Esos ojos brillando tras el cristal
El diamante cristalino de la vida.
Y ahora... me di cuenta que te perdía.

Ahora que ya es tarde,
y la sal ya no cura las heridas,
y yo me acuerdo de ti...
Ahora ya es tarde,
y tú no me recuerdas a mi.

Dibujos indefinidos en tu piel rasgada
por el paso imparable del tiempo.
Tus manos encalladas de historia,
tu mirada perdida en el suelo...
Sueña volar...
Soñar que aún queda cielo.

Ayer fui niño.
Hoy intentaré ser hombre.
Un valor escrito, un sentimiento genético.
Mañana quizás sea padre,
ejemplo de raíz sin tierra,
que crece donde una familia se asienta.

A lo lejos se vislumbra un viejo,
el niño que se olvidó creciendo.
La ilusión que quemó el pasado,
el futuro de un tiempo malgastado.
Los hijos como valioso legado.

Nunca te dije te quiero lo suficiente.
Me dejé llevar por la rutina,
por el miedo que algun dia
tengo que perder,
y esa maldita soledad...
¿Dónde la dejaré?

Esa soledad se apoderó de mi,
antes que de ti.
Me desprendo de complejos,
reconozco sin rubor que eres mi espejo.
Soledad dame tiempo y consejo.

Entonces llegará el día
en que no alcance a tocarte
cuando el espacio sea infinito.
Entre tú y yo
solo quedarán mis recuerdos.
Y duele...

Duele saber que he aprendido
que la vida no se vive, se disfruta.
Que es mejor ser presente que pasado.
Que el futuro es tan incierto como nosotros.
Que la eternidad es ahora.
Duele saber que llorar alivia
a la vez que ahoga.

Entonces volveré a mi recuerdo...
buscaré tu sonrisa y reiré,
pensaré en tu experiencia,
para no cansarme de aprender.
Y saber que el mejor homenaje
que se puede hacer alguien importante
es no llegarle a olvidar.

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