Eres ese elefante dormido
a los pies de la selva
del prolífico consumismo.
Eres esa parte inconfundible
del auténtico paraíso,
eres esa belleza ausente
hipnotizada por el cinismo.
Campo de pruebas farmaceúticas,
realidades cargadas de enfermedades,
pero tu sigues ahí, esperando,
a que el príncipe con su carroza
te invite a nuestro lujoso
y eterno baile,
al banquete de los dueños
de esta hermosa y azul esfera.
Vestida de esperanza
intentas olvidar el vestido
de harapienta desgracia,
sin riquezas doradas,
las que poseías en tu ser
y te fueron arrancadas.
El brillo anaranjado de tus ojos,
tu piel de tierra seca,
polvo en el aire,
pies descalzos de barro
y todos renunciaron
a ser tu madre.
Los niños te miran desde lejos
con el sueño de verte cambiar,
cuando crecen todo se olvida
ya no saben donde están,
eres como el problema
que nunca resolverán.
África se tatúa en su piel
pinturas de guerra.
Se revela poco a poco
mientras millones de almas la esperan
para volver a su seno
e impulsar una vida
que dejará de ser efímera.
Hay lugares donde escapamos sin necesidad de movernos del sitio, este pretende ser uno de ellos. Disfruten de su estancia y sientan las palabras.
domingo, 3 de julio de 2011
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